Capítulo 1
Las dos semanas después del día que Pepper había viajado a California habían sido muy estresantes para ella y Tony, dejando a los jóvenes con muy poco tiempo disponible para comunicarse el uno con el otro. Ambos habían tenido que lidiar con montañas de formularios, sesiones informativas, juntas de orientación y conferencias didácticas que sus respectivas universidades requerían de ellos para asegurarse de que todo estaba en orden con su ingreso antes de que el semestre estuviera viento en popa.
Cumplir con estas imposiciones requería que los estudiantes universitarios se levantaran antes de que el sol saliera, y las actividades no terminaban hasta que el sol caía en el horizonte. Debido a esto, la única interacción que habían podido tener era por vía de mensaje de texto, la cual ocurría vía sus pods. Al final de la primera semana, Pepper decidió cancelar su contrato de servicio móvil regular e hizo de su pod su teléfono oficial. Ya que Rhodey no estaba permitido comunicarse con nadie mientras asistiera la Academia de la Fuerza Aérea en Colorado, las únicas personas que en algún momento la podría llamar eran su papa y Tony. La pelirroja no le vio el uso a mantener dos teléfonos, y la opción fue obvia para ella de mantener el teléfono que su amigo le había construido con tanto esmero como su único medio de comunicación activo.
Muchas veces desde que había recibido su teléfono nuevo, Pepper había acariciado con sus delicados dedos el grabado de su nombre sobre el dispositivo, particularmente cuando se sentía nerviosa o triste. Después de pasar dos años día y noche con sus amigos, empezar de cero en un lugar tan lejano a su hogar era muy difícil para ella. La joven era muy social por naturaleza y requería de la constante compañía de las personas que eran importantes para ellas. Lamentablemente, aunque se la había pasado hablando con miles de personas en las últimas dos semanas, no había aun encontrado esa conexión que tuviera alguna semblanza a las amistades que había dejado atrás.
Para ser honesta consigo misma, en realidad no se estaba esforzando tanto en hacer amigos en la universidad. Dudaba ella que fuera posible encontrar a alguien como Rhodey o como Tony en su nueva institución educativa, sin importar que tan grande era en comparación con la Academia del Mañana. La pelirroja nunca había tenido suerte en hacer amistades con su mismo género ya la mayoría de las otras chicas la tachaban de hiperactiva, poco femenina, o simplemente anticuada. A Pepper nunca le había interesado jugar con muñecas, y desde niña había preferido juntarse más con los niños que las niñas, más que nada por el hecho de que los niños – por tan olorosos que a veces fueran – jugaban juegos más entretenidos que pintarse las uñas o aprender a usar zapatos de tacón.
La joven – que actualmente estaba acurrucada en su cama a estas altas horas de la noche – miró hacia su izquierda con dirección a la cama que estaba cerca de la suya. Su compañera de cuarto roncaba sin compasión alguna del sufrimiento que el sonido le causaba a la pelirroja, y Pepper agregó a su lista mental de mandado un par de tapones para los oídos. No tenía nada en contra de la muchacha, pero uno pensaría que por la forma en la que se portaba la rubia cuando estaba despierta, ella dormiría tan tranquila y silenciosamente como esas princesas de cuento que Pepper conocía. Desgraciadamente, la joven rubia roncaba peor que el tío de Pepper cuando sufría de un resfriado.
Pepper suspiró profundamente mientras abría su pod para ver el historial de mensajes que había intercambiado con Tony desde su partida dos semanas atrás. Aunque no habían tenido la oportunidad de hablar por teléfono, Tony se había tomado el tiempo de todos los días mandarle un mensaje en la mañana para darle los buenos días, y uno en la noche para desearle dulces sueños. Tan lindo como el acto del joven era, ella no se podía imaginar vivir así por los siguientes cuatro años, y al pensar en la posibilidad de que en su tiempo en la universidad Tony conociera a alguna chica atractiva e inteligente y se olvidara de su rara amiga le partía el corazón en dos. Ella no se hacía la tonta y estaba completamente consciente de sus sentimientos por el científico joven, pero hasta la fecha él no le había dado ninguna indicación de que sintiera lo mismo por ella, así que se había resignado hace varios meses atrás a ser nada más que su mejor amiga por el resto de su vida.
Sin embargo, ahora que la distancia había crecido entre ellos y la soledad la estaba matando, las lágrimas no se habían hecho esperar durante las noches como hoy en las que ella no podía pegar los ojos ni por cinco minutos pensando en el joven de los ojos azules. Nunca pensó extrañarlo tanto y solo le quedaba el consuelo de que tal vez Tony le había dado un pod porque él había anticipado extrañarla tanto como ella a él.
La sensación de el pod vibrando la sorprendió y por poco se le caía de entre las manos. Sus ojos se agrandaron cuando leyó que el identificador de llamadas decía que Tony la estaba llamando y sin pensarlo se levantó de la cama y corrió hasta el cuarto de baño. Después de cerrar la puerta con candado y sentarse en el piso en la esquina más lejana a la entrada, la joven contestó la llamada con manos temblorosas y en voz baja para no despertar a su compañera de cuarto.
"¿Tony?"
"Uhm…¿Pepper?" Preguntó el inventor con un tono de sorpresa. "¿Por qué estas…? Yo no pensé que… Solo te iba a dejar un mensaje… ¿Te…te desperté?"
"No," Respondió Pepper. "Yo… yo ya estaba despierta." Susurró ella, repentinamente sintiéndose nerviosa al escuchar su voz.
"Oh, pero…es tarde, Pep. El pod…el pod decía que estaba en modo silencioso. ¿Estás bien? ¿Te pasa algo? ¿Qué haces despierta tan tarde?"
"No…no puedo dormir. ¿Tú?"
Pepper lo escucho suspirar. "Igual. Supongo que ha de ser por la emoción de que mañana será el primer dia de clases."
"Wow, ¿el famoso Tony Stark nervioso por la escuela?" Pepper le preguntó con una risa burlona. "¡No pensé que vería el dia que la escuela te intimidara!"
Tony le dio una risa incrédula. "Claro que no, Pepper. Es más, no espero estar aquí más de dos años, la verdad."
"¿Solo dos años?" se le levantaron las cejas a la chica. "Pero, Tony, ¿no se supone que te vas a matricular con doble licenciatura? Sé que eres un genio pero, ¿no será mucha la presión para completar las dos en un par de años? ¿Pues qué prisa tienes, Iron Man?"
"No quiero estar aquí más tiempo de lo necesario. No me gusta estar lejos de ti." Contestó Tony sin pensar en sus palabras y cuando cayó en cuenta de lo que había dicho, se aclaró la garganta. "Digo, lejos de mi familia, ¿sabes?"
Pepper cerró los ojos y una sonrisa le ilumino el rostro. "Entiendo, Tony," le murmuró con emoción. "Yo también te extraño."
"Pepper," suspiró su nombre con sentimiento, dándose por vencido al querer pretender que su compañía no le hacía falta. "Discúlpame por no haberte dado una despedida digna. Y por no haberte dado tiempo estas dos últimas semanas. Espero que no estés molesta conmigo."
"Para nada, Tony. Yo también estuve atolondrada con todas estas tonterías que me obligaron a hacer aquí. Además, yo también te debo una despedida, ¿verdad?"
Tony le dio una risa sofocada. "No me debes nada, Pep, pero si aún te sientes comprometida a darme las gracias, no me voy a oponer a tus esfuerzos por pagar tu deuda," le dijo él con un tono sugestivo, y Pepper casi podía ver la sonrisa pícara formándose en el rostro del joven.
"¡Eres un odioso, Stark!"
"Quizás, pero así me quiere la gente," contestó él con toda la seguridad del mundo. "Así me quieres tú, ¿no es así?" Le preguntó con un tono de burla pero aun así sintiendo dentro de él la esperanza de que la pelirroja lo aceptara de todas maneras. Después del beso en la mejilla y el abrazo que habían compartido al final de la batalla en contra de los Makluan, ninguno de los dos se había atrevido a iniciar la conversación que aclarara exactamente qué significaban esos dos sucesos para su relación.
"Depende del dia la semana."
"¿Qué tal hoy?"
"A lo mejor. No lo sé. Quién sabe. Te digo mañana."
"¡Que mala eres, Pepper!"
"Pero así me quiere la gente," le contestó ella inmediatamente, robándole su frase sin pena alguna. "Así me quieres tú también, ¿verdad?"
Tony se quedó mudo por un momento, debatiendo internamente con la posibilidad de decirle lo que en realidad sentía por ella. Sin embargo, la separación que estaban ellos viviendo actualmente era ya lo suficientemente difícil en términos de amistad. Lo último que el científico deseaba era hacerle más triste la vida a su chica haciéndola vivir una relación amorosa a larga distancia.
"Si, Pepper," finalmente respondió. "Así te quiero, sin importar el dia de la semana." Agregó él, convencido de que aunque no fuera prudente en este momento confesarle sus sentimientos, eso no significaba que él no pudiera demostrarle lo que sentía por ella de maneras más sutiles.
Fue ahora el turno de Pepper de perder la voz por un momento. Respiró profundamente antes de morderse el labio inferior para contener su felicidad. "Tony…yo…tú…"
"¿Si?"
"Uhm, qué… ¿Qué mensaje me ibas a dejar?" Preguntó finalmente, perdiendo el valor de continuar la conversación tan comprometedora – al menos por ahora.
"Solo te iba a desear suerte para mañana. Y decirte que te llamaría en cuanto tuviera la oportunidad de hacerlo."
"¡Ah! Bueno, en ese caso tal vez debería mandarte mi horario de clases, digo, por si acaso hay una emergencia y tienes que encontrarme."
"No estaría de más," convenio el joven. "Igual y te mando el mío por si acaso me necesitas."
"Suena como una buena idea," respondió Pepper y no pudo ocultar su bostezo. "Lo siento, creo que el sueño finalmente me está llegando. ¿Hablamos después?"
"Por supuesto, Pepper. Que tengas buenas noches."
"Tú también, Tony. Y no te olvides de que tienes una amiga en California que no es tan genio como tú para terminar la universidad en dos años."
"¿Olvidarme de ti? Jamás, Pepper."
"¿Lo prometes?"
"Te lo juro."
"Bueno. Que descanses. Hasta luego."
"Hasta luego," dijo Tony y se mantuvo en la línea por unos segundos más. La joven hizo lo mismo pero al sentir que el sueño se apoderaba de ella, no tuvo más remedio que terminar la llamada. Cuando Tony escucho el sonido de la comunicación cortándose, suspiro con gran decepción. Finalmente, después de despegarse el teléfono del oído y ver la foto de Pepper que había puesto como papel tapiz en su pod, el inventor murmuró las palabras con las que había querido finalizar la conversación pero no había podido hacerlo.
"Te quiero, Pepper."
Y con esa frase en mente Tony regreso a su cama a dormir con la esperanza de tal vez ver a su pelirroja en sus sueños.
N/A: ¡YAY! Muchas gracias a las seis personas que se registraron para seguir la historia, y en especial a las dos personas que dejaron su comentario. Espero que este capi les haya gustado :) ¡Gracias por leer! ¡Y no se olviden de comentar!
