Capítulo 2

Mi soledad y yo.

Por favor, cuando puedas llámame, que mi soledad y yo sin ti no nos llevamos bien...

"Buongiorno, Principessa".

Teddy sentía el tibio y reconfortante aliento de Henry en su oído, su voz aún ronca por tanto dormir resonaba en sus oídos al tiempo que la arrastraba de la inconsciencia hacia un nuevo día.

"Buongiorno, Principessa. Amor, despierta".

A pesar de que Teddy por alguna razón luchaba por permanecer dormida, la voz de Henry en conjunto con los besos que recorrían desde su sien hasta sus hombros hacía imposible la tarea. Pero había algo más, algo estaba fuera de lugar, poco a poco la voz de Henry se iba haciendo más y más tenue ante el estridente sonido de algo que Teddy aún no podía identificar.

"Buongiorno, Principessa... Buongiorno, Principessa... Buongiorno, Princi...".

Y de repente, así como había llegado el dulce sonido de su voz éste desapareció sustituido por el estridente timbre del teléfono que logró sacar a Teddy del mejor de los sueños que había tenido en mucho tiempo.

Abriendo los ojos de golpe Teddy se topó con la cruda realidad; Henry no estaba a su lado, ella estaba sola. El tiemble del teléfono seguía sonando, casi como queriéndole decir que contestara lo antes posible, que era urgente que levantara la bocina, que alguien tenía algo importante que decirle pero Teddy simplemente permaneció acostada, mirando al techo esperando a que el teléfono dejara de sonar y así fue, pocos segundos después la casa volvió a quedar en completo silencio, salvo por el ruido de la lluvia nocturna que golpeaba en su ventana.

Pocos minutos después el teléfono volvió a sonar y esta vez logró sacar a Teddy de su estupor, levantándose lentamente se sentó al filo de la cama mirando los números rojos del reloj que estaba sobre la cómoda junto a su cama, 3:15 a. m., ya con su cabeza más despejada pensó "¿Quién podrá ser a esta hora? Casi nadie sabe el número de mi casa".

Con paso lento Teddy se dirigió a la sala para tomar el teléfono, esperando que en el trayecto quien fuera que solicitara hablar con ella desistiera, pero no fue así. Con la mano temblorosa Teddy tomo el teléfono.

"Teddy Altman". Su voz, a pesar del sueño y el temblor de su cuerpo logró sonar firme y clara.

"¡Teddy! Oh por Dios, por fin contestas el teléfono".

Sin necesidad de introducciones Teddy supo de inmediato quien era, Owen, quien a diferencia de ella, su voz sonaba ansiosa y acelerada.

"¡Owen! ¿Qué tal? ¿A qué se debe tu llamada? Sobre todo a esta hora de la madrugada ¿Sí sabes que son las tres de la mañana aquí en Alemania?" A pesar de que en las últimas semanas Teddy no había logrado entablar una conversación de más de 5 minutos con alguien se sorprendió al escucharse tan segura de sí misma, sobre actuada incluso, solo esperaba que su tono convenciera a Owen de que todo estaba bien.

"¡Es verdad! Perdón Teddy, perdón, lo olvidé por completo pero desde hace más de un mes que he intentado localizarte sin éxito, no sabes lo difícil que fue conseguir tu número telefónico, llamé a MEDCOM y transfirieron mi llamada al Centro Médico Regional pero ahí no pudieron darme mucha información sobre tu paradero, incluso me dijeron que aún no te integrabas al puesto como directora, Teddy ¿Está todo bien? ¿Por qué aún no estás ejerciendo en Landstuhl?".

Las palabras de Owen eran apresuradas, con un timbre alarmante en su voz, con lo cansada que Teddy estaba por poco y no pudo distinguir lo que Owen decía, pero su última pregunta la hizo sentir un gélido escalofrío recorriendo desde la nuca hasta la punta de sus pies. Su primer pensamiento fue "Oh, Owen, si tan solo supieras lo que pasa conmigo" pero solo se limitó a contestar con falso positivismo. "Oh, es una larga historia que no querrás oír, pero en fin, tú fuiste quien llamó ¿A que debo la sorpresa?".

Tras unos segundos, que en el silencio de la fría noche parecía horas para Teddy, Owen por fin respondió. "Necesitaba hablar con alguien, no con alguien en realidad, contigo"

Por un momento Teddy sintió como el coraje crecía en su pecho, pensando "Claro, primero me mandas al otro lado del mundo y ahora quieres hablar conmigo" pero así como llegó la rabia la preocupación la sustituyó ¿Qué podría estar pasando con Owen para mover cielo y tierra con tal de localizarla?

"O-oh, y ¿De qué querías hablar?" está vez su voz era suave, casi susurrando.

Owen dejó salir un profundo suspiro y contestó "La verdad que es algo terrible pasó en Seattle y necesitaba hablar contigo, aunque supongo que ya te enteraste de lo ocurrido, todo mundo lo sabe".

"Oh no, no más malas noticias" Teddy pensó, es que ¿Acaso ese hospital está maldito o algo? Aunque no quería saber nada más de nadie y mucho menos malas noticias al final la duda la estaba matando, por lo que con mucho cuidado respondió "Owen ¿Está todo bien? ¿Qué pasó? No he sabido nada de nadie desde que dejé América".

"¿Cómo? ¿No te enteraste? Teddy ¡Salió en todos los periódicos! Fue una pesadilla, el jet que transportaba al equipo de cirujanos que fue a California para realizar una cirugía se desplomó en medio del bosque" Las últimas palabras de Owen prácticamente fueron gritos de enojo ¿Cómo era posible que Teddy no supiera nada de lo ocurrido?

Teddy se quedó helada "Espera… ¿Te refieres al jet que transportaba a Cristina, Arizona y el resto del equipo?".

"¡Ese mismo, Teddy! Y lo peor no fue eso..." Owen se tomó una pausa para elegir las siguientes palabras, al parecer Teddy no sabía del accidente y mucho menos que Mark y Lexie habían muerto y después de cómo había manejado la noticia de la muerte de Henry no estaba seguro de si quería repetir la experiencia, al final no tuvo otro remedio "Mark y Lexie..." una pausa, un segundo, luego otro.

"¡Mark y Lexie qué, Owen!" Dijo Teddy casi gritando.

"Lexie murió a los poco minutos del desplome y Mark unas semanas después".

Teddy se quedó en blanco, no podía pensar, no podía hablar, sentía y escuchaba su corazón latiendo en su garganta y sus oídos.

"Además Arizona..." Esta vez al escuchar el nombre de la que una vez fue su mejor amiga y confidente Teddy por fin pudo recuperar su voz "¡¿Qué pasó con Arizona?! Por favor, dímelo Owen" sus palabras eran urgentes al tiempo que sus mejillas estaban empapadas de lágrimas.

"Tranquila, tranquila, Arizona está viva pero... perdió una pierna en el accidente" Owen respondió solemnemente.

"No es posible, no es posible" Teddy repetía una y otra vez. "¿Y Cristina? ¿Cómo están Cristina y los demás?"

"Cristina, Meredith y Derek están bien, dentro de lo que cabe, ya ha pasado un poco más de un mes desde aquello y poco a poco se están recuperando"

Dos mes, hace casi dos meses que había dejado el Seattle Grace Mercy West sin mirar atrás y hace casi cuatro meses que Henry había muerto en ese mismo lugar, dejándola sola, bueno, no sola del todo, por un momento en medio de la conmoción de la llamada Teddy se permitió un momento para dedicarle un pensamiento al bebé que crecía en su vientre y en quien no había pensado mucho desde que supo de su existencia, lentamente mientras con una mano sostenía fuertemente el teléfono, con la otra frotaba suaves círculos sobre el pequeño bulto en su abdomen. De repente, la realización de lo ocurrido la golpeó con fuerza, ella estaba destinada es estar en ese jet, ella era la cirujana cardiotorácica encargada del caso y no Cristina, después de unos segundos Owen escuchó que Teddy susurraba algo, pero no podía entender bien qué era lo que decía.

"Perdón Teddy, pero no te escuché muy bien" Dijo Owen.

"Tuve que haber sido yo, fue mi culpa, Cristina de no debió estar ahí" Dijo Teddy si ninguna emoción en su voz.

"¡¿Qué?! ¡Teddy no! Para, no fue tu culpa, no fue culpa de nadie ¿Me entiendes? Las cosas pasan, los accidentes pasan, por ningún motivo quiero que te culpes por lo que pasó ¿Está claro?" Owen quería decir más pero en ese momento su localizador comenzó a sonar, "Lo siento Teddy pero tengo que irme, está por llegar una ambulancia y por favor, prométeme que seguiremos en contacto".

"Ok" Fue todo lo que Teddy pudo decir antes de que se cortara la llamada. Una vez más el silencio y el frío invadieron sus sentidos, dejándose caer en el sillón y llevando sus rodillas hacía su pecho Teddy no podía creer lo que acababa de escuchar; Mark y Lexie muertos, Arizona sin una pierna... ¡Dios, ¿Por qué?! Y por más que ella trataba de grabarse en la cabeza las tranquilizadoras palabras de Owen que le aseguraban que nada de esto era su culpa, una parte de ella no podía evitar sentirse culpable por lo que pasó, sobre todo a Cristina, quien no tenía por qué está ahí, era ella la que debía haber muerto en el bosque y no Lexie quien tenía una vida y un futuro brillante por delante, era ella, Teddy, tal vez así podía estar de nuevo con Henry; ese fue el último pensamiento en su cabeza antes de sucumbir ante su ya habitual sueño sin descanso.

*Canción: Mi Soledad Y Yo – Alejandro Sanz.