Se aparecieron en la habitación y empezaron a besarse desesperados, Ron la apretó contra él para que notara su erección y ella gimió contra su boca, desquiciándolo con ese sonido.

Empezó a besarla por el cuello mientras sus manos avanzaban hacía sus pechos, temeroso de la reacción de la chica pero cogiendo cada vez más confianza al ver que ella tenía tantas ganas como él de que eso pasara. Pero ella no se quejó, ni mucho menos, más bien parecía encantada.

Viendo que ella estaba más que dispuesta, decidió aventurarse y jugársela del todo.

-¿No ibas a ser mi prostituta barata? –Cerró los ojos esperando el cachetazo pero éste, igual que el anterior nunca llegó.

La miró temeroso pero ella le miraba pícara mientras se mordía suavemente el labio, aunque se la veía un poco dudosa.

Lo sentó en la cama y se agachó delante de él.

-La leche que tiene el pibe, le va a comer la pija –Ron se giró contrariado hacía el diablito que había vuelto a aparecer en su hombro, recriminándole con la mirada por haber vuelto.

-Tú a lo tuyo, que nosotros sólo miramos, no queremos estorbar –El pelirrojo miró indignado al angelito que había aparecido en el otro lado, pronto se le había pegado lo de su compañero.

-Tú no te achuches y estate atento a la potranca –Decidió hacerle caso, por una vez, y dejar que miraran lo que les diera la gana.

Hermione le abrió los pantalones y sacó su erección y la masturbó con sus manos mientras Ron cerraba los ojos y disfrutaba del momento. Temerosa pero decidida agachó la cabeza y lamió toda su longitud para después metérsela en la boca, oyendo a Ron gemir fuertemente.

-Que afrecho tiene la catriela, si la dejas se la enyanta.

- Hasta la garganta se la metió la mina –El angelito lo miraba todo con ojos desorbitados.

Hermione se esforzaba en su trabajo y le estaba haciendo maravillas con la boca, Ron la cogió por la cabeza y la ayudó a marcar el ritmo.

-¿Tú estás seguro que es la primera vez que se manya una morcilla? Parece experta che.

-No le metas ideas raras al chico, ella es una buena chica que se ha esperado para estar con él.

-No chamuyabas lo mismo hace un rato.

-Eso ha sido una confusión que ya está solucionada.

-Pues yo no firmaba a que al búlgaro no se la mamaba.

Ron se quedó pensando, pero apartó la idea porque estaba a punto de terminar. Intentó separar a Hermione avisándola, pero ella le apartó la mano y siguió hasta que el pelirrojo descargó en su garganta.

-Cómo vació la piba la mamadera, se trago toda la guasca.

Ron respiraba entrecortado en la cama, Hermione subió encima de él dándole suaves besos por todo el recorrido hasta llegar a sus labios.

-¿Te gustó?

-¿Es la primera vez que lo haces? –Hermione se incorporó molesta, no le había gustado el tono.

-¿Qué estás insinuando? –Ron agachó la cabeza incapaz de mirarla a los ojos, temiendo y deseando escuchar la respuesta.

-Voy a tomarlo cómo que te ha gustado y no cómo otra cosa –El diablito saltó antes de darle tiempo a pensarlo.

-Mirá como cambia el tema la nena –Ron no sabía si confiar en su chica y no pensar cosas raras o hacerle caso al diablito. Él ahora tenía la edad de Krum en el torneo y él no la dejaría escapar sin pegarle un buen faje.

-No, Ron, no lo había hecho antes. Pero no entiendo tanta duda al respecto.

-Es que… Krum…

-Por favor, tenía 15 años. Nos besamos ¿vale? Pero tampoco pasó de ahí, ¿Quién te crees que soy?

-Lo siento, soy un idiota. Perdóname –Ron la miró con cara de pena pero a ella todavía le costaba un poquito perdonarle.

-Es que lo hiciste tan bien que me dejaste desarmado –Hermione sonrió de lado.

-¿De verdad te gustó?

-Me encantó –Ron la besó mientras la tumbaba en la cama.

-Pues sería por instinto, no porque lo hubiera hecho antes.

-Habrá que probar si yo tengo tan buen instinto –Ron empezó a besarle por el cuello, mientras Hermione cerraba los ojos y se dejaba llevar, el pelirrojo comenzó a sacarle lentamente la camiseta besándole suavemente la tripa hasta que se la quitó completamente. Ron se quedó maravillado con sus pechos aún y que todavía estaban cubiertos por su sujetador.

-Quitáselo, boludo, quitáselo. ¿A que esperás? –El diablito estaba a punto de caerse del hombro de los saltos que estaba pegando. El angelito lo cogió del brazo y se lo llevó a la mesita que estaba al lado de la cama, Ron se lo agradeció ya que aún y que seguiría escuchándolo no lo oiría gritar en su oído.

El pelirrojo volvió a besarle el cuello aunque sus manos se posaron rápidamente en sus pechos, Hermione le facilitó el trabajo y se incorporó un poco para que pudiera llegar al enganche de la prenda, pero Ron estaba nervioso y batalló un poco para poder quitársela.

-Huevón, ¿Querés un mapa? –Ron lo fulminó con la mirada, pero al final consiguió abrirlo mientras Hermione le miraba risueña.

Ron se quedó maravillado con la visión de sus pechos desnudos, Hermione le sonrió un poco sonrojada y lo besó, sacándolo de su ensoñamiento.

-Si ya decía yo antes que me habían parecido más grandes. Vaya par de limones –El angelito se sonrojó pero no quitó los ojos de la pareja.

-¿Limones? Melones diría yo, que repisas se gasta la pebeta. Cométela tarado, ¿a qué esperás?

Obedeciendo, por una vez, al diablito empezó a lamerlos como si se le fuera la vida en ello. Hermione empezó a gemir, desarmando toda su resistencia, y él se apresuró en quitarle los pantalones, dejándola sólo con sus braguitas. Los otros dos se habían callado mirando embelesados lo que ocurría en la habitación.

Ron bajó besando su tripa hasta llegar a su ropa interior, la cual besó notando su calor y su humedad. Hermione se apoyó en los codos para poder levantar su cuerpo y que Ron pudiera despojarla de su última prenda, algo que no tardó en hacer.

-Está re buena –Ron no llegó a saber cuál de los dos lo había dicho, pero tampoco le importó demasiado.

Acarició su intimidad suavemente para después agacharse y besarla en todo su centro, haciéndole gemir desesperada. Lamió y besó ansioso mientras la castaña se retorcía en la cama, hasta hacerla terminar extasiada. Subió besándola por el camino hasta llegar de nuevo a sus labios.

-¿Te ha gustado mi instinto?

-Me encanta –La castaña le rodeó con sus brazos y lo besó apasionadamente en la boca.

Hermione abrió las piernas y lo miró mordiéndose el labio, levemente ruborizada.

-¿Estás segura?

-¿Lo estás tú?

-Nunca he estado tan seguro de algo en mi vida –Hermione rió y le asintió con la cabeza, indicándole que estaba preparada para recibirlo.

Se besaron tiernamente mientras Ron entraba suavemente en ella, Hermione gimió de dolor quedamente pero pronto comenzó a mover las caderas y se amoldó al ritmo del pelirrojo.

-Al final no era tan pelotudo, mirá como ensartó a la percanta.

Los gemidos no tardaron en llenar la habitación, pasado el primer momento Hermione disfrutaba completamente y sus sonidos se lo hacían notar al pelirrojo. Ron bombeaba fuertemente dentro de ella mientras se mordía el labio intentando contenerse para no terminar antes que su chica. Por suerte para él la castaña no tardó en gemir fuertemente apretándolo dentro de ella, dónde se vació por la presión gimiendo también contra su boca.

Se tumbaron agitados, aunque no tardaron en abrazarse mirándose embelesados y dándose suaves besos.

-Uff, vaya plasta. Dejáte de tilinguerío y garchátela otra vez.

-No seas animal –El angelito le dio una colleja –No estropees el momento. Están tan monos.

-Otro caché –El demonio puso los ojos en blanco y se sentó derrotado viendo que nadie le hacía caso.

Los besos no tardaron mucho en tornarse más apasionados, Ron bajó la mano y acarició la intimidad de la castaña, notando que ella volvía a estar preparada para recibirle. Metió dos dedos en su interior y sonrió al escucharla gemir su nombre.

-Ese es mi chabón. Sabía que no aguantaría sin volver a levantársela.

Hermione movía las caderas al ritmo de la mano de su novio, mientras éste succionaba encantado sus pechos. La castaña no tardó en terminar de nuevo, sorprendida de todas las sensaciones que estaba teniendo y un poco arrepentida de no haber empezado antes.

Desesperada por sentir más, besó a Ron mientras lo tumbaba en el centro de la cama y se subió encima de él, penetrándose ella misma. El chico la miraba encantado, acababa de encontrar su postura favorita con su chica cabalgando encima de él, disfrutando del movimiento de sus pechos.

-¡Así! ¡Así! ¡Un poco más! ¡Ahh! –Ron aguantó el orgasmo de su chica apretándole los muslos para no venirse de nuevo.

Hermione bajó la velocidad, recuperando el aliento, pero el pelirrojo la cogió por el trasero y volvió a marcarle el ritmo, prolongándole el placer. La castaña le miró pícara y siguió moviéndose, gimiendo cada vez más alto y disfrutando de la cara de satisfacción de su chico.

Un ruido resonó en la habitación y vieron anonadados como Harry y Ginny se aparecían a los pies de la cama en ropa interior.

N.A.

Agradezco a toda la gente que me leyó y, en especial, a los que me dejaron review. No quiero matar a nadie, y a Riswe mucho menos; ya vieron que en este lo arreglé, por lo menos por un capítulo jeje.

Lo que habla el demonio es lunfardo, la dirección está en el capítulo anterior, o pueden probar por un buscador, es fácil de encontrar.

También dar las gracias por recomendarme en ese "chat" que tienen armado en los reviews de Linitosa Fan. Espero que este capítulo también les guste.