Drabble 02: Presencia

Pareja: GaaLee

Advertencia: Ninguna.

Genero: Romance, angst.

Palabras: 372

Presencia

Con un andar pausado atravesó la aldea que descansaba calma y serena. Solo el sonido del viento rompía el silencio propio de la media noche. El frío era inclemente y se colaba sin piedad hasta mordisquear sus desgastados huesos. Subió hasta la parte más alta. Desde ahí podía contemplarse sin ningún problema toda la extensión de esa vieja villa.

Sentía el suelo helado crujir bajo sus pies descalzos. Los granos de arena parecían adherirse a su cuerpo. Se sentó de frente a la maravillosa vista y levanto la mirada. Alta en el cielo, la luna brillaba intensa, enorme y redonda. Con un ligero matiz rojo. Como si apenada se hubiera ruborizado.

La noche era igual a aquella que había ocurrido hace ya tantísimos años. Recargo su espalda en una roca saliente y suspiro tranquilo. El viento seguía soplando quedamente, como el susurro de un amante. Los pequeños granos de arena que arrastraba se adherían a su piel, en lo que casi parecía una caricia.

Había pasado muchísimo tiempo desde la última vez que lo vio. Sin embargo su imagen seguía fija en su mente como si se hubiera pegado a su retina. Sus ojos, su cabello. Su mirada. Esa última mirada que le dio. La última vez que junto sus labios con los suyos. Y a pesar de tantos años, en ningún momento había dejado de sentir su presencia. Su voz parecía estar entremezclada con la del viento. Su olor estaba impregnado en cada grano de arena que conformaba la ciudad. No había duda.

-Sigues aquí. ¿Verdad? Gaara-san

Susurro al la nada, en la que estaba seguro, él lo estaba escuchando. Guardando y vigilando para siempre su pertenencia.

-Creo que te extraño.

Fuel lo último que dijo antes de cerrar los ojos y dejarse arrullar por el rumor de los sonidos de la noche. El viento pareció intensificares, como si se hubiera emocionado con esa simple confesión. Despeinando su cabello. Acariciando su rostro. Su voz ronca y seca volvió a escucharse, esta vez más claro que ninguna hasta ahora. Su presencia latía por todas partes más fuerte que nunca. Protegiendo aquello que había amado. Que amaría hasta el fin de los tiempos.

Solo mío.

Aunque no había nadie despierto que pudiera escucharlo.

Esto era parte (o más bien el final) de una historia mucho más gorda que dudo mucho que, por cómo van las cosas, termine algún día u_u