Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews LuxzBelle, PatanaGore, DaniCalifornia030, green y Luna cumbercookie . Saludos! :3
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Capitulo 2
El rubio apretó las manos contra el borde del escrito y se mordió el antebrazo derecho para evitar gemir de placer al llegar al orgasmo gracias a las desenfrenadas y placenteras embestidas de su amante de turno. Sintió esos dedos que se enterraban en sus caderas y el mayor le mordió el hombro derecho mientras acababa. Ambos se quedaron en silencio, con solo el sonido de sus agitadas respiraciones llenando el cuarto hasta que se separaron para arreglarse la ropa. Dean observó como tiraba el preservativo al papelero y sonrió.
-¿Y qué dices ahora, profesor? ¿Pasé tu prueba?
-Con creces, rubito, si dependiera de esto, ya has aprobado el ramo- el mayor fue a su lado para acariciarle la mejilla- Tengo que corregir unos trabajos y tú debes hacer tus deberes pero ya verás la siguiente vez, tengo una idea genial para hacer esto más divertido.
-Espero que eso no incluya que vuelvas a atarme, Lucifer, la última vez me dejaste unas marcas muy notorias en los tobillos.
-No te oí quejarte, rubito, nos vemos.
El profesor se marchó primero y Dean aguardó unos largos segundos antes de salir también mientras se colocaba el bolso al hombro. Dentro de dos días sería el festival deportivo y se deprimía un poco al saber que su padre no asistiría pero luego se forzaba a no pensar en ello, a esas alturas ya tendría que estar acostumbrado a esas cosas. Iba tan metido en sus pensamientos que al doblar la esquina, chocó de frente con alguien, terminando sentado en el suelo.
-Auch…
-¿Te encuentras bien?- preguntó una voz grave y Dean alzó la vista, quedándose unos segundos embobado mientras miraba esos intensos ojos azules- Lo siento por haberte empujado- le tendió la mano y la aceptó levantándose.
-No… fue mi culpa, no me fijaba por donde iba…
-¿Estás bien?
-Sí… todo perfecto.
-¿Me podrías decir donde se encuentra el despacho del director? Tengo una reunión con él y eres la primera persona que veo desde que entré.
-Ah, es que a esta hora no queda casi nadie en el instituto- respondió sin quitarle la mirada de encima.
-Ya veo… ¿Entonces?
-En el tercer piso… la última puerta a la derecha del pasillo.
-Muchas gracias por tu ayuda, hasta luego.
-Sí…
El mayor continuó su camino y Dean se quedó mirándolo hasta que subió las escaleras. El moreno le había dejado una muy buena impresión y se preguntaba si estaba ahí por temas de trabajo. Realmente le gustaría verlo de nuevo.
-Dean- se giró a la derecha para mirar al dueño de esa voz.
-Profesor.
-¿Qué haces aquí todavía? Pronto anochecerá- dijo Balthazar mirándolo con curiosidad- Ve a casa pronto.
-Sí… ya me iba.
-¿De casualidad viste por aquí un hombre de unos treinta años, cabello oscuro, moreno, ojos azules? Seguramente lucía algo perdido.
-Sí, fue al despacho del director.
-Menos mal, pensé que se había perdido, me pidieron ir a buscarlo pero la reunión que tuve con un apoderado se extendió más de lo previsto- suspiró- En fin, gracias Dean.
-De nada profesor.
-Y ve a casa, ya es tarde para que estés aquí, sé que eres un chico muy inteligente pero quedarte horas extras no mejorará tu excelente rendimiento.
-Gracias, nos vemos profesor.
-Nos vemos Dean.
El mayor esbozó una sonrisa antes de ir por las escaleras al tercer piso. El rubio salió del instituto para esperar en la parada del autobús. Se llevaba bien con Balthazar, al igual que con la mayoría de los profesores y con varios follaba cuando sentía la necesidad de hacerlo. Tomó el primer autobús que pasó y lo dejó a dos cuadras de su casa. Entró suspirando para dirigirse a la cocina.
-Hola Dean- lo saludó su hermano sonriendo- Pensé que tendría que preparar la cena yo solo.
-¿Ibas a cocinar? No quiero arriesgarme a que pase un accidente.
-Oye- dijo el menor haciendo morritos- Estoy mejorando, papá me estuvo enseñando todo el domingo.
-¿Eh? ¿Papá lo hizo?
-Sí.
Dean intentó ignorar la pequeña punzada de dolor en su pecho. Él había aprendido a cocinar hace dos años, cuando estaba buscando algo en el desván y encontró el libro de recetas de su madre. Quizás fue esa desigualdad en el trato y la tristeza que sentía, lo que lo llevó a preparar una de las pastas que solía hacer Mary. Sam la probó antes de lamerse los labios.
-Esto es delicioso, Dean.
-¿Te gusta?- preguntó con algo de timidez.
-Es fantástico, me encanta- el rubio sonrió.
-Mamá solía cocinarlo…
-¿De verdad? Está muy bueno, Dean.
-Gracias…
-Estoy seguro que a papá le encantará.
-¿Qué es lo que me encantará?- Preguntó John entrando al cuarto- Hola chicos.
-Hola- saludaron los dos al unísono.
-Mira papá, prueba.
Sam sirvió la cena y los tres se sentaron a la mesa para comer. Al rubio no le pasó inadvertido la expresión en el rostro de su padre, que fue una mezcla de nostalgia, tristeza y enfado. A diferencia de su hermano menor, que terminaba de engullir su segundo plato.
-Esto está riquísimo ¿Verdad papá? Eres un excelente cocinero, Dean, seguro que eso lo heredaste de mamá- el teléfono del castaño sonó- ¿Puedo levantarme, papá?
-¿Terminaste tus deberes?
-Sí papá.
-Bien, entonces puedes retirarte, yo fregaré la loza.
-Sí, estaré en mi cuarto si me necesitan.
Se levantó sonriendo y respondió su teléfono mientras se marchaba por el pasillo. Dean dudó unos segundos sobre levantarse o no y finalmente lo hizo. Juntando los platos para dejarlos en el fregadero.
-Estaré en mi cuarto… tengo que terminar mis deberes.
-Dean- tragó saliva con fuerza- No quiero que vuelvas a hacer esto.
-Pero.
-Te dejé muy claro que no volvieras a leer ese recetario.
-Sí… lo siento…
-Ahora ve a tu habitación.
-Sí… permiso…
Se marchó rápidamente para encerrarse con llave. No importa lo que hiciera, ni cuanto se esforzara, jamás iba a conseguir acortar esa distancia que había entre ambos.
Dean permanecía sentado sobre el sillón mientras movía sus pies con impaciencia. Ya habían pasado dos semanas desde la muerte de su madre y se estaba quedando en la casa de Hellen. Escuchó unos pasos que se acercaban y vio a la rubia.
-Mamá dice que vengas a cenad.
-No tengo hambe, Jo.
-¿Qué dienes, Dean?- preguntó sentándose a su lado- ¿Estañas mucho a tu mamá?- agregó tomando su mano- Mi mami y yo te quedemos mucho.
-Jo…
-¿Qué ocurre?- Hellen fue con ellos para sentarse junto a Dean- ¿No quieres cenar? Preparé tu comida favorita.
-No quero… ¿Cuándo vendá mi papi a buscarme?
-John necesita un poco de tiempo, Dean… él vendrá muy pronto por ti.
-¿Y po qué está con Sammy y comigo no?
-Tu papá… necesita un poco de tiempo para calmarse… no ha sido fácil para él perder a Mary… Lo entiendes ¿Verdad?
-Sí…- la mujer le acarició el cabello con suavidad.
-No te preocupes, él muy pronto vendrá a buscarte y ahora vamos a cenar, preparé algo delicioso para mis niños- Dean sonrió un poco- A nosotras nos gusta mucho tenerte aquí.
-Sí- afirmó Jo sonriendo- A mi me guta que Dean esté aquí.
El pequeño rubio se sintió un poco mejor con esas palabras, tomó la mano de Hellen y los tres fueron a cenar. La semana siguiente a eso, John vino a buscarlo.
Dean se levantó rápidamente y procuró irse antes con la excusa de que tenía que hacer un trabajo. Después de lo de ayer, no quería ver a su padre o se sentirá aún peor. Llegó al instituto con veinte minutos de adelanto y se quedó en la azotea para hacer algo de tiempo. Estaba sentado junto al borde, mirando hacia afuera a través de la malla metálica que la cubría cuando alguien cubrió sus ojos y sintió que le mordisqueaban el cuello. Solo había una persona que disfrutaba haciendo eso.
-¿No es muy temprano para esto, profesor?
-Nunca es muy temprano cuando se trata de follarse a un rubito tan sexy como tú, mi pequeña ardilla.
-No me digas así, Crowley- se giró mirándolo.
-Sí sabes que te gusta, ardillita, ¿Y por qué has llegado tan temprano?
-Porque quería…
-Eso no es cierto, siempre te vienes con el pequeño Sammy a clases pero tampoco tienes por qué contármelo- lo tomó de la mano para levantarlo- Esto solo es diversión ¿Verdad?
-Claro- respondió con una sonrisa cuando lo dejaron contra la pared- Quince minutos es más que suficiente para divertirnos- se desabrochó el pantalón sonriendo- Vamos profesor o llegaremos tarde a clases.
-Esa es mi ardillita sexy.
Luego de una rápida sesión de sexo con el profesor de biología, se arregló la ropa y bajó rápidamente las escaleras para ir a su primera clase. Se había entretenido más de la cuenta con Crowley y tenía el tiempo justo para llegar. Corrió cuando llegó al segundo piso y vio como alguien cerraba la puerta.
-¡Permiso!- entró sin siquiera mirar al profesor y tomó asiento junto a Benny un poco agitado.
-¿Estás bien, Dean?- preguntó su amigo en un susurro.
-Sí… se me hizo un poquito tarde, no es nada…
-Parece que ahora estamos todos- dijo una voz que le pareció muy familiar y se volteó a mirar- Como todos saben, el profesor Tom se mudó de la ciudad y hasta ahora no tenían un profesor jefe fijo pero eso se acabó, mi nombre es Castiel Novak y seré su profesor a cargo y también impartiré las clases de matemáticas.
Dean se quedó mirando fijamente al nuevo profesor, era el mismo hombre con quien se había topado el día anterior y la idea de verlo más seguido por el instituto, le resultaba bastante agradable.
