Una vida puede marcar la diferencia. Una vida puede significar la salvación del mundo… o su aniquilación…

Sombra de Maldad.


Capitulo 02: El Tornado que crea.

Una noche tranquila. El sonido de grillos tocando para aquella tranquila aunque ligeramente ventosa noche. Los búhos volaban libres por el cielo nocturno, las estrellas adornaban a la luna, y la mayoría de las criaturas del bosque, desde conejos hasta gnomos ya estaban ocultas para descansar y estar listos para el día siguiente. Una hermosa, pero normal vista para cualquier espectador. Uno no podría imaginarse que justo en esa noche un par de niños habían tomado una decisión que no solo tendría que ver con su familia, sino también todo lo que conocen.

Luego de algunos minutos después de que hicieran tal acuerdo, los gemelos misterio estaban ubicados en las afueras de la cabaña del misterio. Esto debido a que no sabían como era su habitación en el tiempo en el que tenían pensado ir. Tampoco querían aparecer frente a un supuestamente paranoico Ford, y que los recibiera como una ballesta como había dicho él mismo en su relato. El joven llevaba su atuendo del diario, y en cuanto a su gemela opto por un viejo clásico: su suéter de la estrella fugaz. Se alejaron hasta estar detrás de algunos árboles, pero aun teniendo a la vista su amada cabaña.

-¿Estas lista? – pregunta Dipper, empezando a tirar de la cinta.

-¡Naci lista! – afirma con un saludo militar a su casi igual.

-Muy bien. El Tío Ford dijo que fue hace 30 años. No nos dio fecha exacta, así que posiblemente tendremos que buscar cuando es él día. – Mabel toca el aparato temporal, justo a tiempo cuando Pines niño suelta el extremo, y en cuanto vuelve a su sitio, un baño de luz cegadora los rodea por un mísero segundo. Al disolverse, dejaron de encontrarse en un nocturno bosque veraniego, a estar en uno invernal en plena tormenta. – Así que puede que esto tarde, por lo que será mejor que estemos atentos a…

-Creo que es aquí… - dice la niña de frenos, mirando lo que una vez seria la cabaña del misterio, cubierto por una capa densa de nieve. Justo en la entrada del que fue una vez la sede de la investigación paranormal de Ford, se encontraba un hombre siendo recibido por alguien similar a él con un arma de madera.

-¡Sí! ¡Es aquí! – dice reconociendo a sus tíos, mucho más jóvenes de lo que esperaba en ese tiempo. Y tan pronto habían llegado a ese tiempo, vieron como Ford había metido a su hermano a la cabaña y cerrado la puerta. – Oh, no. Apenas llegamos a tiempo. ¡Rápido!

Velozmente ambos gemelos corrieron a toda prisa, y una vez frente a la entrada la empezaron a golpear con todas sus fuerzas. Rogaban por que alguno de los dos adultos los escuchara, e interrumpieran lo que estaba a punto de pasar. Silenciosamente habían acordado inventar luego que hacían un par de niños en medio del bosque en plena tormenta. Para su desgracia, y un poco de suerte al no tener excusa, nadie abrió.

-Ya deben estar bajando al sótano… - dice preocupada la niña. No quería tener que presenciar aquel suceso trágico en la familia Pines, sin poder hacer algo aunque ya tuviera la oportunidad. Dipper se presiono pensando, y fue ahí cuando recordó otra entrada…

-Mabel, ¡sígueme! – confusa, pero sin cuestionar acompaña al menor hacia un costado de la cabaña.

Dipper empezó a cavar la nieve que había bajo la pared, y sin entender aun que pasaba su hermana decide ayudarlo. La nieve dejo de ser un problema pronto, y enseguida encontraron el espacio hueco bajo la cabaña. Cavaron un poco más hasta crear un pequeño hoyo que les dio vista a un sencillo despacho.

Mabel bajo con agilidad, y su hermano con torpeza, pese a que era su segunda vez bajando a la oficina de su tío. Pronto miran el enorme ventanal que daba vista a una gigantesca máquina con forma de triangulo invertido: El portal de Ford. Poco tiempo después, ven a los gemelos Stan dentro de la zona del invento, y también como comenzó la pequeña discusión que llevo a la pelea que causo todo.

-¡No tenemos tiempo! – apresura el castaño, viendo como habían empezado a luchar ambos hermanos por el diario 1 que por un momento le habían confiado a Stan.

Se dieron prisa para encontrar una forma de bajar hasta la planta 3. Mucho tiempo perdido en el que los gemelos Stan se golpeaban y rodaban por donde chocaran. Apenas llegaron a tiempo para ver como Stanley le devolvía el diario a su gemelo. Un pequeño empujón, pero con la suficiente fuerza para llevar a Stanford a la zona de peligro, y lentamente a ser succionado por el portal.

-¡Oh, no! ¡Stanley! – Grita el genio, viendo que cada vez estaba más cerca del vórtice. Los gemelos Pines ven a su joven tío Stan confundido, sin idea que hacer. Y por un momento, ellos estaban igual.

Fue cuestión de segundos, pero Dipper halla con la mirada uno de las lámparas cableadas que iluminaban el lugar, y basto con una mirada con su hermana para que ambos supieran que hacer.

Stanford solo podía gritar el nombre de su gemelo, y suplicar su ayuda. Al final, solo alcanzo a lanzarle de vuelta su diario, queriéndolo proteger de donde fuera que esa máquina lo transportara, antes de sentir como sus piernas cruzaban aquel agujero. Fue entonces cuando un milagro pasó. Una de sus lámparas salió lanzada directo hacia él. Y por mero instinto la sujeta. Su cabeza y brazos eran lo único de él que aun no cruzaba aquella puerta interdimensional, y esa lámpara era su salvavidas.

Stanley mira asombrado aquel suceso inesperado, y guiándose por el cable con el que aun se mantenía conectado, hallo a los responsables de la hazaña. Un par de niños sostenían con todas sus fuerzas el extremo de ese cable eléctrico, aunque se veían que apenas tenían fuerza para evitar ser succionados también.

-¡Sosténgase, Ford! – suplican, sosteniendo con fuerza el cable.

Stan se recupera pronto de su parálisis, y rápido va hacia los niños, y les ayuda en su labor. Pronto, el resto de Stanford vuelve a estar en ese plano de la existencia, aunque la energía del portal seguía tratando de succionarlo. Pero sus tres rescatistas no se rendían. Tiraban cada vez con más fuerza, hasta que aun en pleno aire Ford vuelve a estar en la zona segura. Ya sin ninguna fuerza tirándolo, el gemelo de 6 dedos sale disparado hacia ellos.

Los niños caen al suelo de golpe, y con gran pesadez el científico cae sobre su gemelo en tierra firme, ya a salvo de la fuerza tractora del vórtice. Los 2 pares de gemelos respiraron con gran esfuerzo, lo recientemente vivido era digno de aquello, pero de inmediato los gemelos misterio fueron los primeros en reponerse. Y mirándose entre si, y luego a quienes serian en unos años sus tíos, sonrieron para ellos.

-¡Lo logramos! – exclaman sumamente dichosos, chocando las palmas entre sí. Habían logrado su cometido: Ford no cruzo el portal, y al parecer permanecerá en Gravity Falls los próximos 30 años. Estaban sumamente felices por ello… hasta que la punta de una ballesta los apunta.

-¡¿Quiénes son ustedes, y que hacen aquí?! – cuestiona totalmente agresivo el recién rescatado Ford, como si no supiera que esos niños lo habían salvado hace segundos. Su mirada transmitía paranoia, y un profundo miedo por lo que estuvo a punto de pasar.

-¡oye, cerebrito! ¿Qué crees que haces? Estos niños te salvaron. – le recuerda su gemelo, sorprendido de que Ford estuviera apuntándole con su arma a unos niños.

-Si Ti… ¡Señor Ford! – se corrige al instante Dipper. No sabía si era seguro decirle a "este" Ford sobre su origen… o si les creería. – no venimos a causar problemas. – por primera vez su hermana no hablo. El tener aquel aparato en su cara había trabado su lengua.

-¡Si, claro! Solo 4 personas conocen de este lugar, y ninguna de ellas son ustedes. – responde escéptico, sin dejar de apuntar a los menores. – ¡¿Cómo es que saben de este lugar?! ¿Los federales los mandaron a investigar? ¿A caso McGucket los envío a destruir la maquina? ¡¿O BILL LOS MANDO?! – Dipper sabía que su tío era desconfiado, pero este superaba por mucho al que él conocía.

-¡No! Nadie nos… espere ¿Conoces a Bill? – Dipper pregunta de pronto. ¿Su tío conocía a Bill? ¿De dónde?

-¡SI lo conocen! – y sin duda tira del gatillo del arma. De no ser por la velocidad de Stan, la flecha disparada hubiera dado a alguno de ellos. Y fue esa amenaza latente, mientras Stan forcejeaba de nuevo con su gemelo para arrebatarle el arma, que ellos decidieron no quedarse a hablar más e irse corriendo.

Ford por la desesperación no dudo en darle un fuerte golpe con la culata de la ballesta a Stan para hacerlo doblar por el aire sacado, y así poder emprender la persecución contra los gemelos. Pero para ese punto, ambos habían llegado al elevador que daba a la planta baja de la cabaña. Apenas lograron cerrar las puertas del elevador con ellos dentro a tiempo para protegerse de la segunda flecha que Ford disparo.

-¡Los encontrare! ¡¿Me oyeron?! ¡LOS ENCONTRARE! – jura enloquecido el genio, mientras aun asustados los gemelos lo veían hasta perderlo de vista al ya subir lo suficiente.

Aun cuando volvieron a estar en la cabaña, no se dieron el lujo de descansar. Y corriendo como caballos salvajes salen del hogar de sus tíos, y se adentran al bosque, alejándose lo más posible de su iracundo tío. Tomaron una gran distancia antes de permitirse descansar detrás de un árbol. Su cansancio fue tal que se dejaron caer al congelado suelo. El frio invernal no parecía importarles, solo el saber que estaban a salvo de su propio familiar.

-No puedo… creer que el tío Ford… - dice aun muy asustada Mabel, jamás creyendo ver aquella mirada perturbada en alguien tan cercano a ella.

-Lo sé… - la corta su hermano, igual de impactado. – Ford nos dijo que empezó a pensar que lo vigilaban… pero no entiendo. ¿Qué tiene que ver Bill en esto? – el miedo que sintió por aquella mortal experiencia pronto es reemplazado por la curiosidad de aquel tema. – Bueno, creo que tendremos que preguntárselo a él… - y sacando nuevamente la cinta del tiempo, Mabel pronto recupera su sonrisa.

-Sí. Este Ford está loco. Seguro que el nuevo tío Ford será mucho más razonable. – supone la niña, con su normal optimismo.

-Seguro que sí. – concuerda su gemelo. – Tal vez las cosas no sean como esperemos. Pero, si eso pasa, podemos intentarlo de nuevo, ¿no? – la castaña concuerda. Tenían una máquina del tiempo, después de todo. Como hizo al comienzo de su aventura, Dipper tiro de la cinta hasta justo la fecha y hora en la que partieron, y su hermana poso su mano encima de la maquina. - ¿lista para ver el nuevo Gravity Falls?

-Lista. – afirma Mabel, y entonces Dipper se prepara para el viaje temporal.

Pero, de repente un inesperado temblor con notable fuerza sacude todo el nevado bosque de Gravity Falls. Su fuerza fue tal que incluso saco de balance a los gemelos Pines. Incluso, aun sin querer de Dipper, tiro un poco más la cinta antes de soltarla, y realizar el salto. La luz blanca nuevamente los rodea, y antes de poder aclararse su vista, sienten como una poderosa fuerza los golpea, lanzándolos por los aires y haciéndolos chocar con brutalidad contra algo…

Un fuerte dolor en la cabeza parecía ser lo primero en sentir al momento de despertar. Una intensa luz ubicada encima de él le impedía abrir los ojos con naturalidad, y le impedían ver con claridad. Un fuerte cansancio le impidió cubrirse con la mano, y solo limitarse a desviar la mirada manteniendo cerrados los parpados. Pronto el sonido de ruedas girando y varios pasos andando por un corredor llegaron a sus oídos, al igual que el sonido de maquinas de hospital. Los reconocía por las series de televisión que miraba.

-¡Gracias a dios, estas bien! – dice una voz femenina a un lado de él. No la reconocía, pero le sonaba de algún modo familiar. Igual, parecía que aun no escuchaba muy bien.

-¿Dónde…? ¿Dónde estoy…? – pregunta con esfuerzo. Sin duda no escuchaba bien aun. Oyó su propia voz algo distinta.

-en la enfermería. Tú y Mabel se dieron un fuerte golpe. – le responde la voz, y sintió como aparentemente su dueña le frotaba algo húmedo y frio en la frente. Le causo un poco de ardor. – No presentaban fracturas, pero como no reaccionaban, pensamos lo peor.

-Mabel… ¿Mabel está bien? – pregunta preocupado, pero aun le costaba abrir los ojos.

-Dipper… - oye un poco más lejos de él aludido. - …me duele la cabeza… - oye quejumbrosa a su gemela.

-Estarán bien. Solo un pequeño traumatismo. No necesitaran estar internados más días, pero les recomendaría unos días de permiso. – aquello confundió un poco a Dipper, pero no le tomo importancia al momento. – Ya le avise a los capitanes Pines de que despertaron… - eso sí le pareció raro.

Así que decidido volvió a intentar abrir los ojos, pero como la luz cegadora seguía ahí se cubrió con las manos. Al sentir sus dedos sobre la mirada los percibió raros. Los sentía… ásperos… mirándolas detenidamente nota algo raro: eran grandes, y estaban sucias. Al levantarse con esfuerzo finalmente se percata de que su ropa era distinta: un pantalón morado con rodilleras metálicas y botas con una clase de ranura en medio iban cubriéndolo en la parte inferior. Y en el torso un chaleco azul encima de una camiseta roja, coderas metálicas, y un collar con unas placas en el cuello. Pero, la ropa no era lo más raro, eso era él: ¡Era grande! Su cuerpo no parecía ser el de un niño de 12, ni de 13. ¡Sino de 15 años! Quizás más.

-¡¿Pero qué…?!

-¡AHHH…! – oye gritar a su hermana a lado de él. Al voltearse, no se encontró con la niña con cabello castaño suelto, suéter y frenos que recordaba. Si no a una adolescente castaña con cola de caballo como peinado, portando como ropa una camiseta rosada debajo de lo que parecía ser un chaleco antibalas negro que dejaban expuesto el ombligo. Un short beige claro y zapatillas blancas y rojas con calcetas blancas percudidas. Vendajes en sus rodillas y codos, un collar con placas muy parecido al suyo en el cuello… y frenos en los dientes. La chica se veía espantada, mirando su propio cuerpo. Aunque, luego de uno segundos se aprecia con una mirada satisfecha e impresionada, pasando sus manos por su juvenil figura.

Aun en asombro, Dipper analiza mejor su entorno. Ambos estaban sobre unas camillas no muy limpias, en una habitación que parecía haber sido por un tiempo blanca, con equipamiento médico rodeándolos, y conectados a ellos. Algunas de las maquinas que veía no parecía nada que hubiera visto en televisión.

-¡¿Están bien?! – pregunta enseguida la voz que escucho al despertar. Ambos gemelos voltean, y se topan con otra adolescente de piel pálida y unas sonrojadas mejillas. Pero esta iba vestida con un suéter verde a rayas bajo un chaleco repleto de bolsillos llenos. Un pantalón azul marino, y botas negras. Sobre la cabeza llevaba una boina verde con una cruz roja como símbolo. En el oído un pequeño dispositivo con un pequeño micrófono saliéndole. Y frente a su mirada negra unas gafas ovaladas que les parecían muy familiares, al igual que la chica.

-¿Quién…? ¿…eres tú…? – la cuestionada se vio afectada por la pregunta de los dos.

-no… ¿no me reconocen…? – se alcanzo a oir algo de angustia en su voz. – Soy yo… soy yo, Candy…

Unidad "Estrella Fugaz": Apoyo táctico

Cadete medico Candy Chiu

-¡¿QUE?! – Eso parecía sorprenderles aun más que su propio cambio físico. La pelinegra aun con la mirada angustiada de pronto parece oír algo del aparato de su oído.

-Cadete Chiu… - contesta de inmediato, apartando la vista de sus aparente pacientes. Los gemelos, aun en su asombro la vieron asentir y seguir murmurando algunas cosas. Cuando parece que termino la charla se gira a ellos aun con la preocupación en sus ojos. – Esperen, por favor… - y a paso veloz se marcha de la habitación.

Los gemelos siguieron congelados en sus sitios, aun sin ser capaces de procesar lo que había ocurrido. No eran capaces de hallar respuesta lógica de lo que acababan de ver. Ni el por qué ellos estaban como estaban. Lo único que pensaron para resolver sus dudas, era Salir de ahí, y encontrar las respuestas.

Corrieron por los pasillos sucios y transitados de donde estuvieran que estuvieran. Durante su paso se toparon con más personas que portaban la misma boina que la supuesta Candy que los había atendido. Varios de ellos tratando a algunos jóvenes y adultos, todos ellos vestidos con ropas sucias y con ligero blindaje. Tratando aparentemente fracturas y heridas sangrantes ya vendadas. Aunque en un comienzo buscaron alguna ventana o puerta que les mostrara el exterior, lo primero que hallaron fue una escalera que subía arriba. La desesperación de sus preguntas fue tal que no les importo tomarlas, y subir al tejado para encontrar algún por qué para todo eso.

Subieron a toda prisa por los escalones, sin sentir fatiga de ningún tipo. Finalmente los dos hayan la puerta de salida al techo, la cual prácticamente abren de una embestida. Un breve flash de luz los cegó al cruzar la puerta. Pero apenas la vista regresa a aclararse, la sangre se les hela por completo. Los ojos quedaron totalmente abiertos, tratando de encontrar algún minúsculo detalle que revelara lo que veían como una vil y sádica broma de algún ser místico que los eligió para divertirse. Pero el frio que sentían, los colores oscuros y brillantes que asimilaban, el aire pesado que respiraban, los sonidos que llegaban a sus oídos… todo, dejaba claro que esa era la realidad… su nueva realidad…

-¿…que hemos hecho…? – no se puede evitar preguntar Dipper Pines, mientras a lado de su gemela Mabel contemplaban un escenario muy distinto al pueblo pacífico de Gravity Falls.

Los gemelos misterio, un par de niños que despertaron como jóvenes, estaban en la cima de un enorme edificio con forma de tronco seco con una estrella fugaz gravada en la cima y una cruz roja debajo de ella. Un edificio ubicado en medio de un pueblo tomado totalmente por una aparente fuerza militar que marchaba con armas de aspecto avanzado a distintos pasos por sus calles. Repletos de no solo humanos con ropas viejas y ligeramente sucias: también toda criatura que habían visto con sus propios ojos, o solamente en el diario 3 transitaban como si fuera de todos los días. Hadas, elfos, trols, Hombretauros, varios de ellos seguidos de gnomos que cargaban cosas.

Un pueblo ubicado en medio de un bosque semi muerto en lo más bajo de un valle rodeado de montañas. Aeronaves de aspecto futurista sobrevolando los cielos rojos que cubrían todo el paramo. Y encima de ellos, en vez de un radiante sol, una enorme grieta con colores que ni los más enloquecidos artistas podrían imaginar abriendo el cielo como si lo rompiera, siendo esta acompañada de otras más dispersas más allá de lo que incluso la vista les pudiera permitir ver.

Y fuera del conocimiento de ellos, en los límites de aquel pueblo militarizado, un enorme silo de agua cubierto completamente de metal y con varias maquinas encima de él. Y una bandera negra con una rueda llena de símbolos extraños, y un triangulo invertido roto en su centro ondeaba a lo alto. En él, dictado como rezo unas pocas palabras:

"BASTION FALLS"

"LUCHE, O MUERA".

...


7-4: 6-3: 5-3: 3-1: 2-1: 3-1: 6-3: 7-4: 3-2: 6-2: 4-1: 8-1: 3-2: 7-3: 7-3: 2-1:


Buenos días, tardes, y noches estimados lectores. Aquí Sombra de Maldad, como les prometí, con la segunda parte de este proyecto mío.

Bien, si a caso se preguntaban cual sería la consecuencia de salvar a su tío Ford del portal, damas y caballeros, ¡AQUÍ ESTA EL REGALO DE LOS GEMELOS MISTERIO POR SU BUENA ACCIÓN! Lo sé. De seguro se preguntaran como es que el pueblo leñador de Gravity Falls se convirtió en una mezcla de Terminator, Raromagedón, y un toque de Warcraft. La respuesta… no está en este capítulo, pero si en los próximos. Al igual que la aclaración de algunas dudas que quizás surjan de este capítulo, y también plantear la problemática principal que enfrentaran los hermanos Dipper y Mabel.

Espero que haya sido de su gusto, y espero contar con su apoyo en lo que sigue hasta la conclusión. Esperare con ansias sus Reviews.