Dipper seguía sin comprender qué había pasado esa última vez en la habitación, ¿acaso se había sentido atraído, aunque sea por un momento por... Mabel?. Era algo que, escapaba de su conocimiento, algo que lo angustiaba, él no podía concebir que su hermana fuera más que eso... simplemente no.

Los días pasaron y tanto Mabel como Dipper continuaron sus que haceres diarios. A Dipper usualmente le tocaban cosas más desagradables que a Mabel; limpiar las canaletas tapadas, sacar a los murciélagos que entraban dentro de la cabaña, cortar madera, entre otras cosas. Mientras que a Mabel usualmente le tocaba estar en la caja registradora, reemplazando a Wendy cuando ella se ausentara. Pero Dipper tenía, por lo menos el consuelo de que su hermana siempre estaba ahí para ofrecerle un vaso de limonada fría, acompañada de una sonrisa tan tierna que lo llenaba de ánimos para seguir trabajando.

Cuando terminaban sus horas de trabajo no pagado, usualmente iban a la sala, a pasar unas horas sentados en frente de la televisión o a planear el resto de su día.

Pasados dos días de su extraño encuentro, Mabel le hizo una extraña petición a su hermano

"¿Podemos cambiar las tareas por hoy?" le preguntó ella con su voz más dulce.

"Pero Mabel.." dijo él extrañado. "¿Por qué querrías limpiar las canaletas de toda la cabaña?" preguntó

"Pues.. el trabajo de cajera es muy aburrido, y siempre te veo pelear cuando limpias las canaletas, por lo que creo que sería más entretenido que estar sentada mirando una revista" dijo Mabel con convicción.

"Ah.. no lo sé, Mabs". dijo Dipper tocándose la nuca nerviosamente. "¿No te.. podrías hacer daño?" agregó

"¿Insinúas que no soy capaz de hacerlo sin hacerme daño?" dijo indignada. "Está bien, sr. Limpiacanaletas, podrás estar abajo mío cuidando de que no me haga daño" concedió.

"Pero.." Dipper trató de decir, pero Mabel tomó su mano y lo llevó afuera rápidamente.

Una vez afuera, Dipper ya resignado, le entregó la indumentaria necesaria para el trabajo; unos viejos guantes de cuero, una pequeña pala y lo que, definitivamente espantaba a Dipper, una vieja escalera de metal, con notorios signos de corrosión, pero a Mabel no parecía importarle, estaba tan entusiasmada por su día de trabajo que lo ignoró.

"Mabel.. ¿estás segura de esto?" le preguntó Dipper, esperando convencer a Mabel en extremis. Mabel se limitó a lanzar una risita y a colocar la vieja escalera en posición.

Dipper vio nervioso como su hermana subía por la vieja escalera, su ropa no era la más optima para el trabajo, una pequeña falda celeste y una camisa de tela bordada con flores, lo que impedía (o molestaba) la vista de Dipper al mirar hacía arriba, por motivos obvios, por lo que, trataba de mantener la vista fija al suelo.

"¿Cómo lo estoy haciendo?" dijo Mabel entusiasmada. Al parecer iba avanzando lentamente por la canaleta.

"Genial" dijo Dipper con la vista aún fija al suelo mientras agarraba la escalera. "Asegúrate de.." dijo siendo interrumpido por una escena que casi lo deja calvo

Mabel se estaba tambaleando, y parecía que estaba apunto de caer. Dipper, en su espanto, subió por la escalera y tomó a Mabel de la cintura, dandole la estabilidad necesaria para mantenerse en pie.

Dipper, o las hormonas de Dipper, no pudieron evitar sentirse estimulados por el tacto con el cuerpo adolescente de Mabel. Dipper sintió como un escalofrío recorría su cuerpo, y esa extraña sensación viajaba por su cuerpo.

"No otra vez.. por favor, no otra vez" pensó. "Dipper, es tu hermana, maldita sea."

"¿Pasa algo allá abajo, Dipper?" preguntó Mabel, bajando su cabeza para mirar a Dipper. Vio como su hermano miraba fijamente el suelo, como si ella estuviese haciendo algo mal

"Dipper, ¿qué pasa?" preguntó Mabel. "¿Acaso lo estoy haciendo mal?" dijo en desánimo

"No, no, no." dijo Dipper soltando un tartamudeo. "Lo estás haciendo excelente, pero.."

"¿Pero qué..?" dijo Mabel. "Dipper, estoy acá arriba, no en el suelo.."

"Es.. qu-que.."

"¡Dipper!" exclamó ella atrayendo inmediatamente la vista de Dipper. Ahora, Dipper veía todo hacia arriba, algo que hizo que su cara se llenase de rubor, considerando que estaba mirando a su propia gemela.

Dipper soltó un fuerte sollozo y continuó mirando para abajo una vez Mabel se volteó. No podía evitar sentirse humillado por lo que había pasado, fue uno de esos momentos extraños que se había propuesto a olvidar. Una vez Mabel dijo que estaba lista, bajó escalón por escalón la vieja escalera hasta llegar al piso.

"¡Muchas gracias, Dipplomacia!" dijo con alegría cruzándole los brazos por el cuello. "Fue algo... ¡diferente!" agregó como si estuviese buscando las palabras para decir algo.

"Sí.. diferente, supongo" dijo Dipper, soltando una risa incomoda. "¿Ahora, no querrías ir adentro, y no hacer nada?" dijo él

"Solo si tú vienes conmigo" dijo ella en un tono coqueto. Por un momento mantuvo su picara sonrisa, pero después, en un momento de reflexión, que acababa de coquetearle a... Dipper.

"... Claro.." dijo él. Se quedaron paralizados mirándose afuera de la cabaña.

".. Bueno..." dijo ella como si las palabras no quisiesen salir.

"¿Qué acabas de hacer, Mabel?" pensó. "¿Acaso acabas de coquetearle a Dipper, como a cualquier chico de la escuela?"

Siguieron ahí, parados, de tal manera que parecía que hasta el tiempo se había olvidado de que venía después de ese incomodo coqueteó.

"¿Y... tú... vas...?" dijo Dipper, sudando a mares y con la lengua enredada mientras indicaba hacia la choza.

"Yo...si...vas...am...vamos" dijo Mabel mientras jugueteaba con las puntas de su pelo y movía los ojos de un lugar a otro.

Hubo otro silencio, parecía que ni los pájaros volaban por ahí. El silencio era total.

Estaban ahí, parados, mirándose fijamente. Y hasta parecía que se acercaban lentamente.

Hasta que.. lentamente parecía que iban a colisionar.

"Oh Dios.. no" le decía la conciencia a Dipper. Dentro de su mente, un frenesí de emociones, acaba de ocurrir una rebelión contra lo racional dentro de su mente. Su cuerpo peleaba con su lado racional.. estaba apunto de besar a su propia sangre.

Dentro de Mabel no pasaba nada distinto, de todos los chicos con los que había estado, no había sentido este magnetismo tan potente con ninguno. Su mente gritaba, pero su cuerpo no respondía, solo se acercaba a ese tipo de la camisa de franela, cabello desaliñado y un gorro viejo que era su hermano.

Se acercaban cada vez más, la tensión era tanta que no se podía respirar. Ambos estaban convertidos en un mar de nervios, sus mentes no habían podido detener esta ola de impulsos que había nacido del fondo de sus corazones.

El momento ya esta aquí..

Sus labios y sus caras de asombro están a tan solo centímetros..

...

"¡MABEL!" se escuchó desde adentro de la cabaña a un viejo gritar. "¡Teléfono, te llama un tal Tomás!"

...

Mabel escuchó, y se movió, haciendo que Dipper pasase de largo.

"Creo que... yo... me voy... por acá..." dijo apuntando a la cabaña y moviéndose toscamente. Su mente, ante tal distracción logró vencer a su cuerpo y dominarlo.

"Bien...nos...vemos" dijo Dipper con la cabeza caída, mientras veía como Mabel se iba rápidamente, sin mirar atrás.

Y así, Dipper se quedó afuera de la cabaña, sintiéndose como si ya nada tuviese sentido y como su propia mente lo había traicionado.