Bueno, primero perdon por tardarme tanto, estoy en finales/proyectos etc y estoy bastante ocupada. Este no es lo que yo planeaba para el segundo capitulo, digamos que es una entrada, asi entenderan mas algunas escenas del siguiente capitulo. Ahora, si me faltan acentos, mi teclado no me deja ponerlos u.u, aunque trate de recordar donde va cada acento sacandolo del internet xD. Lo que pasa en este capitulo es en Narnia, o almenos una tierra cerca de Narnia, ya veran que significa. Bueno, les dire para que entiendan mas, Narnia de alguna manera "desaparecio", ya veran el porque o como, pero bueno, ahora los dejo con el capitulo =)

De aqui casi todo me pertenece, pero cualquier cosa que se les haga familiar es de C.S Lewis o J.K Rowling (aunque en esta introduccion casi no hay nada de JK xDDD)
Dejen Reviews, they make me happy ;), y gracias por los que mandaron =D. Pronto subire el siguente ;) casi lo termino *o*

The Beginning

Nunca había odiado al sol tanto como lo hago ahora. ¡Esto era horrible! Sudaba a mares, tenia mucha sed y la garganta totalmente seca. ¿Como demonios me metí en esto?, pensé mientras seguía caminando a pasos cortos y cansados por el enorme desierto de arena.

- ¿Ya llegamos?- pregunte casi suplicando porque la respuesta fuera si, si no lo es, juro que me muero, me mato en este momento, aunque creo que este estúpido calor me matara antes.

- Iris, ¿puedes guardar silencio?- voltie a verlo con una cara nada agradable mientras le sacaba la lengua con cierto esfuerzo.- Hace unos momentos te dije que no, ¿porque sigues molestando?.- pregunto para después de sacarme la lengua por igual.

- ¡Hay! ¡Que infantil eres!.- dije dándole un golpe en el hombro, ya que caminaba a su lado.- Escucha Richard, cuando me dijiste : "¡Hey, Iris! ¿Quieres escaparte de este maldito castillo donde nos tienen encerrados y encontrar a los chicos de una vez por todas?", no pensé en ningún que nos ¡PERDERIAMOS!.- termine gritando, el calor me estaba matando, aparte de la inseguridad de no saber en donde demonios estábamos.

- ¡Alto ahí! Yo solo te dije que había encontrado una forma de escaparnos, en ningún momento asegure una cama calentita, o una ducha con agua tibia, mucho menos chocolates diarios como tan amablemente me has recordado desde hace trece días. Iris, estamos es-ca-pan-do-nos, ¿ que nunca has oído que significa eso?- rodee los ojos sin contestarle mientras me cruzaba de brazos y seguía caminando, ahora en silencio, murmurando cosas poco entendibles, incluso para mi, pero se parecian mucho a "claro que se que es escaparse, ¿que piensa que soy estupida?"

- Solo me gustaría que ella estuviera aquí, al igual que Caspian..., porque no nos podían dejar en paz, y ¡Ya! ¡No! Tienen que hacer otra guerra justo cuando los Reyes del pasado se van, y el leoncito se va a su tierra encantada y decide no aparecer en ocho años para que despues secuestren a Alex y de plano, ¡Caspian desaparezca!.- dije con cierto sarcasmo y rencor en mi voz mientras bufaba fuertemente, sabia que no debía de hablar así, pero estaba demasiada molesta/cansada/estresada para que me importe.

- Iris, se que los extrañas, créeme que yo también lo hago, pero por eso estamos aquí. Si ellos pudieron escapar, y no los han atrapado, entonces nosotros también podemos. Se lo que dicen halla en el Castillo, que nos dejaron para siempre, que no regresaran, pero sabes que no es cierto, sabes que Caspian, Alex, al igual que Aslan seguro están buscando una solución.- lo mire en ese momento, el seguia con la frente en alto caminando con seguridad. Mi hermano siempre tan positivo, debería parecerme mas a el, pero bueno, no se puede, aun tengo dudas.

Pero de cierta forma tiene razón, si no los han atrapado y...aunque me de escalofríos pensarlo, tampoco los han encontrado muertos, entonces significa que tal vez, solo tal vez, sigan vivos. Y me aferrare a ese pensamiento con todo mi poder. Seguimos caminando en silencio, ambos perdidos en nuestros pensamientos, hasta que choque con su brazo. Hasta ese momento no note que se habia parado y girado hacia al lado, hacia el norte.

- ¿Que..?- pero me callo inmediatamente, su vista fija al frente. Estaba apunto de renegarle por haberme callado, pero hablo inmediatamente despues.

- ¿Que rayos es eso?- pregunto con duda y sospecha, por lo que yo también voltie hacia donde el miraba.

Había una especie de baúl enorme en medio del desierto, semi cubierto con arena y abierto totalmente. Mire a Richard por un segundo, y después al baúl, y así sucesivamente. Espere a que hiciera algo, pero ahi se quedo, mirandolo como si estuviera bajo alguna especie de hechizo.

- Entonces...- comencé a decir, pero el interrumpió.

-Entonces , ¿que?- pregunto inmediatamente, mirándome por el rabillo del ojo.

- Pues..., ¡vamos! ¡Vamos a ver que es!- dije sintiéndome emocionada por primera vez, ¡por fin algo fuera de lo ordinario en estas colinas de arena!. Salí corriendo inmediatamente hacia el baúl, pero justo antes de llegar ahí, Richard me tomo de la cintura, haciendo que ambos calleáramos al suelo.- ¡¿Que diablos te pasa?!.- exclame molesta hablando entre dientes con dolor en mi voz al sentir la herviente arena tocar varias partes de mi cuerpo.

- Lo que me pasa es que estabas apunto de pararte en esto.- dijo el levantándose en rodillas para luego sacar de entre la arena una especie de arco antiguo, hecho de madera y con la cuerda rota. Lo mire con interés, se me hacia familiar de algún lado, como una memoria olvidada. Gire mi vista al baúl, hacercandome a este por instinto. Era enorme, aparte de profundo. Dentro podía ver varias cartas, unas abiertas y otras cerradas, viejas y desgastadas con el tiempo. Había varios objetos, espadas que relucían al esplendor de la luz, botellas con vinos de diferentes tipos, ropa de hace varios siglos, pero hubo algo en especial que me llamo la atención. Estaba al final del baúl, en la esquina derecha, justo debajo de una capa de color azul celeste, un objeto que se veía de un blanco opaco. Mire por un momento a Richard, el cual estaba ocupado observando el arco, metí la mano decidida, moviendo la capa aun lado, sacándola del baúl, para después ver lo que estaba dentro, lo cual hizo que me cortara la respiración.