¡Hola!
Esta serie de drabbles es un trabajo sin ninguna expectativa, nuevamente reitero, con el fin de darle salida a un montón de ideas personales sobre situaciones específicas de Star Wars, mismas que no necesariamente tendrán continuidad y que pudieran desapegarse del canon como lo conocemos, aunque girarán en torno a los acontecimientos de The Force Awakens. Así mismo, sí habrá Reylo, sin embargo, es posible que sea todo desde la perspectiva de un solo personaje y no propiamente en interacción con el otro, como he venido haciendo en todos mis fanfics.
Gracias por leer ;) Disfrútenlo.
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Kylo Ren.
Has cometido errores que probablemente te llevarán a la misma ruina de la que yo fui presa. Y tu primer error, la arrogancia, fue el mismo error que me quitó todo lo que amaba, todo lo que conocía, y todo lo que me había hecho feliz.
Eso se terminó.
Dejé de ser un ser humano, un esposo, un padre, incluso dejé de ser un sith. Dejé de ser el elegido, que reestablecería el equilibrio en la Fuerza. Y volví a ser sólo yo.
Anakin Skywalker.
Y cenizas.
Pero debes saber que, si hubiera permanecido vivo, si todo se hubiera desarrollado de la misma forma, yo sería tu abuelo y tú serías mi nieto.
Y te habría amado del mismo modo en que crees que no has sido amado nunca.
Puede que hubiera reprendido a mi hija. No sabría decir si ella habría cambiado en algo mi propio temperamento, pues sé que era una persona en sí misma apasionada y estricta con sus propias ideas. Como yo.
Pero no era tu culpa. Merecías una madre que se preocupase de no dejarte ir al Lado Obscuro si podía evitarlo. Estaba en sus manos. Y falló.
Falló inevitablemente, tal como yo fallé en la tarea como padre que debí tener. Tarea que, gracias a dar oídos a un insidioso y repugnante tutor, no pude tener.
Mientras tu tío y tu madre crecían, separados, lejos uno del otro, y de mí, yo me preocupé por derrocar la República, por tener más poder, por aniquilar a todo lo que pudiera ser aniquilado. Tu madre creció y se transformó en una senadora. Tu tío era la promesa de traer a la Fuerza de nueva cuenta a su equilibrio. Podía irme.
Podía por fin deshacerme de Darth Sidious, Palpatine, mi maestro.
Antes que él, por supuesto, hubieron otros. Otros tantos que trataron de enseñarme el camino a las habilidades jedi y al lado luminoso. Y las aprendí y fui el mejor. Puedo decir que tuve éxito en esa tarea.
Pero mi caída fue más allá de sólo el Lado Obscuro de la Fuerza.
Era demasiado tarde para regresar.
Y cuando es un hecho que no puedes volver, te refugias no a dónde perteneces, sino en lo único que te pertenece.
Memorias, recuerdos.
No existen sueños más. Sólo lo que has dejado atrás, de lo que te has deshecho para ejercer todo el poder que has adquirido.
Yo no tuve padre, Ben. No tuve un padre que me dijera qué hacía mal, como tampoco tú lo tienes ahora. Pero ya es demasiado tarde para ello también. Estás al borde de un abismo que desconoces, del que te han hablado maravillas inimaginables. Te han hablado incluso de la posibilidad de que tu poder sea tan inmenso que puedas traer de vuelta de entre los muertos a todos los que has dejado atrás en la muerte.
También yo puse mi esperanza, la última, en esa increíble posibilidad.
Te han mentido. Tanto como me mintieron a mí, te han mentido.
Esa estrella, la más hermosa, la más preciada, el único ser al que amé después de mi madre, se fue para no volver, porque la muerte es algo que ni siquiera la Fuerza puede remediar.
Pero eso es algo que no sabes, porque en tu arrogancia, ésa que te ha trastornado, que te ha absorbido y que ha hecho que creas en inimaginables proezas, no te deja abrir los ojos a lo evidente.
Has renunciado a todo por lo que valía la pena permanecer en el lado luminoso.
Has asesinado a quien se te ha ordenado. Has convertido tu vida en el espejo de la mía.
El Lado Obscuro no es propiamente maldad. No es lo peor que puede sucederte.
Pero se acerca mucho a ello.
¿Te convierte en un monstruo?
Sí. Te transforma en todo lo que no conoces, en todo lo que pretendes imaginar que nunca serás, pero lo eres.
¿Quieres terminar lo que empecé?
Has asesinado sistemas enteros. Asesinaste a tu propio padre. Quizá no ha valido la pena que lo hicieses, pero has hecho los sacrificios necesarios, rompiéndote desde dentro para llegar a tu objetivo y reconozco que has hecho bien aún en tu confusión, al no relegar de quién eres.
Porque eso es lo que eres.
En esto te has convertido.
¿Traerás pues el equilibrio a la Fuerza?
¿Cómo es que harás, Supremo Líder de los Caballeros de Ren… Migajas del caído Imperio?
Eres joven aún.
Has visto frente a ti que no eres el único que puede cambiar el destino de la Galaxia.
No uses la Fuerza. No uses tu poder. No uses tu propia fuerza. Usa tu intuición. Aprende a detectar qué es lo que obstaculiza tu camino.
¿Es ése a quien has decidido servir a quien debes seguir?
¿Es a ése a quien debes allanarle el camino?
Ben.
Tu rabia en definitiva te llevará al lado obscuro. Tu ira. Tu dolor.
Pero si ves una luz, por ínfima que sea a través del camino, síguela.
No esperes a que pase contigo lo que pasó conmigo.
No esperes a estar en brazos de tu propio hijo, siendo un anciano encerrado en una armadura de metal, peleando en vano por una causa errónea, habiendo pasado todos los años de tu vida encerrado en un sufrimiento y en una ira injustificadas.
Asegúrate de que al cumplir lo que empecé, puedas volver a sentir ese deseo de volver al lado luminoso.
Asegúrate de volver.
Si pudiera hacerme oír para ti, hay otras tantas palabras que podría decirte.
Pero si sólo pueden ser éstas entonces, así será.
Analiza mis acciones.
Y no vivas a través de ellas.
Vive de verdad.
