DGM no me pertenece.
Capítulo 2:
Podía sentirla. Sentía sus brazos, sentía su calor e incluso sus labios. Escuchaba su voz, escuchaba su risa, pero cada vez que quería tocarla y enterrarla entre sus brazos para no dejarla ir jamás, ella desaparecía. Aún no, era lo que decía. Sin embargo, esos sueños le dieron fortaleza y logró volver a entrenar.
Un mes más había transcurrido y aunque aún no superaba su pérdida, seguía manteniendo las esperanzas de encontrarla con vida, después de todo, él ni siquiera vio su cuerpo, aunque ahora se arrepentía de no haberlo hecho.
Esos dos meses que habían pasado le habían servido para reflexionar sobre sus sentimientos por ella. A pesar de que durante todos esos años que llevaba de conocerla solo habían sido amigos íntimos, había un lazo entre ellos que los unía más allá de la amistad. Tal vez ninguno de los dos se había dado cuenta de sus verdaderos sentimientos o tal vez Road sí y lo expresó con ese único beso que le dio.
Ella era un poco egocéntrica y extraña, incluso podía llegar a ser malvada, pero esas eran solo apariencias. Él que la conocía bien, sabía que la verdadera Road era juguetona, apasionada y muy cariñosa, incluso infantil, pero él amaba cada una de sus facetas. Sí, la amaba. Ahora lo sabía y estaba seguro de ello. Tal vez era por ese motivo por el que sabía que estaba viva. Lo sentía en su corazón y esas palabras que le dijo el último día que se vieron lo hacían guardar esperanzas. Ella estaba viva. Pero, ¿dónde se encontraba? ¿por qué lo había dejado atrás? ¿cuándo volvería a verla? Llegado a este punto de sus pensamientos, tenía que detenerse o comenzaría a llorar nuevamente.
Se recostó en su cama dispuesto a dormir. Esa noche sus sueños fueron más vívidos, como si fueran reales. Ella estaba frente a él.
—Ven Allen—ella le extendía la mano, pero cada vez que él intentaba tomarla, Road se alejaba.
¡Estaba harto! ¡Quería tocarla! Se lanzó a correr para alcanzarla y lo logró. Abrió sus ojos victorioso y notó que estaba en su habitación, pero Road seguía frente a él, no había desaparecido.
— ¿Road?
Ella estaba un poco cambiada y vestía diferente, ya no llevaba su blusa blanca con falda morada y calcetines largos y morados, ahora llevaba un vestido blanco con cintas moradas en sus brazos y calcetas con hoyuelos.
—Allen—le sonrió—debiste permanecer dormido.
— ¡Sabía que estabas viva! ¿Pero por qué? ¿Dónde habías estado?
La felicidad y alivio que Allen sintió en ese momento era indescriptible.
—He estado en otro mundo, con una nueva familia, junto a mi padre.
— ¿Sheryl? ¿Tampoco está muerto? Pero, ¿y Trisha-san?
—Ella lo sabe todo.
—No estoy entendiendo nada.
A Allen ya le daba vueltas la cabeza. Era todo demasiado inverosímil. Pero la tenía bien sujeta de las muñecas para que ella no huyera.
—Por el momento no puedo decirte nada, pero te prometo que pronto te contaré todo.
El chico no estaba convencido de aquello, ya no podía soportar estar más tiempo alejado de Road, pero sí de esa manera podía estar con ella aunque fuera en un futuro, no le quedaba más remedio que aceptarlo.
—No sabes cuánto te he extrañado, Road.
—Y yo a ti, Allen.
La tenía ahí frente a él, era su oportunidad de decirle todo pero las palabras no salían.
—Road…yo…
Armándose de valor, Allen la lanzó contra la cama, haciéndola caer en ella y le robó un largo beso.
— ¿Qué haces?—le preguntó Road aturdida.
—Demostrarte todo el amor que siento por ti.
Y volvió a besarla.
A la mañana siguiente, Allen despertó por el sol que se filtraba por la ventana, no había cerrado las cortinas.
—Road…
Allen abrió los ojos al recordar que Road había dormido ahí, pero al observar su cama, ella no estaba ahí.
— ¡¿Road?!
Se levantó de un salto de la cama y la buscó por toda la habitación, incluso por toda la casa, sin importarle en lo más mínimo que no tuviera nada encima.
—Se fue. Se ha ido. ¿Por qué?
Durante todo el día, Allen resistió la tentación de hablar con Trisha, Road le había dicho que ella sabía todo, pero también le había dicho que él aún no debía saber lo que ocurría. Eso quería decir que en algún momento le contará todo ¿no? Solo tenía que ser paciente y esperar por Road.
Pudo haber esperado con un poco más de paciencia después de aquella noche, si sus sueños no hubieran cambiado drásticamente.
Ahora soñaba que se encontraba en un lugar desolado, con edificios hechos ruinas a su alrededor, con una gran luna que lo iluminaba. Se agachaba frente a un lago y alguien con una sonrisa macabra lo sujetaba del brazo, tirando de él, haciéndolo caer. Ahí se despertaba siempre.
Pero, no solo era atormentado en sus sueños, también sufría estando despierto. No se sentía él mismo, le dolía todo el cuerpo como si no le perteneciera y en ocasiones se encontraba en un lugar desconocido para él y al instante regresaba a su habitación, sin poder recordar cómo había hecho eso.
Lo peor fue cuando comenzó a ver a una extraña sombra detrás de él en su reflejo, cuando miraba a sus espaldas no había nadie, pero volvía a mirar al espejo y ahí estaba ese extraño ser de nuevo.
¿Qué demonios le ocurría?
Un mes más transcurrió de esa manera.
