Capitulo 2
Ese día Castle se levantó con una hora de antelación, por lo que cuando llegó al Heat Café lo último que esperaba era volver a encontrarse a la misma mujer que el día anterior había ocupado su espacio vital sentada exactamente en el mismo lugar. ¿Cómo era posible? Había llegado media hora antes, la cafetería acababa de abrir y solo estaban Martin, la misteriosa mujer y él. Era desesperante.
- Lo siento amigo, lleva aquí desde primera hora. —Le dijo Martin intentando esconder su diversión ante la situación.
- Tengo que solucionar esto de alguna forma, prepárame lo de siempre. —Sin esperar respuesta se fue directo hacia la mujer.
Conforme se acercaba comprobó que estaba leyendo algo, disimuladamente le echó una ojeada por encima lo suficiente como para ver que se trataban de unos papeles de divorcio.
Interesante.
- ¡Hola otra vez!—La saludó mientras tomaba asiento delante.
Ella casi se atraganta con el café en respuesta, recogió los papeles que tenía repartidos por la mesa y los escondió debajo de una carpeta.
- ¿Qué es lo que quieres?—Le dijo fríamente.
- Solo sentarme un rato aquí y disfrutar de las vistas.
- ¿Te importaría sentarte en otra mesa? Como ves, esta ya está ocupada.
- He ahí el problema, llevas dos días sentándote en mi mesa. A mí no me importa compartirla contigo, pero si tu tienes alguna queja, puedes cambiarte sin ningún problema.
- No veo por ninguna parte que esta mesa lleve tu nombre, yo he llegado antes, así que te vas tú.
Castle vio la determinación de sus ojos y se sintió atrapado en ellos por entero. Ella no se echaría para atrás y el tampoco tenía pensado hacerlo.
- Mira, no sé cómo explicártelo, pero esta es la única mesa que me interesa de toda la cafetería, te prometo que no lo hago por molestarte y que si te cambias de mesa no volverás a tener problemas conmigo.
Tras esto, ella cambió a una posición más relajada. Castle podía decir que la había convencido, aunque no se esperaba para nada lo que iba a venir a continuación.
- ¿Quién es ella?—Le soltó.
Esa pregunta no la habría visto venir ni en un millón de años.
- ¿Perdón?—Se hizo el tonto.
- La mujer a la que espiabas ayer. —Le dijo tan tranquilamente como si hablaran de ello todos los días. Y entonces lo vio, una chispa de diversión en su mirada. Ella estaba disfrutando con su incomodidad. —Porque por eso quieres quedarte en esta mesa ¿no? Para seguir acosándola entre las sombras.
- ¡No la acoso!—Le dijo exaltadamente. —Simplemente la observo, esperando que vuelva a...—y se calló. ¿Por qué tenía que defenderse ante una desconocida?
- Ummm, así que la conoces.
Es buena.
Castle decidió contraatacar, dos podían jugar a este juego.
- ¿Te estás divorciando?
- ¿Cómo dices?—Le preguntó con los ojos como platos. ¡Já, te tengo!
- Al pasar por tu lado he visto los papeles que estabas leyendo, he atado cabos. —Le explicó con su sonrisa más petulante, pavoneándose de lo listo que era.
De repente la encontró riéndose a carcajada limpia, se sintió confundido, pero a la vez no pudo dejar de notar lo bien que se sentía al hacerla reír. Qué extraño.
- ¿He dicho algo gracioso?
Ella iba a responderle cuando Martin le trajo su café.
- Aquí tienes amigo, espero que no estés molestando a la señorita. —La miró a ella buscando su respuesta.
- En realidad, está empezando a caerme bien.
- Oh, me alegro mucho, Rick es un buen tío cuando lo llegas a conocer. —Se despidió con una sonrisa y les volvió a dejar solos.
- Creo que ya sé por qué te reías de mí.
- ¿En serio? ¡Ilumíname entonces!
- Te lo diré con una condición.—Vio como hacía una mueca con la cara.—Si acierto me dejarás hacerte una pregunta, cualquiera que se me ocurra, y tu tendrás que responderla ¿trato?
Ella puso una mano debajo de su barbilla, haciendo como si estuviera tomando la gran decisión de su vida. Castle estuvo a punto de reír, pero se contuvo, no quería que parara la diversión.
- Está bien, pero solo si puedo hacerte yo también una pregunta.
- Trato hecho.—Le respondió rápidamente antes de que tuviera tiempo de cambiar de opinión.
- Muy bien, pues entonces cuéntame por qué me reía.
- Te has reído porque no te estás divorciando, estaba equivocado.—Ella iba a responder, pero Castle le hizo un movimiento de mano para que no le interrumpiera, no había terminado todavía.—En realidad eres abogada y esos papeles de divorcio son tu próximo caso. También me atrevería a decir que trabajas muy cerca de esta cafetería y que has empezado hace muy poco.
Castle se encontró con su cara, la había dejado muda. ¡Chúpate esa!
- ¿He acertado?—Le preguntó mientras intentaba guardarse una sonrisa.
- ¿Cómo lo has sabido?
- Una persona que se está divorciando no está para risas, a no ser que tu matrimonio no te importara y tienes cara de ser de las que solo se casarían por amor.
Observó como tragaba saliva muy despacio. La había pillado con la guardia baja.
- Muy bien Castle tienes derecho a hacerme una pregunta.—Le dijo ignorando todo lo que le había dicho hacía un momento. Iba a dejarlo pasar cuando se dio cuenta de algo.
- Un momento, acabas de llamarme Castle, ¿Cómo sabes mi nombre?...¿acaso eres una fan?—Le preguntó divertido.
- No, todo lo contrario, nunca he leído ni uno solo de tus libros.—Lo dijo con un tono tan despectivo que por un instante le hizo sentirse dolido por sus palabras, ella pareció notarlo y continuó con su explicación—Mi madre es muy fan y lleva rogándome durante años que te diera una oportunidad, pero nunca he tenido el tiempo libre suficiente.
- Está bien, no importa, vayamos al grano, mi pregunta es-
- ¡Hey, para el carro ahí!—Le cortó.—Ya me has hecho tu pregunta ¿recuerdas?
- No.—Intentó hacer memoria…mierda, lo había hecho.
Y ella leyó su cara a la perfección. Tenía que echar mano de algo que nunca le fallaba: poner morritos.
- ¡Esa no contaba! Vamos, déjame hacerte una preguntita de nada, te prometo que será sencilla.
Observó su lucha interna mientras intentaba decidirse. Era gracioso ver por todas las fases que iba pasando y como todas ellas podían reflejarse a la perfección en su rostro.
Lo supo incluso antes de que contestara.
- Dispara antes de que me arrepienta.
- ¿Cómo te llamas?
- ¿Esa es tu pregunta?—Le preguntó riéndose.
- Si, ya te dije que era muy sencilla.
- Me llamo Kate.—Castle se quedó mirándola esperando a que continuara.—Beckett.
- Beckett ¿eh? Te apellidas igual que la fiscal del distrito y además tu también eres abogada, ¿es una coincidencia?
- El trato era solo una pregunta, Castle. –Y pese a que no le respondió, lo supo.
- Tienes razón, lo siento. Es tu turno.
Y justo cuando Kate iba a preguntarle, él la frenó con un movimiento de mano. Su vista se dirigió a la calle, a la mujer que caminaba haciendo malabares mientras intentaba sostener la multitud de papeles que llevaba y hablar por teléfono a la vez.
Tenía un magnetismo que para Castle siempre le había sido difícil de evitar, había estado enamorado de aquella mujer alrededor de 3 años, por aquel entonces pensó que sería la mujer de su vida, con la que se casaría, tendría hijos y todas esas historias que se cuentan en los libros que había leído cuando era joven. Se preguntó si algún día tendría el valor de acercarse y entablar una conversación con ella, si sería una situación extraña o si por el contrario sería tan natural que posiblemente le rompería el corazón volver a tener que separarse de ella. Porque eso era así, esa parte era la única que Castle tenía clara, ella le rompería el corazón. Se había enterado que estaba prometida y se casaría en menos de dos meses, no tenía por qué inmiscuirse en medio de su relación, ella era feliz, se la veía feliz, no podía hacerle aquello. Así que simplemente se le permitía observarla desde la distancia, esa era su penitencia. Pudo haber sido suya, pero no luchó lo suficiente.
- ¿De qué la conoces?—Kate le sacó de su ensoñación, echó un último vistazo a la esquina por donde se había perdido su melena.
- Se llama Kyra. Salimos juntos en la universidad.
- ¿Qué pasó?
Castle entornó sus ojos hacia Kate. Una pregunta.
- No luché por ella, por lo que teníamos. Me dejó y yo no hice nada para que volviera.
- Castle…
- Tengo que irme ya, llego tarde a una reunión con mi editora. —Se levantó intentando que Kate no viera lo afectado que estaba en ese momento, le ofreció su mano—Siempre un placer, Kate.
Ella le dio la mano. Despidiéndose.
- ¿Nos vemos mañana?—Le preguntó como si de verdad estuviera ansiosa por volverle a ver. Castle sonrió.
- Hasta mañana.
x.x.x
N/A: No tenía pensado subir todavía el 2 capítulo, pero tampoco me esperaba tantas reviews en un solo día (muchas gracias!), por lo que he decidido colgarlo antes de lo pensado. Lo malo de todo esto es que para el 3 tendréis que esperar un poquitín más.
