Hola, hola!! Y como lo prometido es deuda aquí me aparezco yo como sorpresa de navidad. Mi fic bandera "Con absoluta Discreción" ha alcanzado los 200 reviews y como celebración de ello decidí terminar este cap que tenía incompleto por allá en alguna carpeta en mi pc.

Soy muy mala, pero tal vez no espere llegar a los 300 reviews para poner el tercer capítulo Muhajajajaja...Estoy bromeando, sólo eso ¬¬

Les agradezco mucho el que lean mis historias y pues les envío un beso navideño gigante y un abrazo aun más grande.

Para todas las que querían saber que se traen Draco y Scorpius entre manos pues eso será bien explicado el proximo cap n.n (Sí que soy mala, no?) y pues todavía no aparecen nuestros fugitivos. Sin nada más que pedirles un review como regalo de navidad, me despido.

Ah! Se me olvidaba Harry Potter, Todos sus Personajes, Lugares y todo lo demás son una marca registrada de nuestra querida J.K Rowling y... de Warner Bros, para la gran desgracia de nosotros los fans.

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II

LA TREGUA

Draco la observaba cuidadosamente mientras ella alzaba con las manos temblorosas un pocillo lleno de té que Berethy acaba de llevarles. La taza se movía peligrosamente mientras ella intentaba ahogar su llanto nuevamente. No conocía hasta que punto podía Granger odiarlo, está bien que él tampoco se esperó nunca que su único hijo se enamorara de la hija de la comadreja, pero definitivamente lo tomó con mucha más calma que ella.

Suspiró al ver que una cuantas gotas de la bebida caían sobre el platillo antes de que el té siquiera rozara los labios de la castaña destrozada sentada en el sofá frente a él.

-Ten cuidado, Granger.-ella lo miró extrañada y le interrogó con la mirada ¿Acaso estaba él preocupado por el hecho de que ella se bañara en té caliente?-Ese sofá en el que estás sentada es tan caro que aun si vendieran todo lo que tienen tendrían que hipotecarme sus almas de por vida para pagarme…-No, seguía siendo el mismo prepotente cabeza hueca de la escuela. Bufó desesperada.

-No sé si estás informado de los últimos acontecimientos.-comenzó ella dejando la taza sobre la mesita que los separaba-Pero ahora somos ricos y tus insultos están algo pasados de moda, sin embargo puedo recomendarte un libro de improperios para que actualices tu listado, o aun mejor, como tengo suficiente dinero, puedo regalártelo.-No era un comentario muy de ella, pero de alguna manera debía callarle la boca a ese tonto presumido. Él esbozó media sonrisa y alzó una ceja mientras cruzaba los brazos:

-Al parecer has cambiado un poco, Granger.-ella le miró con suficiencia-Lo digo porque la prefecta santurrona nunca haría esa clase de comentarios tan…

-¿Malfoy?-completó burlona y más segura tomando nuevamente su taza y probando un poco. El asintió con una gran mueca de desprecio en su cara, sin embargo su sonrisa no desaparecía:

-Tal vez… Pero estaba pensando en "despreciables".

-¿Luego no son sinónimos?-dijo ella aparentando incredulidad y sonriendo burlona. Había comenzado a disfrutar aquello. Lo que no había tomado en cuenta era el pequeño detalle de que se encontraba en territorio enemigo y con alguno que otro punto en su contra, Draco llenó su lengua del más ponzoñoso veneno y comentó con sarcasmo:

-Sí, eso es lo que todo el mundo suele pensar…-ella encontró sus ojos con otro par que destilaba frialdad-Pero al menos las mujeres cambian de opinión rápidamente al meterse en nuestra cama. Deberías preguntarle a tu hija qué opinión tiene de Scorpius…También a mi me agradaría conocer esa respuesta y te aseguro que la palabra "Despreciable" no figurará en ella.

Hermione observaba, para su pesar, bastante sonrojada la taza de té que sostenía en sus manos. Malfoy era un maldito bastardo que ahora no dudaba en meterse con su hijita, tal vez hubiese dormido con su hijo (Ese pensamiento la alteraba bastante, por lo que no quería ni siquiera pensar en las otras cosas que había hecho con él), pero eso no le daba el derecho de hablar de esa manera de ella. Tembló de la ira, ya se las pagaría ese hurón desabrido.

Dejó estrepitosamente la taza y el platillo sobre la mesa, sacó su varita del bolsillo y le apuntó a Malfoy que descansaba en el sillón que estaba frente a ella. Él sólo alzó una ceja y se acomodó un poco más en el mullido mueble mientras sonreía irónico: sabía que algo así sucedería tarde o temprano.

-¡Nunca, y óyeme bien Malfoy, nunca vuelvas a hablar así de mi hija!-exclamó presa de una furia incontenible mientras yacía de pie a centímetros de donde él estaba, y aunque esperó una respuesta él sólo chasqueó los dedos y la delgada figura de una elfina apareció en el poco espacio entre ellos. Hermione retrocedió un paso sin bajar su varita y la elfina se adelantó hacia ella-¡¿Vas a usar un inocente elfo doméstico para defenderte?!-retrocedió otro paso y luego otro más, pero Berethy seguía avanzando hacia ella de forma algo amenazante-¡¿O piensas ordenarle que me ataque?!-su última frase provocó que él negara con la cabeza, apoyara su codo izquierdo en el brazo del sillón y descansara su mentón sobre la palma abierta de su mano; como si todo fuera un espectáculo muy entretenido.

-El amo Draco nunca le pediría a Berethy que atacara a una invitada.-comenzó la elfina mirándola malvadamente-El amo Draco es un distinguido caballero, muy respetuoso, elegante y con clase, de gustos exquisitos y maneras delicadas.-él sonrió al oír los halagos de su sirviente mientras Hermione rodaba los ojos-Sin embargo, su comportamiento, señora Hermione Weasley, deja mucho que desear…y lo más probable es que el amo me pidiera que le ayudara a recordar unas cuantas normas básicas de cortesía que toda dama, que se precie de serlo, debe conocer…-ella abrió la boca sorprendida y miraba alternativamente a Malfoy y a la elfina, trataba de comprender aquellas palabras cuando sintió que su varita era halada de su mano y terminaba flotando frente a ella-Primero, nada de varitas y amenazas cuando se está llevando a cabo una conversación entre personas decentes.

-¡Él no es una persona decente!-gritó pateando con rabia el suelo y comportándose como una chiquilla mientras una sonrisa socarrona se dibujaba en la boca de Draco. Berethy la miró reprobatoriamente y continuó hablando:

-Segundo, nada de gritos. Nadie que se diga de ser decente puede proferir esa clase de alaridos, muchísimo menos en esta distinguida casa y siendo invitada de su propietario.

-El problema, Berethy, es que la señora Weasley no encaja en el patrón de decencia que nosotros conocemos…-dijo alzándose de hombros y mirando a su elfina con algo de decepción-Nacida y criada por muggles, y luego se juntó con la plebe…

Suficiente. Hermione alargó su brazo para tomar su varita flotante pero esta se alejó rápidamente y terminó en la mano libre de Malfoy. Presa de una impotencia gigante trató de abalanzarse hacia Draco para deshollejarlo con sus propias manos cuando algo invisible la empujó y cayó bruscamente sentada en el sillón.

-¡Te mataré, Malfoy!-gritó tratando de levantarse del mueble y cayendo otra vez como si este le atrajera cual imán-¡Te mataré si vuelves a insultar mi origen, mi sangre, mi familia o mis amigos!

-El no amenazar de muerte a quien le abre las puertas de su casa no es una norma de cortesía…es sentido común.-murmuró la elfina burlona-Señora Hermione Weasley, no quiero repetir lo de los gritos así que…contrólese.-dijo la última palabra con tal voz de ultratumba que Hermione se paralizó y calló al instante, eso sí, no dejó de apretar sus puños con tal fuerza que sus uñas comenzaron a lastimarla-Así está mucho mejor.-miró a Draco que asintió y siguió sonriendo como si todo eso fuera la comedia más divertida del mundo-Y tercero, se debe comer y beber todo lo que le sea brindado; así que por favor…-Berethy chasqueó los dedos y la taza de té de Hermione comenzó a flotar hasta ella, pero la castaña estaba bastante enojada como para ponerse con esas estupideces de tomar té así que la apartó e ignoró. La elfina la miró con gesto rudo y la taza se le acercó otra vez, entonces Hermione, al notar la insistencia la tomó haciendo asentir a Berethy y Draco; ella sonrió malvadamente a su vez y con elegancia volcó su contenido sobre el sillón en el que estaba sentada, produciendo al instante rostros de horror en los rostros de amo y sirviente.

-Ups…Lo siento.-dijo fingiendo estar distraída para luego añadir irónica-La verdad, es que siempre he sido bastante torpe.

Draco apretó sus puños con furia, sangresucia Granger nuca había sido cosa fácil, pero que manchara un sillón que no recordaba cuántos años tenía en esa casa (La verdad, nunca le prestó mucha atención a las historias de su padre respecto a todas y cada una de las cosas de valor que poseían; eran tantas para ser honestos). Su elfina volvió a mirarlo con una clara expresión de odio plasmada en el rostro, él sólo asintió mientras se incorporaba por completo en la silla.

-Como ya le dije, señora Hermione Weasley, debe aceptar todo lo que le sea dado en esta casa.-chasqueó los dedos y la tetera comenzó a flotar hacia ella, Hermione giró los ojos: era realmente estúpido que ahora quisieran obligarla a tomar el té-Por favor, la taza.-ella la puso bocabajo en el platillo y sonrió satisfecha mientras en la cara de la elfina se delineaba una expresión malévola-Bien.-Y sin decir más la tetera llena se volcó sobre la cabeza de Hermione que gritó por la sorpresa. Pensó que habían tratado de asesinarla derramando sobre ella líquido hirviente, pero en realidad el té estaba frio…helado, para ser exactos. Se paró de un brinco mientras chorreaba té por toda su ropa, cara y cabello, dispuesta a gritar, patalear y golpear a todo el que se le atravesase cuando una leve carcajada la hizo mirar a su dueño-El amo es muy amable con la señora Hermione Weasley…demasiado amable, tal vez. Y sólo por eso no le di té caliente, Berethy pensó que la señora lo preferiría como refresco. Ahora si me disculpan…-hizo una pronunciada reverencia en dirección a Draco-Debo ir a terminar de preparar el almuerzo.

-¡Eres una maldita rata, Malfoy!-gritó ella tan pronto la elfina desapareció-¡Yo no tengo que estar aquí, en primer lugar!-él se puso de pie y caminó rumbo a la salida de la amplia sala-¡¿A dónde crees que vas?!-Hermione comenzó a seguirlo dando grandes zancadas-¡Devuélveme mi varita en este instante!-Draco se acercó a las escaleras que llevaban al segundo piso y se giró a verla con una ceja enarcada a la vez que se detenía al poner el pie en el primer peldaño.

-Lo siento, Granger, pero tú te lo buscaste.-se alzó de hombros y continuó-Eres bastante maleducada y me agradeces bastante mal el favor que te estoy haciendo.

-No me estás haciendo ningún favor.-masculló ella entre dientes y apretando fuertemente sus puños-Lo único que quiero hacer es encontrar a mi hija y largarme de aquí lo más pronto que pueda.

-Pues puedo ver que también te has vuelto estúpida con el paso de los años.-comentó poniendo los ojos en blanco mientras ella se ponía roja de la ira-Ya sabía yo que la estupidez de la comadreja era contagiosa.

-¡Malfoy!-gritó ella como última advertencia.

-¡Dime qué pretendes, Granger!-exclamó él alzando la voz por primera vez y visiblemente desesperado-¿Tomar tu varita, conjurar un Accio y convocar a tu hija a tu lado? ¡Te informo que eso no funciona!-dijo escupiendo cada palabra con una profunda ironía.-ella se mordió un labio mientras trataba de pensar en una respuesta mirando fijamente el suelo. Era difícil si en su mente sólo aparecía la imagen de su hija sonriéndole, aun no podía creer como su primogénita, su Rose, había podido mentirle de aquella manera. Así, que simplemente, se quedó callada.

-Entonces, tú idea es que los esperemos aquí hasta que ellos se dignen en aparecer.-suspiró ella derrotada.

-¿Acaso crees que mi hijo se gobierna solo?-comenzó Draco nuevamente con la ironía-A diferencia de…otros padres, Scorpius no puede hacer lo que se le viene en gana, ni siquiera por ser hijo único Astoria y yo le hemos malcriado…-esbozó una media sonrisa al saber que todas y cada una de sus palabras eran la más grande sarta de mentiras que alguien podía decir jamás, Scorpius no sólo hacía lo que se le venía en gana y era extremadamente malcriado, su personalidad era una copia exacta de la suya cuando tenía dieciséis años (quitando todo lo referente al lado oscuro que a él le había tocado vivir); no sólo estaba sumamente orgulloso de su hijo, sino que también había procurado darle un hogar lleno de amor y otras cursilerías Gryffindor que él nunca tuvo en su crianza; era una familia en la que ambos padres consentían, idolatraban y amaban a su único (y perfecto) hijo, mientras que entre ambos se respetaban y toleraban tanto como se puede hacer en un matrimonio arreglado y sin amor de por medio.

-Yo no he malcriado a mi hija, Malfoy.-escupió Hermione acercándose a él.

-Y yo no digo lo contrario.-añadió en tono conciliador-Debemos esperar aquí, juntos…-Hermione hizo tal mueca de espanto que logró divertirlo aun más-Hay cinco elfos domésticos buscando a nuestros hijos por toda Niza, los encontrarán pronto…Lo prometo.

Ella no supo que decir ante aquello, sólo agachó la cabeza y observó como unas cuantas gotas salpicaban de su cabello hasta el piso, dejando pequeñas marquitas redondas. Al parecer las intenciones de Malfoy no eran tan malas después de todo.

-¿Qué te parece si hacemos una tregua?-dijo mirándolo a los ojos y descubriendo como brillaban aquellas hermosas orbes grises-Digo, mientras todo esto termina…Si quieres, claro.-ella observó su rostro inescrutable, no podía decir nada si aceptaría o se comenzaría a reír en su cara.

-Por supuesto.-dijo tras meditarlo un momento. Todo marchaba a la perfección-Nada de insultos ni peleas verbales…ni físicas.

-De acuerdo.-respondió ella asintiendo-Ojalá los elfos no se tarden mucho en encontrarlos…-entonces sus ojos brillaron de instinto asesino y añadió-¡Ya quiero tener a esa niña problema frente a mí y…!

-La violencia no es la solución, Granger.-comentó burlón y girándose hacia las escaleras para retomar su camino. Escuchó como ella masculló algo a sus espaldas y le preguntó-Disculpa ¿Qué rayos estás diciendo?

-Ejem…Me preguntaba si podrías devolverme mi varita.

-¿Para qué?-dijo comenzando a arrastrar las palabras, recordándole a ella viejos tiempos-¿Para que me ataques otra vez? No, gracias.-añadió irónico. Comenzó a subir mientras ella sin desistir seguía sus pasos. Iba maldiciendo por lo bajo e inventando un plan para lograr arrebatarle su varita, a la vez que observaba el bien formado y masculino cuerpo que avanzaba frente a ella; estando desde esa posición, es obvio que no pudo notar la enorme sonrisa de triunfo de Draco al saber que estaba logrando que subiera a las habitaciones con él.

-Tenemos una tregua ¿O acaso lo olvidas?-murmuró ella sin dejar de perseguirlo-Prometimos no atacarnos.

-Lo siento.-dijo él sin voltearse a mirarla-Pero te prefiero desarmada, Granger. Una cosa más ¿Puedo hacerte una pregunta?- se detuvo en el rellano del segundo piso y esperó por ella que se colocó a su lado y se alzó de hombros.

-Ya la has hecho.-Draco hizo una mueca de fastidio que la divirtió bastante y habló cruzándose de brazos y mirándola burlón:

-¿Se puede saber que pretendes siguiéndome hasta aquí?-sabía que su invitada se enrojecería de vergüenza al escuchar sus palabras y ella no lo decepcionó. Tan sonrojada como una chiquilla, Hermione miró a su alrededor y luego observó la encantadora sonrisa burlona que Draco le mostraba.

-Eh…yo, este, bueno…-se mordió un labio, nerviosa. Entonces se armó de valor y trató de atacar-¿Acaso pretendías dejar a tu huésped abandonada en el primer piso llena de té de pies a cabeza? Qué falta de educación…

Él alzó una ceja ante aquella respuesta y comenzó a caminar hasta una de las puertas que estaban cerca. La abrió y le dejó paso a ella para que entrara primero que él, Hermione le miró dudosa y retrocedió un paso: no tenía ni idea de las intenciones de Malfoy, así que no iba a seguir su jueguito ahora que estaba por completo indefensa, o al menos eso intentaría…

-Por supuesto que no pretendo dejarte con eso encima.-dijo poniendo los ojos en blanco-Además, manchas el suelo por el que vas caminando, vas a volver un desastre la mansión. Así que entra.-eso último fue una orden directa y clara, por eso Hermione un poco renuente avanzó arrastrando los pies hasta el interior de la habitación.

¡Y vaya que era una hermosa habitación! ¡Una hermosa habitación matrimonial que…! ¡¿Qué?! Se giró espantada hacia donde estaba Malfoy que le sonreía burlón mientras caminaba hacia un armario grande que se encontraba hasta el otro lado del dormitorio. Maldito bastardo…cualquier cosa que pretendiera hacer con ella, estaba muy equivocado si pensaba que la iba a conseguir…ella no…ella nunca… ¡Ella no tenía siquiera que pensar en esa clase de cosas con Malfoy! ¡Por Merlín! ¡¿Qué le estaba pasando?!

-Malfoy…-siseó ella entrecerrando los ojos y apretando los puños. Él estaba metido casi por completo entre la ropa.

-No creo que la directora del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica esté pensando que la traje aquí para algo diferente a darle algo de ropa.-sacó de un tirón una camisa blanca de mangas larga y la arrojó sobre la cama, se volteó y comenzó a caminar acercándose muy, muy peligrosamente hacia ella-Porque ¿En qué universo paralelo yo querría algo contigo, Granger?

-Weasley…-susurró con furia ella acercándose aun más a él y haciendo que sus narices casi rozaran-Soy Hermione Weasley…

Draco se acercó lo suficiente para que sus alientos se confundieran y comenzó a sonreír irónica y seductoramente. Hermione se estremeció un poco por la cercanía pero no retrocedió un paso, no le daría ese gusto al hurón botador.

-¿Weasley?-murmuró burlón-No lo creo, no al menos los últimos seis meses que la comadreja ha estado en Australia…-Hermione apretó los puños hiriéndose las palmas de las manos. Malfoy no tenía porque saber eso, tensó su mandíbula por completo a la vez que trataba de contenerse para no estrangularlo con sus propias manos-¿Sorprendida porque lo sé?-comentó arrastrando las palabras-Tengo suficiente dinero y contactos para saberlo todo de ti, Granger

-¿Y para qué querrías saberlo todo de mí…?-dijo ella maliciosa y alzando una ceja. Draco retrocedió un paso inconscientemente, había cometido un error. Hermione sonrió al ver que logró hacerlo alejar, pero para su petrificante sorpresa él, sin previo aviso, estiró sus brazos hacia ella y colocó ambas manos sobre el broche que mantenía cerrada su túnica, y sin más, la abrió y luego la empujó suavemente por sobre sus hombros haciendo que se deslizara por sus brazos estirados a lo largo de su cuerpo y cayera pesadamente sobre el suelo. Ella no había podido moverse siquiera un ápice, ni siquiera pudo tratar de recuperarse de la sorpresa cuando él ágilmente comenzó a abrir los botones que abrochaban su blusa. De piedra, simplemente Hermione se había quedado de piedra.

Draco al ver que ella ni siquiera trataba de resistirse, se detuvo cuando comenzó a ver su ropa interior, se acercó nuevamente a ella y le susurró al oído:

-Eso no es de tu incumbencia…No por ahora.-se puso nuevamente frente a ella y esbozó media sonrisa-No te hagas ideas equivocadas, Granger. Sólo estaba echándote una mano con la ropa húmeda…Ahí está esa camisa, te la regalo. Jamás me la pondré otra vez.-entonces añadió con sarcasmo-Y me he podido dar cuenta que extrañas bastante…bueno, estar cerca de alguien. Esperé que al menos te opusieras un poco.

Ella, aparentemente en shock, no se movió hasta que él se alejó aun más. Sin embargo, cuando él intentó irse ella estiró sus manos y antes de que Draco pudiera reaccionar, le acercó por el cuello de su camisa hasta que sus narices rozaron. Jamás se esperó eso, él debía tener el control de todo, pero sus labios tan cerca lograron desconcentrarlo por un instante, se suponía que…

-Y tú tampoco te hagas ideas equivocadas, Malfoy.-dijo segura y con una voz que sonó escalofriantemente seductora para él-Por lo que me hiciste, mínimo mereces que te castre…Pero, ni me opuse ni te ataqué por aquella tregua que tenemos ¿Recuerdas? -él abrió los ojos sorprendido y trató de hablar cuando puso un dedo sobre sus labios y le calló-Todo por nuestros hijos… ¿Cierto, Malfoy?

Él asintió y se alejó de ella caminando hasta la puerta. Se giró a verla y bastante enigmático repitió sus palabras:

-Todo por nuestros hijos.

Draco decidió esperar que se vistiera afuera, junto a la puerta de la habitación; se apoyó en la pared y cruzó sus brazos frente a su pecho. Suspiró, si Granger seguía así las cosas no terminarían sino saliéndose de control.

Porque, para ser completamente sinceros, el odio que había sentido siempre por ella había ido desapareciendo con los años. Y por varias cosas de la vida, había querido volverse a encontrar con ella en un territorio neutral, y el ayudar a su hijo a que los padres de Rose no los separaran, era la excusa perfecta. Sin embargo ahora tenía miedo, estaba completamente asustado de que si seguía en el juego planteado por su hijo, y que al principio le pareció bastante divertido, terminara perdiéndose en los ojos de esa mujer.

Cerró los ojos unos instantes, sí, todo era por Scorpius, todo era por su hijo y aunque daría todo por ayudarlo, no estaba dispuesto a sacrificarse, no estaba dispuesto a sucumbir ante Hermione Granger, eso nunca.

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Espero que les haya gustado, y sí, sé que me encanta dejar todo inconcluso y con intriga.

Como regalo por estas hermosas fechas pues les digo que eso del viaje a la Riviera estaba friamente calculado por los Malfoy...Y no les digo más porque se los arruino, aunque tambien supongo que eso lo han podido deducir de este cap XD

No siendo más les deseo una MUY FELIZ NAVIDAD!!!

Londony

ESTA ES LA RUTA PARA DEJAR SU REVIEW XD

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