Capitulo 1

Primer encuentro

En algún lado de Japón, más acertado en Tokyo, en un lugar algo alejado, se podía ver un estilo de templo, nada más que ahí, habían muchas personas, en la entrada se podía ver un remolino, símbolo de que ahí estaba el clan Uzumaki, todos parecían que estaban preocupados, en el salón más grande del complejo, estaba el jefe del clan con su familia estaba hablando, el tema, que en una expedición en el desierto de Gobi, habían encontrado el artilugio que había usado el maligno Madara, el Gedo Maso, pero por descuidos de los expedicionistas, se creo un ataque, ahora el Gedo Maso estaba desaparecido, la ultima localización que tuvieron fue al norte de América, en los Estados Unidos, después de eso no se sabe más, habían mandado varias personas para espiar pero nunca regresaban.

Era una situación muy delicada, ahora ocuparían toda la ayuda que fuera posible.

– ¿Tenemos pistas del Gedo Maso? – preguntaba serio el jefe del clan –

– No Hiroto-sama – decía uno de los presentes –

Uzumaki Hiroto, era un hombre mayor, pero su apariencia era todavía joven, tenía el cabello color blanco, era grande y corpulento, estaba en el centro de la habitación, estaba usando una yukata de color negro con bordes blancos.

– Maldita sea ya han pasado 2 semanas del accidente y no sabemos nada, solo la ultima vez que lo vieron hace una semana – decía Hiroto molesto con una mano en el mentón –

– Lo sentimos mucho, pero no podemos hacer mucho, no tenemos contactos en el continente americano, para que nos den información, el más cercano es el clan de la garra, pero ellos están en España y no saben mucho, ya que están alejándose cada vez de los deberes de un shinobi. – decía un joven sentado cerca de Hiroto –

– Estas equivocado, Daichi, si tenemos un contacto en América, pero no nos ha respondido y creo que no lo hará, por eso mi hija Natsumi, fue en busca de él – decía serio Hiroto –

– No me diga, que en América es la familia del bastardo – decía Daichi sorprendido. –

– Si, solo espero que el bastardo de Ryo nos ayude en esta misión. – decía serio Hiroto –

En el otro lado del mundo se podía ver a nuestro protagonista caminando por las calles concurridas de San José, el lugar donde recibieron asilo del presidente de Costa Rica hace ya muchos años, estaba caminando tranquilo después de un día de colegio, cuando de pronto le llego un olor a humo, seguro era madera que se estaba quemando, hasta que vio pasar el camión de bomberos entonces los siguió cuando, llego a la escena, se podía ver una casa de 2 pisos en llamas, todos estaban gritando.

– ¡Alguien saque a mi hija! – decía una señora desesperada –

Nuestro protagonista dejó en el bolso del colegio en el suelo, para meterse en la llamas, los bomberos se sorprendieron y las demás personas, cuando ya estaba adentro podía ver que todo estaba en llamas.

– ¿Dónde estas? – gritaba viendo para todos lados –

– Ayuda – decía algo débil una voz femenina –

Cuando escucho la voz, fue corriendo al segundo piso, ahí empezó a tirar puertas hasta que entro en una habitación que estaba en llamas y se podía ver a una joven de por lo menos 17 años, cabello rubio oscuro, de tes blanca y tenía puesto un vestido blanco que le llegaba a las rodillas.

– ¿Estas bien? – preguntaba el castaño acercándose –

– Ahora sí, gracias – decía la joven aun llorando –

– Bien vámonos de aquí – decía el castaño creando una secuencia de sellos –

– Shunshin no Jutsu – decía el castaño y tocaba a la joven para desaparecer de ahí –

Cuando la joven se dio cuenta es que estaba afuera de la casa al frente de ella, el castaño se volteaba para ver la casa y comenzar otra serie de sellos.

– Suiton: Mizu Shooku – y de la boca del castaño salia un chorro de agua –

Estuvo así por unos minutos, hasta que las llamas de la casa estaban totalmente apagadas, todas las personas estaban agradecidas por el joven, cuando ya el joven se alejo para agarrar el bolso un bombero le hablo.

– Buen trabajo, Edward, ya es la 5º vez que nos ayudas jejeje – decía el jefe de bomberos –

– No es nada, señor Mario, ya sabe, es el deber – decía Edward mientras sonreía y empezaba a caminar –

– Nos vemos chico – decía el jefe de bomberos que regresaba al lugar de casa –

Mario, jefe de bomberos, era un señor robusto, de apariencia ruda, pero era muy buena persona, había escogido ser bombero como profesión diciendo que le gustaba ayudar en las situaciones criticas.

Mientras Edward iba caminando otra voz femenina le hablo.

– Veo que no has perdido el toque, Ryo – decía la voz que estaba a un lado de Edward –

– Disculpa, pero te has equivocado de persona – decía Edward volteando a ver y luego seguir con su camino –

– Ryo-niichan, ¿no me reconoces? – decía triste la joven –

– Ya te dije, no me llamo así, mi nombre es Edward – decía ya molesto Edward –

– ¿Tanto es el odio hacía el clan Uzumaki, para que te cambiaras el nombre? – decía triste la joven –

– Yo no tengo nada que ver, con esos desgraciados – decía molesto Edward – además, ¿están tan desesperados por no encontrar en Gedo Maso que han mandado a la sucesora del clan, Uzumaki Natsumi? – decía Edward volteando se para ver con odio a Natsumi –

Uzumaki Natsumi, era una joven, de ojos azules y cabellera roja, tenía la tes blanca, el cabello le llegaba a la cintura, no era tan alta, le llegaba al mentón a Edward, estaba usando una blusa manga corta de color rosado, una falda de cuadros de color negro y estaba usando unas converse color negras con blanco.

– No, tu sabías bien, que yo venía para acá, antes del accidente, esperaba que me respondieras o que cuando me vieras estuvieras feliz entonces...– decía Natsumi viendo a Edward –

– Todos seriamos felices, no me hagas reír, yo odio ese maldito clan, no me importaba que me exiliaran a mi, pero masacrar a toda mi familia, mi hermano mayor, mis hermanas mayores, mi madre, por tratar de ayudarme, con un poco de dinero o alimentos, ustedes, los Uzumakis, los mataron a sangre fría y por la espalda, ustedes se hacen llamar Shinobis, pero no son nada más que basura, seguro su ancestro se estaría revolcando en la tumba – decía Edward con un tono venenoso y entrecerrando los ojos un poco –

Natsumi estaba sorprendida, nunca le habían dicho eso.

– Mentira, tu familia fue asesinada, tratando de salvar unas personas – decía Natsumi casi llorando –

– Entonces lo ocultaron – decía en un susurro – no me extrañaría que el bastardo de Hiroto, le ocultara la verdad incluso al clan entero, me dan asco – decía Edward volteando se y empezando a caminar –

– ¿No crees que estas siendo duro con Natsumi-san, Ryo? – decía un joven enfrente de Edward –

– Temían tanto de que yo matara a la sucesora del clan, la que contiene al Kyuubi, para incluso mandar de guardaespaldas a un bastado Uchiha, ¿no es verdad, Yu? – decía Edward poniendo una sonrisa arrogante –

Uchiha Yu, desde el principio de la historia de los Uchihas, todos han tenido la piel blanca, ojos y cabellos oscuros, nunca cambiaría eso, solo el corte o la estatura y las facciones del rostro, este joven, tenía la misma estatura que Edward, tenia el cabello largo, estilo Itachi, el rostro era un poco rudo, tenía una mirada oscura y estaba vestido con saco negro y pantalones de igual color.

– Solamente, estoy aquí igual que ella, tratar de llegar a un acuerdo contigo, para que nos ayudes a la búsqueda del Gedo Maso – decía serio Yu –

– No me interesa, por mi, que invoquen al Juubi o a Madara, la verdad es que me importa poco – decía Edward pasando al lado de Yu –

– No te estoy diciendo que si quieres, es que lo hagas – decía Yu con el Sharingan activado –

– Fiiiuu – silbaba Edward – veo que activaste el Sharingan, escoria Uchiha, ¿pero crees que podrás ver mis movimientos – decía Edward mientras desaparecía en una cortina de humo – antes de que este Kunai te corte el cuello? – decía Edward que estaba detrás de Yu con el Kunai en el cuello de este –

Yu solo abrió los ojos, su Sharingan no lo pudo ver en que momento había creado el clon, incluso después de tanto tiempo, Edward todavía estaba por encima de él.

– Después de tanto tiempo sigues siendo muy hábil y un genio – decía Yu mostrando una pequeña sonrisa –

– No soy un genio, solamente soy alguien que se esfuerza mucho, si me permites ya me tengo que ir a mi casa, sabes mi mascota tiene hambre – decía Edward quitando el Kunai del cuello de Yu –

Cuando Yu sintió que le habían quitado el Kunai, se relajo, grave error, pues Edward le había dado una patada en las costillas de la derecha, con tal fuerza, que sonó algo que se quebraba y salia volando hacia la izquierda y justo en ese momento iba pasando un camión y Yu se estrello con la carga del camión.

Natsumi estaba asustada, ya que Edward no se veía agitado o con remordimientos, solo se veia tranquilo y empezaba a caminar.

– Es..espera – decía en susurro Natsumi –

– Y se supone que tu eres la jinchuuriki del Kyuubi, eres una mierda, asustándote por todo, si sigues así muy pronto morirás y no va ser mi persona que te matara, si me disculpas Uzumaki-hime, me tengo que ir – decía Edward desapareciendo en un remolino –

Natsumi estaba temblando, hace mucho tiempo que no veía a su primo, lo recordaba cuando de niño era alegre, amable, con todo el mundo, pero desde aquel día al presente, se había convertido en una persona totalmente diferente, ahora era oscuro, malvado, no sabía que ese día lo marcaría para toda la vida.