Hermoso cielo
Disclaimer:
Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece. Únicamente uso sus personajes y parte de historia para entretenimiento. Los créditos correspondientes a Amano Akira, creadora de esta increíble historia.
.
.
Advertencia:
Puede haber algo de OCC.
Éstas son una miniserie de viñetas, enfoncadas en las tres arcobaleno del Cielo.
Leer bajo su propio riesgo.
.
.
II. Un relámpago que alcanza al cielo
.
.
.
—Ya estoy aquí.
—Llegas tarde —comentó de manera impasible la jefa.
—Hoy fue un día agitado, ya sabes… de esos dónde no me acuerdo de quién soy al final del día.
—Qué decepción Gamma, nunca pensé que tú llegaras a olvidar quien eres, sólo por un día como hoy.
—No es sólo por hoy jefa. Hace tiempo dejé de ser yo mismo…
—¿Dejaste? No, eso no lo creo; por más angustiosa que sea la lucha en esta vida, jamás dejarás de ser tú.
Él la miro asombrado. Ella se encontraba sentada atrás de su escritorio, había dejado a un lado la pila de papeles que seguramente antes estuvo leyendo.
Una taza de té a medio tomar se encontraba un poco más alejado, ya debería de estar frío a esas alturas.
—No puedes asegurar eso, jefa, — dijo sin más, — no lo podrías saber…
—Por supuesto que podría saberlo, Gamma, después de todo, no hay persona que yo conozca mejor, que a ti.
La sonrisa que ahora tenía, era espectacular. Realmente alivió toda duda que existía dentro de él.
—Debí haber venido antes… —se rindió Gamma al fin, dando un atisbo de sonrisa, —sabía que tú me harías relajarme, pues… no hay persona que me conozca mejor, ni a quien yo conozca mejor, que tú.
Sin decir más, se acercó a ella lentamente, asentando en la silla más cercana, su saco, que se había quitado momentos antes de entrar.
Gamma se inclinó sobre ella, colocando sus manos, en los brazos de la silla, a cada uno de sus lados.
La jefa no dijo nada, y lo dejó ser.
—¿Quién, si no nosotros mismos, para entendemos el uno al otro? —Mencionó la chica, en un hilo de voz.
Sus rostros estaban a escasos centímetros.
—Sólo nosotros, Aria.
No esperando una respuesta, se inclinó más, cortando toda distancia. Y la besó.
La necesitaba. En estos momentos, ella era lo único que podía calmarlo.
Desde hacía unas semanas, un presentimiento extraño lo rodeaba, era sobre la jefa. Aunque luchaba contra ellos, de una u otra manera, le afectaban.
Mientras estaba en la mansión, no les tomaba importancia, pues ella, su cielo, abarcando todo, dándole la paz necesaria.
El problema había sido al irse en una misión larga, lejos de su alcance.
Esas semanas fueron desesperantes. ¿Y si no la volvía a ver?
Esa pregunta lo torturó durante todo su viaje, y, aunque fingía estar bien delante de sus subordinados, la angustia lo consumió casi por completo.
Hoy, desde primera hora intentó regresar a la mansión, pero hubo demasiados contratiempos, tantos, que terminó llegando entrada la noche.
—Cálmate, Gamma. Todo está bien.
Ella lo leía perfectamente. Era su cielo, y él, un simple relámpago que soñaba con alcanzarlo.
—Lo sé, Aria. Ahora lo sé.
Se inclinó para besarla nuevamente, como muchas veces lo había hecho, desde hacía un tiempo.
El tenerla entre sus brazos, era lo más maravilloso que podía vivir.
Un secreto que compartían los dos.
Nunca se lo había dicho, pero amaba todo de ella, todo. Sabía que sólo él, conocía a la perfección todas las facetas de la jefa de Giglio Nero. Y eso le fascinaba.
Si tan sólo vivieran fuera de ese mundo… a lo mejor ahí podrían ser felices juntos, sin ningún tipo de impedimento. Pero bien sabía que la realidad era otra, y no podía hacer nada para cambiarla.
Sólo le quedaba seguir a su Cielo fielmente, como siempre lo había hecho. Y, mientras ella lo permitiera, estar a su lado y amarla como nadie más podía hacerlo.
Al separarse, Gamma depositó un beso en su frente, y le sonrió. Ella le devolvió la sonrisa, y miró los papeles de su escritorio.
—Bien, hora del informe.
Él suspiró pesadamente. Trabajo, era lo que menos tenía en mente, pero no desobedecería a la jefa, no está vez.
Sin decir más, regresó a su lugar original, para contarle todos los pormenores de su misión.
Antes de salir de la oficina, escuchó a Aria hablarle.
—Nunca te pierdas a ti mismo, Gamma —y luego agregó: —Yo siempre te acompañaré.
—Y yo siempre te seguiré. —Dijo él casi en automático, —después de todo, sigo siendo el relámpago que sueña con alcanzar el cielo. Buenas noches, jefa.
Antes de cerrar la puerta, escuchó la voz de Aria.
—Te equivocas, tú eres un relámpago que lo ha podido alcanzar. Buenas noches, Gamma.
Él salió, del lugar, deseando que sus momentos juntos nunca terminaran.
Olvidándose incluso, de los malos presentimientos que tuvo respecto a ella.
.
.
.
Gracias a quienes han tenido interés por esta historia:)
Lamento tardar en actualizar, he tenido complicaciones en cuanto a guardar correctamente mis avances de, particularmente, este fic :I
Me encantaría saber su opinión respecto a la historia. Todo es bien recibido.
Si la inspiración sigue haciendo acto de presencia, espero no tardar tanto en actualizar esta vez.
Saludos!
Ja-ne!
