Eran las 12 de la tarde cuando sonó la alarma del celular. No recordaba haberla programado, sin embargo agradecía su sonido. Había tenido una horrible pesadilla en la que llamaba a Inuyasha para pedirle una cita en la cual debía besarlo. Esperé a que terminara de sonar y me abracé nuevamente a la almohada para continuar durmiendo. Estaba entrando en la hermosa fase de sueño cuando volvió a sonar el teléfono, pero esta vez era un mensaje.
Hastiada me levanté de la comodidad de mi cama y tome el aparato de la mesa. Efectivamente había un mensaje, era de un número desconocido pero aun así lo abrí. Me alegro que hayas cumplido el 2do reto, no te olvides del primero. Estaré observándote, si no lo haces alguien morirá. Busca en tu cama, estoy seguro/a de que algo te falta.
Inmediatamente deje caer el celular y ahí caí en cuenta de que mi "pesadilla" en verdad pasó; y que mi mejor amiga no se encontraba en mi cama, pero aún más importante, faltaba un muñeco en mi colección de peluches. Era un lobo pequeño, muy lindo. Fue el primer regalo que Inuyasha me hizo; me lo regalo luego de uno de sus viajes al extranjero con sus padres, dijo que le recordó a él y que por eso me lo daba, para que así no lo aburriera contándole mis teleseries y pudiera desahogarme. Sango odiaba con toda su alma a ese peluche y es que cree que un día de estos si no la cambio por Inuyasha la cambiaré por el lobito.
Bajé rápidamente luego de recuperarme del shock y corrí buscando a mi amiga, sabía que aun estaba en mi casa pues a mamá le encantaba que almorzara con nostras y ella nunca podía decirle que no.
Las encontré muy relajadas tomando té en la cocina, por la expresión de mi madre sabía que la castaña ya le había ido con el chisme del juego, pero sin importarme el que ella supiera me paré en el marco de la puerta y grite lo más fuerte que pude:
-¡Devuélveme mi perro de peluche!
-No sé de qué estás hablando, estimada –me respondió mientras seguía bebiendo de su taza el té.
-Entonces si no sabes de qué te estoy hablando, ¿cómo sabes que te hablaba a ti? –Respondí –en esta sala hay 2 personas, estimada. –touché, punto para Higurashi.
-Oh vamos Kag, ¿por qué querría Sango tomar tu lobo de peluche? –preguntó mi progenitora.
- Sí, Kag, ¿por qué querría yo tu feo peluche? –contestó con insidia la castaña.
-Tú sabes perfectamente bien para que lo quieres –me fui acercando silenciosamente por detrás para asustarla y exigirle de vuelta a Lobito.
-Mmm nop, creo que no lo sé –miró hacia arriba y siguió tomando té- por cierto, creo que deberías ir a cambiarte ropa
-¿Por qué debería…- no terminé la pregunta cuando un nuevo mensaje llegó a mi teléfono: Preciosa, voy saliendo de mi casa. Estoy allá a las 1, te quiero3
¡Diablos, diablos diabloooos!, salí corriendo hacia mi habitación. No me había dado cuenta de que eran las 12:30 y en solo 30 minutos el peliplateado estaría afuera de mi casa esperando por mi.
Me bañé y vestí en menos de 20 minutos, llevaba una polera de tiritas, calzas, botines y una camisa de franela para abrigarme. Estaba dentro del baño cepillándome los dientes cuando escucho detrás de la puerta:
-¿Sabes que leí el otro día en una revista?, que existen más hombres que se enamoran de una sonrisa que por el estomago, deberías intentarlo ¿ quién sabe si el perrucho ese es de esos hombres?
Salí del baño para contestarle algo pero ella ya no estaba ahí, volví a entrar para peinar mi cabello cuando mi reflejo en el espejo me llamó la atención.
-¿Y sí, Inuyasha es de esos hombre?- susurré, casi por inercia luego de ese pensamiento empecé a ensayar mi sonrisa en el vidrio, quería que se viera dulce y natural. Estuve así un buen tiempo hasta que mi madre grito desde abajo:
-¡Kagome, inuyasha ya llegó!
Rápidamente me desenredé el pelo y bajé corriendo, no quería hacerlo esperar pues siempre me reclamaba que yo era una dormilona y que llegábamos tarde a todos lados por mi culpa.
En la recepción se encontraba él con una teñida muy otoñal: jeans, polera blanca muy ceñida al cuerpo y al igual que yo una camisa de franela para abrigarse. Lo salude calmadamente e intenté sonreírle como lo había hecho antes frente al espejo, pero los nervios me jugaron en contra y una extraña mueca de formo en mi rostro. Me acerque a la mesita donde se dejan las llaves para coger las mías cuando un papel rosado llamó mi atención. "Recuerda que debes cumplir el 1er reto, yo sé que algún día me lo agradecerás jojojo. Suerte!. Sango. Pd: recuerda que alguien puede salir herido si no lo cumples…"
La incomodidad me invadió haciéndome olvidar lo que pasaba a mi alrededor.
-Hey, ¿qué tienes ahí?- escuche a la lejanía mientras sentía como el tacto de mis dedos con el papel desaparecía. Velozmente reaccioné y le quite el mensaje antes que pudiera leerlo.
-Oye, no. Dame eso, eres un copuchento- reclame sacando la lengua como solía hacer
-Uy no me interesan tus secretos, es sólo que te habías quedado pegada por 3 minutos.- me puse roja, no sabía si lo que decía era verdad o no pero de igual manera los colores subieron a mi rostro.
-Asht deja de molestar, mejor vamos. Hoy te ganare en el hocky de aire- salí y esperé a que el me siguiera.
Llegamos al centro comercial, era grande y de muchos pisos los cuales estaban repletos de tiendas y servicios.
Como era hora del almuerzo decidimos parar primero en el patio de comida y luego de una larguísima fila en el WcDonal nos fuimos con nuestra bandeja llenas de hamburguesas, papas y bebidas a buscar una mesa.
-¡Mira ahí hay una!- señalé con la mano que llevaba la bebida
-Está muy lejos, ven busquemos una por acá
-Si serás perezoso, hombre. Vamos a esa antes que otros la ocupen
-Ya no, mira ellos van en dirección a sentarse y no voy a correr para ganarles el puesto. Busquemos una afuera hace calor y estoy empezando a creer que soy claustrofóbico o no sé pero aah, salgamos luego. –Reí, siempre era lo mismo con él. Cuando no quería hacer algo buscaba la excusa perfecta, generalmente usaba fobias o enfermedades o términos biológicos que yo con suerte entendía para que no lo contradijera.
Afortunadamente encontramos una mesa en el exterior, nos dejamos caer en los asientos y con un apetito que creo solo nosotros tenemos comenzamos a comer las 10 hamburguesas que compramos.
Después de cuanto, 30, 40 minutos el ya había terminado sus 5 panes más la bebida extra grande y la porción de papas fritas; mientras a mi solo me quedaban 2 hamburguesas y media.
-Mpuello entemder quem tengash un gran apetitom –comencé a decir
-Oh por favor, traga antes de hablar. Tú siempre con los mismos modales de señorita –tragué
-Bien, decía que puedo entender tu graaaan apetito de pozo sin fondo pero no entiendo como es posible que te comas una super promoción en 30 minutos.
-Talento mi estimada –dijo golpeándome la punta de la nariz con sus dedos.
-Jm –me corrí
-Hey, kag, mira quien está detrás de ti –sabía que algo tramaba pero la curiosidad fue tanta que caí y me di vuelta a ver quien podía estar paseándose por el patio de comida a esta hora. Cuando me di vuelta nuevamente faltaba una hamburguesa en mi plato. Maldito siempre me ha hecho lo mismo y siempre caigo.
-¡Oye! Sé que te robaste mi hamburguesa devuélvemela- exigí con las mejillas infladas.
-Oh vamos si nunca te has podido comer la quinta- dijo con un tono burlón
-¿Ah sí?, te puedo apostar que esta vez si me la terminaré
-Trato, con tu pequeño estomago lo más probable es que gane –me devolvió la comida
-Bien, si pierdo… ¿qué ganas? –inquirí
-Lo pensaré mientras comes –sonrió extrañamente
-Está bien pero si gano te tocara pagar todo lo que gastemos en los juegos –pedí
-Como tú digas enana –terminó recostándose sobre sus brazos.
-Aaah ya no puedo más –terminé derrotada sobre la silla en la que me encontraba
-Te dije, tu pequeño estomago aguanta la 5ta hamburguesa, siempre ha sido así desde que inventaron ese combo –comento burlándose de mi el peliplateado.
-Oh cállate solo me faltaron 2 mordidas más –tomé mis cosas y me levante del asiento
-Dos mordidas que me acaban de llevar a la victoria muahaha- hizo su peculiar risa de "malo de la película"
-¿Pensaste en que es lo que vas a pedir? –pregunte. Debería aprender a no apostar, me recriminé.
-Sí. –estoy segura que pude notar un pequeño rubor en sus mejillas. –Camina quiero ganarte en el hockey de aire. ¿qué se siente ser derrotada deshonrosamente dos veces seguidas?
-No estés tan seguro Taisho, después tú serás quien responda ¿Qué se siente perder ante una niña?
Después de 1 hora, 3000 pesos menos y 5 juegos pudimos desempatar en el juego. Con una victoriosa Kagome Higurashi como ganadora y un destrozado Inuyasha Taisho como perdedor. En mi imaginación podía ver claramente como una mini yo saltaba sobre un mini Inuyasha riéndose de él jojojo aveces soy tan mala.
-Dilo de nuevo, ¿Quién es un perdedor? –me burlé saltando a su alrededor
-Yo –dijo el desganado
-No te escuché –quise seguir picándolo
-¿Si te pago las cabritas del cine olvidamos este suceso? –preguntó
-¡Claro!-chille corriendo en dirección al cine. Sí aveces puedo ser muy infantil para mis cosas.
Hola!, aquí les traigo la continuación del fanfic. Como espero notaran aquí se pueden apreciar la continuación de los lyrics del ending. Entendiéndose que el capitulo anterior era el primer verso.
Quería hacerlo más largo, pero acabo de terminar de escribir y me pareció prudente cortarlo aquí ya que el próximo debería ser el capitulo final y espero poder agregar en él todo lo que falta de la canción.
Cualquier sugerencia, comentario o crítica en los reviews será muy bien agradecida; al igual que aquellos quienes agregaron esta historia a sus favs.
Reviews:
Guest 1: Muchas gracias por tu apoyo, me alegro que te haya gustado la historia y me hayas incitado a continuarla 3
Elena79: Igualmente, gracias por tu apoyo, espero que tantas a hayan sido porque te gustó mi historia n_n 3
Guest 2: Infinitas gracias a ti también, por el comentario y por pedir que la termine 3
E inmensos agradecimientos a todos quienes leyeron la historia pero no se atrevieron a dejar un review:3
