Bueno, aquí esta el siguiente capitulo. A partir de aquí la historia esta narrada en primera persona. Mayoritariamente por Sakura, aunque en algunos trozos es el Uchiha el que narra. Pero no os preocupéis que avisare.

Ah si, los personajes de Naruto no me pertenecen

Espero que disfrutéis!


Atracción y besos


Aquella noche fue especialmente larga. Y si hablamos de la semana. Mejor ni os cuento.

Después de que Sasuke se marchara de mi casa, y de haber aceptado ser socia de los hermanos Uchiha para llevar el Bishoho, necesite un buen rato para poder bajar los niveles de estrés a un nivel aceptable.

Cuando quise darme cuenta, ya era hora de comer algo y salir pitando hacía el bar.

La verdad es que llegue justo a la hora de apertura, pero lo que me encontré me dejo algo... como decirlo, pasmada.

En la puerta del local había un cartel que rezaba "Esta noche cerrado por descanso del personal" Llevaba dos años trabajando en el Bishoho y no habíamos cerrado ni una sola noche.

Entre en el bar, y encontré a todos sentados en una mesa y con una bebida ante ellos.

- Buenas noches - creo que mi voz sonó más bien floja. Pero era normal tenía los nervios un poco alterados.

- Sakura - dios, cuando decía mi nombre con esa voz de terciopelo me temblaban las piernas - te esperábamos.

- Perdonad el retraso - "dios, más vale que me siente si no quiero caerme de culo." Sasuke me hizo un gesto con la mano y me senté en el sitió libre.

- No llegas tarde Sakura - Tsunade estaba tan tranquila como siempre. De hecho aparte de por el hecho de que el bar estaba cerrado, todo parecía la mar de normal. - Bien chicos, estamos aquí porque me marcho. Me voy de Konoha a cuidar de mi madre, que como todos sabéis esta enferma. Voy a vender el bar, un tercio para Sasuke, otro para Itachi y el tercero para Sakura. Ahorraros las preguntas porque no voy a contestarlas.

- ¿Van a echar a alguien? - pregunto Ino con ansiedad.

- No - me apresure a contestar. No me sentía muy cómoda con la situación la verdad. Aunque también lo entendía. Kakashi llevaba casi dos años trabajando en el bar, pero no era precisamente una persona a la que le confiarías tu negocio. De hecho yo no le confiaría ni mis plantas, a no ser, que las quisiera muertas a mi vuelta. Y mi encantadora Ino, apenas llevaba 6 meses en el bar. Yo, por lo contrario, llevaba más de dos años en el Bishoho. Y conocía a Tsunade de toda la vida. Era amiga de la infancia de mi madre, por lo que me había visto creer. Y me había dado trabajo en cuanto decidí ponerme a trabajar. - no se despedirá a nadie Ino. Solo se hará un cambio en la dirección.

- Aquí tengo los papeles de la venta - anunció Tsunade pasados unos minutos y en vista de que nadie tenía más preguntas. Entonces nos paso los respectivos contratos. El mundo se encogió para mi cuando vi la cifra. Mil pavos. Eso me iba a costar mi tercera parte del bar. Yo ganaba mucho más en un mes. Pero sabía que no tenia sentido discutir, de modo que leí el contrato por encima y lo firmé. Saque el talonario y hice un cheque por mil pavos que le pase a Tsunade. - gracias Sakura. De verdad.

- De nada, ya sabes que es un placer hacerte un favor - sabía bien lo que me estaba agradeciendo. Pagarle mil pavos por un tercio de su bar era algo que sabía no me agradaba. Por eso me agradecía el hacerlo sin protestar ni discutir.

- Bien - dijo Itachi - con el papeleo finalizado, es hora de ir a celebrar nuestra nueva asociación Sakura.

- Bueno, ya que no vamos a abrir el bar hoy pensaba dormir por una noche.

- Por favor Sakura - ¿Porque me hablaba con esa voz tan perfecta? Joder, así haber quien se resistía.

- Esta bien. Pero solo un par de copas ¿Vale? - ¿Había sonado suplicante? Creo que si. Joder odiaba eso. De verdad, no soportaba ver mi voluntad hundirse por un tío. Me levante y me despedí de Ino, Kakashi y Tsunade. Salí a la calle la primera y encendí un cigarro.

- Vaya así que fumas - debo reconocer, que no reaccione de forma racional. Básicamente mi reacción fue la de dar media vuelta e intentar propinarle una patada a Sasuke. Pero no fue culpa mía, en serio. No se como lo hizo, pero sujeto mi pierna en pleno golpe.

- Joder Sakura - en su cara se reflejaba la sorpresa.

- Perdona. Lo siento es que tu... es que no puedes acercarte sin hacer ruido y susurrar al oído de una chica con esa voz y esperar que no reaccione - vale no sabía lo que decía. Pero estaba histérica.

- Podrías haber gritado - dijo recuperando su sonrisa torcida y su tono de voz aterciopelado.

- Podría. Pero suelo reaccionar de forma más bien agresiva cuando me asusto. Por cierto ¿Me devuelves la pierna? - dije reparando en que aun me sujetaba por el tobillo.

- Perdona - me soltó la pierna con cuidado y me sonrío de nuevo - ¿Me invitas a uno?

- Claro - le ofrecí el paquete y su mano rozo la mía al cogerlo. Si creía que mis hormonas habían alcanzado su nivel máximo de excitación, me equivocaba. Mis hormonas se dispararon y una voz en mi cabeza me ordeno lanzarme sobre él. Por suerte, pude controlarme y recuperar el paquete que me devolvía - Espero que Itachi no tarde mucho. Como he dicho, me gustaría dormir esta noche.

- Claro - Sasuke se acerco a mi y susurro con esa voz perfecta - no quiero que te sientas obligada a nada.

- ¡Listo! - grito Itachi con su voz jovial. Cosa que realmente agradecí, porque Sasuke me estaba volviendo loca. - Podemos irnos cuando queráis.

- Claro - Sasuke me coloco la mano en la espalda, disparando todas las alarmas de mi cuerpo. Y para mi desgracia, no la retiro hasta que llegamos al bar. Y lo peor de todo, es que parecía que ese era el sitio perfecto para su mano. Ese o puede que incuso algo más abajo.

- Este sitio es la bomba - dijo Itachi deteniéndose en la puerta del bar. Nos miro y abrió la puerta para que pudiésemos entrar. La mano de Sasuke hizo una leve presión en mi espalda y yo avancé. Fui gentilmente guiada hasta la barra donde Sasuke retiro un taburete para que me sentara. El camarero se acerco para tomar el pedido.

- JB con cola - dije aun recuperando el pulso. Itachi pidió su habitual ron con cola y Sasuke vodka con hielo.

- Bien pues. Un brindis nuestra asociación - dijo Itachi alzando la copa. Brindamos y empezamos una estúpida conversación sobre como no íbamos a cambiar nada en el bar. Sasuke se uniría a nosotros como encargado de la caja y nos ayudaría si fuese necesario como camarero. Itachi por su lado, se ocuparía de los libros de cuentas. Ayudado una vez al mes por Sasuke, solo para asegurarse de que no había errores claro. Ya que Itachi había estudiado contabilidad, de modo que era, por así decirlo, la unión perfecta. Un contable, un administrador de empresas y una camarera que sabía perfectamente como llevar un bar. La conversación estaba básicamente vacía. Pero era el conducto perfecto para pasar de una copa a otra.

- Creo que lo mejor - dijo procurando sonar normal. Porque lo cierto es que llevaba más alcohol en sangre del que podía tolerar sin entrar en ese punto de achispación que me hacía hablar más de lo pretendido - será que me vaya a casa. Mis niveles de alcohol han superado su limite aceptable.

- Te acompaño - Vale, genial. Yo con la lengua suelta y el señor voz y cuerpo perfectos se ofrece a llevarme a casa.

- No hace falta - dije aun sabiendo que no valía de nada discutir.

- Insisto - dijo inclinándose hacía mi para que solo yo oyera esa maravillosa voz.


En el camino del bar a mi casa apenas si hablamos. Nada a parte de él preguntando si me encontraba bien y de mi respondiendo que conseguiría llegar a casa por mi pie, pero no podía prometer nada más.

Cuando entramos en mi calle, mi afirmación de que llegaría a mi casa por mi pie se fue a pique. Mis piernas pasaron a ser de mantequilla y toda mi estabilidad vertical se evaporo. Como resultado me precipite hacía el suelo sin poder evitarlo.

Coloque mis brazos a modo de escudo para intentar evitar los daños del choque. Pero ese choque no llego. Los fuertes brazos de Sasuke me sujetaron por la cintura y me ayudaron a recuperar la vertical.

- Vaya señorita - dijo aun abrazándome - creo que lo de llegar por tu propio pie no será posible.

- Puedo conseguirlo - dije solemnemente tratando de liberarme de su calido abrazo.

- No lo creo - dijo el suavemente. Me cogió fácilmente en sus fuertes brazos y reemprendió la marcha - yo te llevare. Y no trates de resistirte, porque estas bebida y no tienes posibilidades.

- No estoy bebida - dije usando mi mejor tono de indignación. Que dadas las circunstancias no era muy bueno.

- Claro preciosa, lo que tu digas - dios me había llamado preciosa. ¿Como podía una simple palabra provocarme esa reacción? No dije nada más en los minutos que tardo Sasuke en llegar a mi casa. No tenía ganas de hacer nada más que mirarle. Observar esa perfecta cara y sentir sus brazos sujetándome. Cuando me soltó en mi puerta, aun sujetándome por la cintura para que no me fuera al suelo. Estuve a punto de echarme a llorar. - ¿Podrás encontrar las llaves?

- Creo que si - rebusque en mi bolso más de un minuto, y por fin las encontré. El retiro las llaves de mis manos y abrió la puerta. Volvió a cogerme en brazos y entró en la casa. Una vez cerrada la puerta me miró interrogante, ya había estado en mi casa y sabía que mi cuarto estaba arriba, pero no sabía exactamente donde - Subiendo las escaleras, es la única puerta que hay. Sí, lo sé. Es increíble, pero toda la planta de arriba es mi habitación y mi baño.

- Veo que el alcohol te vuelve habladora - soltó el sonriendo - eso me gusta.

- Genial, así que te gustan las cotorras. Tomo nota de ello para regalarte una - dije irónicamente. El subió las escaleras y entro en mi habitación. Me dejo suavemente en mi cama y me dedico una de esas encantadoras sonrisas. Eso fue más de lo que mi maltrecho y alcoholizado cerebro pudo soportar. Mi cordura se tiro por la ventana y mis brazos actuaron por voluntad colocándose en su cuello y tirando de él hasta tenerlo lo suficientemente cerca como para atrapar sus labios. No se si fue mi atormentada cabeza o que iba bebida. Pero juro que sentí como el respondía a mi beso. Por desgracias no sentí nada más puesto que me desmayé.


Me desperté a las 6 de la tarde con un dolor de cabeza horrible. Conocía bien ese dolor de cabeza y esa sensación pastosa en la boca. Se llamaba resaca y la odiaba. Solo la había tenido tres veces en la vida, contando esta.

Dios, había bebido demasiado anoche. Y había besado a Sasuke. Vale el mejor beso de mi vida, pero había sido robado. Y esa noche tenía que trabajar con él. Y no sabía ni como iba a mirarle a la cara.

Me levante sobre las 9 de la noche. Y mi resaca no había mejorado. Tomé una ducha rápida y consumí unos dos litros de café. Me planteé la idea de no ir a trabajar, alegando estar enferma, pero siendo realista, nunca faltaba al trabajo.

Aceptando que no había más opción que verle, me coloque una minifalda tejana unas sandalias negras de cuña y una camiseta negra de tirantes por encima de mi ombligo. Mi cabeza no estaba para más, así que me pude mi reloj, cogí las llaves y me fui al bar.

Como todos los días, llegue unos 10 minutos antes de que abriésemos. La diferencia era que hoy no necesitaba cambiarme.

Cuando entre Itachi me recibió con una gran sonrisa.

- Hola Sakura. Vaya esto si que es raro. Llegas antes que Sasuke.

- ¿Puedes no gritar? - pedí tocándome la cabeza. La resaca me mataba.

- ¿Resaca? - pregunto Itachi aun gritando para mi.

- Y Doble - Sasuke acababa de entrar en el bar. Y su voz no sonaba como siempre. Era grave, y un poco dura. Y al parecer también padecía resaca. Me miro con esa intensidad que me dejaba loca y me saludo con un gesto de cabeza.

- Parece que ayer bebisteis de más - dijo Itachi en un susurro - me agradeceréis entonces el hecho de cerrar esta noche también.

- ¿Perdón? - ¿dos noches seguidas? ¿quería arruinarnos o que?

- Vamos a cerrar toda la semana - anunció Itachi pletórico - hacemos reformas. Vamos a reformar la cocina y repintar el local. Compraremos mesas nuevas, la barra. Es decir vamos a darle una nueva cara al local. Ya he avisado a Ino y Kakashi.

- ¿Podías habernos consultado no? - pregunto Sasuke con mala leche.

- Vamos era obvio. Hay que renovar todo esto para obtener más clientes. Esto es un antro, ¿cuantas clientas tenéis por aquí? Esto es solo para tíos. Pero con un cambio de apariencia será para todos.

- Itachi, estoy de acuerdo. En serio. Pero debiste consultarnos, se supone que somos socios.

- Vale tenéis razón - dijo Itachi - esto va a funcionar, ya empezáis a compenetraros.

- Solo somos lógicos - me apresure a decir. No, de eso nada. No nos compenetrábamos. Solo nos entendíamos un poco, vale eso sonaba aun peor. - Bueno, si vamos a estar cerrados, yo necesito café.

- Claro - Itachi me sonrío y yo me dirigí a la pequeña cocina. Cogí una taza y me serví el café.

- ¿Me pones una a mi? - vale no sabía como hacía eso, pero me ponía de los nervios. Estaba justo detrás de mi, y justo después de hacer su petición su mano había sujetado mi muñeca para evitar que tirará mi café.

- Veo que vas entendiendo que no me gusta que me sorprendan - dijo liberando mi muñeca y ofreciéndole la taza que sostenía. Luego me serví otra taza para mi.

- No quería que derramases ese magnifico café al soltar la taza para darme un golpe - dijo el susurrando. Estaba claro que le dolía la cabeza tanto como a mi.

- Tenemos que hablar - conseguí articular tras un minuto. En vista de la falta de reacción por parte se Sasuke, añadí - de lo de anoche.

- Bueno, no creo que haya mucho por decir - dijo él encogiéndose de hombros - nos besamos.

- Bueno, lo sé. Pero yo no pretendía besarte así - ya había empezado con mis disculpas cuando reparé en su frase, cosa que realmente me dejo confundida - ¿Nos besamos? Bueno yo te bese ¿no?

- Creo que cuado es reciproco se llama besarse, no ser besado - dijo él con esa media sonrisa que me encantaba - aunque lo de anoche no es lo que yo llamaría un beso. Apenas si fue un roce.

- Vale - bufé yo intentando asimilar tanta información - bien, nos besamos. Obviamente fue una tontería producida por el alcohol. Y te prometo que no volveré a besarte.

- Sakura - No se que es lo que quería decirme, pero desde luego no le deje. Ya me había puesto lo suficiente en ridículo. De modo que me fui directa a fuera para empezar a concretar los cambios del local con Itachi.


El resto de la semana paso de forma larga e incomoda. Supervisamos las reformas durante el día y hacíamos nuestra vida por la noche. La tensión entre Sasuke y yo, fue en aumento. Cada roce generaba una avalancha de disculpas en mi y una sonrisa torcida en él.

Procuré no estar con él mucho rato. Pero aun así, me estaba volviendo loca pasar tantas horas con él. Sabiendo que nos habíamos besado, que había sido correspondido. Y sobre todo, sintiéndome utilizada. El me había correspondido, y luego había reaccionado como si no pasase nada. ¿Es que acaso se dedicaba a ir besando a las chicas por diversión?

Pero todas mis preguntas obtuvieron respuesta aquel domingo. Uno de los domingos más extraños de mi vida.

Me desperté a las 10 de la mañana. Ese día no tenía que ir al bar. Las reformas ya estaban acabando y no era necesaria la presencia de nadie aparte de Itachi.

Estaba lloviendo mucho, me gustaba la lluvia, pero en mi actual estado de animo no me ayudaba.

No había visto a Sasuke desde el viernes. Desde que salí del bar a toda pastilla después de que él me dijera que necesitaba hablar conmigo, y yo le dijese que no podía en ese momento.

Ayer no había venido al bar, y por algún motivo que desconozco, Itachi había estado más arisco de lo que pensaba podía ser.

De hecho me dio un buen sermón. Me dijo que no le gustaba como me portaba con Sasuke.

Veréis en la semana que había pasado, Sasuke y yo no habíamos estado mucho juntos. Como he dicho le esquivaba. Pero los ratos que estábamos juntos, nos comportábamos como si nada hubiese pasado. Me contaba cosas sobre él, sobre sus gustos y sobre la universidad. Incluso me habló de su ex-novia. Su primera chica, con la que estuvo durante 2 años. No había habido más.

Suponía que ese era el motivo por el que ahora veía a las chicas como objetos.

Yo por mi parte, no le conté gran cosa. Digamos que nunca he tenido una relación larga. Todos los chicos con los que he estado, han sido unos capullos. Mi relación más larga fue de 6 meses. Con un idiota, que salía conmigo y con otra chica al mismo tiempo. Y yo fui aún más idiota por tardar 6 meses en enterarme. Y mi él ultimo chico que me había "querido" convirtió mi vida en un infierno.

Pero al parecer Itachi creía, que estaba siendo esquiva con si hermano. Y eso no le gustaba. Me dijo que Sasuke no se abría fácilmente con nadie, y que por algún motivo conmigo lo estaba haciendo. Y no le gustaba la idea de que yo le hiciera daño.

Pero claro, lo que no podía decirle, era que era yo la que tenía miedo. Miedo de que su adorable hermano jugara conmigo, como creía que estaba haciendo. Realmente Sasuke me volvía loca, y no quería que mis temores fueran reales. No quería descubrir, que me beso solo porque tuvo la oportunidad. Y que ahora actuaba como si nada hubiese pasado porque realmente no le importaba.

Lo peor de todo, es que tenía la extraña sensación de conocer a Sasuke de antes. Pero no sabía de que.

Le había preguntado a Itachi, pero lo único que había averiguado es que Sasuke había asistido al mismo campamento todos los años hasta los 17 años. Pero no sabía decirme a cual. Yo también había asistido a campamentos de verano, pero había muy pocas posibilidades de que hubiese conocido a ese dios griego y no lo recordara. Y lo mismo se aplicaba a las agrupaciones de escaladores a las que al parecer ambos habíamos asistido.

Logré levantarme a las 10.30 y me di un baño de los largos para relajarme. Me puse mi camiseta favorita, que llegaba hasta medio muslo y era negra con una triqueta blanca. Recogí mi pelo en dos trenzas y me dirigí a la cocina.

Para variar, consumí unos dos litros de café y me senté en el sofá escuchando a Entwine y leyendo una novela de vampiros.

Eran las 12 cuando llamaron a mi puerta. Aun llovía a cantaros, por lo que me pregunto quien estaba lo suficientemente loco para salir con ese tiempo.

Cuando abrí la puerta, me quedé flipada.

Allí estaba Sasuke, empapado de pies a cabeza y con una expresión sombría en su cara.

- Tenemos que hablar - fue todo lo que dijo.