Capítulo 1:
Pucca se levantó temprano el día siguiente e hizo sus maletas, tenía un muy buen plan que llevar a cabo.
-Pucca, aquí está tu desayuno-sus tíos entraron a su cuarto y vieron que Pucca estaba cerrando la última maleta
-Gracias tíos y buenos días-dijo ella con alegría, aunque era fingida… no podía ser feliz por el momento, pero lo sería, estaba segura. Sus tíos estaban totalmente sorprendidos por oírla hablar.
-¿A-acaso Pucca acaba de hablar o me estoy volviendo loco?-pregunto el tío Dumpling
-No se están volviendo locos, estoy hablando-sonrió la chica
-Pero… eso significaría que… ¡Garu también está hablando!-exclamó Ho emocionado
-No, él no ha roto su voto de silencio aún, yo sí
-Entonces… ¿te has rendido?-pregunto Linguini y Pucca asintió- ¿Por qué?
-Porque él me odia ¿de acuerdo? Ayer que fui a entregarle su comida y escuché que estaba en el bosque practicando con Abyo y Ching… ellos le preguntaron qué pensaba de mí y él… él…-respiro profundamente, calmando las inmensas ganas de llorar y siguió- él escribió que le molestaba enormemente, que era una tonta y débil…
-¿Débil tú, Pucca?-preguntaron sorprendidos
-Es lo que él piensa y yo… bueno ¿para qué mentir? Estoy destrozada y creo que necesito un tiempo alejada
-Sí… creo también que es lo mejor, pero ¿a dónde irás?
-A donde el viento me lleve, tomare el primer avión que salga… y la próxima semana haré lo mismo, y así… explorare todos los lugares que pueda. Todo con algunos ahorros que estuve haciendo-explicó Pucca
-¿Para qué eran los ahorros originalmente?-preguntó Ho
-Para mi boda-dijo la chica simplemente, encogiéndose de hombros- Ahora tomare una ducha y me cambiare para ir al aeropuerto
-¿No le avisaras a Ching o a Abyo?-preguntó Linguini
-No, pero cuando vengan a buscarme ustedes solo dirán que me fui, que no saben las razones ¿de acuerdo?
-¿Por qué?-preguntaron los chefs
-Son cosas mías, solo… prométanme que lo harán, que no le dirán a nadie mis razones
-Bien, solo espero que estés haciendo lo correcto-dijo tío Dumpling
Pucca se duchó y decidió soltarse el cabello, después de todo, solo lo llevaba así para combinarlo con el de Garu, también rebusco entre su ropa pero todo era negro y rojo… nunca se había dado cuenta o molestado por este hecho, pero ahora que quería algo diferente que marcara una nueva etapa, no lo hallaba. Finalmente se rindió y tomo una blusa negra, aunque ella hubiera preferido algo azul o un poco diferente, era mejor pasar desapercibida por ahora, lo combino con sus mallas favoritas y un abrigo largo negro.
Pucca se miro en el espejo y no podía ver nada más que una atractiva joven con el corazón roto, porque eso era. Una joven muy atractiva a los ojos de cualquiera, su cabello suelto le remarcaba el rostro pálido hermosamente, tanto que parecía una obra de arte, con sus ojos azules brillantes pero no de felicidad, brillaban de forma diferente ese día, ahora estaban condenadamente tristes. La chica no se entretuvo más mirándose y tomo su ligera maleta de mano, no llevaba mucho, solo lo esencial, casi no llevaba ropa, toda la dejaba porque siempre la compraba pensando en si le gustaría a Garu.
Suspirando y poniéndose unos lentes de sol, bajo las escaleras del restaurante y vio como sus tíos ya preparaban todo para los clientes del desayuno. Nadie noto su presencia, sus tíos solo inclinaron levemente su cabeza al verla pasar, Dada la miro confundido y ella solo atino a abrazarlo fuertemente, él la había visto llorar por Garu casi tantas veces como Ching lo había hecho.
-Lamento no poder despedirme apropiadamente de los demás, los extrañare tanto como a ti, cuídate Dada-susurró Pucca para luego separarse y salir casi corriendo del local, dejando a un rubio totalmente en shock.
Pucca iba tan apresurada que no pudo evitar chocar con alguien.
-¡Oh! Lo siento muchísimo-se disculpó Pucca a la vez que se levantaba -No me fije por donde iba-sonrió ella sin ganas recogiendo sus cosas rápidamente del suelo
-Mmm-se escuchó un asentimiento masculino, de inmediato Pucca levanto la cara sorprendida, encontrándose con Garu, que le miraba curioso.
-¡Garu, deberías tener más cuidado! Lo siento tanto por mi amigo, señorita… usted debe ser una turista y por ello no debe saber lo de mi amigo Garu, él hizo un voto de silencio-interrumpió Abyo
-Sí, sí, pero te advierto chica, él ya esta apartado-dijo Ching en tono de advertencia
-Ya me lo han dicho-Pucca decidió seguir con el jueguito- una molesta chica, Pucca creo
-Mhm-asintió fervientemente Garu, algo que hirió a Pucca profundamente. Ching iba a responder furiosa a la extraña, pero esta se le adelanto.
-En realidad no creo que Pucca sea molesta, después de todo por lo que me han contado, ella solo da su amor sin condición… solo quería saber si lo que dicen era cierto, después de todo lo es. Como sea, no me interesa eso, solo creo que alguien con una pisca de honor respeta a quien le da su amor, pero veo que… Garu-pronunció su nombre de una forma despectiva que le impresiono hasta a ella misma- no piensa lo mismo. De todas maneras, eso a mi me da igual, ya me iba
-¿Ya se iba?-preguntó Abyo de inmediato mientras Garu estaba rojo de furia, se habían atrevido a insultar su honor
-Sí, estaba saliendo al aeropuerto justamente-dijo Pucca y tan pronto termino de decirlo, se dirigió a la calle donde ya la esperaba el taxi que ya había llamado, subió su maleta, pero antes de subirse, se giro y vio que los tres jóvenes seguían viéndola sorprendidos.
-¡Hasta luego, Ching y Abyo! ¡Los extrañare mucho!-gritó mientras sonreía y antes de que ellos pudieran reaccionar, Pucca ya había subido al taxi y este ya había arrancado.
-¿Pero qué…?-se preguntaron Ching y Abyo, cuando la puerta del restaurant se abrió bruscamente mostrando a un rubio exaltado
-¿La vieron? ¿Ya se fue?-pregunto a los chicos
-¿Dada? ¿De quien hablas?-preguntó Ching mientras lo detenía por los hombros, el rubio trataba de zafarse pero no lo lograba
-¡Pues de quién más! ¡De Pucca! ¡Ella solo bajo con el cabello suelto y vestida de negro, luego se despidió y ya!
-¿P-Pucca?-repitió Abyo sorprendido
-¡Sí! ¡Pucca! ¡Díganme que alcanzaron a hacerla entrar en razón o algo!-pidió un desesperado Dada
-No-nosotros hablamos c-con ella, pero no sabíamos que era Pucca-contestó Ching shockeada
-Dios, ya debe estar en el aeropuerto, tal vez la alcancemos-sugirió Dada, pero Garu lo detuvo de inmediato. Tenía la oportunidad de librarse de esa mocosa de una vez por todas y no iba a dejar que ese rubio le quitara eso-¡Quítate, con un demonio, Garu!
-Mmm-respondió el negando
-No es mi problema que tu no la quieras, ella es el corazón de esta aldea y no lo vamos a perder por tu estúpido egoísmo-replico Dada cada vez más enojado
-Pero… ¿Por qué te interesa tanto Pucca?-preguntó Abyo
-Pues porque…-dudó unos segundos-… ella es como mi hermana, la he consolado miles de veces cuando lloraba desconsoladamente, es mi mejor amiga y no la voy a perder-respondió más calmado, pero luego checó su reloj- Es tarde, el primer vuelo ya salió y ella seguramente compró un boleto… se fue
Dada regresó cabizbajo a trabajar, Abyo y Ching todavía trataban de entender lo que había pasado, mientras Garu sonreía de oreja a oreja aunque algo muy en su interior le molestaba, era algo insignificante, pero algo al fin. El chico miro al horizonte pudo ver el avión despegando
-Hasta nunca, Pucca-susurró el muchacho feliz
-Hasta nunca, Garu-dijo la chica que estaba sentada en el avión, observando por la ventana desaparecer el que fue su hogar por tantos años. Ahora mismo se dirigía a un lugar Hawaii, al parecer era muy divertido y relajante, algo que ella necesitaba enormemente.
