ESTE FANFICTION PERTENECE A "KALLY STARK". GRACIAS POR CONFIAR EN MI, AMIGA :) .
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Recuerdos lejanos
Recuerdo mi vida siendo muy pequeña y débil. Tan débil que todo me resultaba difícil, desde caminar hasta hablar. Tenía unas piernas muy frágiles.
Recuerdo que yacía sin esperanza recostada en la pared de la calle que daba a la casa del comerciante conocido como "El perro". Mis compañeros de orfandad se habían quedado quietos hacía mucho, y me daba miedo estar sentada junto a ellos. Sentí la voz de alguien que me llamaba. Tal vez la voz de mi madre, no lo sé.
Un joven pasó por nuestro lado y se detuvo un rato. Al parecer quería encontrarse con el tipo ese que contrabandeaba mercancías ilegales, el del nombre raro. Pero el sujeto sólo se quedó ahí mirándome con asco en sus ojos y eso me molestó. Si iba a morir lo último que quería era tener ese tipo de público.
— ¡Desaparece!-le grité.
Mi frase le molestó mucho, los ojos se le quedaron en blanco y su ceño se frunció tanto que creí que me iba a matar. De pronto mi instinto de supervivencia se activó como jamás en mi vida, pero mis piernas estaban tan débiles que no pude moverme ni un centímetro ¡Creí que estaba acabada!
La figura se agachó y me jaló del cabello tan alto que me levantó del piso.
— ¡Mírate basura! ¡Estás tan sucia que me das asco! Te falta poco para morirte como una asquerosa alimaña de mierda ¡¿Y te atreves a gritarme?!
— ¡Oh vaya!¡Discúlpeme Señor importante! No pretendía ofender a alguien como usted, sobre todo cuando lleva esa vestimenta de pobre diablo.
El tipo se enfureció aún más, yo me reía por dentro. Entonces clavó mi cara en el fango mezclado con la sangre de mis amigos.
— ¿Pero qué dices?¿Acaso me sigues ladrando?
Forcejeé todo lo que pude para no ahogarme, pero fue inútil. No creía que fuera a morir de esta manera. De pronto el tipo se aburrió y me dejó tendida en el piso. Me arrojó unas cosas y se fue.
Otro sujeto casi hizo lo mismo sólo que su mirada de asco iba dirigida a una de las cosas que me habían lanzado. Llegó hasta mí y me arrancó de las manos lo que, al parecer, eran un pan y frutas. Lo que pasó después de eso, bueno, fue muy confuso.
Le reclamé al tipejo ese que me devolviera mis cosas, pero él me golpeó con un palo. Esquivé los golpes evitando que me llegaran a la cabeza, pero cayeron por todas partes de mi cuerpo, provocándome dolor. Alguien lo derribó con un golpe tan violento que lo lanzó lejos; el pan y las frutas quedaron desperdigados en el piso.
— ¿Qué es esto?—dijo el mismo joven de antes, que por alguna razón había regresado.
Me levantó de nuevo del cabello y pude ver que esta vez traía encima una capa.
— ¡Qué bien! Ahora hasta traes capa, eso disimula muy bien tu ropa-le dije riendo.
—Vaya, no eres linda…
Me levantó del piso y me llevó lejos de ahí. Fue una situación rara: era muy bajito, casi parecía un niño, pero su fuerza y carácter me decían que no lo era. Sus brazos, aunque delgados, eran muy fuertes, tanto que me sentía como una pluma. Una sensación de calor llegó hasta mí y me quedé dormida escuchando el latido de su corazón que avivaba mis propios latidos.
Al pasar el tiempo me di cuenta de que esa forma de actuar había sido muy extraña de parte de Levi (a quien comencé a llamar "hermano mayor" por haberme salvado ese día), sobre todo considerando que él no toleraba las cosas sucias. Sin embargo, me había tomado del cabello en dos ocasiones esa vez, y desde el principio no le importó ensuciarse con mi pelo que había estado sumergido en sangre y suciedad durante días. Incluso me cargó en sus brazos, y yo era una cosita llena de mugre, ¡ja, ja!
Pobrecito de mi hermano que tuvo que bañarse tanto durante días porque sólo con verme le entraba algún tipo de síndrome de "me siento sucio". En realidad, Levi me parecía muy lindo, viéndolo de cerca; y, quitando su expresión de pocos amigos, hasta era simpático.
Luego llegó Farlan, el tipo idiota que no me soportaba. Mi hermano dijo que se había ido durante semanas para arreglar un negocio que casi se les había venido a pique.
Los tres formábamos un equipo poco normal, je, je. El tal Farlan era muy exigente y mandón, más que mi hermano que apenas me decía que hiciera cosas, tan solo le bastaba con que mantuviera mi espacio limpio y no ensuciara la casa. Pero para Farlan todo era urgente e indispensable. A veces parecía algo cariñoso de lejos, ¡pero de cerca era un tirano! Ahora entendía cómo era que mi hermano y él vivían juntos.
Durante algún tiempo no pude evitar preguntarme si yo era "la hija de ambos" , je, je, ya saben a qué me refiero… Luego me di cuenta de que no era así. Aunque admito que sí llegué a sentir muchos celos por la forma en la que ellos podían llevarse tan bien y ser tan unidos. Eran los mejores amigos, casi parecían hermanos.
Con los años llegué a entender un poco mejor a mi hermano y a Farlan, y los celos se habían ido: yo era parte de ellos y ellos de mí, tanto que no podía imaginar mi vida dentro o fuera de aquel basurero sin los dos. Mis sueños tomaron fuerza y mis piernas también, era la más rápida corriendo. Mi hermano no se quedaba atrás: era un gran peleador y siempre nos defendía.
Pero, aunque no me gustaba admitirlo, debía decir que hubo un tiempo en el que mis mejillas ardían con sólo estar cerca de Farlan. Fue cuando yo había crecido tanto que casi le llegaba a su hombro. Luego me calmé un poco.
—No te preocupes, son las hormonas, ya se te pasará -me dijo mi hermano mayor.
El comentario no me cayó bien, pero mi hermano hizo una mueca de sonrisa cuando me quedé en blanco tras sus palabras, así que me reí mucho.
Bueno, como mi hermano me dijo, el "efecto Farlan" se me pasó y empecé a aborrecerlo aún más con la llegada de mis quince años. Sin embargo, aún había momentos en los que su rostro me parecía muy lindo y su voz me sonaba a música. Pero él era tan grosero que me acostumbré a esos quiebres y deseaba que pronto consiguiera una buena mujer que se lo llevara muy lejos.
Pero cuando pensaba en mi hermano, me entristecía porque a él no le gustaría que nos separásemos. Yo sabía que si alguno de los dos traía a alguien nuevo, en vez de irse ellos, harían que ella se quedara a trabajar con nosotros. Así que por ese lado estaba un poco tranquila, sólo un poco…
¡En realidad me sentía celosa cada vez que lo pensaba, no podía imaginarme a otra chica en la casa, era algo extraño en realidad, ni yo misma lograba entenderme!. La señora de la tienda decía que las mujeres éramos más territoriales que los hombres. Así que supuse que era por eso que me sentía rara... Tal vez porque estaba convirtiéndome en una "mujer".
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Disclaimer:los personajes de Shingeki no kyojin pertenecen a Hajime Isayama. Lo escrito aquí es por diversión, y sin fines de lucro.
¡Gracias por leer!
