En cuanto ambas mujeres llegaron a su hogar, Sabine sentó a su hija en el comedor, en donde la observaba con sus brazos cruzados.

—¿Por qué me mentiste? —le preguntó con evidente preocupación en su tono de voz.

—No es que te haya mentido, simplemente...

—¿Qué no me mentiste? ¡dijiste que estabas en un taller en tu colegio y no es así! —le gritó su madre —. ¿Eso no es mentir?

—Es solo que...

Sabine se levantó y la observó profundamente, estaba tan enojada con su hija que quería que le dijera la verdad.

—Marinette, últimamente tus notas han bajado mucho. ¿Qué es lo que te pasa? —preguntó afligida.

Roban mis tareas, me quitan los cuadernos, doy pruebas y en ocasiones también las roban. ¡Oh! Y una vez casi me golpean, pero tranquila, estoy bien...

—En tres años más vas a terminar el colegio, tendrías que esforzarte más, quiero que vayas a una buena Universidad.

—También quiero eso, pero... sabes que no todo en la vida es estudiar —intentó tranquilizarla —. Puedo atender la panadería, ayudarte con eso.

—¡Por supuesto que no! —gritó Sabine. Su reacción dejó estática a su hija, ella jamás esperó aquella reacción —. Quiero que seas alguien exitosa, que tengas un título. No quiero que seas como yo.

—Mamá, tú eres fantástica, eres una mujer...

—¡Marinette! ¡cambiaste el tema! —la reprendió su madre nuevamente —, ¿podrías decirme dónde has estado éstos días? —le exigió.

Marinette se levantó de su silla y tomó la mano de su madre, pero ella se soltó de modo rápido.

—¿Qué pasó con la dulce y tierna hija que me contaba todo? ¿desde cuándo escondes secretos?

—¡Mamá! Si tan solo...

—¡Tú única obligación es estudiar! —nuevamente la interrumpía, siempre era lo mismo.

—¡No siempre podré estudiar, estudiar no lo es todo! —explotó, el tema ya la tenía cansada.

Sabine continuó gritando cosas que Marinette no comprendió, la situación ya la tenía algo cansada, era bastante... complicado vivir con Sabine.

Su madre jamás la escuchaba, jamás le permitía expresarse del modo adecuado, era bastante... perfeccionista.

—Marinette, si tan solo entendieras todos los sacrificios que hago con tal de que tú puedas estudiar en ese Colegio...

—Mamá, si tan solo alguna vez me escucharás...

—Quisiera que estuvieras un día, un solo día en mi lugar... —susurró Sabine acariciando su anillo.

—Y yo quisiera que pudieras comprender lo difícil que es ser yo —la azabache presionaba su collar con suma fuerza.

De un momento a otro, una fuerte ráfaga de viento cubrió a ambas mujeres, la tierra se movió por un momento, ambas cayeron al suelo.

—¿Qué fue eso? —preguntó Marinette.

—Viento... pero... ¿de dónde salió?

Ambas se levantaron y al hacerlo, emitieron un grito de terror y sorpresa. ¡Era algo muy extraño!

—¡Me estoy viendo a mí misma! —gritó Marinette —, ¡estoy frente a mí!

—¡Y yo frente a mí!

Sabine o mejor dicho: Marinette en el cuerpo de Sabine comenzó a correr en círculos, se tiró al sillón, se golpeó y nada funcionaba, seguía ahí dentro.

—¡Quieta, Marinette! —la retó su madre.

La adolescente se sentó en el sillón y se observó... a su madre. Se sentó a su lado.

—¿Cómo es que pasó esto? —le preguntó a su madre.

—Mm... no lo sé.

Marinette comenzó a pensar en posibles opciones, en posibles respuestas.

—Una vez leí un reportaje donde decía que si nos aferramos a ciertos objetos, les estamos dando un poder sobre nosotros mismos —recordó la adolescente —. Quizás... como estábamos discutiendo... eso pasó.

—¿Dices que cumplimos nuestros deseos mediante objetos?

—Exacto. Pedimos pasar un día siendo la otra —recordó la adolescente —. ¡Está bien, quiero volver a ser yo! —gritó Marinette.

—¡Y yo quiero volver a ser yo! —gritó del mismo modo Sabine.

Nada pasó.

—¡No funciona!

—¡Mamá! ¡no me digas!

Ambas estaban más que asustadas. En el fondo, sentían que estaban viviendo una pesadilla, nada de esto tenía sentido.

Lo del "poder de los objetos" lo saqué de la película "Swap: el cambio" ?