*Personajes propiedad de las CLAMP! con un día de más pero lo logre. Este capítulo es un regalo por el día de blanco, espero les guste.


Eriol salió del baño aun secándose el cabello con una toalla, era un caluroso día de marzo y nada mejor que una buena ducha para comenzar el día; sin embargo lo que le esperaba en su cama era todavía mejor.

En los últimos meses Tomoyo se había vuelto más confiada que antes, y eso le encantaba. La amatista estaba sentada en su cama leyendo Fausto, recomendación que le había hecho el guardián de Eriol. Después del encuentro que habían tenido ella se había vuelto más sensual de un modo no planeado, era como si no hiciera consciente lo que provocaba en el inglés al verla allí sentada en SU cama, con las piernas cruzadas y la falda un poco arriba de los muslos, además del cabello recogido con un lazo azul, su color favorito.

-Buenos días Eriol.- dijo al percatarse que él la miraba fijamente aun con la toalla en la mano, apenas y había despegado la vista del libro y la había regresado prontamente, al parecer estaba en una parte muy interesante.

-Good morning Darling, la próxima vez que vengas puedes entrar al baño, no me molestaría para nada, siéntete en libertad de hacerlo.- dijo sonriente.

Tomoyo lo miró pensativa, sin atisbo de sonrisa o sorpresa, como si lo estuviera meditando.

-Eso sería hacerte muy feliz Hiraguizawa y no estoy segura que te lo merezcas.- le sacó la lengua de forma juguetona y guardó el libro en su mochila.- apresurémonos o llegaremos tarde.

Eriol miró entonces el reloj que había en la pared mientras quitaba su saco de la percha, en realidad no era tarde, incluso para su puntualidad inglesa aún quedaba tiempo.

-¿Ocurrió algo?- se movía rápidamente por toda la habitación, si bien se había vestido dentro del baño (de haber sabido que Tomoyo estaría esperándolo no lo hubiera hecho) aún le quedaban algunos toques de vanidad.

-No quería estar en casa.- le dijo tranquilamente mientras lo miraba arreglarse.

Eriol la miró de golpe, esas palabras le expresaban una verdad a medias, observó su semblante, siempre impávido y sus ojos se cruzaron, él soltó la loción y fue a estrechar a su muñeca en brazos, sólo entonces Tomoyo se permitió relajarse y dejarse absorber por la atmosfera, unas cuantas lagrimas rodaron por sus mejillas mientras sentía el cálido cuerpo de su novio sosteniéndola.

-¿Volvieron a pelear?

-Otra vez por culpa de la secretaria.

Eriol suspiró molesto y depositó un beso en su frente.

-Puedes estar aquí el tiempo que sea necesario, sabes que me encanta verte corretear por mi casa, y lo mismo va por parte de Spinel y Nakuru, has sabido ganártelos y puedo asegurar que te aprecian.- le dijo en un susurro haciéndola sonreír al sentir su aliento en la oreja.

-Si sigues dándome tantas libertades terminaré por confeccionar un vestuario para Spinel.- le dijo a modo de broma.

-Ya veremos si él está de acuerdo.- dijo sonriendo- Bajemos a desayunar, te prepararé un desayuno típicamente inglés.- la tomo de la mano y bajó con ella, aun riendo.

Entraron juntos al patio de la escuela, tomados de la mano, él con la mochila de su novia al hombro y la suya en la mano desocupada, ella sonriendo como de costumbre; ganándose las miradas de todos. Desde el origen de su relación, incluso antes, siempre habían llamado la atención ¿quién no miraría a dos personas con tan bello porte? Ella parecía una princesa, nacida en alta cuna con piel de porcelana y ojos amatista, largo cabello negro y un gusto por la moda que se veía de lejos, esto aunado a un gusto por lo sofisticado, por lo inglés; tanto que hasta su novio era uno. Eriol era la encarnación del tan anhelado príncipe azul, llegaba de una tierra distante, con ese maravilloso acento y esos modales que hacía que las chicas enloquecieran. Ese cabello azul a juego con los ojos enmarcados por las misteriosas gafas y la sonrisa terminaban por delinear lo que sería el adonis de la preparatoria Seijou; claro, eso era lo único que veían aquellos incautos que no conocían su verdadera naturaleza.

Incluso desde antes del incidente estaban acostumbrados a ser el centro de la mirada de la mayor parte de la población estudiantil, a escuchar murmullos, recibir declaraciones e incluso posar para fotografías de vez en cuando; pero ahora, además, debían soportar algunas escenas para nada positivas.

Como todo lo que ocurría en la preparatoria terminaba ventilándose tarde o temprano, el accidente de Tomoyo no fue la excepción y bastaron unos días para que se supiera la causa real y, el rumor de la escena que habían protagonizado Eriol y Kaede en el salón de música seguía dando de qué hablar, aunque habían pasado casi 3 meses del hecho. Ninguno de los dos habían dicho nada y lo ocurrido en realidad sólo lo sabían ellos y su grupo de amigos, entiéndase los card captors, Chiharu, Ricca, Naoko y Yamazaki y, por supuesto, la propia Kaede.

-No entiendo cómo pudo hacerle eso, si se veían tan enamorados.- dijo una chica rubia y pecosa en un susurro bastante audible mientras ellos pasaban.

-Bueno es verdad que Kaede es muy bonita.- le contesto su amiga, una chica muy alta y delgada con el cabello muy corto- además los hombres son así, están dispuestos a sacrificar a una buena mujer por la calentura del momento. Lo verdaderamente increíble, por lo menos para mí, es que ella lo haya perdonado ¡la puso en ridículo! Y aun se deja ver en la escuela con él, es increíble ¿dónde está el amor por uno mismo?

Eriol les lanzó una mirada de rabia que ellas ignoraron, grabó sus rostros en su memoria pensando cual sería la mejor maldición para lanzarles y luego miró a Tomoyo, quien seguía con la mirada al frente y caminaba fingiendo no escuchar. Ella no había vuelto a sacar el tema desde esa noche, ni un solo reproche, comentario, algo que pareciera molestarla, y eso, lejos de tranquilizarlo lo hacían sentir peor. Si ella hubiera querido golpearlo, gritarle, algo, él se habría sentido en paz, pero no, ella fingía que no le importaba cuando él sabía que su "muñeca" podía ser un roble por fuera, pero por dentro era la persona más sensible del mundo.

Él sufría en silencio por ella y por lo que debía soportar, porque por su condición de hombre para todos era un héroe, había tenido algo con la pelirroja y conservaba a su novia; ella en cambio, salía perdiendo. Como mujer había sido burlada, engañada y quedaba como tonta por perdonarlo. Odiaba que todos lo vieran así, no era un héroe, era un desgraciado y nunca se perdonaría haberla lastimado ni física ni emocionalmente, ojala le fuera permitido cambiar el pasado.

Cuando llegaron al salón se encontraron con Sakura y Shaoran, les había tocado el servicio juntos y estaban acomodando unas hojas y plumones en cada pupitre.

-Buenos días Sakurita.- dijo la amatista al verla y corrió con emoción a abrazarla- Hola Shaoran.-dijo al pasar por un lado del castaño.

-Hola Tomoyo, hola Eriol.- dijo al hacer contacto visual con él.

-¿Qué están haciendo?-preguntó la reencarnación.

-El profesor de química nos pidió repartir esto, tendremos una dinámica o algo.- contestó la dueña de las cartas con una sonrisa- Ya terminamos, sólo nos falta regresar el material sobrante a la oficina.

-Yo te acompaño Sakurita, sirve que te platico del nuevo vestido que estoy confeccionando para ti.- le dijo Tomoyo brillando, y es que, desde que se había anunciado el baile de final de semestre no podía dejar de pensar en cómo vestiría a su mejor amiga.

Las chicas salieron del salón con la caja llena de hojas y plumones sobrantes dejando a los chicos a solas.

-¿Y bien?-preguntó Eriol con una sonrisa burlona mientras su pariente lo miraba con sorpresa.

-¿Y bien qué?-preguntó nervioso y moviendo la vista de un lado a otro, como buscando la causa de la pregunta.

-¿Me vas a contar o no?

-No sé de qué hablas.

-Tu regalo se San Valentín.- dijo mirándolo profundamente y sonriendo al ver los colores subir al rostro de su amigo.

-N-no sé de qué hablas… yo… yo… me regaló unas cortinas para mi habitación… sólo e-eso.

-Y las estrenaron ¿no? Para que nadie pudiera ver lo que los dueños de mis cartas hacen cuando no están salvando al mundo.- dijo de forma burlona.

-N-no… no eso…¿cómo…?

-Soy la reencarnación del mago Clow y tu pariente, es mi deber que los niños se porten bien.

-¿¡Nos espiabas!?- gritó lleno de furia.

-Claro que no.- dijo alejándose de él al ver que estaba a punto de golpearlo- tengo cosas más interesantes que ver, pero es algo muy notorio en ustedes dos. Se sonrojan con mirarse, el mero rose los hace apartarse, sus miradas; son simplemente predecibles. Además tu cara de autosuficiencia es igual que aquella vez.- le dijo saltando a un escritorio mientras el chino lo perseguía para darle por lo menos un golpe como venganza de todas las cosas en las que había terminado metido por su culpa.

-Las cosas sucedieron.- dijo dándole la espalda- Y ya está ¿me dirás que tú y Tomoyo no lo han repetido desde entonces? Si eres un pervertido…

-Más bien soy un maldito.- dijo quedamente haciendo que Shaoran se girara a mirarlo- y no, ni siquiera hemos hablado del tema, no quiero recordarle los motivos que nos orillaron a hacerlo ¿me comprendes?.- el castaño asintió pensando en el incidente de la pelirroja y la ida al hospital de su amiga- En San Valentín me preparó una cena exquisita, arregló mi casa de una manera espectacular, incluso se quedó a dormir conmigo, sólo dormimos, nunca, en todas mis vidas pasadas me había sentido tan feliz. Aunque en esta vida sólo he estado con ella Clow tuvo a muchas mujeres en su cama- ignoró el sonrojo del ex card captor- y te puedo decir que nunca comprendió lo que yo entendí ese día, no sólo quiero a Tomoyo para hacer el amor, la quiero para compartir mis noches y días hombro con hombro, no es que no la deseé, es sólo que… para mi es más que eso…y soy tan estúpido que casi la pierdo.- dijo cerrando los puños y frunciendo el entrecejo.

-Estás enamorado.- le dijo Shaoran comprendiéndolo- y es normal, pues eres humano.

-Quisiera pedirle perdón otras mil veces ¿sabes todos los rumores que corren por allí? Ella no ha dicho una sola palabra al respecto aunque le duela, no sé cómo pararlos, cómo pagarle el hacerme tan feliz.

-Para ti es fácil decir lo que sientes, en estos años he aprendido que no es malo hablar sobre eso, si tu comienzas tal vez ella también pueda liberarse, decirte lo que pasa por su cabeza. No puedo ayudarte mucho pues Sakura no habla sobre el incidente, y aunque le preguntes no creo que te cuente, pero sé que sufre cada vez que ve a Kaede por los pasillos y nota las miradas que aun te echa.

-Mañana es el día de blanco, creo que es una buena fecha para hablar sobre el incidente, a la par de darle un regalo…soy tan malo escogiendo esas cosas ¿tú que le darás a Sakura?

-Es un secreto por ahora, pero te enterarás en el momento, porque necesitaré tu ayuda.

-Ni creas que te ayudaré si me tratas así.- dijo haciéndose el ofendido- ¿Dónde quedó el respeto que me tenías? Soy un alma vieja de tu clan, el mago Clow.- dijo sacando chispas de su mano para darle más realismo al discurso.

-Oh claro que respeto a Clow, pero sólo cuando ha madurado lo suficiente para no dar espectáculos en el salón de música.- le dijo Shaoran- Ya sabes, no hay mucho que admirar sobre un adolescente que encierra a su pariente en un gimnasio y lo obliga a averiguar si lo que dice el hermano de Yamazaki es verdad.

-Eres tan directo "pequeño lobo"- le dijo en una sonrisa- por eso me caes tan bien.

En ese momento entró Yamazaki interrumpiendo su plática.

-¡Eriol, Shaoran!- gritó corriendo hacia ellos.

-¿Y tú chica?- preguntó Eriol cruzándose de brazos.

-Se quedó en la planta baja con las suyas, ya saben que van al baño juntas y en grupos compactos.

-Nunca he entendido el por qué.- dijo el chino.

Los ojos de Yamazaki y Eriol brillaron ante el primer atisbo de inocencia que miraban en él por mucho tiempo.

-Bueno, eso es un tema que ellas nunca tratan en público, pero en el baño de las mujeres habita un monstruo espantoso que se esconde en las tuberías, es algo tan temible que ni siquiera pueden pronunciar su nombre.- comenzó Eriol.

-Todo data de la época samurái donde tanta sangre fue regada y un pequeño animal comenzó a alimentarse de la misma. Por el día solía ocultarse bajo tierra y sólo salir de noche, poco a poco comenzó a crecer y su hambre igual, evolucionó hacia algo espeluznante.- continuó Yamazaki.

-Comenzó a alimentarse de la sangre de las mujeres, pues en ellas están todas las virtudes del ser humano, así como dice que la sangre rejuvenece la piel, si la ingieres te mantendrá con vida mucho tiempo.-aseveró el peli azul.

-Actualmente viven en las tuberías, acechando a las mujeres para poder vivir eternamente, por eso deben ir siempre juntas, en caso de que aparezca entre todas pueden ahuyentarlo.- dijo Yamazaki, terminando la historia.

Shaoran los miraba a uno y a otro suspicaz.

-¿Qué es esto? ¿Harry Potter? Basiliscos, Voldemort, yo también leo por si lo dudan.- dijo molesto- además no nací ayer.

-Querido amigo, debemos subir nuestras historias a otro nivel, ya no es tan confiado.- dijo Eriol.

-Bueno, ya será para la otra, quiero mostrarles lo que me dejó mi hermano el fin de semana.- dijo sacando una revista de su mochila- Es una revista xxx.- comentó triunfal mientras se ganaba un golpe en la cabeza por sus amigos.

-¡Dijimos que no queremos volver a saber nada de él!-gritó Shaoran alejándose de la revista.

-¡Pero es bastante informativa!- Eriol le arrebató la revista mientras el castaño seguía reprochándole.- En serio que es bastante…

-Mira Shaoran, este conjunto de ropa interior le iría muy bien a Sakura por tu tono de piel, este en cambio me lo estoy pensando para Tomoyo ¿crees que le gustaría?-dijo señalando a las mujeres con poca ropa y haciendo que su amigo se pusiera rojo hasta el cabello.

-¡Eriol!

-A mí me gusto el de la página 23 para Chiharu.- el peli azul cambió de página.

-Tienes buen gusto, creo que le sentará perfecto.- dijo mostrándole a Shaoran de que hablaban.

-¡Deja eso!-gritó furioso tratando de arrebatárselo cuando las puertas se abrieron dejando entrar a las chicas, los tres se miraron y escondieron la revista tras Eriol.

-¿Qué hacen?-preguntó Sakura curiosa con Chiharu mirándolos suspicaz.

-N-nada, sólo bromeábamos.- dijo Shaoran más rojo que un tomate y apartando su mirada de ella, debía admitir que sí, ese conjunto se le vería muy lindo. Se hizo la nota mental de matar a Eriol en el receso.

-Estas rojo ¿te encuentras bien?- le preguntó Sakura dulcemente.

-Yamazaki ¿qué hiciste?- preguntó la chica de coletas a su novio.

-Nada ¿por qué siempre tengo que ser yo? Estas culpándome sin pruebas.

Tomoyo se limitó a mirar a Eriol con una sonrisa para después hacerle señas de que se acercara, él lo hizo con una sonrisa tranquila.

-Muéstramelo.- dijo Tomoyo con una sonrisita mientras cuidaba que nadie más los mirara.

-¿A qué te refieres?

-Lo que está en tu espalda, quiero verlo.-Eriol soltó una pequeña carcajada, sin duda no se le pasaba nada.

-Mira.- le dijo mostrándole la revista mientras la chica abría mucho los ojos y se sonrojaba- me gusta el morado para ti.- le señalo la imagen y ella se sonrojó aún más- Creo que te verías muy sexy con él… o sin él ¿te gusta? Hablo del conjunto porque en mi opinión la chica quedaría opacada si tú lo modelaras, pero no lo permitiré- su mirada cambió a la de Clow- Puedes diseñar ropa pero no quiero que la modeles si no es para mí.- le dijo en un susurro mientras se acercaba y la besaba posesivamente.

Eriol y Shaoran estaban sentados con sus novias y amigas en la parte de la preparatoria que colindaba con la primaria recordando viejos tiempos y compartiendo la comida que Ricca y Chiharu habían llevado para todos.

-Yo recuerdo lo competitivos que eran Li y Hiraguizawa.- dijo Naoko mientras las demás se reían- ¿se acuerdan cuando jugaron básquetbol? Ninguno de los dos quería perder, y menos Li porque Sakura estaba mirando.- exclamó riendo acompañada de los presentes mientras Shaoran se sonrojaba al igual que Sakura.

En ese momento se acercó un chico de otro grupo que ninguno recordaba haber visto antes.

-¿Hiraguizawa?- Eriol asintió sorbiendo el té que le habían dado- El profesor de dibujo te está buscando, me mandó a llamarte, me dijo que era importante.

Todos se miraron sin saber que decir.

-No hay más remedio, me disculpo por no quedarme hasta el final, los veo en un rato.- se excusó el inglés mientras Chiharu le decía que no era tan importante. Al final terminó siguiendo al chico hacia el edificio principal, donde estaban los talleres.

Una vez dentro del salón se dio cuenta de su error, pues quien en realidad lo esperaba era Kaede, el chico era sólo el mensajero.

-Lo que hay que hacer para atrapar un pajarillo.- le dijo con una sonrisa traviesa mientras indicaba al chico que cerraba la puerta- Necesitamos hablar ¿no lo crees?

-En absoluto, creo que te dejé muy claro en aquella ocasión que todo fue un error y no deseo estar con alguien que no sea Tomoyo.

-¿Y esa niña que puede saber de la vida?

-Sabe más de lo que tu sabrás- sonrió- Y si me disculpas no quiero que nos vean juntos.

-¿¡Y eso por qué!? Toda la escuela sabe lo que estuvo a punto de pasar, y si a ella le da igual ¿por qué preocuparse?

-El problema es que a ella no le da igual.-dijo visiblemente molesto.

-Claro que sí, me lo dijo esta mañana en los baños. Yo quería saber qué opinaba de que su novio hubiera tenido que buscar en otra lo que está claro ella no puede darle, le pregunté si no se cansaba de ser tan perfecta, cosa que aburre a cualquiera- daba vueltas por el lugar con una sonrisa burlona- la muy tonta intentó ignorarme y se lo tuve que decir; las chicas con complejo de muñeca sólo sirven de adorno, las chicas como yo son las que en realidad se divierten y…

Eriol la sujeto violentamente de la muñeca y la acorraló contra la pared, su mirada echaba chispas.

-Si dices una sola palabra más olvidaré que eres una mujer.- le dijo con gélida mirada- Te prohíbo que hables así de ella, no puedes ni remotamente imaginar lo que significa para mí, es más que para pasar el rato.

La pelirroja se soltó del agarre y le propinó una cachetada, él enfurecido comenzó a forcejear con ella. Tal y como lo imaginaba estaba torturando a Tomoyo y él no se había dado cuenta ¿qué tanto le había dicho? Iba a terminar con el asunto de una buena vez, no tenía derecho a…

La puerta se abrió de golpe y unos ojos verdes los miraron con sorpresa.

-E-eriol.- se atrevió a decir Sakura mientras su novio miraba de forma acusadora al mago.

-¿Qué pasa Sakura? ¿Y Tomoyo?- dijo angustiado viendo a su alrededor.

-Seguramente ya se fue, en cualquier momento volverá a lastimarse el brazo.- provocó la pelirroja.

-¡Ya déjala tranquila! Tomoyo nunca te ha hecho nada y tú no paras de molestarla.- dijo Sakura mirándola con ira.

Kaede se acercó peligrosamente a la chica, pero la mano del peli azul la interceptó.

-¿Dónde está Tomoyo? Ella vio… creyó…

-No, recibió una llamada de su madre y una camioneta vino a recogerla.- dijo el castaño mientras veía al mago salir corriendo de allí.

Eriol llegó a casa de la amatista corriendo, lo cual era una gran proeza pues vivía bastante lejos, pero una de las empleadas le dijo que la señorita sólo había estado unos minutos en casa antes de irse sin decir a donde. Después de recorrer media ciudad buscándola decidió volver a casa, preocupado y dispuesto a usar su magia para encontrarla; sin embargo, en casa le esperaba una noticia.

-¿Tomoyo estuvo aquí todo es tiempo?-se dejó caer en su sillón con ganas de matarse.

-Creímos que llegarías en cualquier momento.- Nakuru le ofreció un poco de chocolate caliente- Al final terminó yéndose a casa de Sakura con Spinel de guardaespaldas.

Eriol suspiró resignado, bueno al menos no estaría sola.

-¿Dijo que ocurrió?

-En realidad no, sabes que siempre ha sido muy reservada, se limitó a llorar sobre el pelaje de Suppy.

Eriol se quedó pensativo, de pronto muchos problemas lo habían acorralado y el más importante ¿Qué podía darle para el día de blanco?

Eriol no había dormido bien por estar pensando en la serie de eventos acontecido la tarde anterior, caminaba somnoliento hacia casa de Sakura, cuando la vista de alguien conocido lo detuvo.

-Hola.. eh Kinomoto.- dijo sin recordar el nombre del hermano mayor de Sakura.

-Ah eres tú, creí que era el "chiquillo" nuevamente.- iba muy elegante, pues una entrevista de trabajo lo esperaba.

-¿Shaoran? Se fue con Sakura ¿no?

-No, ella y Tomoyo se fueron a la escuela muy temprano, cuando "ese" apareció por mi casa se lo dije.

-Ya veo, entonces iré a la escuela, gracias hermano mayor.- le dijo echando a correr al sentir el mal humor brotando de aquel ser.

-¡No soy tu hermano mayor!

El peli azul caminó rápidamente hacia la escuela, había pasado buena parte de la madrugada preparando el regalo perfecto, pero lo tenía. Sin embargo, como siempre que creía que las cosas saldrían bien la vida se encargaba de jugarle mal, tal vez era el karma.

Ni bien había entrado por completo al edificio cuando Shaoran saltó sobre él y lo arrastró a un armario de escobas.

-¿Qué pasa?- dijo molesto por la interrupción.

-Más te vale que tengas una buena excusa, una muy buena.

-¿Sobre qué?

-Kaede acaba de decirles a todos que tu y ella estuvieron toda la tarde juntos y que incluso le dejaste moretones…

-¡¿Qué?! Pues sí se los dejé pero … por casi matarla… ¿Dónde está Tomoyo?

-Encerrada en el baño.

-¿Y por qué no me lo dijiste antes?

-Porque quiero explicarte bien la situación. En primera, no está sola Sakura y las demás están con ella, segundo, ha estado llorando…

-Pero es mentira, ustedes vieron que…

-Si, pero toda la escuela cree otra cosa, con los antecedentes que ya tuvieron. Y las amigas de esa tipa que no dejan de molestarla, al parecer ha sido blanco de su bullying por mucho tiempo, y no sólo eso.

-¿Qué más?

-Parece que sus padres se van a divorciar.- sentenció.

Eriol golpeó la pared con ira ¿por qué las desgracias atacaban juntas? Ah no, esta vez él iba a hacer algo, no iba a permitir que nadie hiciera llorar a su novia, suficiente tenía con soportar a un idiota como él.

-Sígueme, y detenme si ves que puedo ir a prisión.

El peliazul caminó seguido por el castaño ante las miradas de todos, el pasillo era un mar de chismes pero él no tenía cabeza para nada más. Una vez estuvo frente al baño de mujeres accedió como si fuera lo más normal; Shaoran lo siguió sonrojado.

-Eriol.- Ricca casi brinca al verlo entrar- creímos que…

-¡¿Cómo se te ocurre hacerle eso a Tomoyo?!-gritó Chiharu con indignación- Ella siempre te ha querido y te perdonó una vez… pero ahora… estuvo horas esperándote en casa y…

-¿Dónde está?- fue lo único que atinó a decir.

-Se encerró en el baño y no ha querido decir nada o salir.- Sakura lloraba- hace rato vino Kaede y empeoró las cosas, te juro que si supiera maldecir ya lo hubiera hecho.- un brillo en su llave, tenue pero visible confirmó sus palabras.

-¿Me pueden dejar solo con ella?- se giró a ver a los presentes- Busquen un pretexto para justificar nuestra ausencia.- miró a su descendiente quien afirmó con seguridad, una a una las chicas comenzaron a salir no sin antes lanzarle una mirada de odio al inglés.

Caminó con decisión hacia la puerta donde sentía la presencia de la amatista.

-Sé que estás allí ¿podemos hablar?- no obtuvo respuesta- Tomoyo ¿no creerás lo que ella dice verdad?

-Que yo sepa nunca ha mentido.- se escuchó un leve susurro al otro lado de la puerta.

Eriol extendió su mano frente a él y cerró los ojos, de pronto la chica atravesó la puerta directo hacia sus brazos, asustada y sorprendida, aun sintiendo esa fuerza en el estómago que la había hecho atravesar la puerta.

-Muy bien Tomoyo, no me gusta conversar con las paredes o puertas. A ver limpia esas lágrimas.- dijo quitándoselas suavemente con una manga y botando a un lado su mochila.

-Puedo hacerlo sola.- se retiró de sus brazos y se secó las lágrimas dándole la espalda- Tus métodos no son nada ortodoxos, te falta aprender a respetar la privacidad ajena.

-Soy un mago, si no usara mi magia de vez en cuando no sería divertido ser quién soy- se encogió de hombres- Ahora bien, no sé qué haya dicho Kaede pero ten por seguro que todo es mentira.

-¿A sí? Entonces ¿no te viste ayer con ella en un aula vacía? Porque el chico que te fue a buscar me lo confirmó, incluso Sakura los vio ¿o vas a llamarla mentirosa?- dijo en tono acusador sin ni siquiera subir el tono de voz.

-Si nos vimos pero no de la forma en que crees, el chico de ayer fue una trampa, lo usó para engañarme pues de otra forma nunca hubiera accedido a verla.

-Siempre hay malos entendidos ¿no?

-Es en serio, estuve con ella porque discutimos, me dijo que había estado molestándote por la mañana y me enfurecí, si es que tiene esos moretones es porque olvidé que era una mujer y estuve la lastime y aunque sé que mi conducta no fue la correcta no me arrepiento ¿por qué no me habías dicho nada? Si lo hubiera sabido…

-¿Qué hubieras hecho? ¿Borrarles la memoria? ¿Dormirlos?

-Tomoyo eres la única chica a la que amo, no tengo ojos para nadie más y sé que soy un idiota que no sabe hacer las cosas bien pero créeme que nunca he tocado a otra mujer que no fueras tú.

-¿Y Mizuki?

-Tomoyo por Dios, ahora mismo ella estaría en prisión si hubiéramos hecho algo más que besarnos y tomarnos de las manos.

La amatista lo miró con la ceja levantada, ya no lloraba.

-Te esperé en tu casa toda la tarde…-susurro con el llanto amenazando con volver.

Sakura y Shaoran nos encontraron forcejeando, cuando me dijeron que habían enviado por ti corrí a tu casa pero la señora Umi me dijo que habías pasado un momento y luego te habías marchado. Te busqué por toda la ciudad, fue hasta muy noche cuando volví a mi casa y Nakuru me contó que habías estado allí.- se miraron unos instantes- si no me crees llama a tu doncella.

-No es eso.

-Háblame Tomoyo, te juro que soy incapaz de saber que pasa por esa cabecita tuya, tú eres la excepción a mi poder, sé que algo te molesta, sé que estas triste y sufres pero no sé qué hacer y me duele tanto saber que es mi culpa, que te he fallado, que te provoque deño y…

-Sé que te gusta Kaede.- soltó de pronto mientras algunas lágrimas se precipitaban por sus mejillas- y no mientas porque de no ser así no hubiera pasado lo del salón de clases.

-No entiendo tu punto, ya te explique…

-Si, pero te gusta.

-Es bonita y muchos chicos estarían felices de con ella.

-¿Y tú?

-Tomoyo, sabes que no soy un joven cualquiera, poseo más conocimiento sobre la vida del que me gustaría, y aunque no poseo todas las respuestas creo que una cosa si he entendido, los sentimientos son un tipo de magia más poderosa que cualquier otra, porque son incapaces de manipularse, y creo que aunque alguien te guste por su físico si en realidad no te gusta como persona no es una relación sincera; por lo menos no para mí.

-Ella logró enloquecerte Eriol, logró llevarte al punto de que la desearas tanto que no te importó el lugar o la situación… y yo jamás podré lograr eso yo…

-¿Quién te dijo eso?- se acercó a la chica tratando de consolarla- Ok esa pregunta es tonta, sé quién lo hizo. Mira ella es feliz lastimando a personas como tu ¿y sabes por qué? Porque tú eres una dama, eres la chica más hermosa y dulce que conozco, lo mejor que me ha pasado en esta o en cualquier vida, y yo siempre quise a una dama a mi lado.- tomó el rostro de la sonrojada chica y le dio un tierno beso.

-Pero yo no logro enloquecerte así…- Eriol soltó una risa.

-Perdón, no es mi intención burlarme, pero vaya que eres despistada para ciertas cosas, Tomoyo si supieras como me pones te apuesto que te alejarías de mí.

-Pero… no hemos repetido "eso".- dijo quedamente.

-Ah así que tu mente pervertida ya está pensando en volver a abusar de mi ¿eh?- le dijo a modo de broma haciéndola sonrojar.

-Yo no abuse de ti… tu allanaste mi casa.- dijo fingiéndose ofendida.

-Tu puedes allanar la mía la próxima vez.- le dijo dándose aires de seductor.

-¿En verdad te provoco cosas?- dijo la amatista recargándose en su pecho.

-Después de esto de seguro también creerás que soy un pervertido, pero bueno, todo sea para saciar tu curiosidad.- el chico llevo uno de sus dedos a sus labios- ¿Recuerdas cómo me recibiste ayer en la mañana?

-Sí, acababas de bañarte.- Eriol posó su dedo en los labios de Tomoyo mientras una extraña luz emanaba de él, le estaba pasando no sólo sus memorias, sino también sus sentimientos y sensaciones. Al cabo de unos minutos la cara de Tomoyo habría opacado a cualquier jitomate- eso… el jalón en la entre pierna…

-Así es, y créeme que es difícil que nadie lo note ¿recuerdas aquél día en deportes cuando tuviste el accidente con la manguera y terminaste empapada?- la chica afirmó- necesite una ducha muy fría, durante varios días y noches.- le dijo con tono burlón- ¿Quieres que también te lo muestre?

-N-no, a-así está bien.

-¿Qué pasa?- la miró extrañado- ¿aun estás enojada?

-N-no… mejor salgamos… las clases…- trató de marcharse pero el agarre del brazo de Eriol la detuvo.

-Conozco esa mirada.- su sonrisa podría haber hecho caer a cualquiera, y sus ojos brillantes terminaron por enmudecer a la japonesa- Es una mirada de deseo.- dijo atrayéndola hacia él y besándola con avidez mientras ella se dejaba hacer, sentía que las piernas le temblaban y un calor en el vientre comenzaba a invadirla.

Sin poder contenerse el inglés la tomó de la cintura y la sentó en los lavabos, allí comenzó a desabotonar su suéter con desesperación, la dulzura y delicadeza habían pasado a mejor vida y en ese momento sólo podía sentir la adrenalina del momento; podían ser descubiertos en cualquier momento.

La amatista comenzó a gemir sin poderse contener cuando él abrió su blusa y rosó su piel blanca; para él, era como escuchar música pues le indicaba que iba por buen camino. Sus manos se colaron por debajo del brassiere de la chica presionando los ya duros pezones haciéndola gemir con más intensidad.

-E-eriol.- logró articular antes de ser callada por los labios de su novio quien se había quitado los lentes dejando ver ese brillo inusual en aquello zafiros que tanto amaba.

La amatista comenzó a recorrer su ancha espalda, poco a poco la ropa le fue estorbando y con prisa y sin romper el beso comenzó a dejar en igualdad de condiciones a su pareja, a los pocos minutos a ambos solo les cubría la ropa de abajo y sus pechos subían y bajaban al recibir las caricias, besos y mordidas.

-E-estamos en la escuela Eriol.- decía Tomoyo mientras sentía como las manos de Eriol se colaban por debajo de su falda y presionaban juguetonamente sobre su ropa interior.

-¿Y crees que eso va a detenerme?- dijo con la voz ronca mientras separaba las piernas de su novia y las volvía a juntar juguetonamente para después pasar a sus pechos, comenzó besándolos primero suave hasta que comenzó a succionar y lamer haciéndola gritar. Una vez hubo lamido cada centímetro del pecho de la amatista y mordisqueado hasta dejar marcas bajó por su firme abdomen haciéndola reír; la tenía casi recostada por completo.

Cuando vio que la falda obstaculizaba su camino la quitó sin el menor miramiento, deseaba con todo su ser poder ver de nuevo a aquel ángel desnudo, le quitó las calcetas y los zapatos para dejar sólo su ropa interior, que resultó ser una linda prenda rosada de seda y con encaje; le fascinaba. Con una última mirada la despojo de su única prenda y hundió el rostro en la intimidad de la amatista, quien aterrada y apenada trataba de negarse.

-N-no Eriol no…- un grito remplazó su negación mientras sentía ese tan conocido ardor y movía las piernas descontroladamente mientras su pelvis subía y bajaba. Sentía la lengua de Eriol recorrerla y presionar, la pena había quedado a un lado, en esos momentos sólo podía pensar en su zona baja y la ruta que trazaba Eriol en su espalda- Mé-mételo.- logró articular al sentir que ya no podría soportarlo más.

Eriol se separó con una sonrisa y se relamió los labios.

-Si usted insiste, señorita Daidouji, pero antes… podrías ayudarme con mi pantalón.- le dijo con una sonrisa traviesa señalando el abultado miembro que aun se escondía tras la tela.

Tomoyo se incorporó, y con manos temblorosas quito el cinturón y tras pelearse un rato con el botón logró quitarlo y bajarlo por completo, junto con el bóxer. Le hizo una pequeña caricia que se ganó algo parecido a un ronroneo. La chica sonrió, y más valiente de lo que en verdad era se permitió probar algo, aun sentada con las piernas abiertas delante de él le hizo un sugerente gesto con las caderas y se recostó contra la pared para brindarle más espacio mientras con el dedo índice lo animaba a acercarse; él se liberó de zapatos y calcetas, y acercándose a ella y sujetándola del trasero la acercó a él penetrándola de inmediato con tanta fuerza y determinación que ella soltó un grito de sorpresa que enseguida fue remplazado por gemidos, estos a su vez fueron sucedidos por el nombre de Eriol pronunciado con vehemencia mientras sentía partirse en dos y le clavaba las uñas cuando los espasmos se hicieron más fuertes, pronosticando lo que se avecinaba.

Ambos alcanzaron el clímax juntos, y permanecieron en el suelo largo rato tratando de normalizar sus ritmos cardiacos.

-Acabamos de romper como 30 reglas.- le dijo Tomoyo a su novio cuando fue capaz de hablar. Ambos estaban abrazados.

-No las rompimos, sólo buscamos lagunas en ellas. Por cierto feliz día de Blanco.- dijo en el cuello de la amatista haciéndola reír- aunque mi verdadero regalo era este.- con un movimiento de su mano salió de su mochila un paquete, dentro había un pequeño patito hecho a mano y con una argolla de llavero.- Sé que tu lo harías mejor, pero lo intenté.

Tomoyo sonrió al ver al peluche y luego besó a Eriol en los labios.

-Eso no es todo, Nakuru se quedó consiguiendo los boletos para la función de Disney sobre hielo ¿o prefieres quedarte en casa haciendo otras cosas.

-No, me agrada Disney.- le devolvió la sonrisa.

Eriol y Tomoyo se reincorporaron a las clases poco antes del primer receso, nadie los había visto antes de eso, y ahora se sorprendían de verlos tan cariñosos.

Mientras salían al primer receso unos chicos se les acercaron para enterarse del pleito llevado a cabo.

-Eso nunca fue cierto, Kaede se inventó su propia historia.- contestó el inglés

Para el final de la tercera hora Tomoyo y Eriol fueron interceptados por Kaede y sus amigas, dispuestas a burlarse.

-Ya sabes Tomoyo,, cuando se canse de ti, vendrá conmigo.- Kaede iba con sus guardaespaldas y se sentía segura.

-Es raro ver que tus chupetones no tengan la coloración adecuada.- contestó la amatista muy tranquila harta de tanta humillación.

-No entiendo.- dijo la pelirroja levantando una ceja y compartiendo una sonrisa son su séquito.

-Ya sabes, estos sí lo son.- se bajó el cuello de la camisa donde las dos podían verlos mejor, eran las marcas recién hechas por Eriol.

Kaede se paralizo al igual que sus amigas.

-Ellos no pueden, pero…- no podía articula palabra puesto que la sorpresa y la ira se agolpaban por salir.

-Creo que me prefiere a mi.- le dijo la amatista con energía renovada. No era su estilo vengarse, pero sin duda esta era una excepción, porque la mayoría de las veces las muñecas suelen ser más interesantes.