Me encontraba en mi nuevo cuarto… ya que aparentemente este será mi nuevo hogar. ¿Qué pasara con mi vida en el mundo? Mi padre, Kanade, la escuela… ¿Qué pasara ahora? Habia salido a caminar ayer porque había discutido con mi padre, quería viajar y estudiar en Estados Unidos, pero él no me daba autorización. Estaba pensando escapar en algún momento, allá continuaría mi vida… pero ahora. ¡Primero debería escapar de aquí! Pero eso no se ve posible, soy una prisionera, al menos hasta que alguien reporte mi desaparición y logren encontrarme.

"Oi!..." – Ayato había entrado a mi habitación y se había sentado junto a mí. – "¿Qué piensas panqueque?"

"Porque me llamas así… mi nombre es Yui… ¡Y-U-I!"

"¡Uh! ¿Quién te dijo que puedes hablarle así a su majestad?" – Ayato agarro por la quijada con la punta de sus dedos y acerco su cara a la mía. – "Recuerda que no estás en posición de hablarme de esa manera. ¡Y yo te llamo como se me dé la gana. PANQUEQUE!" – Me soltó la quijada, pero no dejaba de observarme. Su cara seguía muy cerca a la mía.

"Por favor guarda distancia entre nosotros… no me gusta que estés demasiado cerca de mi"

"Tsk… eres tan tediosa…" – Ayato se levantó de mi cama y comenzó a caminar hacia la puerta. Volteo antes de salir – "¿Cuándo vamos a tener una cita?

"¿Qu.. Que.. Que dices? ¿Una cita?" – Estaba completamente nerviosa- ¿De qué hablas?

"¿Acaso quieres morir? Si eso es lo que quieres… conmigo no hay problema panqueque. Solo pensé en hacerte un favor"

"¿Mo…mo.. Morir dices?" – pregunte asustada y nerviosa

"¿Acaso crees que esa mujer no hablaba enserio?… ¡tsk! Ella no tiene escrúpulos"

"¿Te refieres a tu madre?" – le pregunte mientras Ayato se veía un poco irritado.

"¡A quien más voy a referirme idiota!"

"Bueno… tú y tus hermanos quieren beber mi sangre. ¡Cualquiera de ustedes puede matarme!.

¿Cómo puede hablar así de su madre, si él es igual que ella? El también quiere acabar con mi vida, y ahora debo permanecer aquí en contra de mi voluntad.

"Considéralo como un favor… Morir por uno de mis hermanos o su majestad, es mucho mejor que por manos de esa mujer." – dijo mientras salía de la habitación. – "Pero la verdad… es mejor saborearte bien antes de acabar contigo" – se sonrió de una manera malvada – "Hasta luego panqueque"

Estoy desconcertada, siento como si esto es solo una pesadilla, y que en cualquier momento debo despertar. ¡Pero se me está haciendo imposible! No quiero seguir aquí entre ellos y su madre, quiero volver…

Más por la tarde al salir de la habitación para caminar un poco encontré a Laito y Kanato. Ambos estaban conversando y se voltearon a verme… sus miradas me asustan, No sé cómo reaccionar cerca de ellos, uno es sádico y el otro demasiado grosero.

Laito se acercó a mí mientras sonreía. Sujeto mi barbilla con firmeza mientras pasaba su lengua por mi cuello.

"AHHHH… ¿Por qué… tienen que hacer cosas desagradables?" – le pregunte molesta mientras trataba de salirme de su agarre.

"¿Por qué preguntas? Simplemente porque así lo deseamos. ¿Crees que no tenemos el derecho de hacer contigo lo que se nos da la gana? Deberías ser agradecida de que aun sigues con vida." – me soltó de su agarre de mala gana y continuo su caminando por el pasillo.

Kanato que se había quedado observándome estaba sujetando su oso como siempre, no decía nada solo me observaba. Yo no me atrevía a decir nada… Solo esperaba a ver qué pasaba. De la nada Kanato me sonrió amigablemente.

"¿Qué opinas cobre una cita conmigo?"

"¡Ehhhhh! ¿Cita?"

Su cambio de actitud hacia mí… ¿Por qué? ¿Tan drástico? Esperaba que saliera con un comentario de mal gusto.

"Si, es lo que mi madre desea. Los tres deberíamos tener una cita contigo y darte la oportunidad de conocerte a ver si alguno se enamora de ti."

¿Entonces es obediente?- Me pregunte a mí misma mientras lo observaba sorprendida.

"Sé que no me enamoraría de ti… Pero quiero estar bien con mi madre."

Al menos es honesto y dice lo que realmente siente y sus motivos.

"¿Y qué sugieres que hagamos?"

Por un momento su sonrisa me causo escalofríos y sus ojos… no podía dejar de observarlos…

"Déjame Sorprenderte… ¿Si?"

"¡Oi… Oi! ¿Qué demonios haces Kanato? aléjate de lo que no te pertenece… ella es de su majestad" – la voz de Ayato me hizo voltear a verlo y encontrarme con sus ojos.

"Hahahaha… ¿Y desde cuando la proclamas como tuya?"

"¡TSK… Desde que yo le pedí la cita más primero que tú!

Ambos se miraban como si se estuvieran retando, con enojo y furia… ¿Acaso van a pelear? ¿Por una cita?

"Yo… Yo, ¡Yo no le he dicho que si a ninguno de los dos!"

Ambos me miraban ahora enojados a mí, la verdad esto no me gusta… creo que debí permanecer callada. Ayato soltó una carcajada y Kanato se reía suave mientras sobaba a su oso de peluche.

"¿Escuchaste lo que dijo la humana Teddy? ¿No crees que es gracioso? ¡Se cree que tiene palabra y poder!" - ¡Uh! ¿Qué me creo… Que?

Ayato me sujeto por una mano con fuerza y comenzó a arrastrarme por todo el pasillo hasta volver a meterme en mi habitación. Allí me tumbo en la cama y se posiciono encima de mí.

"¡Suéltame… Déjame ir!"

"¿De verdad crees que tu palabra o lo que pienses le vale a mis hermanos y mi madre?"

No conteste… La verdad no se qué esperar de estos vampiros, tampoco tengo idea para que me quieren, aparate de que sea la esposa de uno de ellos. El agarre de Ayato se había vuelto más suave, y luego ya solo tenía sus manos sobre mis brazos.

"Ellos nunca tendrán en cuenta lo que tu deseas o quieres… Pero…" – lo interrumpí

"¿Pero?" – pregunte un poco animada por saber que es ese "pero" que tal vez me de crédito en este lugar.

"Si eres buena con su majestad, él siempre va a considerarte en todo lo que se le haga posible."

Su rostro se estaba acercando al mío poco a poco. ¿Acaso se enamoró de mí? ¡Por eso está hablándome así! Cerré los ojos esperando sentir sus labios sobre los míos, pero no… lo que sentí fueron colmillos clavados en mi cuello, bebiendo mi sangre… ¡Dolor… agonizante dolor!

Con las fuerzas que tenía logre empujar a Ayato y sus colmillos salieron de mi cuello de manera brusca, me abrió la herida un poco. El dolor que causaron sus colmillos al salir de mi cuello hizo las lágrimas brotar de mis ojos.

"¿Cómo puedes engañarme así? ¡Me hiciste creer que…!"

"Mira panqueque… su majestad no te ha hecho creer nada. ¡Solo te dije que si eras buena! Pero con esa actitud…" - ¿Acaso se refiere al empujón que le acabo de dar? ¡Se lo merece! – No vas a conseguir nada.

"Entonces… ¿Por qué no acabas con mi vida de un buena vez y terminamos con todo"

Ayato no daba crédito a mis palabras, me miraba confundido y preocupado.

"Esas no deberían ser las palabras que salgan de tu boca." – Luego de decir eso volteo hacia la puerta y antes de salir de mi cuarto me dijo; -"Estúpido panqueque"