Disclaimer: ni Glee ni ninguno de sus personajes me pertenecen
La alarma sonó a las siete de la mañana, le lancé una pantufla para apagarla pero no le atiné, así que me levanté y la apagué. Prácticamente arrastrándome entré en el baño para ducharme, había dormido sólo dos horas por lo que una buena ducha sería una buena solución. El agua estaba deliciosa, coloqué un poco de shampoo en mi mano y comencé a masajear mi cabello entregándome a mis pensamientos. Salí de la ducha, me miré en el espejo, tenía la misma imagen de zombie de siempre pero por lo menos más decente. Me cambié, tomé mi bolso y salí.
A pesar de ser sábado, tenía una clase a las 8:30. Pasé por el buffet en busca de un vaso de café caliente antes de la clase. En este último tiempo la cafeína había reemplazado mi sangre, y eso que por la tarde trabajo en una cafetería del centro.
Entré al aula y busqué un pupitre para poder sentarme, preferentemente lo más atrás posible, no quería que el profesor viera los cabezazos que daría producto de la falta de sueño. Tomé asiento, saqué mi cuaderno y bolígrafo, el lugar se fue llenando poco a poco hasta que llegó el profesor. Creo que habrán pasado unos veinte minutos cuando dejé de prestar atención y empecé a divagar. Habré contado unas siete veces el número de paneles que formaban el techo y otras tantas veces la cantidad de personas que había en el aula. Para mi suerte, y la de tantos otros que se encontraban en la misma situación que yo, había una ventana que daba al parque. Allí pude ver como un grupo de jóvenes se reunían a tocar música, si no me equivoco creo que los veo todos los sábados. Veía como cantaban y se divertían, uno de ellos tocaba la guitarra y animaba al resto a cantar. Cómo me encantaría estar en ese lugar!, cantando, haciendo música. Ninguno de mis conocidos sabe que canto, que es mi verdadera pasión, mi verdadera vocación, pero debía seguir el legado de la familia, una familia de científicos honrados, prestigiosos y bla bla bla.., por eso estudio química. Daría lo que fuera por poder subirme a un escenario y cantar. Ah! Qué feliz sería! Pero no puedo defraudar a mi padre, ni ala memoria de mi madre. Me quedé mirando una rato más por la ventana, perdido en pensamientos, olvidándome un poco de todo. Hasta que finalmente volví a la realidad, volví a escuchar al profesor y miré la hora, ya habían pasado dos horas, lo que significaba que la clase está por terminar. Observo mi cuaderno de apuntes, y como todos los sábados, está garabateado de incoherencias.
De manera milagrosa el profesor nos liberó quince minutos antes. Como un rayo, guardé mis cosas y salí, tenía la urgencia de respirar aire puro. Me dirigí al parque y me senté en una de las bancas, contemplando los verdes árboles que se mezclaban con el azul del cielo. Cada momento que tenía libre, lo aprovechaba para sentarme y disfrutar del verde, y estos minutos antes de ir a trabajar no serían la excepción.
Mi teléfono vibró, era un mensaje de texto:
" Kurt cariño, hoy tampoco cenaré en casa, acompañaré a Finn al teatro, por favor sal esta noche, diviértete, te quiero, besos- De: Rachel"
" De acuerdo, no te preocupes, igual no creo que haga nada, necesito dormir"- le contesté y guardé el teléfono.
Mi estómago rugió de hambre, por lo que tuve que abandonar el parque e ir al centro. Llegué a la cafetería donde trabajo, por suerte no había mucha gente. Crucé la barra y me puse el delantal. Como es de costumbre estaba Mercedes esperándome con un sándwich, siempre me preparaba uno para que lo comiera antes de empezar mi turno.
- cómo estás Cedes?- la saludé con un beso en la mejilla. Tomé el sándwich y le pegué un mordiscón- muchas gracias! Está delicioso-
- buen día Kurt! Yo estoy bien, por suerte la mañana estuvo tranquila por aquí, no tuve que trabajar tanto- rió- estás más pálido de lo usual, otra vez no dormiste!- me retó
- tranquila, dormí un par de horas, pero igual tengo sueño, debe ser por eso- si se enterara que fue exactamente un par de horas me mataría- Sam? Cómo se encuentra?- le pregunté terminando de comer el sándwich
- qué rápido eres para cambiar de tema cuando te conviene!- me golpeó el brazo, ya estaba cambiada para irse, su turno había terminado- Sam está bien, esta noche iremos a cenar a no se dónde, me dijo que es una sorpresa- me dio un beso en la mejilla- me tengo que ir, pórtate bien, y diviértete un poco, por Dios!- últimamente todos me dicen lo mismo- nos vemos cielo, cuídate-
- quédate tranquila Cedes, nos vemos, saludos a Sam- la saludé.
La tarde tomó su curso y fue pasando lenta y aburridamente, como era costumbre. La verdad, y ano recuerdo cuándo todo se volvió una rutina eterna y aburrida.
Eran pasadas las nueve y media de la noche, mi turno oficialmente había terminado, ordené toda la barra y me quité el delantal. Me despedí del dueño de la cafetería y marché hacia mi casa.
Caminando por la calle recordé que tenia que devolver el libro a la biblioteca, cómo lo había olvidado! Definitivamente la falta de sueño comenzó a dañarme la memoria.
Cambié el rumbo hacia la biblioteca. Llegado allí, noté que estaba completamente vacío el lugar a pesar de que estaba abierto.
- claro Hummel! Quién va a estar, un sábado por la noche, en una biblioteca además de ti, eres un genio!- me recriminé a mi mismo
Tomé el libro de mi bolso y me dirigí al escritorio esperando al encargado, que no se encontraba. Comencé a observar todo el lugar detenidamente, no me había dado cuenta nunca de lo grande que es, me pregunto cuántos libros habrá aquí. Me quedo mirando la mesa en la que siempre me siento y una sonrisa adorna mi cara al recordar al joven muchacho de ayer a la noche, hay algo en él que me atraía, so se bien qué, igual seguramente no sea gay, o por lo menos no salió del closet. Hundido en ese mar de pensamientos caigo en la cuenta de que él es ese encargado que estoy esperando y que seguramente esté aquí, toda esa idea me puso ridículamente nervioso.
- hey! Has vuelto! Qué bueno volver a verte!- era él tras el escritorio, seguía con esa cantidad de gel en el cabello, pero esta vez sólo llevaba una chomba negra y unos pantalones rojos bastante ajustados - enfócate Kurt!- me pedí por dentro.
- oh! Hola! Si tenía que devolver este libro- se lo entregué- casi me olvido de traerlo, jaja- reí estúpidamente nervioso
- ya veo, igual no hay problema, veo que eres un usuario frecuente, por unos días no hubiera habido problema alguno, Kurt? Cierto?-
- así es! Oh! Genial, si vengo bastante aquí, tu nombre era Blaine, correcto?-
- si, así es- bajó la mirada
- disculpa, es que no he dormido mucho últimamente- me sentí un idota- veo que la gente lee mucho los sábados por la noche, esté lugar está repleto- bromeo para romper un poco la incomodidad. Al parecer funcionó porque el ríe.
- uff! No tienes idea, me espera una larga noche, viendo como se junta el polvo en los estantes. No pude evitar reír ante ese comentario.
- parece un excelente plan- en ese momento no se qué fue lo que me llevó a decir lo siguiente- podría quedarme aquí? Realmente no tengo nada para hacer y de paso te haría compañía un rato- creo que nunca en la vida me sentí tan avergonzado. Debe pensar que estoy desesperado, o que soy algún loco. Me sentí muy patético.
Blaine se quedó sorprendido y callado, muy callado. No tendría que haber dicho nada, qué diablos me sucede! Cómo voy a pensar que aceptaría quedarse sólo con un completo extraño.
Cuando veo que está por contestarme algo, me le adelanto a hablar.
- lo siento! Seguro tienes trabajo que hacer o no, o tal vez quieres estar solo y yo vengo a arruinarte el momento, de verdad lo lamento Blaine! Discúlpame, mejor me voy- el se me queda mirando con una le ve sonrisa, seguro debe pensar que estoy loco, tomo mi bolso y camino hacia la salida.
- espera Kurt!- me grita y me alcanza corriendo- realmente e vendría bie un poco de compañía- me detengo y lo miro- quisieras quedarte? Hay una máquina de café en el pasillo tres, qué te parece?-
- me parece una muy buena idea- sentí un alivio enorme- claro si no te estorbo, porque si tienes trabajo que hacer, no hay problema-
- Mirá Kurt alrededor!- me señala con la mano- crees que tengo mucho trabajo para hacer?- se ríe – ven, deja tus cosas si quieres en el escritorio, y vamos a buscar una taza de café-
Dejé mi bolso y abrigo en la silla del escritorio y lo seguí. Llegamos finalmente a la máquina de café, y mientras esperábamos que la máquina terminara de servir, Blaine se recargó en la pared , se cruzó de brazos y me miró, yo me sentía intimidado, nervioso, como si fuera un adolescente.
- así que Kurt, Hummel?- levantó una ceja
- correcto- le sonreí
Blaine tomó los benditos cafés y me hizo una seña con la cabeza para que lo siguiera. Caminamos por los pasillos hasta llegar a la sala de lectura.
- en dónde te gustaría sentarte?- me pregunta
- mmm, vamos a esta- dije señalando la mesa en la cual siempre me siento- porque aquellas dos se tambalean, hay que arreglarlas- lo señalé y reí- y aquella esta en medio de una corriente-
- wow! Conoces mucho mejor este lugar que yo- rió mientras tomaba asiento y me acercaba la taza de café humeante
- y paso mucho tiempo aquí, es un buen espacio para estudiar- tomo un sorbo mientras lo miro- por cierto, nunca antes te había visto, si bien no vengo siempre a la noche, pero las veces que he estado nunca te vi –
- ah, eso es porque empecé a trabar aquí hace ya tres semanas, antes trabajaba en una librería del centro, pero se me complicaba con los horarios, por lo que un trabajo nocturno era la mejor opción que tenía- bebió de su taza- y como mi padre tiene un conocido aquí, logré entrar-se acercó un poco más a la mesa, sus ojos brillaban aún más por la luz- y dime, qué estudias?-
- ya veo… estudió licenciatura en química- el afirma con la cabeza- ya estoy en mi tercer año, y planeo especializarme aunque todavía no se en qué- le confieso
- wow! Debe ser complicado-
- puede ser…y tu además de trabajar acá, estudias?-
- digamos que estudio leyes por la mañana, gracias a mi padre, y por la tarde hago lo que me gusta, que es música, con 21 años pretendo ser un excelente compositor y cantante algún día- me quedé sin aliento, un alma que me puede entender!, tomó un poco más de su café y continuó- así qué química huh?, te ves muy joven para ser un científico jajaja- bromeó, esa sonrisa era muy hermosa
- tal vez, tengo 22 años, y un legado familiar atrás de físicos y matemáticos, faltaba un químico y aquí estoy- le hago media sonrisa, el asiente
- te entiendo, también estás obligado a estudiar… eso apesta bastante- se queda mirando la taza y me dirige una mirada después, carraspea la garganta- y dime, eres amante del café?, yo soy un apasionado, mi pedido siempre es un mocca bien cargadito-
- no se si soy muy amante, pero últimamente tomo bastante, jajaja, yo prefiero el capuccino con extra crema-
- en serio? Es genial, yo conozco una cafetería en el centro que hacen unos maravillosos, es un lugar pequeño, medio escondido, a mitad de cuadra, entre la novena y la undécima-
- no lo puedo creer! Yo trabajo ahí, estoy todos los días por la tarde-noche, qué loco! Por ahí nos cruzamos antes –
- puede ser, en la semana paso y te saludo, seguro cuando salga de algún ensayo- me miró pícaramente poniéndome un poco nervioso- te puedo hacer una pregunta? por ahí es muy personal-
- Adelante! Pregunta- tenía curiosidad
- Qué es lo que más te gusta en el mundo?- lo miré extrañado, no comprendía qué quería decirme- tu sabes, lo que en verdad te apasiona, por ejemplo no sé algún deporte, escribir, dibujar, no creo que sea hacer reacciones todo el tiempo por lo que me contaste-
- oh! Entiendo, jajaj- me incomodé un poco más- en realidad yo…- lo que iba a decir nunca lo dije tan fuerte- me gusta cantar- creo que me sonrojé
- en serio? Podría escuchar tu voz? Realmente me encantaría-
Creo que casi escupo todo el café cuando me pidió que cantara, no podía hacerlo, realmente no podía, ni siquiera frente a mis amigos. Creo que el noto mi ansiedad porque su sonrisa se borró por completo cambiando su cara a una de preocupación.
- Discúlpame, si no quieres cantar está bien, no quiero incomodarte-
- descuida, no hay problema, creo que mejor me voy, tendría que aprovechar para dormir un poco- dije apenado- la verdad que la pasé muy bien, hace mucho que no disfrutaba de una buena charla-
- qué lástima que tienes que irte, yo también la pasé muy bien, es muy agradable hablar contigo, hiciste mi noche más amena-
Antes de que notara que me había sonrojado, me levanté de la mesa y fui a buscar mis cosas, él me acompañó. Tomé mi bolso y mi abrigo y caminé hacia la salida mientras Blaine me seguía acompañando.
- mañana trabajas en la cafetería?-
- si, entro a las dos de la tarde-
- Genial, entonces pasaré a saludarte, tal vez podemos seguir charlando un poco-
- Estaría bueno, aunque no se si pueda hablar mucho en mi horario de trabajo, pero ven y te invito un mocca- le sonrío
- ok! Gracias Kurt!- me abre la puerta, la brisa helada golpea mi cara, le sonrío por última vez y cruzo el umbral.
- Adiós Blaine, nos vemos- doy media vuelta y camino
- Adiós kurt…. Espera!- me detengo y giro para verlo- me podrías dar tu número de celular, así te aviso cuándo voy mañana a la cafetería-
- claro, no hay problema, me prestas tu teléfono- el me lo entrega y yo anoto mi número en el- mándame un mensaje luego así te agendo-
- Genial lo haré!, gracias Kurt, nos vemos, cuídate- sale corriendo para adentro y yo sigo mi camino, en la cara una sonrisa muy estúpida. Definitivamente este había sido el mejor sábado en mucho tiempo.
Bueno chicos! Aquí les dejo el primer capítulo de esta historia, gracias por sus comentarios, espero que les guste, tengo un par de ideas que de apoco veré cómo desarrollarlas, también acepto ideas o cambios que se les pueda hacer, cualquier cosa que sea constructiva.
Gracias por leer, me hace muy feliz, lo tomo como una forma de llegar a todos uds.
Besos
-Bel-
