Pues he aquí el segundo y último capitulo, me prometí a mi misma que si una sola persona dejaba un review, actualizaría, y pues gracias a Nacho he decidido subirla, espero de todo corazón que dejen comentarios, amig lector , obviamente no nos pagan a los que subimos historias, lo hacemos únicamente por diversion y nuestra única motivación son los reviews que se tomen el tiempo de dejar, por favor sean amables y dejen su opinión; sea buena o mala, el chiste es que me lo den a saber y yo así pueda mejorar.
Cyborg ya no despertó, podría decirse que ya no lo haría más, la enorme fuerza de Starfire no era rival para él, eso aunado a un ataque por la espalda había garantizado una muerte fulminante. Raven sondeó su mente buscando algo pero al encontrarla vacía se retiró de la habitación dejando un cuerpo más a su espalda, llevando consigo, sin saberlo una conciencia de más.
Víctor Stone siempre fue un niño inteligente, sumado a los experimentos de sus padres y a su renacimiento como Cyborg, su cerebro era ahora superior a cualquier entendimiento o razonamiento humano, Raven al entrar en su cabeza, había creado un puente hacía su propia mente, puente que Cyborg supo utilizar, su cuerpo podría estar tirado e inútil pero se mantenía con vida en la mente de la hechicera y aquel lugar era mucho más oscuro y lúgubre de lo que recordaba, la luz rojiza alumbraba las rocas y a los cuervos que volaban sobre su cabeza, dando escalofriantes graznidos que lo impulsaban a ir cada vez más rápido.
-Sabemos a quién buscas- El robot buscó a la dueña de la voz, se movía con algo de desesperación, sonaba como Raven, esperaba que fuera Raven, lo necesitaba, vaya que lo necesitaba.
Una figura emergiendo de la oscuridad, una capa amarilla cubriéndola, sostenía un libro entre sus manos, triángulos blancos se reflejaban en sus gafas debido a las páginas que eran rápidamente pasadas por los ágiles dedos de esa chica. Una figura idéntica en color verde cayó desde las alturas situándose a un lado de él.
-Sabemos a quién buscas-
-Llévenme con ella, por favor- El muchacho tragó pesado buscando deshacerse de aquel sonido estrangulado en su voz.
-Ella no está aquí- El libro se cerró abruptamente y aquella Raven se acercó a los otros dos, -La Raven que conoces no está aquí-
-Tienes que decirme en donde está-
El cambio de horizonte fue brutal, no había nada ahí, era un gran lienzo en blanco exceptuando una silla. Sentada en aquella frágil silla estaba su amiga, una cadena apresaba su tobillo uniéndola a la blancura del lugar.
-¡Raven!- Cyborg la zarandeaba con cuidado, buscando alguna reacción en ella, pero la chica se mantenía igual, las manos en su regazo y una postura de derrota en su espalda encorvada.
-¿Qué le sucede?-
-Está atrapada, no sabemos dónde exactamente, está dispersa completamente- La personalidad acomodó las gruesas gafas en su rostro evitando la mirada del chico mitad máquina.- ella no quiere despertar-
Una gota, dos gotas, tres, Starfire despertó escuchando ese sonido, era irritante, le molestaba, le rompía los nervios, las gotas cayendo una tras otra tras otra, le dolían los músculos, se sentía agarrotada y exhausta.
Luchó otra vez por moverse, sin lograrlo, comenzaba a sentir calor, las gotas de sudor resbalaron por su frente y su espalda, empapándola. Otro sonido comenzaba a escucharse, era muy tenue, un reloj, su reloj de gatito pegado a la pared. Se sintió observada por aquellos ojos móviles. El minutero le taladraba la cabeza, los rayos salieron de sus ojos sin poder evitarlo, el reloj se desintegró en la pared cayendo solo cenizas.
-¿estás cómoda?- La figura femenina apareció de entre las sombras, destrozando aún más lo que quedaba de los nervios de la alienígena.
-La verdad no, amiga Raven ¿por qué nos haces esto?- Star se movió desesperada, intentando alcanzar a su amiga, pero el intento fue inútil, su cuerpo ya no le pertenecía.
-¿Por qué? Sencillo Star, porque puedo hacerlo, yo soy mejor que todos ustedes, yo soy mejor que Trigon, no busco dominar al mundo, pequeña, no, solo busco destruirlo y a ustedes con el-
-¿Qué te hemos hecho? Por favor, se amable, devuélveme a mi amiga, por favor-
-Ustedes me hacen débil, por eso, es que deben morir primero-
Las lágrimas rodaron por el atormentado rostro de la heroína, dejando senderos húmedos por sus mejillas, comenzó a hipar buscando llenarse de aire, intentar tranquilizarse, necesitaba dormir.
-Oww, la pobrecita Star se siente triste, y está bien que lo hagas, fuiste tú quien los mato-
Starfire levantó su cabeza, la observó con sus ojos verdes, enormes y anegados en lágrimas, lucía como un perrito confundido,
-¿De qué hablas?-
La expresión de Raven figuró sorpresa y cubrió sus labios con una de sus manos ahogando una risa, -¿no lo recuerdas Starcita? ¿Quieres que te ayude a recordar?-
Su cabeza se inundó con actos aberrantes, y muy afilados, la abrumaban, eran como un mar, un mar de cuchillas que le robaban el aliento y la cordura; escuchó gritos a lo lejos, un pensamiento cruzó fugaz por su mente, una persona necesitaba ayuda alguien gritaba, tenía que hacer algo y ayudar.
El dolor en sus pulmones le dio a entender que ella era la causante de los gritos pero ¿Cómo ayudarse a sí misma?
-¡MONSTRUO!-
-¿Tú o yo querida?, fuiste tú quien lo hizo, los perseguiste como a perros, son tus manos las que están manchadas con sangre ¡no las mías! tu eres el monstruo aquí-
La cabeza pelirroja se agitó bruscamente haciendo crujir el delgado cuello de manera dolorosa, pero la chica ya no sentía el dolor, se dejó caer hacia atrás, su ágil cuerpo luciendo como el tallo de una margarita rota, quería alejarse de esos ojos, no podía más contra ellos. El goteo del agua se escuchó más claramente a su espalda, martilleando sus oídos haciéndola estremecerse al ruido del agua, y ahí estaba de nuevo el reloj.
¡El reloj!, ¿Cómo era posible?, lo había destruido, se agitó de forma desesperada intentando escapar, había risas también, muchas y muy varias, ¿Qué era? ¿Qué era?
Energía oscura la envolvió y la detuvo en su postura original, fija y tensa sobre el duro asiento de madera, las lágrimas todavía cayendo sobre aquel rostro sin imperfecciones.
Raven se acercó pegando su nariz frente a ella, mortificándola más con su cercanía. Star cerró sus ojos como último intento de resistencia, pero una orden mental la obligó a abrirlos de nuevo. Aquel aliento ardiente chocaba contra sus labios quemándola.
-Eres una asesina Star, te irás al infierno a hacerle compañía a mi padre, espero que te sea grato-
Más bombardeos a su cabeza, ahí estaban los gritos otra vez, sonaban más fuerte, más cerca, y también una risa, muchas risas cubriendo la sangre, el dolor y la soledad.
Algo se hizo relucir en aquel dulce silencio que la rodeaba, ese lugar era increíblemente pacífico, no había nada, ella era nada ahí, hizo ligeros esfuerzos por volver a sumirse en la fresca brisa que la acunaba, pero ahí estaba otra vez, se sentía desgarrador. No, no más, no era su problema, ¡ella era nada!, ese sentimiento comenzó a alterarla, se adentró de nuevo en el silencio buscando alivio, buscando la quietud.
Pero la perseguía, dándole alcance, alguien sufría, sufría mucho, no podía oír, no podía ver, pero ahí estaba lo sentía muy claro, muy cerca, más y más, siempre más. El sufrimiento comenzó a hacerse suyo, fue algo natural absorberlo como si viniera de ella, dolor, había mucho dolor, comenzó a oír voces, se concentró en esto último buscando alejarse del dolor, era una voz, una sola voz, profunda y masculina.
El pálido rostro de Raven se contrajo en una mueca atormentada, se alejó del cuerpo sollozante y la pelirroja cayó de la silla haciéndose un ovillo, abrazándose completamente aterrada.
Retrocedió hasta desvanecerse por una de las paredes del cuarto hasta la sala; Los sentimientos de Starfire la habían abrumado, había comenzado a absorberlos, eran muy potentes.
Ahí en la sala, a un lado del enorme sofá estaba la bestia, inmóvil cual estatua, el denso pelaje no permitía ver siquiera su respiración.
La hechicera tranquilizó su pulso y se detuvo a observarlo, obligándose a dejar los sentimientos a un lado, no podía permitirse el lujo de venirse abajo de nuevo, ¡estaba tan cerca!
-Solo faltas tú, tendré que hacerlo yo personalmente- La bestia permaneció serena mirándola en silencio con sus pupilas vacías.
Estaba lista, solo un pensamiento y su corazón explotaría, nada más sencillo, sin drama, casi sin violencia, ni siquiera lo sentiría y aun así… aun así no podía hacerlo, ¿por qué? ¿Qué tenía ese chico de especial? El era igual a los otros y a la vez diferente, dejó a los recuerdos de su lado humano aflorar en su mente, se exprimió buscando vestigios de la relación que tuvieron. Su corazón aceleró el ritmo y un débil sonrojo apareció.
Cyborg observó maravillado aquella cadena desaparecer, había comenzado a hablarle a su amiga buscando traerla de regreso siguió hablándole, con cada respiración suya aumentaba el entusiasmo, parecía querer reaccionar. El chico la abrazó contra su pecho metálico, le hablaba suave y con paciencia, no podía permitirse que su amiga se ahogara en culpa, chico bestia no le perdonaría jamás que la dejara, habló banalidades y no se detuvo durante lo que le parecieron horas se abstrajo del mundo y dos personalidades se desvanecieron en un soplo de aire pasando desapercibidas.
Afuera en el mundo real Chico bestia parpadeó, volviendo a su forma habitual, su tamaño se redujo hasta el punto en que apenas sobrepasaba la altura de la chica frente a él, tenía miedo, mucho a decir verdad, pero esa chica lucía más confundida que él incluso, haciendo grandes esfuerzos, controlándose, buscando fuerzas de donde no las había ya, haciendo a un lado los traumas, haciendo a un lado que había matado a su mejor amigo por aquella chica.
-Raven- su garganta consiguió articular aquel sonido débil pero lo bastante audible para llamar la atención.
-¿Por qué?-
-¿Por qué, qué Raven?- la capa azul estaba de vuelta en su lugar, no había rastro alguno del segundo par de ojos.
-¿Por qué tú Garfield? ¿Por qué?-
Una sonrisa dolorosa apareció en la boca del nombrado, hace mucho que no escuchaba su nombre. Se acercó y pegó a la temblorosa chica a su pecho, decidido a no presionarla, le diría cuando estuviera lista. Sintió paz embargándolo, se dejó llevar gustoso cuando los delgados brazos de Raven lo rodearon por su cuello y sus manos se detuvieron en su cabeza, no sabía que era ni lo que hacía, pero se permitió confiar en ella una vez más.
Raven suspiró cerrando su libro, lo dejó a su lado sobre el lustroso cuero del sofá, observó su alrededor, fijándose detenidamente en sus compañeros. Era lo habitual en un día en la torre, dos mejores amigos compitiendo en el video juego, algunas palabras mordaces e insultos moderados buscando provocar, una chica en la cocina, dulce y pelirroja lavando los platos y lanzando besos esporádicos a su novio detrás de ella, sentado observándola con una sonrisa bobalicona.
¿Cómo era posible todo aquello? ¿Cómo la aceptaban? ¿Cómo podían ellos actuar como si nada hubiera pasado? Hundió su cara entre sus manos ahogando un sollozo, intentando enterrar aquella necesidad tan humana, necesitaba contacto físico, necesitaba un abrazo, compañía, y se avergonzó de sí misma por ser tan débil, por extrañar a su madre, por necesitar con tanta ansiedad su aceptación completa.
Unas manos delicadas y un poco húmedas apartaron las suyas, Star la miraba fijamente a los ojos con una sonrisa comprensiva, se sentó a su lado atrayéndola y acariciando su cabello, Raven se dejó hacer un poco sorprendida y un poco sonrojada, pero nadie prestaba atención.
-Amiga Raven, todos aquí te apreciamos, eres parte del equipo, no tengas remordimientos por el pasado, todo acabo-
Raven se permitió no contestar, no acababa ahí, la amenaza siempre estaría ahí, latente, esperando otro momento de debilidad por su parte, pero se permitió dejarlo a un lado, se permitió seguir siendo consolada por su amiga, cerró sus ojos disfrutando las caricias y la suave e hipnótica voz de la extraterrestre siguió fluyendo, derrumbando sus barreras.
La misma Raven se había encargado de sanarlos a todos, sus mentes y sus cuerpos no mostraban secuelas ya, habían sido semanas de duro trabajo por parte de todos, pero las pesadillas y los miedos decaían, no se levantaba más por gritos a mitad de la noche de alguno de sus compañeros.
Había cicatrices en todos ellos, de sus vidas pasadas antes de los titanes y ahora unas causadas por ella. Pero no eran más que eso, marcas y huellas, las cicatrices no dolían, pero eran un recordatorio.
-No sé cómo es que aun me aceptan Star-
-Hiciste un buen trabajo sanándonos, tus poderes no son solo destructivos, si estamos aquí, aun cuerdos, y superándolo es gracias a ti, una recuperación de años la estamos llevando en meses-
-No necesitarían curarse de no haber sido por mí-
-Pero aquí estamos, no te aflijas y déjalo ir, comienza a sanarte a ti también-
Starfire se levantó y fue en busca de los platos restantes, el video juego se apagó, Cyborg subió las escaleras entre bostezos y Raven se acercó a la ventana buscando las estrellas, apoyó su frente en el cristal dejando de pensar por un momento, buscando iluminación.
Sintió la clara presencia de Chico bestia a su espalda, giró su cuerpo buscando darle la cara a su amigo. Una sonrisa enorme y genuina adornaba el verde rostro, el muchacho rascó su cabeza con aire atolondrado y un sonrojo cubriendo sus mejillas.
-Sabes Rae, tú puedes hacer mucho más que solo destruir el mundo-
Una ceja se alzó en el rostro grisáceo de la chica, un bufido de fastidio se le escapó y abrió la boca lista para contraatacar con un sarcasmo típico de ella. Pero el aire se atoró en su garganta y su cara ardió al sentir unos labios en su frente.
Los focos explotaron sobre ellos dejándolos en la más completa oscuridad de aquella noche sin luna.
-Estoy seguro Rae, tu puedes hacer mucho más-
pues este es el final, esta es mi segunda historia publicada y la primera de los jóvenes titanes, espero poder seguir dándome el tiempo de continuar publicando y poder seguir siendo leída, si se quedaron leyendo esto gracias y espero de verdad que me dejen comentarios. click al botoncito :D
