Este es el segundo, correspondiente al día 4, pero como ya dije, irían salteados.

En este caso, es un oneshot basado en una canción triste. La pareja es KanonxTethys, a la que tengo un cariño muy especial, ya que mi pareja de la vida real es Géminis y yo soy Escorpio, con lo cual, me encanta leer fics de ambos como pareja. Aparte, siempre me dice que soy su Tethys particular y que él es mi Kanon, ya que cuando nos conocimos, hace más de una década, él tenía pelo largo y yo mi cabello rubio.

La letra de la canción está intercalada en la historia, en cursiva, tal y como he hecho en otros songfics.

Espero que os agrade la historia.


Reto 2: Oneshot basado en una canción triste.

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Mil océanos

Canción: "1000 Oceans", de Tori Amos.
Personajes: Kanon y Tethys

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"No puedes ir donde voy ahora"

These tears I've cried, I've cried 1000 oceans…

Sentada sobre las rocas, a la orilla del mar, Tethys recordaba las palabras que Kanon le había dicho la noche anterior, en aquel mismo lugar, que solían frecuentar tras la caída del templo de Poseidón.

Ella pudo perdonarle.

Y lo hizo.

Pero no tanto porque realmente viera que los hechos del pasado fueron fruto de su obcecación egoísta que se había borrado de un plumazo al darse de bruces con la realidad.

Tampoco porque hubiera tenido una conversación con la diosa, aparentemente enemiga, pero que le abrió los ojos en el momento oportuno.

No.

Ella le perdonó porque a un ser amado se le perdona. Y ella le amaba con toda su alma, a pesar de que en las leyendas mundanas se expandiera el rumor de que los seres provenientes de las aguas carecían de alma y corazón.

Si tan solo supieran que el mundo acuático contenía en su interior un caudal de sentimientos, igual no hubieran estado tan estigmatizados por la sociedad.

Estar enamorada de él fue algo que siempre trató de ocultar, ya que el antiguo Kanon no era, precisamente, un hombre dado a la expresión de la mejor de las emociones.

Pero desde que Atenea, la artífice de aquel cambio brusco en el Dragón de Mar, le demostrara que dentro de él existían de la manera más pura, Tethys no tuvo más remedio que perdonarle.

Ella lo intuía. Nada de lo que le dijo la diosa lo desconocía. Pero lamentaba no haber podido ser capaz de hacerlo tiempo atrás, cuando ambos se conocieron.

Y haber aprovechado más el poco tiempo que estuvieron juntos, disfrutando del amor con la plenitud de los sentidos.

La nereida agachó la cabeza apesadumbrada, con los rayos del sol ocultándose en el horizonte, reflejando sus cabellos dorados mecidos por la suave brisa marina.

And if I find you, will you still remeber…

Había estado llorando más de lo que hubiera podido desear. Tanto como para llenar un mar, incluso un océano con sus lágrimas.

Porque ella quería seguirle al mismísimo fin.

Pero tan solo un día antes, él se había despedido de ella con esa prohibición.

No había lugar en el Inframundo para un ser tan hermoso como ella.

Kanon se llevó con él los recuerdos de un tiempo entre guerras, demasiado corto, pero muy intenso.

Ella recibió el encargo de Atenea de curarle la herida realizada por Poseidón, cuando se interpuso entre ambas deidades.

"Porque solo una criatura marina como tú podrá ayudarle a cicatrizar todas sus heridas"

Atenea sabía bien de lo que hablaba. Había leído sus ojos celestes con demasiada claridad. Y nada mejor que las manos y el corazón de una mujer para obrar aquel milagro.

Pero todo tiene un precio…

Y si bien la diosa había confiado en ella, la nereida supo que en cuanto su guerrero estuviera recuperado, regresaría al Santuario, siendo llamado a las filas.

Así fue.

Así perdió Tethys a Kanon.

Y aunque ella suplicó que se quedara, él simplemente recogió su carita de porcelana entre las manos, besándola con dulzura.

"No puedo quedarme, debo irme…tengo que saldar una deuda muy importante"

De nada sirvió que su corazón se encogiese, vaciando todo su contenido en forma de lágrimas.

Él había tomado aquella decisión.

Las horas pasaban entre el dolor de los recuerdos, entre las promesas de un futuro mejor para la nereida.

Pero un futuro sin él, no era esperanzador para la nereida.

I'm floating in the darkness…

Ni siquiera el brillo de las estrellas reflejándose en el mar, una vez caída la noche, aplacaban todo aquel dolor que sentía.

Firmamento y océano. Aire y agua. Dos elementos que nunca llegaban a mezclarse, pero respetaban sus espacios.

Géminis, un signo de aire. Escorpio, un signo de agua.

Los dos amantes representaban aquella disociación, no sólo físicamente sino espiritualmente.

Pero poco importaba cuando el amor surgía entre dos elementos que estaban destinados el uno al otro.

I'm aware what the rules are, but you know that I will run, you know that I will follow you…

Y así los dos se habían unido día a día, consolidando sus promesas a la luz de las estrellas o de unas candelas. Sobre la arena o sobre la cama. Entre susurros y gemidos.

Todo aquello se lo llevó Kanon.

Cuando Tethys sintió un viento cálido inesperado, revolviendo su melena rubia, acariciando como sus manos, murmuró su nombre con la esperanza de encontrarle.

Casi como una aparición en aquella noche.

Veinticuatro horas después de su despedida, Kanon reaparecía ante ella, momentáneamente.

Sus ojos turquesas reflejando tranquilidad.

Su cabello azulado meciéndose suavemente.

Sus brazos atrapando a la nereida.

Sus labios buscando los de ella, para mezclarse nuevamente con la sal de sus lágrimas.

Una última mirada.

Un último adiós.

Y aquel fantasma se desvaneció en la oscuridad, sin que Tethys pudiera hacer nada por sujetarle.

I can't believe that I would keep, keep you from flying…

Aquella fue la verdadera despedida de su amada nereida.

Porque segundos después, ella percibió un poderoso cosmos estallando. A pesar de estar en la superficie y él en el Inframundo.

Se desvaneció suavemente, apagándose su vida para siempre.

Y mientras ella seguía llorando como para llenar un océano de lágrimas, una estrella en el firmamento emitió un destello.

So I will cry 1000 more if that's what it takes to sail you home.