Sigo con esta historia, pero antes de empezar quiero agregar una frase que seguramente mas de uno debe de conocer.
''Si amas a alguien déjalo ir. Si vuelve es porque es tuyo. Sino, entonces nunca lo fue''
Después explicó que tiene que ver con el capitulo, si es que alguno no lo entendió todavía.
Digimon no me pertenece, es propiedad de Akiyoshi Hongo.
Incompatibles
Ai no tame ni o wakare*
Desde el día en que comencé mi entrenamiento, la disciplina es lo que ha marcado mi camino. Para casi cualquiera que halla oído hablar de mi, el orden y seguir las reglas es lo que más me preocupa, sino lo único que me importa. Me creen insensible a lo que ocurre a mi alrededor a menos que me afecte directamente, piensan que soy tan frío como el hielo.
¿Saben algo? Tal vez tengan razón.
Pero no siempre he sido así, o al menos eso espero. Antes, cuando era solo un Patamon y empecé con mi entrenamiento, las leyes y la disciplina eran lo último que se me venía a la cabeza. En aquel entonces lo único que quería era hacerme fuerte para proteger a todos aquellos que amara, no soportaba la idea de que mis amigos o familia estuvieran sufriendo sin poder hacer nada al respecto. Quería hacerme fuerte, no aprender un montón de reglas que creía que serían inútiles en batalla.
Y entonces la conocí.
''Soy Salamon, mucho gusto'' Fue lo primero que me dijo cuando nos presentaron como compañeros de entrenamiento, para después agregar que no me dejara engañar por su pequeño tamaño, que era muy fuerte. Debo admitir que al principio le tuve un poco de miedo, había oído decir que otro digimon que había cometido el terrible error de reírse de ella y durante toda una semana estuvo casi sordo del potente grito que le lanzó.
Pero después de solo un par de días de entrenar con Salamon descubrí que todos los rumores acerca de lo terrible que era ella estaban injustificados. No era ruda por naturaleza, solo quería que la respetaran y que la trataran como a cualquier otro digimon de la sección. Ella quería mucho a su abuela Babamon, que la había criado desde que era bebé, y se preocupaba por los otros miembros de nuestra sección, aunque estos le temieran. En realidad era muy linda, dulce y tierna; y al darme cuenta de eso fue cuando comencé a caer en este pozo sin fondo en el que todavía me encuentro hoy en día. La verdad es que no le guardo rencor, ella no tenia idea del efecto que su forma de ser tuvo en mi en aquel entonces, aun ahora ignora el efecto que tiene sobre mi.
¿Quién lo mandaba a enamorarse de su mejor amiga? ¿Por qué, de todas la digimon que existían en el mundo, tenia que fijarse justamente en ELLA, la única que no soportaría perder? No se atrevía a decirle lo que sentía por miedo a que no sintiera o mismo, la conocía demasiado bien y sabía que si no correspondía a sus sentimientos, Salamon era capaz de apartarse de su lado para no hacerlo sufrir con su presencia. Finalmente se armó de valor suficiente como para decírselo, pero justamente cuando había decidido confesarle mis sentimientos…
A ambos se nos ocurrió digievolucionar.
…
Cuando digievolucioné a Angemon, lo primero que hice fue ir a decírselo a mi mejor amiga, y me llevé una buena sorpresa cuando al abrir la puerta de su casa me encontré con una gatita blanca con morado a punto de salir, seguramente a hacer lo mismo que yo. No me tomó ni medio segundo darme cuenta de que era ella, aun si no hubiera estado en su casa, habría reconocido esos enormes ojos azules y esa sonrisa en cualquier parte. Ella tampoco tardó en reconocerme, aunque hizo un par de bromas acerca de mi casco. Yo tampoco fui precisamente angelical, al ponerme a decir que me perseguía una gata demonio de verdad vinieron los de control animal. Todavía no estoy seguro de como los convencimos que era solo un malentendido, ella de verdad parecía una gata del demonio cuando trataron de ponerla en una jaula. Me da escalofríos el solo pensar lo que será capaz de hacerme cuando decida cobrarme esa broma.
…
Al principio las cosas siguieron como siempre, ella viéndome solo como a un amigo y yo enamorándome mas y mas con cada día que pasaba a su lado, pero entonces nuestros maestros comenzaron a separarnos, diciendo había demasiada diferencia de poder entre nosotros. Eso solo era una excusa y lo sabía, a pesar de su pequeño tamaño Gatomon era una de los digimon adultos mas poderosos que cualquiera halla visto, fácilmente sería capaz de derrotar a muchos guerreros experimentados. Pero aun así ninguno de nosotros hizo una sola objeción al respecto, tal vez pensando que aprenderíamos más si entrenábamos con otros oponentes de vez en cuando.
En mi caso funcionó, día tras día comencé a luchar contra digimon más fuertes que yo o que tuvieran experiencia en combate que compensara su falta de poder, sino ambos. De hecho en un par de ocasiones incluso pude enfrentarme contra algunos digimon de nivel perfeccionado. Me emocioné con esto, era lo que secretamente llevaba mucho tiempo deseando, sentía que finalmente todo el duro trabajo estaba dando resultados. Al fin me estaban tomando en serio como guerrero.
Para Gatomon, en cambio, las cosas empeoraron. Debido a su aspecto engañosamente inofensivo y a su carácter que a veces hacia recordar a una bomba de tiempo, nuestros maestros la relegaron a un lado diciendo que era 'Demasiado salvaje para poder ser una buena guerrera'. Apenas me enteré la sangre me hirvió ¿Cómo se atrevían a decir eso? No la conocían ni en lo mas mínimo. Ella no era salvaje en absoluto, pero aunque lo fuera ¿Por qué eso sería un problema? ¿Por qué debería impedir que la tomaran en serio como guerrera? Quería que la respetaran, que respetaran su sueño de convertirse en guardiana del digimundo. Era un deseo muy noble, mucho mas que otros que solo querían hacerse mas fuertes, pero al parecer eso no era suficiente para ellos.
…
—Es problema no es que sea tan pequeña –Me confesó Gabumon una tarde después de entrenar. Ya en varias ocasiones los habían puesto de compañeros desde que digievolucionó y se habían hecho buenos amigos. Como WereGarurumon era un poderoso adversario- Ni tampoco que su carácter sea algo complicado, aunque eso tiene mucho que ver. El problema principal es que Gatomon no es del tipo que acepta ordenes fácilmente, ni tampoco parece del tipo del que si descubre que hay problemas se queda de brazos cruzados sin hacer nada al respecto, escucha a su corazón antes que a su cabeza.
— ¿Pero eso no es algo bueno para un guerrero? –Le pregunté pensativo. Lo que le acababa de decir encajaba a la perfección con la gata, pero en su opinión la haría una excelente guardiana algún día.
—En otro lugar tal vez sería así, pero en Kiritsu lo que importa sobre todo lo demás es la 'Disciplina', de allí su nombre –Explicó el digimon con cuerno- Aquí se enseña a los digimon a mantener la calma y a reflexionar incluso en medio del combate, debido a que es demasiado peligroso dejarse llevar por las emociones en mitad de una misión, podría llevar a un guerrero a cometer errores fatales. Por ejemplo tu, Angemon. A pesar de que puedes ser un poco impulsivo o impaciente a veces (Especialmente cuando se trata de Gatomon), eres tranquilo y respetas las decisiones de tus superiores, aunque puedan parecer un poco duras en ocasiones, si sabes que tienen fundamento. Te guste o no, lo que te define como guerrero es la disciplina.
— ¿Y a Gatomon? –Quise saber finalmente- ¿Qué es lo que la define como guerrera? Porque obviamente no es la disciplina –Gabumon sonrió al oírlo, la sola idea de que Gatomon se dejara regir por la disciplina era ridícula.
—En el caso de Gatomon lo que la define es la 'Pasión'. Y no solo como guerrera, la define en todos los sentidos –Dijo después de pensarlo un momento- Pase lo que pase o se enfrente a quien se enfrente, ella siempre luchará apostando su corazón o incluso su vida de ser necesario. Pero la pasión es el opuesto de la disciplina, y ella no podrá progresar en Kiritsu a menos que renuncie a toda esa pasión.
—Pero si lo hace dejará de ser Gatomon –Contradijo el digimon sagrado. Si Gatomon renunciara a la pasión que tenia dentro de ella, le estaría dando la espalda a todo aquello que la hacia tan maravillosa. Sus sueños, sus alegrías, esa terquedad que tenia y a veces lo volvía loco; todo eso desaparecería si renunciaba a su pasión.
—Exacto, y mientras mas tiempo la sigan reprimiendo al hacerla a un lado, mas posibilidades hay de que se dé cuenta de donde esta su 'problema' y trate de hacer algo al respecto. Lo mejor sería que se transfiriera a otra sección, para un guerrero apasionado lo peor que puede pasarle es quedarse en un lugar donde reine la disciplina.
— ¿Transferirse? –Repetí nervioso. Sabía que era lo mejor para ella, pero de ninguna manera quería que se fuera lejos, ya bastantes problemas tenia para verla desde que digievolucionaron.
—Sé que es difícil para ti, pero tienes que pensar en lo que es mejor para Gatomon ¿De verdad crees que podrá ser feliz en un lugar donde nunca será aceptada? ¿No sería mejor que estuviera en otra sección, en donde si puedan apreciar sus virtudes como guerrera?
…
Después de esa charla con Gabumon, no paré de preguntarme cual sería la decisión correcta. No quería perder a Gatomon, pero tampoco quería que ella siguiera siendo desplazada solo por no encajar en Kiritsu. Al final decidí que lo mejor sería no hacer nada hasta saber su opinión. Tenía que saber que pensaría ella sobre dejar Kiritsu, si estaría dispuesta a dejar todo lo que conocía para poder cumplir su sueño.
Si Gatomon continuaba en Kiritsu había muy pocas posibilidades de que pudiera alcanzar su sueño, no a menos de que renunciara a lo que la hacía ser como era. Y el solo pensar en que estuviera dispuesta a hacer ese enorme sacrificio me provocaba un miedo tan terrible que casi no me dejaba respirar. La idea de sugerirle que se transfiriera me acosaba todo el tiempo, no quería que ella se fuera pero mucho menos quería que la siguieran tratando así. Si ella se quedaba tarde o temprano tendría que sacrificar su sueño por su pasión, lo que la deprimiría enormemente. Sería un precio demasiado alto. Pero si elegía renunciar a su pasión por su sueño, el precio sería todavía mayor; se volvería una cáscara vacía, podría incluso llegar a olvidar que fue lo que la impulsó a hacer ese sacrificio. Terminaría por perderlo todo.
Si se quedaba y seguía siendo ella, perdería su sueño. Si se quedaba y cambiaba su pasión por disciplina, perdería su corazón. Pero si se iba… entonces sería yo quien la perdería a ella. Decirle adiós sería doloroso, no estaba preparado para dejarla ir. Jamás podría estar preparado para renunciar a ella.
…
— ¿Nunca has pensado en irte? –Le pregunté finalmente a Gatomon un día cuando me la encontré por pura casualidad. Tenía que saber que pensaría ella sobre dejar Kiritsu, si estaría dispuesta a abandonar todo lo que conocía para poder cumplir su sueño en otra sección.
— ¿Irme? –Repitió la minina sin entender- ¿Por qué tendría que irme? Soy feliz en este lugar
''¿En serio?'' Quiso preguntarle, pero no tenia el valor para hacerlo ''¿De verdad eres feliz aquí?'' Pero cada vez que estaba apunto de decírselo, ella le daba una de sus dulces sonrisas y perdía cualquier deseo de saber su respuesta. Si le decía que si otra vez, sería capaz de aceptarlo aun sabiendo que seguramente le mentía. Si le decía que no, entonces tendría que aceptar la idea de Gabumon y sugerirle que se transfiriera a otra sección en donde si la respetaran y tomaran su sueño en serio. Y no estaba preparado para dejarla ir. Jamás estaría preparado para dejarla irse de mi lado.
…
Al final, tuve la respuesta una tarde sin que yo se lo preguntara. Había sido mandado a llamar por los líderes de nuestra sección, pero cuando llegué descubrí que ya había alguien mas hablando con ellos.
— ¡¿Por qué demonios no puedo entrenar con alguien decente?! –Escuché que gritaba Gatomon del otro lado de la puerta. Sin hacer el menor ruido me acerqué para escuchar la conversación sin ser descubierto.
—No tienes la experiencia ni el poder suficiente para que te permitamos hacer lo que se te plazca. Todavía tienes mucho que madurar antes de estar lista para pasar al siguiente nivel –Contestó uno de los líderes con una calma que solo la enfureció mas.
— '¿El siguiente nivel?' –Repitió escupiendo las palabras- Soy tan fuerte como cualquier nivel adulto, tal vez mas teniendo en cuenta que Angemon era mi compañero de entrenamiento. Y no voy a ganar experiencia en combate a menos que entrene con alguien de mi mismo nivel, estoy cansada de perder el tiempo con los novatos.
—Pues es justamente como un novato que te estas oyendo en este instante –Contratacó otro de ellos en tono de reproche- Aprende a respetar antes de venir a exigirnos respeto. Si quieres que te tomemos en serio en este lugar es mejor que abandones de una vez ese temperamento tan infantil y rebelde que heredaste de tus padres –Ese fue un golpe bajo. Nadie aparte de Babamon tenía permitido quejarse de sus padres, y ella solo lo hacía cuando Salamon la volvía loca.
''Pudiste haber heredado la personalidad casi angelical de tu padre y los poderes curativos de tu madre'' Decía cuando, por ejemplo, la llamaron porque su nieta se peleó ella sola con la mitad de nuestros compañeros de sección (Y aun así les dio una paliza) ''Pero no: Tenias que heredar el carácter a veces hasta demoníaco de tu madre y los poderes monstruosos de tu padre'' Pero a pesar de lo mucho que se quejaba, a los pocos minutos ya estaba felicitándola por haberse defendido. Siempre le decía que sus padres estarían muy orgullosos si pudieran verla. Y que si así fuera, a su padre le darían como mínimo tres infartos al mismo tiempo.
—Si no tienes mas que decir, es mejor que se marche –La despachó el primero abriendo la puerta.
Por suerte tuvo tiempo de volar hasta el techo para que Gatomon no lo descubriera. Desde esa posición la vio irse, pero aun a esa distancia fue capaz de distinguir su semblante derrotado y como una lagrima traicionera se escurría por su mejilla antes de que la apartara con brusquedad. Eso fue demasiado para mi, ya no podía seguir viendo como la despreciaban y la hacían a un lado solo por no encajar en este lugar. Por mucho que me doliera, había llegado la hora de despedirme de Gatomon.
…
Gracias a Gabumon me enteré de cuales serían los mejores lugares para una guerrera apasionada como Gatomon, y también gracias a los contactos que tenia en las distintas secciones me enteré de que había una vacante justamente en la mejor de todas: Jōnetsu. Nada menos que la única que podía compararse con Kiritsu a pesar de tener ideologías totalmente distintas. En otras palabras, el lugar perfecto para esa gatita que sin darme cuenta me había robado el corazón.
Me sentí un poco culpable por aprovecharme así de sus conexiones, pero Gabumon insistió en que lo hacia gustoso. Que él también quería ayudar a Gatomon.
—Sé como duele el no encajar completamente en tu sección, sentir que tu eres distinto de tus compañeros sin saber el por qué –Sus siguientes palabras fueron toda una revelación. Él había formado parte de Jōnetsu en el pasado, pero no se sentía totalmente a gusto en ese lugar. No es que lo hallan marginado ni nada parecido, como en el caso de Gatomon, sino que simplemente no pensaba de la misma manera que sus compañeros- Desperdicié mucho tiempo tratando de adaptarme, hasta que un día conocí a un digimon de esta misma sección que estaba pasando por lo mismo. Agumon y yo nos volvimos buenos amigos, y un día hablamos acerca de intercambiar secciones. Al principio solo bromeamos, pero con el correr de los días la idea fue ganando peso. Como una semana después decidimos hacer el intento, cada uno pasaría una semana o hasta que aguantara en la sección del otro ¿Y sabes algo? Todavía ninguno de los dos ha querido volver a cambiarse, yo encajó mejor aquí y él se siente como en casa en Jōnetsu. Finamente estamos donde debimos estar desde el principio.
El saber aquello me animó un poco, así entendí que cuando se transfiriera Gatomon contaría al menos con un posible aliado. Pero aun así estaba tan ocupado esos días que no encontraba el momento oportuno para entregarle la solicitud a Gatomon para que la llenara, aunque debo admitir que tampoco es que lo buscara precisamente.
— ¿Cuál es el color favorito de Gatomon? –Preguntó una tarde Gabumon leyendo un papel.
— ¿Para qué quieres saber eso? –Pregunté desconfiado. Lo único que me faltaba en esta situación era que mi nuevo amigo se enamorara de la misma digimon que yo, y que además estaba tratando de mandar lejos en contra de mi voluntad.
—Tranquilo, no trato de meterme en tu territorio –Contestó divertido haciendo que me ruborizara- Solo estoy tratando de llenar su solicitud para Jōnetsu, no van a esperarla para siempre.
— ¿Preguntan cuál es su color favorito? –No entendía para que querrían saber eso.
—No les interesan solo las habilidades como guerreros, quieren saber un poco de cada nuevo aprendiz. Además, no es como si estuvieran preguntando como se llamaba el peluche con el que dormía cuando era bebé o que es lo que mas le da miedo.
''Poro-poro'' Pensé recordando la bola rosa que tenia cara de pájaro y alitas que abrazaba cada vez que estaba triste ¿Sería demasiado raro si admitiera que a veces estaba celoso del peluche? Seguramente.
En cuanto a lo que mas la asustaba, eso era simplemente separarse de quienes quería. Aunque no lo admitiera ni muerta, Gatomon odiaba perder a quienes amaba, haría lo que fuera para quedarse a su lado, incluso tener que soportar…
— ¡Idiota! –Grité al darme cuenta finalmente. Ella no era ninguna tonta, por supuesto que se habría dado cuenta de que transferirse era la mejor opción si quería cumplir su sueño- ¿Cómo no lo vi antes? –Se reprendió con dureza.
— ¿Qué pasó? –Preguntó Gabumon preocupado por su repentino estallido.
—Ella no tiene pensado transferirse –Expliqué con los dientes apretados. Esa gata loca estaba dispuesta a seguir soportando que la discriminaran y la trataran como si no fuera lo bastante buena para que no tuvieran que decirse adiós. ÉL era la razón por la que se quedaba, la razón por la que todavía seguía en Kiritsu en vez de haberse ido a otro lugar cuando Babamon falleció. No podía dejarla seguir haciendo eso, tenia que obligarla a pensar en lo que era mejor para ella antes que pensar en los demás al menos por una vez. De ninguna manera iba a dejarla sacrificar su sueño por su causa, de un modo u otro conseguiría que esa testaruda alcanzara su objetivo, aunque para ello tuviera que hacer trampa.
Quitándole la birome a Gabumon se puso a llenar él mismo la solicitud de Gatomon para Jōnetsu a pesar de que la sola idea le oprimiera el corazón. Después de todo, la conocía mejor que nadie en el mundo. Y era lo menos que podía hacer por ella por todo lo que había hecho por él.
…
Ahora ya estaba todo listo. Hace unos días había recibido una carta de Jōnetsu aceptando la transferencia de Gatomon, pero lo había estado posponiendo desde entonces. A pesar de que sabía que era lo mejor para ella, no tenia el valor suficiente para mirarla a la cara cuando se enterara de lo que le hice. Sin duda estaría furiosa con él por meterse en sus asuntos. Pero no me arrepentía, sabía que Gatomon avanzaría mucho mas rápido si se cambiaba a Jōnetsu, si seguía en Kiritsu lo único que conseguiría era que la siguieran discriminando.
Finalmente, el día anterior a su partida, me decidí a confesárselo todo. No solo que yo la había cambiado de sección sin avisarle, sino también que era lo que sentía por ella. Tal vez no volvería a verla por mucho tiempo y no quería que se fuera sin, al menos, decirle como me sentía. Por eso fui a su casa y la esperé hasta que regresara de entrenar, con algo de suerte podríamos hablar un poco o incluso cenar juntos, como en los viejos tiempos, antes de que tuviera que decírselo todo.
Esa fue su idea, lo que realmente quería hacer. Pero al verla llegar y sonreírme ilusionada… No pude. Yo, uno de los digimon mas poderosos de Kiritsu, no tenia el valor de ver a la digimon que amaba a los ojos y decirle lo que hice sin su consentimiento. No me importaba como se veía, no me importaba su actitud, no me importaba que todo el mundo pensara que ella era débil, loca o violenta; yo solo la amaba sin remedio… Y por eso no podía confesarle mis sentimientos.
Si le decía que la amaba y ella me correspondía, a pesar de lo feliz que me haría Gatomon no querría irse de ninguna manera, y eso a la larga la lastimaría más a ella que a mí. Y si no me amaba, entonces ella igual querría quedarse para que pudiéramos seguir siendo amigos. Nuestra amistad era demasiado importante para ella. Solo había una manera de que estuviera dispuesta a irse, y era si creía que él la odiaba.
— ¿Angemon, qué sucede? –Me preguntó todavía sonriendo. Adoraba esa sonrisa tan luminosa que tenia y que solo me regalaba a mí. Incapaz de hablar, me limité a entregarle la solicitud y a irme sin atreverme a mirarla a los ojos. Si lo hacía corría el riesgo de decírselo todo, no podía permitirse esa debilidad. No cuando su sueño dependía de mis acciones.
Sabía que probablemente ella terminaría odiándome, esperaba que lo hiciera en realidad. Si me odiaba, entonces Gatomon no dudaría en dejarme; si me odiaba no le importaría ni en lo más mínimo lo que me pasara. Si ella me odiaba… entonces podría perseguir su sueño. Apenas doblé la esquina me apoyé contra una pared, con el corazón gritándome que volviera y le dijera la verdad antes de que fuera tarde. Pero no le hice caso, no podía darme el lujo de ceder a mis deseos sabiendo que a la larga la haría sentir miserable.
—Por favor no me odies, no sabía que otra cosa hacer para hacerte feliz.
Continuará.
Al final me llegó la inspiración y pude terminarlo hoy.
Espero que con esto se entienda porque Angemon le hizo eso a Gatomon, no fue por maldad sino por amor. Y no es como si lo hubiera disfrutado, se rompió el corazón al tener que dejarla ir.
Al leer los comentarios me di cuenta de lo frío que MagnaAngemon era en este fic. La verdad a mi no me parecía tan malo al principio, después de todo yo sé lo que realmente siente, pero la verdad es un…
Al menos ya se sabe porque apartó a Gatomon de su lado la primera vez, y quien le dio la 'brillante' idea de hacerlo a sus espaldas. Nada mas queda saber en que demonios estaba pensando cuando le dijo a Angewomon todo eso de que ya no quería saber nada de ella.
Yo le echo la culpa a Kiritsu y su medio millón de reglas por haberlo vuelto tan frío y difícil de entender, aunque por si solo seguramente habría cometido muchos errores también. Una pista: A pesar de su aparente frialdad es casi tan apasionado como Angewomon, sino más. En especial cuando alguien trata de meterse con lo que considera que le pertenece.
Ai no tame ni o wakare: quiere decir literalmente 'despedida por amor'. Creo que voy a seguir poniéndole nombres japoneses a los capítulos.
lady gatomon: Gracias por ser la primera en comentar, y no te preocupes de ninguna manera voy a dejar Un nuevo comienzo.
Natsuki Aiko: Que bueno que te gusto.
Guest: Seguramente tenés razón.
Wanda-Marie840: ¡Claro, claro, claro!
Angelique Kaulitz-Cullen-Black: Quería que ella fuera feliz, y creyó que no podría serlo si seguía con él en Kiritsu.
Lord Pata: No es tan frío, difícil de entender si.
yei-lin: La primera vez solo pensó en lo que era mejor para ella, pero en la segunda se preocupó mas por lo que él sentía.
Last Dream: Que bueno que te interesó, y a mi también me gusta mucho el Takari.
patagato: Tenía una explicación para actuar así la primera vez. La segunda tal vez no tanto.
Sugerencias y críticas son bienvenidas.
Nos vemos.
