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Aplica la aclaración anterior.

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Eventualmente ocurriría, alguien empezaría a sospechar.

Fue así como Perla lo encontró nuevamente sumido en su extraña rutina que por más que quisiera ignorar ya comenzaba a molestarla.

Llevaba semanas en lo mismo, cerraba más temprano de lo habitual y se encerraba en su camioneta, difícilmente pasaba la noche con Steven y cuando lo hacía era en la unidad de almacenaje, lejos de la camioneta y del autolavado.

Lo más raro de todo eran los cambios físicos, Perla sabía mucho sobre anatomía humana, quizás más que cualquier otra gema en existencia y era por eso que la nueva apariencia de Greg le perturbaba.

Podía notar las ojeras en el demacrado rostro y el constante cansancio que pesaba sobre él, se veía varios años mayor de lo que en realidad era y eso le molestaba mucho por motivos que nunca, jamas, se atrevería a reconocer.

Acomodando la chaqueta de cuero se cruzó de brazos y bufó molesta, el humano no era su preocupación salvo que pusiese en peligro a Steven o interfiriese con una misión, fuese lo que fuese que hacía en su tiempo libre la tenía sin cuidado. Era un adulto, un irresponsable adulto que seguía comportándose como un veinteañero con aires de estrella de rock, un irresponsable adulto que a pesar de muchas dificultades siempre se las arreglaba para poner una sonrisa en el rostro de su hijo y que no se cansaba de tratar de congeniar con ella aun sabiendo la amarga relación entre los dos.

Aunque claro, ya no era tan amarga ahora que tenían algo en común más allá de los celos, incluso… incluso podía admitir que ya no le era del todo desagradable, que quizás comenzaba a comprender lo que Rose veía en él.

Pero nada de eso borraba el hecho de que Greg ocultaba algo, y eso después de hacerse llamar su amigo.

"Además" resopló molesta, "¿qué clase de amigo guarda secretos a sus amigos?, y yo que creí que esa tonta canción significaba algo..."

Un ligero rubor cubrió sus mejillas al recordar el baile, tan perdida estaba que no notó al humano que volvía de trabajar sino hasta escuchar el tintinear de un manojo de llaves.

Su piel ardió, desviando el rostro ignoró la confusión de Greg que la observaba tratando de comprender que ocurría con ella, Perla notó la indecisión del humano de acercarse a charlar como antes lo hubiese hecho. Antes eso no pasaba, antes, incluso con la forma arisca en que lo trataba cuando se hallaban a solas él no hubiese tenido problemas en saludarla y conversar con ella de absolutamente cualquier cosa, incluso si era un tema tan mundano como la reparación de la camioneta o alguna nueva tonada para una canción.

Pero en vez de eso, tan solo la saludó de lejos y regresó a lo suyo, dejando a Perla igual de molesta y confusa.

Tan concentrada estaba que no notó al búho azul que llegó a posarse a su lado y que solo se anunció al desaparecer Greg dentro de su van.

"No le creí a Garnet cuando me dijo que estabas aquí, ¿te das cuenta de que lo has vigilado toda la tarde verdad?"

Perla se sonrojó aun más mientras Amatista descendía a su lado riendo.

"Sigue allí encerrado, sé que algo pasa, puedo presentirlo", acusó Perla apuntando a la camioneta.

Amatista se mostró menos que impresionada, "típico de Perla", pensó, "me pregunto cuanto demorará en darse cuenta..."

"Sé que anda en algo raro, !no hay otra explicación¡", insistió Perla cruzándose de brazos, Amatista, presintiendo que era mejor desviar su atención antes de que hiciera algo de lo que se arrepintiera le dijo exactamente lo que sentía, usualmente bastaba eso para hacerla concordar cuando hablaban sobre Greg.

"Ya dejalo Perla, de seguro es algo estúpido, ya lo conoces", argumentó Amatista restando importancia a la extraña actitud de Greg.

"Aún así no deberíamos dejarlo solo por tanto tiempo, no es sano"

Amatista trató sin éxito de contener una carcajada, ¿quién pensaría que se pondría celosa de alguien que de seguro ni siquiera existía?, pues bien, Amatista no pensaba desperdiciar la oportunidad de reírse a costa de Perla y conocía a la perfección la manera de presionar sus botones y quizás así abandonaría esa rara nueva fijación por Greg y las cosas volverían a la normalidad.

"Mira, ambos sabemos que solo haces esto porque tu "amiga" notó lo raro que actuabas", se burló Amatista, "apuesto a que te hizo una pregunta sobre él y enloqueciste por completo"

Perla se puso pálida y Amatista rió con más fuerza al ver a la pobre gema que buscaba en vano una excusa de las cientos de miles que solía dar.

"Ella no tiene nada que ver Amatista" bramó al fin, "lo que ella y yo tenemos en nada te competé a ti ni a Greg ni a nadie y no estoy celosa"

Amatista tan solo alzó una ceja y sacudió la cabeza, "Vaya, ni siquiera se dio cuenta de que lo admitió, pobre Perla, ni yo estuve tan perdida cuando pasé por lo mismo", pensó, "Y que raro es ser la madura y aburrida por una vez"

"Garnet dijo que hoy sería un día muy pelicular", murmuró la pequeña gema purpura antes de aclararse la garganta, "Como digas, solo creo que hay que darle espacio, es todo", terminó de decir Amatista asintiendo, "dale tiempo, si le pasa algo nos lo dirá"

Con eso, volvió a adoptar la forma de un búho y alzó vuelo no sin antes recoger una canasta con algunas frituras que alguien había arrojado a la basura.

"… No me entrometo, es perfectamente natural preocuparse por… un amigo", susurró Perla a la distancia, contrariada entre marchar directamente a la camioneta o irse y no volver.

"Es solo un amigo, nada más", trató de convencerse, "digo, si es algo importante tendrá que decírmelo, ahora confiamos el uno en el otro, ahora… las cosas son diferentes"

Por algún motivo, esas palabras le parecían falsas, un mero disfraz para ocultar lo que realmente sentía.

No quería más secretos, no de él, ya estaba harta de mantener todo en secreto porque todos esos años de silenciosa revancha en nada le habían ayudado y quería… necesitaba...

Una sombra la cubrió, creyendo que Amatista había vuelto se dispuso a dedicarle unas poco amables palabras a su compañera.

"Hey, te estaba buscando, ¿sigues esperando a que salga?"

Y se quedo sin ellas, su lengua súbitamente seca a pesar de que eso debería de ser imposible.

"Mi cuerpo es una proyección de luz, mi estado mental… es un desastre"

"No es nada, vámonos", dijo mientras arrastraba a su nueva amiga y se subía a la motocicleta, la "chica misteriosa", como insistía en llamarle se acomodó adelante del manubrio y esperó a que Perla se asegurase sujetándola de la cintura.

"¿Segura?, si quieres podemos esperarlo, se llama Greg, ¿verdad?, Greg Universe", pregunto chica misteriosa encendiendo la moto.

"¿Cómo lo sabes?", respondió Perla molesta, arrepintiéndose de inmediato al ver a su amiga incomodarse por lo que parecía más que nada una acusación.

"Mencionas mucho su nombre cariño, era algo obvio, además" dijo mientras sacaba un cd, "es una especie de estrella desconocida, el chico dorado que nunca logró ser famoso"

Y allí, tal como recordaba estaba su álbum debut, uno de los pocos que había logrado vender, desviando la mirada guardo silencio, esperando que su amiga tuviese el tino de no reproducirlo, por suerte ese fue el caso.

La motocicleta cobró vida y se alejó de la vieja van dejando atrás una estela de polvo, sal marina y el distintivo eco de una de las canciones de Greg que sonaba desde el autolavado, algo completamente familiar y a la vez…

Ya nada encajaba.

"Voy a descubrir lo que ocultas y cuando lo haga..."

En cuanto entró, la gema le dijo exactamente lo que temía.

"Ella sabe"

Greg suspiró cansado y se dejó caer rendido junto a la gema, los meses desde su encuentro con ella se habían vuelto eternos manteniendo en secreto lo que hacia, cubriéndose el rostro contuvo el grito de frustración que amenazaba salir, se sentía sumamente exhausto y dudaba de que pudiese seguir con ese ritmo de vida, con esa charada de normalidad.

Era inaguantable vivir en las sombras, temiendo que cualquier día, en cualquier momento alguien descubriría la verdad.

"Tenemos que decir la verdad, no podemos seguir así", insistió Greg, "mira, puedo entender que tengas recelo de las gemas, pero ellas no van a lastimarte, es más, se alegraran de verte recuperada"

Centipeetle presentía esto, sabía que lo suyo no podía seguir siendo un secreto por siempre y ya tenía preparado un plan para tal contingencia.

La Perla llevaba mucho tiempo espiando y aguardando, quizás esperaba al igual que ella una oportunidad pero de ser ese el caso, ¿por qué esperar tanto?, quizás,y esto era solo una de muchas teorías que llegó a formular, Greg se equivocaba al juzgar los sentimientos de la Perla. Existiría entonces la posibilidad de competencia por la atención del humano que a decir verdad, no deseaba compartir salvo con Steven.

La Perla podía ser peligrosa, podría intentar separarlos.

No permitiría tal cosa.

"Estoy de acuerdo", respondió complaciente, "creo que es tiempo de salir a la luz, de revelar todo"

"¿Lo estás?", preguntó Greg confundido, esperando una mayor reticencia por parte de la gema.

De haber estado en un mejor estado, sin tanto sueño ni hambre se hubiese dado cuenta de que jugaban con él, de saber que sus defensas estaban siendo minadas día a día jamas hubiese consentido con tan poca resistencia.

Pero no siendo ese el caso se dejaría llevar, nada más se podía esperar de alguien que recibía al fin algo que llevaba años ansiando, inclusive a costo de su propia salud, ese era el costo por las posteriores horas de irrestricta atención y afecto, por tener finalmente a alguien con quien compartir su lecho después de haber enviudado tan joven.

"Claro, tienes razón Greg, no puedo ser tan egoísta", asintió la gema con un gesto inocente, "hemos pospuesto esto por demasiado tiempo y no ha sido justo para ti"

"¿Entonces hablaremos con Steven y las gemas"

"Haremos todo lo que tú quieras, te lo debo"

Greg sonrió al fin y se dejó caer sobre un costado de la camioneta riendo bobamente.

No podía creer lo cansado que estaba.

"Mañana entonces, iremos mañana", dijo, "Steven se alegrara mucho de verte"

Todo parecía ir bien, todo mejoraría, Centipeetle se recostó a su lado y ambos quedaron cubiertos por una manta, Greg se disponía a dormir cuando ella comenzó a susurrar.

"¿Y Perla sabrá también?"

La pregunta lo confundió, ¿qué si Perla sabría?, pues claro, le dirían a todas, era más que obvio.

"Claro, ¿por qué no habría de enterarse?"

"Estará… decepcionada", respondió la gema cuyo único ojo entrecerrado resplandecía levemente.

"...No sería la primera vez", dijo Greg decepcionado, volteándose para no verla.

Centipeetle lo abrazó y comenzó a jugar con su cabello, no quería decepcionarlo, no deseaba verlo lastimado pero era la única forma de mantenerlo alejado de la Perla.

"¿Sigue doliéndote su indiferencia?", inquirió, "vamos, puedes decírmelo, no te juzgare"

Greg frunció el ceño molesto, ¿qué derecho tenía ella de cuestionar su relación con Perla?, incluso si… incluso si la sentía más lejana que de costumbre, casi igual que con Rose.

Era definitivamente un tema que no deseaba tocar.

"¿De qué hablas?, nos llevamos mejor que nunca", sentenció para dar por terminado el asunto.

Centipeetle guardó silencio, no quería presionarlo más de la cuenta, de todos modos, si todo salía como esperaba podría romper esa boba ilusión de Greg y ni siquiera tendría que ensuciarse las manos, la Perla lo haría todo por su cuenta.

Tan solo debía esperar, y en cuanto Greg se dio media vuelta para disculparse por el tono cortante de sus palabras halló que debajo del pálido fulgor del ojo aguamarina de la gema una traviesa sonrisa se dibujaba.

"Como tú digas señor Universe, apuesto a que estará encantada de saber que no solo albergas a una gema corrupta, sino que también le haces el amor a diario"

Greg se sonrojó y cubrió con ambas manos la parte delantera de su pijama.

"No lo menciones, eso es privado", pidió, "digo, no es necesario que alguien más sepa lo que hacemos con nuestra relación"

"¿Te avergüenza?", preguntó inocente, "porque yo no me avergüenzo para nada"

"No es eso, es tan solo que… no creo que sea correcto"

"Mucho de lo que aquí hacemos no es correcto", insistió la gema, "nunca lo será, pero eso no nos ha detenido, es por eso que me pregunto..."

Greg parecía debatir consigo mismo, su rostro un claro reflejo de las emociones en conflicto, nada ocultaba, nada quedaba en las sombras, el sublime toque final sería concebido esa noche, tuvo la certeza de que la Perla fracasaría en cuanto escuchó a ese raro vehículo terrestre de dos ruedas detenerse cerca, justo bajo el farol que iluminaba la camioneta.

Una última pregunta, y la trampa estaría hecha.

"Cuando ambos salgamos de aquí, ¿aún me querrás?"

"Por supuesto, ¿por qué habría de dejarte?", afirmó Greg besando la punta de su nariz, "tú y yo nos llevamos muy bien"

"Eres… fantástico Greg, y si mal no recuerdo mañana tenemos una cita"

"Iremos afuera, necesitas ejercitarte"

Centipeetle enroscó su cola alrededor de Greg, por algún motivo se había vuelto más suave y su forma comenzaba a cambiar, era posible que su nueva fortaleza emocional estuviese influyendo en su forma actual y que con algo de trabajo pudiese recuperar sus piernas, porque al fin y al cabo si bien la cola era condenadamente útil para luchar el tener piernas le permitiría hacer mucho más.

Sonrojándose hundió el rostro en el pecho de Greg y sonrió complacida, todo saldría bien, su corazón sanaría gracias a ella, la Perla estaría así fuera de sus vidas.

"Es bueno saberlo, por cierto, ¿no oyes algo raro allí afuera?"

Greg se vio confundido una vez más, la verdad apenas podía mantener los ojos abiertos.

Consideró ignorar la preocupación de la gema, hasta que al final su curiosidad lo movió a levantarse.

"Heee… dejame ver, ojala no sea otra gema corrupta"

Esa misma noche…

Una motocicleta aparcada en la oscuridad, ciudad Playa en silencio y sin siquiera las aves nocturnas para resquebrajar la quieta ilusión que ambos contemplaban, uno con la absoluta convicción de que su corazón no se recuperaría y la otra ansiosa por infiltrar todo pensamiento del pobre humano que vería a la perfecta e inmaculada Perla comportarse como una humana cualquiera, gozando del mismo placer carnal que Greg solo pudo soñar y que Centipeetle le ofrecería en abundancia.

Todas las piezas encajaban, su lenta y segura misión de conquista ya era un éxito.

Limpiando el vahó de las ventanas y con las luces apagadas se unió a Greg..

"¿Te haz preguntado qué hace a está hora?", preguntó apuntando al indecente espectáculo.

"A decir verdad… no, siempre supuse que pasaba la noche en el templo"

Centipeetle podía notar la indecisión de Greg, necesitaba empujarlo más y más, hasta que admitiese que lo que veía no era una mera ilusión.

"No necesitas mentir, tú también sabes que se ha estado escabullendo para verla, ¿te provoca celos?"

"Perla es libre de hacer lo que quiera con su vida", refutó neciamente, pero sus labios se deformaban en incoherentes palabras, sus ojos se nublaban por la rabia y la lujuria, los celos pronto acabarían con él.

"Me parece curioso, siempre escoge el mismo lugar, es como si supiera que estás aquí", atacó la gema con una mueca de desdén, "de todos los lugares escoge ese, donde cualquiera puede verla o mejor dicho, donde tú puedes verla"

"Debe ser casualidad"

"¿Entonces por qué nos está mirando?", susurró en su oido, "o mejor dicho, ¿por qué te observa a ti?"

Centipeetle se alejó de la ventana e hizo las mantas a un lado, Greg abrió la boca decepcionado y sorprendido, no tenía palabras para explicar lo que veía y aun así era tan claro como el agua, incluso si se empeñaba en negarlo, incluso si cerraba los ojos y se cubría los oídos no desaparecería, esa escena quedaría grabada en su memoria.

Ahora la fractura era parte del humano, las semillas de la discordia florecerían en su corazón lleno de dudas, asfixiando cualquier atisbo de esperanza por la Perla hasta dejar en su lugar solo amargura y decepción.

"No puede ser, lo ha estado haciendo todo este tiempo"

"¿Te das cuenta Greg?, te castiga cada noche que se encuentra con esa desconocida, la que se parece tanto a Rose"

"Yo… yo estaba tan contento de que al fin ella tuviese a alguien", gimió Greg con los ojos llenos de lagrimas.

"Lo enterraste en lo profundo de tu corazón, el amor que sientes por Perla", siseó la gema,"tan profundo que creíste jamas tendrías que lidiar con ello,pero ahora Greg, ahora tu corazón vuelve a estar desnudo, observa"

"¿Cómo pudo hacerme esto cuando trato y trato de que nos llevemos bien?"

"Creo que la respuesta es obvia"

Greg la observó como un niño confundido, Centipeetle sabía que iba demasiado lejos, que lo sensible sería detenerse.

Pero estaba tan cerca...

"Te odia, Universe, ella te odia con toda su alma, aquí adentro", escupió tocando su propio pecho, sintiendo como sus entrañas se revolvían, "Solo puede verte con repulsión"

Greg tornó su rostro a la pareja bañada por la luz del farol, entrelazadas en un apasionado beso mientras las prendas se deslizaban al suelo, gimiendo con suficiente fuerza como para ser oídas, los ojos de Perla una vez más lo encontraron y con satisfacción enterró su lanza en el blanco, gimiendo y arqueando su espalda a la vez que la desconocida besaba uno de sus pechos oscureciendo todo salvo por la pálida silueta desnuda que burlonamente curvaba sus labios en éxtasis.

"¿Es rabia lo que veo?"

Greg temblaba, su rostro enfurecido y lleno de tristeza a la vez, su mundo entero colapsaba una vez más.

"Ella… ella..."

Estaba expuesto una vez más, la gema se posicionó debajo de Greg deslizando su pantalón, humedeciendo ambas manos lo manipuló y luego, se unió a él.

"Castigala, hazla sentir exactamente lo que tu sientes"

Las caderas de Greg se movieron con furia, embistiendo el firme cuerpo de la gema que se abrazaba a su espalda y rasgaba su camiseta, el dolor, la soledad, los celos y la lujuria, todo se entremezclaba en su mente, de un momento a otro su corazón estallaría, de un momento a otro el vaho en sus ventanas se transformaría en hielo y el frio sobrenatural que poseía sus miembros alcanzaría a Perla para que pudiese, aunque fuese por un instante, sentir lo mismo que él sentía.

"Así es señor Universe, así es, ella no te desea ni te merece, ella jamas haría el amor contigo"

Perla cerró los ojos y apretó los dientes al alcanzar el clímax dejando que los brazos de la desconocida la envolviesen, al mismo tiempo, Greg gruñó y movió junto con él y Centipeetle toda la camioneta.

"Siente la misma corrupción que me envuelve devorando tu ser, toda tu bondad, todo tu amor, lo quiero todo Greg, quiero todo lo que ella jamas querrá", pensó la gema al ser presa del influjo de placer que dominaba su mente y la llenaba, oscureciendo el hecho de que ella también había sido atrapada por su propia red.

Y al final, completamente exhausto sus ojos se encontraron a través del cristal empañado, Perla jadeaba mientras la desconocida besaba su cuello apasionadamente, tocando el vientre niveo, desapareciendo bajo la delgada prenda empapada y traslucida, junto a los gemidos y a su propia respiración la vio sonrojada, solo entonces se separaron y volvieron a la motocicleta, no sin que antes Perla soplase un beso en dirección de la camioneta.

Y lo supo, ella realmente lo despreciaba, lo culparía el resto de su vida, lo culparía hasta que las estrellas dejasen de brillar, por siempre y para siempre sería la persona que arruinó su felicidad, Centipeetle lo abrazó y lo dejó descansar sobre sus senos sintiendo que la culpa y el remordimiento también serían parte de ella, queriendo hacer del dolor de Greg su propio dolor.

"Yo… lo siento Greg, lo siento tanto", se disculpó al sentir las lagrimas que ahorra se deslizaban sobre su cuerpo, Greg no respondió, no tenía forma de hacerlo.

El amor lo mataría algún día, estaba seguro de ello.

La no esperada continuación de esto, que al parecer tendrá una tercera parte corta para atar cabos sueltos porque tuvo una buena reacción y no fue un completo fracaso (son todos muy amables por cierto)

Curiosamente, en lo que es posible el producto de un brebaje arcano y místico que bebí con complacencia escribí algo sobre Diamante Azul secuestrando a Greg por motivos que nunca son aclarados, dos pagina hacía el futuro, pero inexacto, muy inexacto.

Veamos como funciona complicar las cosas solo porque si, ojalá funcione.