¿Y si decía la verdad? ¿Acaso era una otaku rara que se aprovecharía de ella? ¿Y si era Nico que usó algún truco barato para jugarle una broma? Un sinfín de dudas rodeaban su mente a lo cual tenía que corroborar su argumento
-¿Qué quieres decir realmente con limpiarme de toda impureza que tenga mi cuerpo y mente? ¿Qué es exactamente lo que hay que limpiar?
- Es verdad, no te había dicho qué hay que limpiar- Ironía en su voz pero mantenía esa seriedad en todo momento junto a su tierna sonrisa
-Cuando digo que es para limpiar las impurezas, me refiero a deshacernos de todas las cosas malas del exterior como del interior que causan ese malestar que tienes- Maki abrió bastante los ojos al comprender finalmente el mensaje- La condición de esta forma de limpieza sólo indica que debes hacerlo cuando vengas, ni siquiera hay un plazo de tiempo fijo para que lo hagas. Sólo ven aquí si necesitas deshacerte de lo que te mortifica y listo.
-¿Pero qué pasará una vez que salga de aquí? ¿Acaso me sentiré mal otra vez?
-No. La razón de tu malestar es la impureza que te ofrezco erradicar, por lo que si aceptas, estarás libre de todo eso y cuando salgas de aquí serás capaz de volver a ver al mundo con la alegría que añoras e incluso iniciar tu vida desde cero en un ámbito amoroso
La pelirroja en menos de nada aunque con timidez se quita su uniforme pero se deja en ropa interior morada que remarcaba su cuerpo
-Dime, Santa…
-De hecho puedes llamarme Toramaru…
¿Esto tardará mucho?- Preguntó mientras estaba a punto de tomar con ambas manos el pene de plastico.
-Un poco. Para que la limpieza sea completa, deberías venirte necesariamente tres veces, sin importar la manera en que estés dispuesta a hacerlo, y gracias al efecto de mi hechizo, aunque estés curada seguirás viendo la entrada de este templo y no estarás influenciada a ignorarlo
La pelirroja asiente una vez antes de empezar con la labor. Tres veces significaba que era mucho tiempo en hacerlo, pero de todos modos sabía que no había marcha atrás. Era ahora o nunca. El proceso empieza de manera suave y lenta, usó su lengua para lamer de manera minuciosa cada centímetro del arnés, asegurándose de no dejar nada. La oferta de deshacerse de todo ese malestar que tenía desde hace tres años había sido demasiado buena como para rechazarlo, no encontraba una razón para hacerlo.
Una mano de Toramaru se posó sobre los cabellos de la tsundere para impulsarla a hacerlo más rápido, cosa que en efecto hace. Maki podía sentir la extraña y resbaladiza cosa moviéndose en su boca como si probara una paleta, una sensación bastante nueva pero de la que había hecho antes.
-Maki Nishikino, veo que tienes una gran habilidad en ese tipo de cosas- La pelialbina seguía sin mostrar expresión alguna aunque dibujaba una sonrisa, su mano hacía que la tsundere se moviera aún más rápido.
Finalmente terminó de cubrir con su saliva el miembro de plástico de su boca mientras sonrojaba y sonreía quizás por presumir que pudiera ser una experta en ese tipo de cosas indecentes, como diría Umi
-Creo que fue muy sencillo, supongo
-Pero aun así recuerda que necesitas recibir mi purificación tres veces en total, así que esto no termina- Advierte Toramaru-. Como sea, igualmente puedes elegir la forma en que continuemos, así que me lo puedes decir ¿O esperarás a que tu cuerpo empiece a sentirse purificado?
-¿Qué quieres decir con que empiece a ser...?- Maki sentía que dentro de ella se desvanece esos sentimientos negativos que la invadían afuera. Ya no solo sentía que esa mala energía estaba suprimida, sino erradicada
- ¡Funciona! Y pensar que antes tenía mis dudas, pero ahora veo de primera mano que decías la verdad...
-Sí, esto te permite borrar todo el desagrado y tristeza que has estado arrastrando, y todo eso sin el menor riesgo- De pronto la joven se teletransporta hacia detrás de la pelirroja-. Aún falta, pero has podido comprobarlo, y eso seguro te dará más seguridad para continuar, ¿Verdad?
La joven decidió quitarse la ropa interior hasta arrodillarse sobre el futón posando de rodillas. No había ninguna razón ya para dudar de las palabras de la nieta de Santa, aunque hacía un rato había decidido creerle en llevar a cabo ese loco e improbable acto de purificación.
La ojicarmín se puso en posición detrás de la tsundere, tomó sus nalgas para abrirlas un poco y empezar a penetrar su vagina lentamente. Maki esperaba no sentir dolor debido que no era virgen pero en eso le entraba la curiosidad
-¿Por qué siento que en un lugar allá afuera no pueda sentir placer? Digo estoy en un lugar mágico y bueno…
-Simple, porque no soy una humana común y corriente, y este templo como este cuarto tampoco es ordinario- Aclara Toramaru con total calma-. Ese detalle fue cuidadosamente pensado a la hora de utilizar el hechizo del templo, por lo que mientras tengamos sexo en este lugar, en el plano real no sentirás placer sexual ni nada por el estilo, no importa cuánto tiempo tardemos en esto o qué tan intenso pueda ser en tu realidad sólo estás en tu habitual vida corriente.
La pelirroja no tenía nada más que decir por el momento, sólo invita a Toramaru que empezara por medio de mover sus caderas. Lo siguiente sí iba más o menos acorde a lo dicho, se sentía genial hacerlo, además que la ojicarmín fácilmente podía llegar hasta el fondo de ella.
La tsundere sabía que nadie iba a venir, nadie se daría cuenta de lo que estaba haciendo, así que no intentó en lo más mínimo disimular sus gemidos ante cada embestida. Permitía que el gozo del sexo la llenara toda.
-Esto... se siente genial. Siento como tu... Me rompe por completo, Toramaru
La pelirroja movía sus caderas con bastante intensidad, quería ser penetrada hasta el fondo una y otra vez. Toramaru no emitía sonido alguno, simplemente continuó embistiendo hasta que llega el momento del orgasmo en la tsundere. A juzgar por su cara, Maki no quería que Toramaru sacara su arnés en el momento final, hasta que finalmente se hizo. La primera ronda y enserio lo disfrutó.
-Vaya, esto es genial... No puedo creer que no lo intentara antes... Al menos con Nico-chan, pero...
-Bueno, supongo que está bien de todos modos. Ahora faltan dos rondas, y una vez más te digo que puedes elegir la manera que más te guste.
La pelirroja no sin pensarlo dos veces, se sentó de espaldas a Toramaru para empezar con la segunda parte de su "Limpieza". Maki se movía con ganas por lo mucho que disfrutaba, e incluso se apretaba ella misma los pechos por el impulso que le causaba tanto placer.
Las manos de Toramaru sosteniendo su cintura sólo servían para enloquecer aún más a la pelirroja, quien ahora decía una y otra vez que la penetrara aún más profundo. Esa experiencia había sido suficiente como para salir completamente de su forma ordinaria de ser, seria, formal y quizás algo fría (Sin olvidar su reconocido lado tsundere), ahora parecía ser alguien más, alguien que casi se declaraba a sí misma adicta al sexo.
-Me voy a venir... Genial...
-Hazlo cuando quieras- Se levantó mientras continúa sujetando a la tsundere por la cintura, llevando la última fase del tercer round con los pies de Rika en el aire.
Maki lanzó un fuerte gemido al sentir cómo su interior expulsaba el placer contenido y luego de eso casi cae cuando la peliblanca la posa nuevamente en el suelo. La joven se toma un minuto para respirar mientras pensaba en la última parte acordada, quería culminar aquello con broche de oro.
-¿Sabes algo, Toramaru? No he experimentado una cosa así desde hace mucho tiempo, y encima siento que me has librado de mi tormento. Muchas gracias.
La nieta de Santa sonrió amablemente y volvió a tomar asiento en el futón, obviamente a la espera de que Maki tomará la decisión que pondría fin a este momento pero en su mente estaba la idea de llevar el último round sexual a un punto que ni tenía idea… Dicen que las mujeres tienen cuatro bocas pero Maki preferiría usar las tres ya que la cuarta estaba fuera de funcionamiento.
-Bueno, creo que de esta manera haremos oficial nuestro trato, Toramaru- Se puso en cuatro sobre el futón, mostrando su trasero y usando su mano para abrir su nalga-. Ahora quiero que me hagas anal y no te detengas hasta que hayas terminado.
La ojicarmín simplemente asintió y empezó a cumplir con el último fragmento del acto sexual. Fue lento al principio, pues no era igual de fácil que una penetración vaginal, además que la tsundere quería que fuera lento para evitar un desgarro accidental, olvidando una vez más que no estaba con una humana ordinaria. No fue para nada doloroso, cosa que Maki suponía que sería así cualquier otro, y cuando siente el miembro de plástico totalmente adentro avisa con un gemido a que empezara.
Fue maravillosa esa experiencia de dicho tipo desde hace mucho tiempo... Los gemidos nuevamente resonaban por todo el lugar, y aun así seguiría sin haber nadie que lo oyera y muchos menos que molestara a Maki que gozaba a lo grande dada su experiencia hasta ahora.
-¿Qué te parece esto, Maki Nishikino?
-M-maravilloso. Me alegra que sea de este modo que pueda terminar de purificarme. Con esto... sé que ya no podré sentirme mal... En bastante tiempo...
La pelirroja sentía parte del peso de la joven ojicarmín sobre ella, no le importaba mucho porque eso no hacía que la penetración fuera menos profunda ni menos frecuente. Podía sentir la respiración de Toramaru en su cuello, muy regular para el tiempo que tenía en esa acción. Se notaba una vez más que no era una simple humana.
Faltaba poco, Rika sentía que se vendría una vez más, a lo cual se dejó llevar hasta la intensidad del momento como del placer logrado. Finalmente se dio el final, la pelirroja se echó sobre el futón mientras de pronto tenía usada una yukata de color blanco mientras la pelirrosa ahora estaba con su vestido común y corriente.
-Está hecho, Maki Nishikino. Hemos hecho oficial la purificación necesaria para que puedas venir aquí alguna otra vez, obviamente en caso que me vuelvas a necesitar.
-Sí... Muchas gracias... Toramaru...
La joven tsundere cerró sus ojos debido al cansancio hasta que los abrió, seguía estando en ese parque abarrotado de muchas personas como también de las luces navideñas iluminando al tope. Estaba al frente del árbol navideño que decoraba el parque cuando de pronto una voz de niña se hizo escuchar en sus oídos
-¿Mamá?- Era su hija menor, Ruby que venía acompañada del brazo de Leah las cuales estaban sorprendidas e incluso Maki al ver que al menos alguien vino con tal de al menos pasar la navidad con ella.
La pelirroja la cual tenía el cabello largo y suelto se acercó más a la mujer que la dio a luz aún sin creerse el encuentro fortuito pero enseguida su expresión pasó a ser una de preocupación cuando alcanzo a ver las mejillas sonrojadas y los ojos enrojecidos de la mujer. Era evidente que había estado llorando.
-Oka-san, ¿Estas bien?
-¿Eh…? Um… si, solo…
-Lo sé, el aire es muy frio y te han empezado a llorar un poco los ojos- Dijo entre risas ya que conocía de antemano las facetas de su madre, esa faceta heredada hacia su hermana mayor pero usaba en momentos de seriedad o en algún momento incomodo pero sin ser recurrente.
Las dos se acercaron más, las miradas de ambas coincidían una y otra vez pero eran incapaces de mantener el contacto visual y al segundo miraban a otro lado incomodadas por los nervios. El corazón de Maki latía con fuerza y así como el silencio se alargaba entre las dos era más y más consciente de su pulso acelerado.
-¿Qué haces aquí con Leah?
-Dábamos un paseo hasta que pensábamos en visitarte pero no esperábamos que estuvieras aquí –Respondió sinceramente
-¿Y Dia?
-Oneechan y Aniki no pudieron venir pero te mandaron unos presentes- Ladeó la mirada con algo de pesar-De madre Nico, hasta ahora no se sabe nada, lo siento.
-Ya veo…- Quizás no del todo tenía la navidad asegurada pero al menos estaba tranquila, sólo imploraba a Buda con tal de su hija estuviera feliz en Italia como a su hija adoptiva, su exesposa probablemente estaría feliz con alguien, desde lo más profundo de su corazón deseaba que ella pudiera alcanzar la felicidad del que no le pudo dar en absoluto.
-Siento mucho lo que pasó, no ningún derecho en hacerlo- Hizo una mirada tenue pero debido a la tranquilidad obtenida dibujó una sonrisa sincera aunque la vergüenza la mataba un poco
La pelirroja menor se acercó hacia su madre para tomarle ambas manos con las suyas, negó con la cabeza y captó fijamente la mirada amatista de su primogenitora
-Creo que tuviste tus motivos como madre Nico, los momentos como la situación no eran del todo favorables ni siquiera cuando existía Aqours- Parpadeó y derramó lagrimas- No debí haberte dejado así, lo siento- Abrazó fuertemente a su madre la cual apretaba su cuerpo mientras dibujaba una sonrisa como también lloraba en silencio, mientras tanto Leah con una sonrisa era testigo de aquello en verdad se le hacía enternecedor.
Finalmente ambas se quedaron fijamente a lo cual las dos menores decidieron llevar de su mano a la médico que de pronto sentía un gran gozo junto a su cuerpo librado de toda carga negativa que se amontonaba en su ser, las tres debían ir directo a casa y disfrutar de la calidez de estar reunidas, no era como antes pero aun así el cariño persistía.
Se dejó en decidido que Leah prepararía la cena a lo cual Maki estaba contenta de que al menos Leah, como You y Hanamaru fueran unas buenas yernas como compañeras perfectas para sus hijos, mientras caminaba divisó a la joven pelirrosa de ojos rojos y su habitual vestido. De manera como extraña la chica le sonrió
-Feliz Navidad, Maki Nishikino- Sonrió y caminó hasta perderse entre el genterío del parque, la pelirroja siguió su rumbo para su hogar, en verdad volvía a llenarse de vida al lado de los seres que amaba aunque echó una mirada a aquel pequeño templo… Supongo que tendría una mejor visita en el verano o en tiempo libre ya que en cualquier momento el trabajo la consumiría de nuevo.
