Lo que hubiera sido, había terminado. Suspiró aliviada… hasta que se percató que estaba de pie sobre un peñón de tierra compacta que no estaba ahí antes. Mientras bajaba, se percató que el suelo bajo sus pies había sido removido. Los pinos, sin el asidero de sus raíces, se habían doblado en derredor suyo, formando un círculo perfecto. Había rescoldos y lodo por donde pisaba.
Tratando de tranquilizarse, ella se puso a repasar los hechos hasta donde recordaba.
Su madre la había enviado al bosque, como en otras ocasiones. Pero esta vez no le dio la ofrenda requerida, pues ya no tenía nada de valor.
De muy antiguo, se decía que en los bosques había espíritus guardianes. Ellos cuidaban el bosque, y a menudo los que cazaban o tomaban algo de él tenía que ofrecerles respeto y regalos. Pero siendo tan pobres como eran, nada les podían dar. Pero ella y su madre necesitaban la leña con urgencia; decidió entrar de todas formas, apelando a su compasión.
Las sombras del bosque ahora parecían acecharla. Las ramas de los árboles ahora parecían manos amenazantes. Por un momento temió que un oso-ornitorrinco la hubiera estado siguiendo. O algo peor. Algo intangible y siniestro.
De repente la tierra tembló y un ventarrón la arrebató de súbito y perdió la conciencia.
Si alguien la hubiera visto, le diría que en ese momento levitó. Que sus ojos y boca emitían luz. El viento la envolvió para protegerla. Un riachuelo cercano se salió de cauce. Llamas habían brotado de improviso. Y la tierra justo bajo ella se elevó formando una barrera protectora. De ahí que al recuperar los sentidos estuviera sobre una columna sólida, más alta que ella misma.
Ella sólo recordaba haber estado frente a un hombre fornido con cabeza de animal. Él, con su lanza, había alejado a su misterioso agresor. La luz le había impedido ver bien su rostro. Y sin embargo, tenía la impresión de haberlo visto antes, en sueños quizá. Y le pareció, quería decirle algo de suma importancia.
-Él ¿me protegió?- se preguntó ella. ¿Quién era? ¿De qué la había defendido? ¿Qué había pasado que movió la tierra? Eran demasiadas cosas que tenía que asimilar.
Temerosa y confundida por lo que le había pasado, nada contó a su madre. Pero poco después fue evidente que la joven Kyoshi podía hacer Tierra Control.
