La chica de la fotografía.
...
Creo que eso era el mal presentimiento que sentí esta mañana. El camino a casa de mi tía fue aburrido. Miraba las extensas parcelas de sembradíos y el bonito paisaje de las montañas, debía admitir que era precioso. No podía evitar pensar cómo sería mi estancia en casa de mi tía, es decir, no quería que nos quedáramos a vivir con una mujer casi desconocida. Me preocupaba.
Mi tía a pesar de ser una mujer joven y atractiva actuaba como si padeciera algún trastorno mental, pues cada vez que nos miraba por el espejo retrovisor nos miraba demasiado emocionada. De vez en cuando deba saltitos de nervios y no paraba de hablar. Hacia un rato me había puesto mis auriculares, no me interesaba para nada hablar con ella. Se modo de actuar me perturbaba.
¿Cómo una persona puede ser tan sociable e hiperactiva? ¿Acaso no se cansa de hablar o sonreír tanto? No supe en que momento pero ya no tenía puestos mis auriculares, Kuriko los tenía en sus manos y parecía realmente molesta. Hizo un puchero y arrugó las cejas, no estaba molesta…estaba cabreada.
-Mi tía te ha estado hablando hace mucho y aun no le has contestado-murmuró enojada. Rodé los ojos mientras volteaba hacia mi tía. En cuanto encontré sus ojos espinela apartó la vista seria, me hizo sentir extraña.
-¡Ya casi llegamos chicas!-rompió el incómodo silencio que se había formado hace unos minutos atrás-mi casa no es tan lujosa como la suya pero… ¡nos la pasaremos muy bien!-
En camino me pareció largo e incómodo, mi tía era un poco bipolar y Kuriko me regañaba disimuladamente por cada cosa que hacía. Ellas platicaron muy amenamente en todo el camino de vez en cuando mi tía ponía su vista sobre mí, incomodándome aún más.
-¡Llegamos!-grito emocionada mientras apagaba el motor del coche. Dirigí mi vista hacía la ventana lo último que había visto fueron miles de terrenos agrícolas y montañas, luego no presté atención a nada más. Bajé asombrada del coche.
Frente a mí había un vecindario precioso, todas las casas tenían fachadas rústicas, pintadas de tonos opacos y rejas altas que contrataban perfecto. Parecían casas sacadas de películas antiguas, las calles estaba conformadas por miles de piedras y jardineras llenas de flores y altos árboles frondosos.
-¡Esta hermoso!-en verdad Kuriko era una gritona de primera, pero no la juzgaba pues ahora sí coincidíamos.
-Me alegro que les guste niñas-sonrió maternalmente. Me sorprendió que actuara así, según yo ella era una persona entusiasta e infantil. No me atreví a hablar solo me acerqué al baúl donde se encontraba mi equipaje.
Mi tía entró a la enorme casa frente a nosotros. Esta igual a las demás, tenía varias ventanas y una enorme puerta, todas hechas con madera. Contaba con un enorme jardín.
Kuriko intentaba sacar su mochila de campo del auto y yo me dispuse a observar el lugar. Unos minutos después salió mi tía con una radiante sonrisa, esa que no he parado de ver desde que la vi esta tarde, moviendo su cabello con gracia. Venía acompañada de un chico alto, realmente lindo.
Vestido al parecer un uniforme, tenía las manos entro de un delantal con un peculiar logo bordado. Un escalofrío recorrió mi columna que me estremeció cuando levantó su mirada. Me miró al parecer sorprendido.
-Lo siento por dejarlas solas un momento, solo que lo llamé a él para que nos ayude con sus maletas-dijo apenada.
-No importa-intenté sonar lo más amable posible, ella me respondió con una sonrisa.
-¡Gracias tía!-soltó Kuriko echando su mochila al hombro.
-Bien chicas, él es Brick mi panadero estrella y uno de mis hijos favoritos-lo presentó alegre. Apretó la mejilla del tal Brick mientras compartían sonrisas cómplices. No pude hacer gesto alguno pues Kuriko me interrumpió.
-Hola Brick, yo soy Akatsusumi Kuriko, espero llevarme bien contigo-dijo con una voz endemoniadamente inocente que no pude evitar soltar algunas risitas. Así se presentaba con "las personas seleccionadas" a quienes estudiaba por un tiempo, después seguía su "ritual de aceptación" donde determinaba la pequeña broma si les caerá bien o no. Las personas que no les hacía esto eran porque les cayó bien desde el primer momento.
-Si niña, espero llevarme bien contigo-su potente y ronca voz me hizo sentir extraña. Sus ojos denotaban aburrimiento y su semblante serio aterraba. Con su sola presencia y voz me habían hecho desconfiar de él.
-Akatsusumi Momoko-solté bruscamente. La amabilidad falsa y con personas desconocidas no eran mi fuerte. Menos con personas que me hacían desconfiar o me parecían sospechosas. El asintió sin al parecer algún interés.
-Niñas pasen, de ahora en adelante esta es su humilde casa-tía Bellum intentó aligerar con una sonrisa, el tenso ambiente que se formó. Tomé un par de maletas y como pude entré a la casa, al parecer estábamos en el patio trasero.
-Suban niñas, tomen la habitación desocupada, es la primera-sonrió. Asentí, justo al entrar encontré un pasillo grande, esta tenía una puerta metálica y hasta el fondo unas escaleras de madera.
Un poco confundida y con pasos lentos subí las escaleras. Encontré algo extraño, la sala y cocina estaba arriba como si solo habitaran esa planta, y hasta el fondo miré un ventanal corredizo de cristal.
Un retrato que colgaba de la pared llamó mi atención, se trataba de una chica que solo mostraba su lindo rostro sonriente, de largo cabello rojizo y grandes ojos rosados, más oscuros que los míos, ella era muy bonita. Escuché unos pasos subir y dejé caer con cuidado las maletas en la alfombra decorativa.
-Oh Momoko, olvidé comentarles que no vivo sola-la agitada voz de mi tía hizo que volteara hacia la puerta. Al parecer había corrido y sostenía dos maletas con dificultad. Tras de ella se encontraba Kuriko, posiblemente planeando una buena broma con la mochila al hombro y una maleta pequeña en su maño, y Brick quien cargaba el reto del equipaje sin ningún esfuerzo.
-Bueno, no importa- ella sonrió preocupada-¿Quién vive con usted entonces?-
Miré que Brick rodó los ojos hastiado mientras dejaba caer sin algún cuidado las demás maletas.
-¡Brick! Las cosas ajenas no se tratan así- reprochó al chico. Tía Bellum negó desaprobando su actitud y con toda mi dignidad me acerqué a las escaleras. Tomé las maletas del suelo y le mandé una mirada envenenada, sin que mi tía se diera cuenta.
Él con una sonrisa cínica se encogió de hombros, se notaba que no le importaba. Brick sonrió aún más y le susurró algo en el oído de mi castaña tía. "Brick" reprocharon los rosados labios de mi tía.
-Discúlpalo, Brick es un caso especial-ironizó bufando. Él con una falsa mueca ofendida rió por lo bajo sonrió de medio lado y con zancadas sonoras bajó las escaleras. Suspiré aliviada cuando no vi ni un rastro de ese chico pelirrojo. Creo que él trama algo.
-Como te decía, Him fue a Beijín a tratar algunos asuntos de su empleo, así que, ahora solo vivimos aquí Brick, Butch, Boomer y yo-sonrió con dulzura. Kuriko se acercó a ella y la abrazó con fuerza ella correspondió su abrazo. Me rasqué la nuca incomoda, odiaba que Kuriko se pusiera sentimental sin motivo alguno.
-¿Cómo son ellos, tía?-Kuriko restregó sus trenzas sobre su pecho. Rodé los ojos, ¿qué demonios le importaba eso a ella?
-Bueno los tres son chicos de 16 años, como tu Momoko-las dos me voltearon a ver, una picara y la otra sorprendida. Bufé fastidiada. Ahora mi tía me molestaría con eso.
-¿Y qué?-espeté molesta-ellos son mis primos-
Ella sonrió insinuando demasiadas cosas, Kuriko reventó en carcajadas y sentí que mis mejillas se calentaban.
-No, ellos no son tus primos de sangre-dijo Bellum. Me sentí un poco angustiada cuando confesó eso, hubo unos minutos de silencio incómodo para mí, entonces siguió-bueno, Brick es este chico pelirrojo, Butch es moreno y Boomer es rubio, los tres son altos, guapos y muy codiciados en este pueblo-
-Genial-murmuré a lo bajo. Las dos se carcajearon a morir.
-Si bueno ellos y rara vez Kaoru junto a Miyako, me ayudan en el café-explico con simpleza-ah sí, abajo hay un local donde vendemos postres y cosas así-
Me alegre que yo ya no fuese el motivo de su atención, eso me incomodaba mucho. Eso de tener un negocio familiar, nunca pasó por mi mente. Sinceramente no me interesaba para nada atender un comercio así de…estresante.
-Aún recuerdo la primera vez que cocinamos juntas, la cocina quedó incendiada y mamá muy asustada-
Mi tía comenzó a reír sin control, contagiándome a mí también. Kuriko nos miraba extrañada mientras se alejaba de nosotros sigilosamente.
…
Oh si, también aprendí también que de vez en cuando es bueno decir tus pensamientos en voz alta, quien sabe tal vez te deje un lindo recuerdo.
Segundo capitulo...¡listo!
Lucite199: Hola! ¿Mi stalker? Wow ¡eso me hace feliz! Hazlo si quieres :)...me alegra que te haya gustado mucho, mucho. Momoko tiene muchas personalidades fusionadas y esto salió, yo tampoco sé como es :3 ¡También te stalkearé entonces! Nos leemos.
Okey espero les haya gustado porque ahora sí ¡saldrán todos los personajes! ¡Ay mamá! Gis les manda muchos besitos empalagosos y ¡nos lemos luego!
