Antes de comenzar el capítulo robaré espacio para agradecer sus reviews, favs, story alerts TODO, no pensé que fueran a recibir tan bien este pequeño proyecto que nació apenas la semana pasada. Un montón de gracias por eso y espero el siguiente drabble sea de su agrado y escurra un poco de depresión como todos los que se publicarán.
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THEORY OF TRAGEDY
Italia Veneciano
"Cuadro de depresión profunda" Ese había sido el diagnostico que había encontrado en internet después de haber navegado por largo rato. De alguna manera ya no le impresionaba, ya sabía que no era normal sentirse de la manera en la que él se sentía, tan nauseabundo de toda esa vida.
Seguido de esa búsqueda tecleó en su computadora "Métodos de suicidio" y una larga lista de páginas y enlaces relacionados al tema se desplegó dándole un sinfín de posibilidades para ponerle fin a ese tormento en el que se había convertido su existir.
Feliciano leyó todos y cada uno de los enlaces, sus ojos almendrados paseaban por cada página encontrándose con gente tan parecida a él: Despojos de lo que alguna vez fue una persona feliz… las zozobras de la alegría. Feliciano solo quería volver a sonreír como antes pero tras haber luchado tanto tiempo contra la depresión esta se levantó triunfal y como resultado de ello ahí estaba Feliciano buscando la manera más efectiva y menos dolorosa de acabar con esa sofocante tristeza.
El castaño apagó la computadora y fue hasta el baño abriendo la llave de su bañera, procedió a sacarse la ropa botándola en el piso mirándose al espejo una última vez, el cristal comenzaba a empañarse por el vapor del agua; se pasó un par de dedos por los labios y estiró estos formando una sonrisa grande, la que siempre dibujaba cuando salía de casa.
La gente amaba las sonrisas y Feliciano era el mejor fingiendo una, incluso si por dentro lo único que deseaba era meterse una bala en la cabeza.
Era un método de auto-defensa, una especie de dispositivo que lo protegía; las sonrisas evaden todo tipo de cosas desagradables. Si sonríes nadie se percata de las cosas que te duelen, si sonríes puede ser que nadie vea ni siquiera un asomo de secretos grotescos, de pensamientos blasfemos, o cualquier otra cosa que te carcome dentro. Fingir ser feliz te da pie a poder deshacerte de gente que solo busca jugar un papel de benevolencia porque no hay nada más satisfactorio para el espíritu que ayudar a un pobre desdichado, o lo que se podría traducir como esa gente que se hace la afable y altruista solo para convencerse a ellos mismos de lo buenos y generosos que son, tus problemas les importan pura mierda, solo son una especie de masturbación "espiritual".
Feliciano estaba muy consciente de todo esto, por eso a pesar de su creciente depresión sonreía, porque es más fácil soltar un "estoy bien" y que la gente se muestre satisfecha sin hacer más preguntas, porque incluso la gente comenzaba a enfermarlo.
No quería que nadie supiera acerca del dolor, o del cansancio, del monstruo en el que se estaba convirtiendo la tristeza y la manera en como lo acechaba noche tras noche, una bestia que buscaba devorarlo con sus grandes fauces… descarnarlo, descuartizar hasta el último rincón de él, convertirlo en esa masa semi-viviente que solo suelta lamentos y ruega todo el tiempo terminar con ello. Pero justo había decidido que él desaparecería antes de que ese demonio en forma de depresión se hiciera con él.
Abrió el gabinete de su baño y tomó las navajas que usaba en su rastrillo, miró por segundos el brillo de estas y después se acercó a su bañera que ya estaba llena, el vapor se desprendía del agua y sintió un agradable estremecimiento a la hora en que metió uno de sus pies, después el siguiente y se sumergió en el agua caliente dejando sus brazos colgar a los lados de la bañera al tiempo que dejaba sus ojos perderse en el techo en el que se formaban gotitas de agua por el vapor condensado.
Lo único que se escuchaba era un goteo solitario y el movimiento del agua cuando Feliciano movía ligeramente sus pies. Su cabello castaño húmedo se pegaba a su frente y parte de su cara, sus ojos ya parecían muertos y la navaja jugueteaba entre sus dedos como si estuviera meditando algo muy seriamente. De un segundo a otro, sin que hubiera razón aparente para ello, Feliciano rompió en llanto, sollozos lastimeros se le escapaban y las lágrimas le escurrían por toda la cara.
-Yo solo quería ser feliz… ve~- le dice a su soledad como si a ella le estuviese reclamando algo. –Solo quería poder seguir riendo- repite hipando y llorando. Se lleva una mano a la cara para ocultar su irrefrenable llanto.
-Solo quería ser feliz- repite y esta vez el sollozo se convierte en un gemido de dolor.
Toma la navaja con firmeza y la posiciona en su muñeca izquierda atreviéndose a realizar el primer corte en vertical; muy contrario a lo que pensaba, no dolía, la hoja afilada trae con ella una oleada de alivio que brota junto con su sangre, sus dedos se han movido solos pues la herida es tan profunda que ha cortado un par de nervios, tal vez un tendón.
-Solo quería ser feliz- dice por tercera vez cambiando la navaja de mano, sus dedos débiles y torpes ejecutan el corte en la muñeca contraria, un poco menos profunda pero igual el alivio viene en forma de un chorro rojo que de inmediato tiñe el agua de la bañera y la porcelana blanca de esta.
Feliciano llora sumergiendo ambas manos bajo el agua pues el líquido evita que la sangre coagule manteniendo el flujo de esta fuera de su cuerpo… como peces rojos que se ven liberados de una gran red que representa las venas de Feliciano.
Con sus ojos mal enfocados Feliciano mira a esas carpas escarlata nadar libres por fin, liberadas de él y cada una de ellas representa una parte del moreno que escapa por fin de esas cadenas de tristeza… se convierte en otro pez rojo que solo busca una eterna felicidad…
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-Italia ¿Cuándo va a ser el día en que te tomes algo en serio? Solo te la pasas jugueteando y riendo, me sorprende a veces esa capacidad tuya de ser tan optimista- Alemania otra vez reprende al castaño que voltea a verlo con una sonrisa tímida mientras el rubio aprieta uno de los vendajes en su brazo, otra vez se distrajo en el campo de batalla y resultó lesionado.
-No te enojes Alemania, se te hará un arruga aquí- dice el castaño poniendo su dedo índice entre las cejas fruncidas del alemán que da un largo resoplido al tiempo que termina de vendarle la herida.
-Tienes que sonreír y ser feliz siempre ve~- le aconseja por último el italiano enganchándose a su amigo en un abrazo.
-No tengo idea de cómo logras mantener esa postura incluso en tiempos de guerra- comenta Alemania mientras el sonriente Italia esconde su rostro feliz en el cuello de este.
-Es que solo puedo hacer eso, sonreír siempre y ser feliz- responde Italia y a pesar de que sonaba como una frase emotiva… de alguna manera tomó un tinte distinto, demasiado literal. La nación que solo puede ser feliz.
