Mechero: Hola a todos y bienvenidos de nuevo a un capítulo más de este maravilloso fic el cual teníamos desde hace mucho tiempo en pausa
Machetazo: Sí, ¿pero que se le va a hacer? Nosotros escribimos cuando podemos y queremos.
Mech: Últimamente no estamos con el tiempo y la inspiración para escribir muy rápido así que perdonarnos y ya no os molestamos. Solo decir que League of Legends es propiedad de Riot Games.
Al día siguiente, Skarner se despertó como habitualmente hacía y se preparaba para lo que le deparaba la mañana cuando, de repente, observó la carta que le llego ayer por la noche encima de una cómoda al lado de su cama.
-"¿Qué será lo que querrá Rek´Sai?"- pensó el cristalino mientras le carcomía la duda.
Suspiró muy fuerte y dejo de pensar en eso ya que no le iba a ayudar para nada el preocuparse. Además, esa misma noche lo descubriría así que solo tenía que tener paciencia aunque le iba a costar.
Después de haberse mentalizado para sus próximas batallas, salió de la habitación y fue al comedor.
En realidad, él no iba al comedor para hacer lo que designa ese lugar sino para ver a sus compañeros de batalla allí mientras desayunan y hablar con alguno de ellos.
Tenía mucha suerte de poder ser admitido en el comedor ya que en el pasado habían tenido algunos problemas con muchos de los monstruos miembros de la Liga de las Leyendas como era el caso de Kog,Maw que había intentado devorar a algunos de los camareros yordles que reponían la comida. Por cosas como esas, fueron expulsados y prohibida la entrada de los monstruos del vacío de aquella instancia.
Sin embargo, Skarner era bien recibido porque sabían que no se alimentaba de personas ni de ningún otro ser vivo sino de minerales así que no era una amenaza.
Entre el bullicio de la gente que iba y venía en busca de comida, vio que al fondo del todo había un pequeño grupo de personas alrededor de una mesa observando algo.
Curioso, Skarner se dirigió con aquel gentío y consiguió meterse paso entre los campeones y camareros hasta poder ver que era lo que les estaba llamando tanto la atención a toda esa gente.
Se trataba de una competición de fuerza entre Volibear y Udyr, que llevaba su aspecto de Guardián de los Espíritus, mediante un pulso.
La competición se hallaba muy pareja pero parecía que estaba más a favor del ursino ya que el brazo de Udyr estaba a escasos centímetros de tocar la mesa.
-Creo que estás a punto de caer- fanfarroneó Volibear mientras seguía poniendo fuerza en su mano derecha.
-Bien, basta de preparativos. Te demostraré ahora mi auténtico poder. ¡Espíritus, oíd mi llamada y alzaos!¡La fuerza del oso!
Las facciones de Udyr se tornaron más largas y enrudecidas; su mandíbula se volvió más ancha le salieron unos colmillos al lado de cada uno de los caninos; sus manos se hicieron ligeramente más grandes y surgieron unas nuevas uñas muy afiladas, sus músculos se tonificaron y una energía renovada apareció ya que de un solo movimiento tumbó la mano del ursino contra la mesa y le tiró al suelo.
El ursino, enfadado, se levantó y vociferó:
-¡Eh, maldito!¡Eso es trampa!
-Los espíritus son parte de mí, así que no es trampa que aproveche su poder si me lo dan.
-¡Serás…!
Volibear apartó la mesa de un empujón y se puso cara a cara con Udyr. Las cosas se pudieron poner muy feas si no llega a ponerse de por medio Skarner y con su aguijón apuntando a ambos.
-Tranquilidad. Los dos- aclaro-. Si no me vais a obligar a hacer algo que no me apetece.
El ursino desistió y se fue del comedor antes de cometer una tontería mientras que Udyr observaba su ida.
-Eh, muchas gracias por intervenir- dijo el caminante espiritual mientras ponía la mesa tirada de pie-. Si no lo llegas a hacer habríamos comenzado una buena pelea.
-No pasa nada pero cuéntame que ha pasado.
-Nada importante. Sólo un simple pique entre compañeros de batalla. Más tarde le pediré perdón y lo arreglaremos todo.
Skarner no sabía muy bien si esa disputa se resolvería de forma tan simple pero él no era experto en relacionarse con la gente así que no entendía esa clase de situaciones. Además, no era problema suyo.
Se iba a marchar ya del comedor pero oyó a Udyr llamándole y se acercó hasta la mesa en la que se encontraba.
-Sí, ¿qué quieres?
-No seas tan serio. No quiero nada. Simplemente que me acompañes en el desayuno.
-Yo no como nada de lo que tenéis aquí.
-Ya lo sé pero quiero que me acompañes ¿o tienes algo mejor que hacer en este momento?
-No, nada.
-Pues siéntate aquí a mi lado- dijo Udyr mientras arrastraba una silla al lado suyo- y hablemos un rato.
Skarner le hizo el amago para que le ayudase a ponerse en la silla pero el de Freljord no le captó.
-Ayúdame a subirme en la silla.
-Ya lo sabía. Sólo te estaba tomando el pelo- comentó mientras reía ligeramente.
Udyr se levantó, se agachó, agarró a Skarner y, como pudo, le levantó hasta depositarlo en la silla y se sentó en su asiento.
-Madre mía, lo que pesas.
El escorpión hizo un gesto con sus pinzas como queriendo decir "¿qué esperabas?".
Después de sentarse con Udyr, Skarner empezó a pensar en sus cosas pero en concreto en Rek´Sai.
No entendía porque eso le estaba consumiendo tanto la mente pero lo estaba haciendo. Era como si un taladro se le hubiese incrustado en la cabeza.
No podía entender lógicamente porque algo así le estaba afectando tanto. Sólo se trataba de un tema del que tenían que hablar pero parecía todo tan extraño. ¿Qué es de lo que querrá hablar?
-Eh, chico- le llamó Udyr que se había fijado que hace rato que le había perdido la atención-. Vuelve.
-¡¿Qué?!¡¿Qué?!- respondió Skarner que agitó la cabeza para aclararse las ideas y por la sorpresa.
-¿Te pasa algo? Desde ayer estás muy distraído y con lo serio y centrado que eres, me extraña esta situación.
-Tranquilo, no me pasa nada.
-Skarner… Que nos conocemos de hace tiempo y te conozco lo suficiente como para saber que algo te pasa.
Sabía que no serviría de nada mentirle otra vez así que intentaría desviarlo para ver si podía evitar hablar sobre el tema.
-Bueno… verás…
Entonces, apareció un invocador corriendo mientras gritaba:
-Skarner, Skarner.
El hombre se detuvo cuando se encontró al lado de a quién llamaba y soltó repetidos soplidos para recobrar el aire que había perdido por la carrera.
-Se le requiere en la sala de teletransporte para luchar en la Cicatriz de Cristal- dijo el hombre después de haberse
-"Dominion me acabas de salvar"- pensó Skarner muy agradecido por aquello-. Lo siento Udyr, me tengo que ir. Ya hablaremos más tarde.
Skarner se bajó de la silla con su aguijón y se marchó rumbo a los teletransportadores para ir rumbo a la Cicatriz de Cristal.
Nada más entrar en el teletransportador, fue llevado a la Cicatriz de Cristal. Él, después de haber aparecido, no pudo evitar tener una sonrisa.
Muy pocas veces le llamaban para jugar a Dominion pero cuando ocurría ese hecho estaba muy agradecido ya que ese lugar le recordaba mucho a su hogar y le llenaba de alegría aunque luego sentía nostalgia.
-Eh, Skarner- dijo una voz al lado suyo que le había sacado de sus pensamientos. Se trataba de Rammus-¿Estás bien?
-Sí, claro. Estaba pensando en mis cosas.
-Pues con cuidado que esto va a empezar.
Las placas que unían la base con la Cicatriz se juntaron definitivamente y ya podían salir.
Rammus echó a correr en forma de bola de pinchos al grito de "me voy rodando" y Skarner no podía evitar reírse.
-"Ese chiquillo siempre es tan chistoso"- pensó Skarner mientras ponía rumbo a capturar un altar con su exoesqueleto cristalino (W) activada.
Al cabo de unos 15 minutos, la lucha acabo al final con la derrota del equipo de Skarner ya que no pudieron mantener el suficiente número de altares para poder destruir el nexo enemigo.
A pesar de todo, la partida había sido interesante y eso era lo que le importaba ya que él realmente no perdía nada en ningún caso.
Después de haber reaparecido en la sala de teletransporte, Skarner fue, extrañamente, llamado de nuevo a combatir pero esta vez en la Grieta del Invocador.
Era raro que le llamasen seguido a combatir ya que él no era un campeón muy popular pero no pensó que fuera nada importante si no una simple casualidad. Por ello, se metió otra vez en un teletransportador.
Acabada la partida, apareció en la sala de teletransporte pero antes siquiera de haber salido del teletransportador fue invocado de nuevo y así sucesivamente.
Increíblemente, estuvo casi todo el día luchando. No entendía cómo era posible eso. ¿Qué lo que estaría pasando? Los miembros del consejo no le habían permitido usar más de sus poderes en combate, ni le habían permitido usar el daño real que tenían sus habilidades, ni nada por el estilo así que no comprendía porque estaba siendo tan demandado.
No obstante, agradeció internamente tener que luchar tanto ya que si no fuese así estaría pensando en Rek´Sai.
¿Cómo era posible que esa Xer´Sai le estuviese consumiendo en sus pensamientos?¿Por qué no podía parar de pensar en ella?¿Qué era lo que tenía aquel monstruo para haberle llamado la atención de aquella forma?
Para no haber tenido ningún contacto real con ella sino que un simple vistazo, parecía que había sido muy profundo.
No sabía que tenía la mujer pero a primera vista de cualquier persona parecía borde, desagradable, insensible, dura e indiferente a todo. Sin embargo, él no era una persona cualquiera sino que era Skarner, el guardián de cristal. Uno de los seres con más conocimientos sobre Shurima que existía en la actualidad, junto con el mismo emperador Azir, y aun así, no sabía que era lo que le pasaba.
Su cabeza podría almacenar una gran cantidad de conocimientos sobre los grandes prodigios conseguidos en aquel territorio de Runaterra pero no entendería cuál era su situación con la reina de los Xer´Sai.
Con estas dudas sobre su situación, se pasó toda la tarde hasta que, al final, se llegó hasta la hora acordada.
Skarner estaba desde hace un buen rato esperando a la aparición de la reina de Rek´Sai para saber que era lo que necesitaba cuando, de repente, una voz a su espalda, diferente de la de Shurima, dijo:
-¿Tú que haces aquí?
Rápidamente, el escorpión se giró y se encontró con la presencia del depredador del vacío.
-No, debería ser yo quién pregunté eso- contesté muy confundido- "¿Qué hace él aquí?"- pensé-. Yo estaba citado aquí para hablar con Rek´Sai.
-Yo también recibí una carta de ella para que hablásemos.
-Sí, y yo también- dijo una tercera voz proveniente desde las sombras para sorpresa de ambos.
Se mostró ante ellos y se reveló que aquel tercero en discordia era Vel´Koz.
-¿También te ha citado a tí?- preguntó el asesino con cierto cansancio- Espero que al menos no me haga perder el tiempo con alguna estupidez o si no le enseñaré el miedo que generó.
-Sí, relájate- dije muy harto de esa extraña situación.
En apenas unos instantes, surgió un túnel del suelo y de él apareció la protagonista principal de esta citación.
Soltó un rugido y comenzó a hablar:
-Caballeros, sé que ahora mismo os hallaréis confundidos ante la presencia de los demás pero todas vuestras dudas se solucionarán enseguida.
Skarner empezó a pensar muchas cosas pero, en ese preciso instante, una sencilla duda se le pasó por la cabeza.
-¿Cómo es posible que hables?
-En realidad no estoy hablando como tal. Estoy usando mis ondas como forma de telepatía para que podáis entender lo que quiero deciros.
El asesino se adelantó al resto con respecto de los otros dos encarando a la reina de los Xer´Sai.
-Voy a hacer la pregunta obvia. ¿Por qué nos ha llamado aquí?
-Muy bien- dijo Rek´Sai que hizo a un lado a Kha´Zix de un brusco empujón-. El motivo por el que os he traído aquí es algo que seguro que beneficiará tanto a mí como a ustedes… Bueno, a uno de ustedes- concluyó con cierto haló de misterio en sus palabras y con una sonrisa burlona.
-Déjate de crípticos y ve al grano- manifestó Vel´koz con su típica voz carente de sentimientos.
-Tranquilízate. Sólo quería divertirme un poco. Ciñiéndonos al tema que nos acontece… Os he reunido a todos aquí para celebrar un torneo.
-¿Un torneo?- dijeron los 3 al unísono.
-Exactamente. Será un torneo secreto a espaldas de la Liga de las Leyendas entre ustedes 3 y Cho´Gath, el cual no ha podido asistir a la reunión debido a que se haya recluido por el poder de la Liga pero ya me encargaré de decírselo más tarde.
Skarner no entendía cuál era el motivo para aquella idea así que preguntó por ello.
-Tengo dos preguntas. Primero, ¿por qué se te ha ocurrido crear esta competición? Y segundo, ¿cómo vas a lograr hacerlo?
-Respondiendo a tus preguntas, te diré que la primera la contestaré más tarde. Además, de que tiene que ver con el premio del ganador del torneo. La segunda es más fácil: nos aprovecharemos de la liga. Ellos han decidido otorgar una serie de bonificaciones a los invocadores que formen un equipo y lleguen hasta el rango nombrado como oro y demás adelante irá aumentando de valor conforme mayores ligas avancen. Nos aprovecharemos de su avaricia para conseguir infiltraros en partidas que, supuestamente, serán aleatorias pero que estarán planificadas para que os enfrentéis los unos a los otros. ¿Alguna otra pregunta?
-Sí- intervinó Kha´Zix que se acercó de nuevo a Rek´Sai aunque situándose esta vez a su lado y con los humos más bajados- ¿Y cuál es el premio para el ganador de este torneo?
-Yo- contestó directamente y después se calló.
-¿Tú?- preguntó Kha´Zix con sorna.
-Voy a explicarme mejor. El ganador del torneo tendrá el privilegio de casarse conmigo, convertirse en mi rey y tener un gran territorio de Shurima sobre el que gobernar e imponer vuestro poder y respeto- dijo estas últimas frases con pequeñas pausas dramáticas para que se imaginases a ellos mismos siendo reyes.
Parece que había funcionado su truco porque Vel´Koz y Kha´Zix cayeron presa de esa idea de ser los gobernantes de un vasto territorio en el cual mandar. Skarner, sin embargo, nunca había tenido esa clase de deseos materialista de tener a gente bajo su control. Lo veía más como una responsabilidad y como una carga muy pesada para soportarla.
-Muchas gracias por la oferta- dijo Skarner con voz neutral- pero no me interesa.
Se iba a marchar pero Rek´Sai se metió bajo tierra, excavó un túnel por debajo del escorpión y apareció justo delante suya para bloquearle el camino.
-A lo mejor no te interesa esto a primera vista pero te aseguro que si ganas te será muy bueno lo que conseguirás. Además, es de mala educación no permitirle terminar de hablar a una persona así que espera hasta que acabé. Entonces podrás marcharte y hacer lo que quieras.
Skarner, por algún motivo que no entendía, se detuvo y se acercó a los seres del vacío para escuchar lo que quería decir.
-Muchas gracias- dijo la Xer´Sai de forma amable para sorpresa de todos que ya había retomado su sitio previo-. Ahora os contaré las normas que regirán al torneo.
Primera regla: Está prohibido luchar fuera de la Grieta del Invocador con los respectivos rivales del torneo. Quién origine el conflicto estará penalizado con una derrota.
Segunda regla: Debido a que los participantes no tienen todos un rol común, he decidido que lucharán en la jungla ya que es el rol más determinante de la lucha y el que más habilidad requiere.
-Pero yo no soy jungler- dijo Vel´Koz visiblemente indignado al ver que tendría una clara desventaja con respecto a sus competidores.
-Sí, ya lo sé. Debido a ello, te buscaré un invocador de ligas más altas para que no te veas con tanta desventaja con respecto a tus respectivos rivales.
Tercera regla: Los participantes lucharán entre sí una vez como mínimos por lo que, si todos aceptan, habrán 4 partidas. Si se produce un empate, lucharán entre sí aquellos que empaten.
Cuarta regla: El combate es como una lucha normal en la grieta del Invocador: será un 5v5 por equipos y el que forme parte del equipo vencedor contará en una victoria y la actuación del equipo no influirá en el hecho de victoria. Por tanto, si aceptáis participar en el torneo tenéis que asumir que a lo mejor vuestro equipo.
-Ahora, dicho todo esto, ¿os unís al torneo?
Kha´Zix dijo que sin lugar a dudas ser rey de un territorio shurimano le permitiría encontrar nuevas presas con las que evolucionar y hacerse más fuerte. Vel´Koz, por su parte, también aceptó entrar en la competición aunque no contó que su motivo tras su participación era porque podría investigar los secretos que guardó las ruinas de la antigua ciudad de Shurima y hallar su tecnología desaparecida. Skarner, como había dicho en principio, rechazó la idea de participar en este torneo.
-Está bien Skarner. Sólo quiero decir que hasta que esté todo totalmente preparado y la Liga de las Leyendas revele cuáles son las nuevas recompensas de las partidas clasificatorias por equipos tendrás la oportunidad de apuntarte a la competición. Sería más o menos un plazo de tres días por si cambias de opinión. Y con esto dicho, ya podéis marcharos. Si os tengo que informar para concretar cuándo serán las partidas y cualquier otra cosa recibiréis una carta por privado.
Rek´Sai, ante la vista de todos, soltó un rugido y desapareció de la vista de aquellos a quienes había llamado al excavar bajo tierra a alta velocidad hacía algún lado.
Skarner, al igual que los otros dos monstruos, se retiraron de aquel lugar a sus respectivos lugares que les había emplazado la Liga para descansar para el próximo día.
Durante el camino de vuelta, Skarner se dio cuenta de unas cuantas cosas y se hizo muchas preguntas pero había dos que asomaban sobre todo: ¿Por qué motivo la reina de los Xer´Sai ha creado una competición para escoger cuál sería su marido?¿Y por qué había estado tan insistente en que participará en la competición?
Su cabeza le daba vueltas. No comprendía que era exactamente lo que quería lograr Rek´Sai con aquello y, por algún motivo desconocido, tenía un pequeño y punzante dolor en el estómago continuo que le molestaba.
Al cabo de poco tiempo llego a su habitación y, como ya era tarde, se fue a dormir directamente aún a pesar del aquel molesto pinchazo que sentía.
Skarner, al abrir los ojos, apareció en medio de una fiesta al aire libre en un jardín donde había muchos campeones conocidos para él y muchos Xer´Sai que le felicitaban por algún motivo que no entendía.
De repente, vio que llevaba un traje diseñado única y exclusivamente a su forma física que se trataba de un esmoquin negro que le cubría su cuerpo excepto en las patas delanteras las cuales tenía libre sus pinzas y su aguijón que se hallaba al descubierto.
Entonces, Udyr surgió de entre toda la gente que se encontraba alrededor suya y dijo:
-Hoy es el gran día amigo, ¿estás nervioso?
-Nervioso, ¿por qué?- preguntó él confundido ya que no entendía que estaba haciendo allí y vestido de esa forma.
-Ese es el espíritu- contestó Udyr que pensaba que lo había dicho de forma confiada en vez de confusa, le tomó de una de sus garras y le arrastró con rumbo a alguna parte.
-¿Adónde me llevas?
-Pues al altar, ¿dónde si no voy a llevar al novio de esta boda?
-¿QUÉ?¿Cómo dices?
Udyr se sorprendió ante aquella reacción de Skarner pero pensó que al final sí que estaría nervioso ya que el matrimonio es un gran pasó.
-Tú no te preocupes. Todo se pasará rápido y serás feliz junto a ella. Además… aún tenéis pendiente la noche de boda.
El rostro de Skarner era un poema. No sabía que decir o que pensar en ese preciso momento ante las palabras del de Freljord. ¿Cómo podía decirle algo así sin ni siquiera quién era su pareja? Es más, porque no se iba simplemente de allí si no tenía ningún motivo para estar ahí.
Mientras todo este razonamiento pasaba por su cabeza, Udyr ya le había llevado hasta al altar y le dijo para intentar tranquilizarle que serías muy feliz siendo su marido.
Al final el escorpión se tuvo que quedar quieto en el sitio porque la gente se iba agrupando entorno al altar improvisado que habían hecho en el jardín y dejando un pasillo libre para que pasase la novia que aún no había llegado al mismo.
Unos pocos minutos más tarde, empezó a sonar una relajada melodía que dio anunció la llegada de la novia al recinto.
De pronto, Skarner vio quién era su supuesta pareja.
Para su sorpresa, se trataba de Rek´Sai que aparecía con un vestido de novia blanco modificado para su forma física que le tapaba su robusto cuerpo y le daba increíblemente una figura más estilizada.
El escorpión no sabía por qué pero al ver a la reina de los Xer´Sai, se quedó realmente impresionado no solo por el hecho de que iba a casarse con ella, sino porque no esperaba verla de esa manera.
Sería seguramente por el vestido pero no podía evitar mirarla con dulzura, cariño y con una extraña sensación indolora y como que le hacía sentir ¿emocionado?
¿Por qué demonios estaba emocionado? Todo era demasiado para su cabeza así que, por una vez, se olvidó de intentar racionalizarlo todo y dejo que siguiera su rumbo ya que al fin y al cabo no podía hacer en ese preciso momento nada por cambiarlo.
Sabía que había un momento en la boda en el que podría negarse a aquello así que simplemente esperaría pacientemente.
El cura empezó a recitar el discurso que siempre se da en la ceremonia del matrimonio, la cual ignoró Skarner ya que no estaba interesado en ello, hasta que llego a la parte relevante en la que ya prestó atención.
-Rek´Sai, ¿tomas a Skarner por tu esposo para serle fiel y quererle en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza todos los días de tu vida hasta que la muerte os separe?
-Sí quiero - dijo al mismo tiempo que le tomó delicadamente su pata derecha y añadió- Yo, Rek´Sai, te tomo a ti Skarner por esposo para serte fiel, respetarte, quererte en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza todos los días de mi vida hasta que llegue la muerte.
-Y tú Skarner, ¿tomas a Rek´Sai por tu esposa para serla fiel y quererla en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza todos los días de tu vida hasta que la muerte os separe?
Un silencio sepulcral se produjo en la celebración para sorpresa de los invitados, el cura, la novia y, sobretodo, para el novio.
Extrañamente, Skarner no era capaz de decir dos simples letras: NO. Su cuerpo no quería reaccionar. Su mente le decía que lo dijese rápido y se marchase antes de que fuese demasiado tarde pero, por algún motivo, algo le impedía moverse.
Quizás ese increíblemente delicado toque y las palabras sinceras de Rek´Sai le estaban haciendo un remolino en su interior que no había sentido antes.
En el pasado ya había tenido parejas eventuales pero nunca jamás había sentido algo así por ninguna de ellas porque su especie solo se juntaban a la hora de reproducirse y durante el período de gestación y crianza del embrión.
Sin embargo, una extraña y cálida sensación apareció por su cuerpo que le hizo olvidarse de lo que su cabeza le decía y le hizo caso a sus sentimientos.
-Yo, Skarner,- dijo reforzando ligeramente el agarre de su pata derecha- te tomó a ti Rek´Sai para amarte y respetarte en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en lo bueno y lo malo, por el resto de mis días.
-Bien… Si alguien conoce un motivo por el que esta pareja no puede casarse, que hable ahora o calle para siempre.
De repente, entre los invitados, irrumpió un tipo inesperado que saltó hacia la pareja y dijo con voz tenebrosa:
-Yo tengo algo que decir…
Para la sorpresa de todos, Kha´Zix, el saqueador del vacío, estaba allí presente y que iba a arruinar la alegre celebración que estaba teniendo lugar.
-Esta pareja no puede estar juntos porque YO gané el torneo- y se río con gran maldad.
Rek´Sai, como si fuese bipolar, se deshizo del agarre, se apartó de Skarner, se acercó al asesino y puso su pata derecha en la derecha del ser del vacío brazo suyo delicadamente en su hombro.
-Tiene razón Skarner. No puedo estar jamás contigo.
Nunca antes tan pocas palabras le habían hecho tanto daño y le habían dejado tan inútil como se sentía en ese preciso momento al no poder hacer nada por poder estar con alguien a quién amaba.
Como si estuviese burlándose de él, Kha´Zix tomó a la reina de los Xer´Sai y fue acercando su rostro al de ella.
Skarner no podía creer lo que estaba viendo ante sus ojos y negaba que eso fuese a pasar hasta gritándolo conforme más se acercaban cerró los ojos para no ver aquella imagen pero los abrió de nuevo y vio que se encontraba en su habitación.
Su respiración se hallaba agitada y notó como el pinchazo que había sentido antes de acostarse había aumentado de intensidad hasta el punto de que era insoportablemente doloroso.
-Agh… Malditas bodas humanas que me hacen soñar cosas absurdas.
Intento dormirse de nuevo ya que aún era de noche pero aquella molestia no cesaba por un instante y, creyendo saber cuál era la solución para ese dolor, bajo al portal de la residencia, habló con el portero para saber cuál era la habitación de Rek´Sai. Resultó que Rek´Sai no vivía en esa residencia sino que vivía en una próxima que se hallaba en una manzana por detrás de donde estaban.
Con gran cansancio, pesadez y cargando con el molesto pinchazo, salió a la calle y camino por la oscura bruma de la noche hasta que llegó a la segunda residencia que recordaba que se creo ante el inesperado gran número de campeones que se unieron a la Liga de las Leyendas, preguntó al portero de allí por la habitación de Rek´Sai y le mando al primer piso puerta número cuatro.
Tal como le dijo el portero, se montó en el ascensor con rumbo al primer piso, se dirigió a la puerta cuarta y llamó insistentemente a la puerta hasta que Rek´Sai abrió la puerta y le vio:
-¿Qué haces a estas horas aquí?- preguntó tras bostezar
-Acepto participar en la competición.
Rek´Sai se sobrepuso al sueño que tenía y le preguntó muy curiosa:
-¿Y qué es lo que te ha llevado a cambiar de opinión?
-No creo que estés tú tampoco en posición de hacer esa clase de preguntas ya que no respondiste al motivo de este torneo.
-Tocada- contestó Rek´Sai ligeramente sorprendida al ver que le había pillado.
-Simplemente te diré que lo he reflexionado con la almohada y que estoy dispuesto a participar y ganar.
Skarner se giró y se iba marchando hacia el ascensor muy contento ya que aquel pinchazo había desaparecido pero la voz de Rek´Sai le interrumpió su camino:
-Me alegra- comentó simplemente y cerró la puerta.
Aquel simple comentario le hizo poner una sonrisa y siguió de camino a su cuarto.
Cuando llegó allí, se puso encima de su cama, pensó en que jamás volvería a ir a una boda humana y se durmió tranquilamente el resto de noche.
Mech: Bueno, hasta aquí el capítulo de hoy. Esperamos que os haya gustado y, sobre todo, tener paciencia porque, aparte de este fic, tenemos otros cuantos pendientes de actualizar y terminar y tenemos falta de tiempo y de inspiración.
Mach: ¿Y qué más les da? Ellos que esperen y que se aguanten si les gusta la historia.
Mech: Sí, ¿pero podrías decir eso con un poco más de respeto?
Mach: NO.
Mech: En fin chicos, hasta la próxima. Chao.
