Hola hermosa(o)s lectores
Naomi regresa en medio de una semana llena de trabajo ya que su jefa se fue a tomar unas merecidas vacaciones y pues me encargo el changarro por un poco más de una semana, así que esta loquilla escritora tomo los pocos respiros que le dan para crear el capítulo 2.
Lo sé o(ToT)o soy tan lenta que no sé si aún me recuerden pero en fin XD yo siempre les escribo con cariño, pasión, romance y por qué no un poco de comedia XD
El día de ayer leí por el face que mi amiga Erika Hikaru cumplía años, y me dije vamos a obsequiarle algo, como su servidora no sabe dibujar, ni colorear, ni hacer videos, ni editar así así una buena y zukulenta imagen XD (reprobó la materia de manualidades XD) me dije "oye Naomi sabes escribir" así que le metí velocidad el día de ayer y termine este capítulo con mucho cariño.
***Así que este capítulo está dedicado de manera especial a mi amiga Erika Hikaru FELIZ CUMPLEÑAOS! Además ella es una grandiosa escritora también que hace que esta osita llore en los camiones, pero también la hace suspirar y reír como foca y sonrojarse como tomatito provocando que todos se le queden viendo raro XD Erika te mando un fuerte abrazo desde el cálido puerto de Veracruz, FELIZ CUMPLEAÑOS AMIGA!***
Y bueno también dedicado como siempre a mis amada(o)s lectores a quienes le solicito me tengan mucha paciencia, estoy trabajando en verdad! Avanzo muy poco, pero avanzo así que esperen noticias mías.
Disfruten, comenten, déjenme sus opiniones y sugerencias las cuales respeto de todo corazón disfruten su mañana, tarde o noche con esta comedia romántica que me invente un día de estos XD
Ahora sí cierro mi boca y los dejo tranquilos con su lectura, los quiero, cuídense mucho, abríguense donde haga frio, lleven sombrilla donde el sol queme con el infierno (Veracruz es uno de esos lugares XD Naomi ama las sombrillas) les deseo las mejores de las vibras en todo lo que hagan y bueno ahora si me voy bye bye
A leer!
-¡Ni se te ocurra infeliz!- expresó Souichi con voz amenazante y con su ceño fuertemente fruncido dejando al tipo que se detuvo en el acto temblando por ver esa expresión asesina -Creo que mi amigo tomará un descanso, mientras tanto nosotros podemos jugar un rato, desde hace tiempo he buscado con quien descargar TODO mi estrés- lo expresaba tranquilamente mientras se tronaba los nudillos de los dedos fuertemente.
Capítulo 2. Mi nuevo protagonista.
Aquel robusto hombre del bar quien había recibido una paliza de parte del joven Isogai no se imaginaba que aquel chico de complexión esbelta, cabello largo y anteojos le daría a sus amigos la paliza de su vida, miraba las acciones del pelilargo desde el suelo sentado con la boca completamente abierta -¡No puede ser!- expresaba comenzando a temblar admirando como uno a uno iban cayendo a su lado completamente noqueados -¡Quien eres tú!- decía en un hilo de voz admirando los golpes certeros a puño cerrado que el pelilargo realiza en el estómago, costillas, mandíbula de sus acompañantes y amigos.
Una última y majestuosa patada de Souichi daba por finalizado aquel injusto encuentro entre él y esos hombres que en su mayoría resultaron ser muy débiles a su parecer -¡Maaa! Que aburrido ni siquiera sirvieron para el calentamiento- expresaba Souichi ajustándose sus lentes, arreglándose el cabello nuevamente en una ajustada coleta baja y por ultimo cruzándose de brazos mirando con ojos afilados a aquel gorila en el suelo.
-¿Tú no piensas venir?- le decía con voz grave poniéndose nuevamente en posición de guardia y moviendo su mano haciéndole una señal para que fuera a pelear con él, provocando los suspiros de más de uno de los chicos y también chicas que habían ido a levantar a los noqueados.
-¡CLARO QUE NO! ADEMAS LA PELEA NO ERA CONTIGO MAL NACIDO- reunió todo su valor para gritar aquella sandez, ¿Quién en su sano juicio, le gritaría a un hombre cabreado? -¡Hooooo! Ya veo- Souichi se acercó amenazante a aquel idiota quien retrocedió ligeramente en el suelo -¡No te acerques! ¡AAAAHG!- expresó sintiendo un fuerte tirón en su camiseta ajustada que lo elevo unos centímetros del suelo -Escúchame infeliz, intervine porque diez contra uno es una pelea injusta, eso no es pelear limpio, además como no pudiste vencerlo, te beneficiaste de la ayuda de tus amiguitos ¿verdad? Y cobardemente uno de ellos atacó por la espalda- decía Souichi apretando los dientes en furia en cada frase que salía de sus labios, mostrando chispas en sus dorados ojos y apretando más y más la playera en su puño -¡ERES UN COBARDE INFELIZ!- gritó lanzando al tipo de nuevo al piso.
Souichi miro aquel temblar, ciertamente el pelilargo tenía un carácter y fuerza inigualable que cualquiera que admirara su apariencia física pensaría que era un chico altamente sexy y delicado, pero no, ahora dejaba en claro lo salvaje que podría ser -"las apariencias ciertamente son muy engañosas"- pensaba aquel sujeto quien miraba al pelilargo caminar tranquilamente hacia cierto rubio quien seguía recostado sobre la barra de aquel bar.
-¡Oí rubio idiota!- expresaba dándole palmaditas en el rostro -¡Oí! Despierta de una vez- con una mano movió su espalda bruscamente para hacer despertar a Isogai quien seguía completamente inconsciente, en aquel bar la música seguía tocando y las luces se movían por doquier, había sido una riña como tantas que se suscitaban en aquellas noches de diversión, así que los chismosos que se habían acercado a observar desaparecieron en segundos, sin embargo sólo uno joven se quedó y avanzó lentamente hacia aquel pelilargo.
-¡Dis… culpa!- Una frágil voz le llamo muy de cerca -¡DISCULPAAA!- sin embargo el bullicio era tan fuerte que tuvo que elevar más su voz para captar la atención del pelilargo -Creo que por el momento no despertará, deberías llevarlo a un hospital para que revisen esa herida en su cabeza- Souichi se percató de un chico de baja estatura, bastante atractivo, ojos y cabello café claro, quien había sido el acompañante de Isogai en varias noches en aquel bar, llevaba la chaqueta del rubio y su cartera en la mano -Toma, estas son sus pertenencias, él en verdad es un idiota al perderse en alcohol todas estas noches, en repetidas ocasiones el viene y se va hasta el cierre, dejando muchas veces sus pertenencias aquí- el chico detallaba todos los pormenores a Souichi mientras este recibía las pertenencia del rubio y prestaba atención a sus palabras -Isogai-san debe de tener serios problemas sentimentales porque siempre viene por compañía y mucho alcohol, siento lastima por él- concluyó acariciando con cuidado la cabeza de Isogai -¡Ya veo! ¿Entonces tú no eres su pareja?- cuestionó el pelilargo al chico que negó de inmediato con la cabeza mientras decía -¡Yo! Ja ja ja por supuesto que no, yo sólo trabajo aquí, le conocí hace tres semanas y siempre lo atendía… ya sabes… sólo se trabaja por dinero y bueno él siempre pagaba muy bien-.
-Así que… se llama Isogai- Souichi expresó mientras tomaba uno de los brazos de Isogai mientras lo ajustaba detrás de su nuca y con la otra mano sujeto al rubio de la cintura para sacarlo de ese lugar -¡Vámonos de aquí rubio Idiota!- expresó con fuerza mientras caminaba hacia la salida del lugar siendo admirado por aquel atractivo chico -¡Que fuerte y atractivo es! Porque nunca puedo conocer a alguien así- expresaba mientras los perdía entre el mar de gente -Isogai-san espero que puedas encontrar lo que tanto buscas… al menos él no está nada mal- suspiraba al imaginárselos juntos en el futuro.
Las escenas aparecían en su mente de manera fugaz, provocándole dolor a su corazón, aquella silueta le pertenecía a la única persona que había amado con toda su alma y también pertenecía a la misma persona que se encargó de destruir y pisotear su corazón de la peor manera, se miraba en unas escenas inmensamente feliz, completamente enamorado disfrutando de su amor en todas las expresiones posibles, al menos así era para él; sin embargo en otras aparecía viéndose a sí mismo llorando en furia reclamando aquella traición, impactado al conocer la más cruel mentira, ahogando sus penas en alcohol en lugares desconocidos y el mismo dolor lo había llevado a probar que se sentía lastimar a otros, mentía y sonreía falsamente a personas que ofrecían sus sentimientos tal vez de manera sincera o tal vez sólo estaban fingiendo, el ahora simplemente desconfiaba de todos prometiéndose a sí mismo el jamás volver a sentir ese fuerte palpitar con nadie o al menos eso era lo que pensaba…
En medio de toda aquella oscuridad que le ahogaba y lastimaba su alma un par de ojos dorados se hacían presentes, su mirada era agresiva, más sin embargo su atractivo y frágil perfil contrastaba con aquellos iris brillantes y llenos de vida -Hermosos… son realmente hermosos- expresaba una y otra vez en su mente admirando aquella misteriosa persona cuya imagen se hacía más y más brillante hasta que se percató que sus ojos se cegaban a la luz blanca que alumbraba en aquella habitación.
-Oí… ya despertaste- se percató que una grave voz le llamaba a lo lejos, parpadeaba varias veces sintiendo una punzada en la cabeza que le hizo cerrar los ojos -Oí te sientes bien… Oí…- de nuevo esa voz le llamaba, apretó los ojos de nuevo y los comenzó a abrir lentamente -¿Cómo diablos se llamaba?… así… Oí Isogai- enfoco su visión hacia aquella persona que le llamaba sin honoríficos y que ahora estaba enfrente de él, quedo fascinado al ver de nuevo esos ojos dorados, ahora ya no parecían furiosos al contrario tenían un toque de preocupación, ahora con la luz blanca de esa habitación podía admirar a la perfección su perfil y su largo cabello castaño claro que le daba un toque de elegancia -Oí que pasa… te sientes mal- expresaba Souichi preocupado pues aquel rubio lo veía impactado, con los ojos bien abiertos pero no decía ni una sola palabra -Espera… llamaré a la doctora para que te revise- el chico de anteojos presiono el botón que se encontraba al lado de la cama para llamar a alguna enfermera o a la doctora que los había atendido sin embargo -¡Eh¡ que pa…-.
Fue en segundos que Souichi sintió como unas manos se posaba sobre su persona, la primera en su brazo y la otra detrás de su nuca, jalándolo hacia el rostro del rubio quien sólo exclamó -¡Eres realmente lindo!- antes de tocar sus delgados labios en un beso completamente casto pero lo suficientemente firme para que el pelilargo se sintiera ahogar, por milésimas de segundos su cerebro razonó lo que estaba pasando, escucho el abrir de la puerta y de repente se sintió ruborizar ante la situación en que se encontraba, sin embargo reacciono a su muy natural estilo.
-¡MUÉRETE BASTARDO INFELIZ!- Un fuerte golpe fue propinado en el rostro del rubio quien al parecer quedo de nuevo inconsciente causando que un enfermero alejara al pelilargo y la doctora que estaba de guardia corriera a revisar al paciente quien tenía la mejilla roja y una cínica sonrisa en la cara -¿Eh? ¿Esta consiente Taichirou-san?- cuestionaba la doctora examinando las pupilas del rubio quien mostro una gran sonrisa abriendo sus ojos claros lentamente y respondiendo -Estoy bien, aunque me volvió a doler la cabeza je je je- riendo se tocó los vendajes de su cabeza causando el alivio de la doctora quien miro molesta a Souichi.
-¿Pero en qué está pesando Tatsumi-san?, el paciente esta convaleciente ya que sufrió de una herida en la cabeza que tuvo que recibir puntos de sutura. ¡Que acaso usted está loco!- le explicaba a Souichi quien se soltaba bruscamente del enfermero desviando la mirada mientras fruncía el entrecejo y cruzando los brazos se alejó de ellos -Cuando entre en la habitación y los vi besándose, pensé que estaba aliviado de que su pareja despertara ¿Por qué hizo eso? Yo no tengo nada en contra de este tipo de relaciones…- Souichi regreso la mirada impactado hacía aquella mujer -"¡Quién demonios dijo… que ese idiota es… MI PAREJA! ¡Tonta mujer!"- expresaba en pensamientos mientras comenzaba la cuenta regresiva de su tolerancia que llego a 0 de manera exprés.
-¡ESTE BASTARDO NO ES MI PAREJA! ¡MALDICIÓN!- Souichi grito provocando una sonrisa en la mujer medico quien noto un ligero sonrojo de vergüenza en su rostro -¡Mierda! Esto me pasa por preocuparme por desconocidos malheridos… debí dejarle en ese bar- refunfuñaba mientras la médico terminaba con la revisión del joven Isogai quien estaba algo mareado pero satisfecho de su hazaña -Muy bien Taichirou-san todo está bien, tuve que realizar una ligera sutura ya que el corte en la parte de atrás fue un poco profunda, le realice las pruebas de rutina para encontrar alguna complicación, pero parece que su pelea sólo le dejara una cicatriz, debe de tener cuidado la próxima vez, pero necesito que…- la doctora miró fijamente por varios segundos a Souichi quien al sentir su insistentes ojos sobre su persona, volteo a verla con cara de asombro.
-"Y ahora que quiere"- pensó con fastidio y entonces antes que pudiera refutar tal acción la médico se acercó hacia él diciéndole con profesionalismo -Tatsumi-san por favor necesito que arreglen sus diferencia de inmediato, si Taichirou-san es su amante, pareja, amigo con derecho o lo que sean no me interesa, pero sí necesito que siga las siguientes indicaciones médicas, el paciente se quedará unas horas más en observación, una vez dado de alta necesito que alguien cuide de él para no dejarlo dormir al menos en lo que resta del día para descartar alguna complicación… deberá seguir una dieta líquida durante una semana, no tiene que realizar muchos esfuerzos y bueno el paciente tendrá que venir durante los próximos días para realizarle curaciones a la sutura que se le realizó y el siguiente fin de semana ya se le retirarían los puntos- concluía la médico de forma seria mientras llenaba y firmaba una bitácora, aparentemente ella está convencida que entre aquellos dos jóvenes existía alguna clase de relación.
-Espere, espere, espere ¿Y yo porque demonios tengo que cuidar a este rubio idiota?, ya le dije que no somos nada, para que me entienda ni siquiera lo conozco, fui a beber a un bar y le encontré de casualidad mal herido, así que realice mi buena acción del día, le traje a este hospital para atención médica, pero nada más- reclamada el rubio mientras se acerba a la médico quien le vio con ojos afilados -Recuerde que está en un hospital deje de hacer tanto alboroto, Tatsumi-san tiene que convertirse en alguien responsable de sus actos- la doctora entrego la bitácora al enfermero asistente mientras le reclamaba a Souichi su infantil reacción -"No puedo creer que se quiera desentender de su amante"- pensaba la joven doctora, mirando a Isogai que no dejaba de sonreír mirando con ternura al molesto pelilargo.
-Disculpe las molestias que le hemos ocasionado doctora, agradezco todas sus atenciones, pero no se preocupe seguiré todas las recomendaciones al pie de la letra, en cuanto salga de aquí je je je en cuanto al joven "Tatsumi-kun" como él lo menciona no tiene ninguna relación conmigo, así que puede dejarlo ir- Isogai hablo con tranquilidad ocasionando que las dos personas frente a él se sorprendieran.
-Tatsumi-kun agradezco el que me hayas ayudado en el bar, siento haberte causado tantas molestias, de aquí en adelante yo me las arreglaré por mi propia cuenta, es más llamaré a alguien que venga a recogerme… gracias por todo- el chico de ojos claros sonreía sincero a quien le había llevado al hospital para que lo atendieran después de haber provocado otro altercado en ese bar.
-Bien, me alegra escuchar eso, debes llamarlo rápido yo tengo que irme a descansar ya que dentro de unas horas estaré en mi trabajo, aquí te dejo tus pertenencias me las dio un chico en el bar- el pelilargo le entregaba su chaqueta junto a su cartera -Entonces me voy- levanto y movió su mano en forma de despedida para Isogai y a la doctora le ofreció una rápida y respetuosa reverencia, salió de la habitación de manera rápida, sin embargo se quedó parado en medio del pasillo cuestionándose en pensamientos algo inquieto -"¿De verdad estará bien ese rubio idiota?"-.
Mientras tanto en la habitación la médico le solicitaba a Isogai los datos de la persona que se haría cargo de él -Taichirou-san… por favor deme los datos de la persona que se encargará de usted para llamarlo en este momento- el joven rubio cerró con calma sus ojos un momento y suspiro pesadamente para después sacar su celular de una de las bolsas de su chaqueta, reviso su lista de contactos y su mirada se fijó en un solo número -"No creo que te importe lo que me pase… aun así porque sigo guardando tu número"- su mente trajo de nuevo los crueles recuerdos que lo dejaron en silencio por un largo momento sin percatarse que la médico le llamaba una y otra vez.
-Taichirou-san… me escucha… Taichirou-san- la médico camino hacia él con los brazos cruzados y antes de que volviera a llamarle escucho la voz del joven Isogai, quien sonriendo le comentaba -Lo siento mucho doctora pero en verdad nadie vendrá por mí, en realidad yo vivo sólo y puedo encargarme de mí mismo, sólo dije aquello para que Tatsumi-kun se fuera sin preocuparse, bastantes problemas le ocasioné por comportarme como un adolescente je je je ese chico es mucho más joven que yo pero su forma de actuar es bastante madura- la doctora suspiró pesadamente bastante desanimada pues aquellas palabras le confirmaba que efectivamente que esos dos jóvenes no tenían ninguna relación.
-¿En realidad no tiene a nadie quien lo apoye?… ¿Un familiar o un amigo?- cuestionaba la médico con curiosidad.
-¡No hay nadie! Mi ex pareja me mando a la mierda hace tiempo, por desgracia no tengo familiares y jamás he tenido un amigo real en toda mi vida- le respondía con sinceridad el joven rubio -Créame aún puedo cuidarme sólo, haré todo lo que usted me indique además por la cuenta no se preocupe pagaré todo- al terminar de hablar Isogai recostó su cabeza en la suave almohada cerrando los ojos con tranquilidad, mientras sonreía amigablemente sin embargo ya no tenía ganas de seguir hablando de él y eso lo notó la doctora de inmediato.
La Doctora le miro resignada sin embargo no cuestionó nada más, aquella sonrisa había sido el final de su pequeña conversación, nuevamente Isogai abría sus ojos claros con tranquilidad y le miraba con una sonrisa sincera esperando sus indicaciones así que no tuvo más opción que seguir con su rol de medico profesional -Bien… entonces Taichirou-san se quedará todo el día en observación, no quiero llevar en mi consciencia que deje ir a mi paciente en sus condiciones, lo daré de alta por la noche, no es mejor mañana por la mañana así se recuperara mejor… así que daré indicaciones a la enfermera sobre la dieta del día y además… - estaba explicando sus indicaciones cuando un torbellino humano entro por la puerta de esa habitación dejándola completamente callada.
-¡MALDITO RUBIO IDIOTA! ¡DEBISTE DECIRME LA VERDAD!- Souichi reclamaba molesto tomándolo de la bata blanca que vestía -¡SI EXISTE ALGO QUE MÁS ODIO EN EL MUNDO, ES A LA GENTE MENTIROSA!- Estaba enfadado con aquel rubio sin embargo dentro de sí mismo sentía mucha empatía por él.
-¡Tatsumi-kun!- Isogai exclamó en un hilo de voz, estaba bastante asombrado pues aquel chico desconocido que lo ayudo en el bar había regresado a reclamarle sus mentiras, pero había regresado -¡Eh! ¿Qué haces….- no pudo concluir con su cuestionamiento ya que el pelilargo le soltaba despacio y volteaba para hablarle a la médico -Sí lo da de alta en este instante me ocupare de él y seguiré las indicaciones que me dio hace un momento- ella lo miro con ojos brillosos y le respondía de inmediato -Claro venga conmigo para firmar los papeles-.
-¡Eh! ¡Espera! ¡Tatsumi-kun!... Espera ¿Por qué haces esto?- Isogai cuestionó de manera fugaz al pelilargo quien le vio de reojo antes de salir detrás de la médico quien ya había abandonado la habitación.
-Creo que es… porque… qué tenemos muchas cosas en común- le dijo en un susurró para después mirarle directamente a los ojos -Vístete rápido ¿Puedes hacerlo sólo verdad?- espero su respuesta que llego algo lenta pues Isogai aún no salía de su asombro -¡Ah! Si puedo hacerlo- el rubio salió de su razonamiento y comenzó a levantarse de la cama en donde se encontraba para comenzar a vestirse, no sabía si habían sido las medicaciones que se le habían administrado o era sólo que se sentía abrumado de recibir ayuda de alguien que apenas unas horas había conocido -En seguida vuelvo- fue lo último que le dijo antes de abandonar la habitación.
Época actual…
Su mente le había traído aquellos recuerdos en donde Isogai era una persona completamente diferente, el Isogai de ahora estaba tan lleno de energía y dinamismo que pareciera que siempre hubiera sido así -"Aún recuerdo la cara de idiota que tenías cuando regrese por ti aquella vez, te veías como si hubieras perdido toda esperanza, ya no tenías fe en ninguna persona y te resignabas a estar completamente sólo, fue bueno conocerte y descubrir que no eres tan idiota como dices ser"- Souichi pensaba en su mejor amigo mientras lo observaba llevando aquella orden con elegancia y distinción a aquella mesa en donde su admirado escritor junto a su asistente lo esperaban charlando amenamente.
Miro por pocos segundos más y se dispuso a continuar atendiendo a sus demás clientes consentidos, buscaría la oportunidad perfecta para entregarle la pluma a su amado escritor, además sabía perfectamente que "Morinaga-san" como él lo llamaba, estaría bastante tiempo en ese lugar ya que siempre le prestaba atención desde que llegaba hasta el último momento en que se retiraba del lugar.
-¡Morinaga-san! ¡Morinaga-san! ¿Me está prestando atención?- Hiroto reclamaba con un simpático puchero al notar que toda la información que había leído tan habilidosamente, no había sido captada por aquel joven escritor que admiraba el jardín con un brillo especial en sus ojos, cerro de forma ruda aquella gran agenda y suspiro resignado al ver que el joven de radiantes ojos verdes no le respondería nada en esos momentos.
-¡mmm! Ya te dije que no utilices los honoríficos cuando estemos solos Hiroto, además me gusta venir a este lugar tranquilo en donde puedo disfrutar de un buen café y analizar las ideas de mi próximos proyectos- respondía Tetsuhiro sin mirarlo siquiera, estaba más concentrado en ver a través de ese ventanal los hermosos jardines del lugar.
-¡Nuevos proyectos! ¡Nuevos proyectos! Exactamente de eso estaba hablándote pero tal parece que no te importan en estos momentos además te diré algo, sí tanto te gusta mirar ese dichoso lugar porque no le pides al mesero que te disponga una mesa en el jardín Tetsuhiro- Hiroto le sugería aquello de manera informal llamándolo incluso por su nombre -Tal vez ahí nazcan más ideas y también me prestes más atención- le reclamaba haciendo ademanes con sus manos de manera graciosa, se podía notar la confianza que existía entre ellos dos.
-¡Eh! El jardín es hermoso sin embargo, no es sólo el jardín lo que observo Hiroto- respondía viendo de reojo al mesero acercarse a la mesa con la orden solicitada -Estoy ideando una nueva novela y este lugar me ha dado muy buenas ideas, ahora mismo estoy creando a mi personaje principal, sin embargo…- se detuvo de repente.
-¿Sin embargo que?- interrogó Hiroto mirando al mesero colocar todo sobre la mesa y mostrar una radiante sonrisa, Hiroto había notado que existían meseros sumamente atractivos, todos ellos eran hombres y mujeres con una apariencia bastante elegante, trabajaban en aquel lugar tan encantador incluso para él quien ya se había acostumbrado a visitarlo varias veces desde que su querido escritor lo descubrió, pero de entre todos existían un hombre que superaba sus estándares de belleza y ese era el risueño Taichirou Isogai -san.
-Aquí tiene su café con crema Morinaga-san no tan dulce como a usted le gusta- indicaba con estilo ofreciéndole su taza a Morinaga quien asintió con la cabeza dando las gracias, luego miro a su amigo enfrente un momento y desvió la mirada hacia el ventanal riendo disimuladamente -Y este es su café expreso Daisuke-san, también le traje una charola con unos pastelillos nuevos que acaban de agregarse al menú, espero que algunos sean de su agrado- le indicaba a Hiroto mientras este no dejaba de mirarlo tan inquisitivamente, atento a cada detalle corporal que el rubio realizaba, los segundos parecían eternos al mirarlo sin pronunciar ninguna palabra, por lo cual Morinaga como su buen amigo interfirió de manera prudente -Muchas gracias Taichirou-san le llamaré como siempre si se nos ofrece algo más- Morinaga contestaba en lugar de su asistente de manera educada -¡Claro! es un placer para mi atenderles- respondía Isogai con su característica sonrisa cordial para sus clientes, sintiéndose por dentro un poco nervioso al mirar aquel par de ojos grises devorándolo por completo, ajustó más el agarre de sus manos a la charola en donde trajo la orden de esa mesa.
-¡Hiroto, deja de ser tan obvio por favor, incomodas a las personas cuando haces eso - le expresaba en un susurro el escritor bastante divertido a su amigo -No puedo evitarlo Tetsuhiro, es que él es tan… ¡Ay! ¡Qué pena!, ¡Qué pena!- por fin exclamaba el sincero chico de ojos grises cubriéndose graciosamente el sonrojo del rostro con la servilleta de tela que cubría sus piernas, provocando en Isogai una sonrisa al darse cuenta de lo que pasaba, con aquel joven.
-¡Isogai-san! Puedes ayudar a nuestro capitán a atender al club de té de la empresaria Hatoyama-san que acaban de llegar y no creo que él vaya a poder sólo con tantas personas- un compañero le comentaba a Isogai quien aún estaba enfrente de la mesa del joven Morinaga.
-¿Souichi-kun? ¡Oh bueno! él es muy habilidoso en su trabajo por algo es nuestro jefe y le encanta atender a ese grupo de personas… pero… ¡Oh ya veo! Creo que el día de hoy vinieron más personas y creo que nunca antes las había visto por aquí ¡Uh! Dile que en un momento voy- le indicaba enseguida a su compañero, quien le respondía con un movimiento de cabeza alejándose rápidamente de él.
-Me retiro señores disfruten su café, si necesitan algo más estoy a sus órdenes- Isogai realizó una pequeña reverencia con la cabeza y se despidió de ellos, sin embargo antes de poder incluso dar la vuelta el joven Morinaga exclamo algo que simplemente llamo su atención.
-¡Así que se llama Souichi! Es un buen nombre para…- el joven escritor pensó en voz alta sin darse cuenta, atrayendo la atención de su amigo Hiroto y el joven Isogai quien afilo los ojos y se fue alejando lentamente de esa mesa mientras escuchaba…
-Souichi ¿Quién es Souichi? Tetsuhiro- su asistente le cuestionó mientras tomaba la taza de expreso entre sus finas manos y de manera muy delicada degustaba un sorbo de su café.
-Él será el nuevo protagonista de mi futura novela- respondió riendo con dulzura volviendo a mirar hacia aquel ventanal -Hiroto-kun permíteme que te cuente de que tratará mi nuevo proyecto… es acerca de… - Morinaga le hablo seriamente a su asistente comenzando a detallar los pormenores de su nueva novela, por lo cual Hiroto le escuchó atentamente.
Isogai escucho discretamente sólo un poco de aquella conversación, caminando despacio por aquel salón observando a través de los ventanales que mostraban la vista hacia el bello jardín sin embargo notó otra cosa que lo hizo reír graciosamente.
-¡Ah ya veo! Así que es eso… ahora lo comprendo Morinaga-san- lo que el joven Isogai había notado, era que aquellos ventanales ofrecían como siempre la maravillosa vista a ese apacible jardín sin embargo también le permitía al comensal admirar el otro lado del salón en donde se podía admirar a todos los demás comensales disfrutando de manera amena sus tazas de café, conviviendo de manera familiar, en plan de negocios, en pareja, reuniones de amistad e inclusive solitarias, cada una de ellas tenía una expresión diferente en su rostro, cada persona generaba su propio ambiente en cada rincón de esa gran cafetería, Isogai ya había notado todo eso pues también llevaba un par de años trabajando en ese lugar sin embargo lo que el joven Morinaga veía fijamente también, era a un mesero en particular, uno que con su gran atractivo físico, elegancia y gracia recorría todo ese lugar, ofreciendo de manera alegre y cordial sus servicios a algunos comensales quienes mostraban grandes sonrisas, otros con más seriedad pero lo que distinguía a Souichi es que siempre mostraba una sonrisa para con ellos.
-¡Ah! Qué lindo se ve trabajando de esa manera, en verdad él ama este trabajo- Isogai admiraba a su amigo quien sin percatarse de las miradas que otros le daban a su persona se desenvolvía de manera elegante en su trato al cliente y también mostraba su parte seria y profesional con sus subordinados y compañeros quienes acataban todo lo que el indicaba, haciendo un excelente trabajo.
-¡Oí Isogai! ¡Date prisa! necesito que me ayudes con estas mesas- solicitaba apoyo el pelilargo mientras entregaba a una compañera todas las ordenes que había tomado de manera eficiente y cortes.
-¡OÍ DATE PRISA!- exclamaba el chico de cabello largo al ver a su amigo sonreír como idiota sin saber lo que había descubierto.
-"He conseguido muy buena información"- pensaba el rubio con una gran sonrisa en su rostro -"Souichi-kun se alegrara de saber esto"- concluía en sus pensamientos para ir ayudar a su mejor amigo a atender a sus nuevos clientes.
-¡RÁPIDO!-
-Ya voy, Ya voy….-
Continuará…
Bueno espero les haya gustado este segundo el capítulo de mi loca historia
Como siempre Naomi cambiando las jugadas a su propio fic
Ahora daremos un nuevo giro ¡Ah! Me encanta jugar con los escritos
Agradezco sus lecturas y espero sus comentarios
Erika espero te haya gustado mi humilde regalo ^o^
Chao! Besitos! Cuídense!
