Guest: te aseguro que cualquier sufrimiento en este fic se revertirá y estarán bien. Gracias por comentar! =)
StyxxandBethany: Sebastian y Blaine son muy cercanos, ya lo verás en este capítulo. Sebastian es un persona bueno y que tendrá un gran progreso en los próximos capítulos, dudo que quede solo. Y ningún personaje desaparecerá por arte de magia, todos tendrán una buena razón para quedarse o irse. Gracias por leer!
CereceresDany: muchas gracias por leer y me alegro mucho de que te haya gustado! Actualizaré los sábados :D
Pinnita Criss-Anderson: Ahora sabrás de qué hablaran, espero te siga gustando este fic y realmente te amo con el corazón. Te amo mucho.
Las actualizaciones son todos los sábados.
Gracias por leer!
DarkSideBlaine
Si le preguntaban estaba seguro que nunca había pasado por un momento tan incómodo como el estar ordenando café junto a James Anderson, cosa que salía de toda lógica en estos últimos tres años. No se sentía tranquilo estando junto a ese hombre y mucho menos cuando pidió solo dos cafés y un pastelillo para cada uno, los llevó hasta una mesa en la que ambos se sentaron en silencio.
Aún recordaba la última vez que había visto a James Anderson y realmente no le traía un recuerdo agradable. No había sido el mejor momento cuando se vieron hace tres años y eso que Blaine no había estado presente, pero aún así agradeció enormemente en ese entonces su presencia. Porque de algún modo el patriarca de esa familia pasaba a formar parte importante en su vida, a pesar de que las cosas con el moreno no habían terminado bien.
Por ello, todo eso para Kurt salía de lo normal y lo único que deseaba era volver pronto a la sala de espera y saber si Blaine querría volver a verlo, pero algo le decía que eso estaba lejos de ocurrir, sobre todo ahora que no podía ni tomar de su café porque sentía un nudo en su estómago y la mirada miel de James Anderson le recordaba mucho a la de Blaine.
-Kurt-dijo suspirando agotado-no tienes que estar nervioso ni sentir que fue una mala idea acompañarme, solo quiero que tengamos una conversación sincera, porque hasta el día de hoy todos queremos saber por qué no llegaste ese día. Por qué el 23 de noviembre no apareciste en la boda y dejaste plantado a mi hijo-dijo suavemente y un leve temor en la voz.
-Señor…-intentó hablar el ojiazul, pero no podía contarle la verdad.
-Ya te dije, soy James, llámame así. A pesar del tiempo y las circunstancias te tengo cariño, así como a Sebastian. Ustedes han sido muy importantes en la vida de Blaine, me es imposible odiarte, a pesar de lo ocurrido. Por eso quiero que seas sincero-dijo el hombre acabando su café y pastelillo para notar que Kurt ni había tocado los suyos.
-No es correcto lo que hice, pero creo que Blaine debe enterarse primero. Pero por eso no fui a la boda, porque hice algo de lo que hasta hoy me arrepiento y siento vergüenza-dijo bajando la mirada y sintiendo como una mano se ponía en su hombro.
-Lo que haya sido, Blaine lo perdonará, conozco a mi hijo y te sigue amando-dijo con algo de tristeza en la voz-en cuanto a Cooper, seguirá atacándote, sin importar lo que yo o su madre le diga.
-¿Y ella?-dijo alzando la mirada y con algo de temor en la voz.
-Yo solo tendré que aceptar lo que Blaine quiera, pero no te preocupes por mí. Soy del parecer de James-dijo la mujer con tranquilidad.
-¿Viste a Blaine?-dijo James levantándose de su lugar de forma nerviosa.
-Sí-dijo ella con los ojos llenos de lágrimas-él…-no pudo hablar, porque sintió como el llanto la embargaba-quiere verte-susurró suavemente a su esposo.
-Iré-respondió saliendo del lugar y dejando a Lilian con Kurt.
-Señora Anderson, compraré los cafés para el…
-No es necesario, James ya los compró. Están ahí, dijo la mujer indicando la barra donde reposaban cuatro cafés.
-¿Los llevamos?-dijo el castaño poniéndose de pie.
-Sí-dijo ella imitándolo y notando que Kurt no había tocado su café, por lo que pidió que el pastelillo lo pusieran en una bolsa y el castaño se llevó su café y los demás.
El camino de vuelta a la sala de espera fue algo largo. Pero ninguno de los dos habló ni se sintió ese ambiente cargado de tensión, simplemente eran dos personas que llevaban café y estaban unidas por un sentimiento común, la preocupación por Blaine.
Al llegar vieron que James salía rápidamente, no había estado mucho tiempo con su hijo, pero sí lo suficiente para que sus ojos guardaran lágrimas que no habían querido salir y la pena se notaba en su rostro. Algo mostraba que había envejecido al menos diez años más y eso no era para nada bueno.
-Ahora iré yo-susurró Cooper, pero James lo detuvo-no, quiere ver a Sebastian, dijo que contigo hablará después de él.
-Entraré-dijo el castaño avanzando hasta la puerta de cristal polarizado y viendo un pasillo blanco delante, se sentía nervioso y culpable, eso no tenía cómo repararlo. Por su culpa estaba Blaine en esa situación, si el moreno no fuera tan heróico él no estaría ahí, pero tampoco tendría que estar visitando a Blaine. Caminó hasta la puerta de su amigo y la abrió lentamente, cuando miró la habitación un escalofrío recorrió su cuerpo y sintió como su corazón se contraía fuertemente. No podía creer lo que veía.
Blaine estaba recostado en la cama, pero se veía bastante abultado desde sus caderas hacia abajo, incluso tenía sondas en sus brazos y cada cierto tiempo cerraba fuertemente los ojos, estaba pálido y se veía más delgado de lo que recordaba.
-Blaine-susurró Sebastian llamando la atención de su amigo, quien lo miró con tristeza y solo bajó la mirada.
-Estás bien-dijo suspirando y sintiendo como su cuerpo se relajaba un poco, el solo ver a Sebastian con un cabestrillo y un rasguño en su rostro lo hacía sentir mejor, lo aliviaba ver que caminaba. Realmente se alegraba de que el riesgo valiera la pena, su amigo estaba bien.
-Blaine-dijo el castaño acercándose al ojimiel y cogiendo una de sus manos, se sentó en una silla que estaba ahí-¡Maldito!-le dijo reprimiendo las lágrimas-te odio por seguir jugando al héroe, maldición Blaine-dijo presionando su manos y mirándolo con molestia y pena.
-Sebastian-dijo con una media sonrisa-lo volvería a hacer, sin dudarlo. Todo por verte bien, me volvería arriesgar por ti-dijo sinceramente y cerrando un poco los ojos para respirar con fuerza y botar aire intentando relajarse y que el dolor que sentía pasara.
-Blaine ¿qué hago?-dijo nervioso y notando el dolor de su amigo.
-Nada, solo esperar-dijo respirando nuevamente-me pusieron morfina, pero no hace mucho efecto. Solo me toca aguantar-murmuró apretando la mano del castaño y abriendo los ojos nuevamente-estoy bien.
-Blaine, qué te dijo el médico.
-No tengo esperanzas de caminar-dijo de forma seca, ya le había dicho a sus padres y eso había sido lo más difícil-el médico dijo que repararon mi columna y mis piernas, que sanaré, pero el daño fue muy grande, por lo que caminar no será una opción.
-Volverás a caminar-dijo su amigo con determinación-no dejaré que…
-¡No volveré a caminar! Ya me lo dijeron ¡Hay que asumirlo!-gritó furioso y triste.
-No lo asumiré, no voy a aceptarlo ¡tienes que haber una solución! Una terapia, algo que te haga caminar de nuevo-decía impaciente y notando como su amigo negaba con la cabeza.
-No lo hay-dijo bajando la mirada.
-Iremos con los mejores médicos y volverás a caminar, lo harás como que me llamo Sebastian Smythe-dijo suavemente y notando que su amigo sonreía con suavidad.
-No volveré a caminar-insistió, pero el que su amigo creyera lo contrario lo hacía pensar que había una oportunidad y que podría estar bien.
-Blaine-dijo dejando un poco el tema atrás-hay alguien que quiere verte-dijo suavemente y mordiendo su labio inferior.
-Sé que es Cooper, puede entrar, no hay…-decía tranquilamente.
-Kurt Hummel está esperando verte-dijo notando como su amigo frunció el ceño.
-Sebastian, no estoy para bromas-dijo seriamente-dile a Cooper que pase, no habrá…
-Blaine, no es mentira ni broma, está ahí afuera. Ocurre que cuando llamé a tus padres y Cooper para avisarles, luego decidí llamarlo a él. Sentí que debía saber de ti, que era tiempo que viera que no estás bien y que…
-No tuviste que hacerlo-susurró Blaine seriamente-no es justo lo que hiciste.
-Lo sé-dijo sintiéndose más convencido de que no había sido mala idea-pero ya está hecho, ahora solo tú decides si te ve. Él quiere verte.
-Dile a Cooper que puede entrar, luego de él no recibiré a nadie más-dijo mirando al frente y sin volver a mirar a su amigo.
-Está bien-susurró con suavidad-por cierto-dijo acercándose al rostro de Blaine-gracias por salvarme, gracias a ti sigo aquí-murmuró acercando sus labios a una de las mejillas del moreno, quien giró en el momento preciso y unió sus labios con los de su mejor amigo, lo besó por algunos segundos, al separarse unieron sus frentes-Blaine-suspiró con tristeza.
-No te estoy ilusionando-susurró-solo lo necesitábamos-dijo con una sonrisa y recordando la última vez que dijo eso.
-¿Al igual que hace una semana?-dijo con una sonrisa y recordando la noche de sexo que habían tenido en su departamento.
-Así es-dijo sonriendo y olvidando por un momento lo que ocurría.
-Me parece bien-dijo riendo por un segundo y sintiendo que su amigo estaría bien y que él lo ayudaría-ahora iré por Cooper.
-Gracias, Seb-dijo con una sonrisa y sintiendo como su amigo era un gran alivio en su vida.
Se retiró del lugar con una sonrisa y sintiendo como debía borrarla de su rostro, ya que no era apropiado salir así luego de que Blaine había tenido el accidente y estaba en ese lugar. Cambió su rostro por el de tristeza que tenían todos y cuando apareció en la sala de espera notó los ojos expectantes que lo miraban.
-Te quiere ver, Cooper-dijo suavemente y viendo como el primogénito de los Anderson caminaba hasta las puertas que lo conducirían a su hermano.
-Sebastian-susurró Kurt ante la atenta mirada de los padres de Blaine.
-Lo siento, Kurt. No quiere verte-dijo bajando la mirada-puedes irte si quieres, no cambiará de opinión.
-¿Volverá a caminar?-preguntó David tan sorprendido como el ojiazul.
-Según lo que le dijeron, no-dijo suspirando con fuerza y sintiendo profunda tristeza-pero lo ayudaré y volverá a caminar. Nuevamente tendremos al Blaine Anderson que conocemos, así que no tendrán que preocuparse-dijo con seguridad.
-Sebastian, si los médicos…-intentó decir James.
-No me interesa lo que digan, Blaine volverá a caminar, no es justo lo que ha tenido que pasar todos estos años, no es justo todo el sufrimiento. Él es bueno y necesita que lo ayuden. Ya verá que volverá a caminar y será el de antes, el de hace cinco años-susurró sin mirar a Kurt, pero sabiendo que el castaño bajaba la mirada.
De la nada vieron a dos médicos corriendo y a un par de enfermeras, todos iban a la habitación de Blaine, mientras hacían salir de ahí a Cooper, quien se veía alarmado y pálido. Algo muy malo había ocurrido y él estuvo ahí, el pánico en su mirada alertó a todos, quienes se acercaron a él.
-Blaine…-intentó hablar, cuando vieron salir a una enfermera.
-Solo fue una crisis de pánico-dijo la mujer suavemente-ahora está durmiendo, pero está bien.
-¿Crisis de pánico?-dijo Kurt sin entender.
-Kurt-dijo Sebastian con una mueca amarga en sus labios-te has perdido de tanto en estos años, el Blaine que está ahí no es el que conociste, no es el que dejaste plantado en el altar, ese Blaine desapareció y para nosotros-suspiró dándose fuerza-este tipo de cosas es común y sabemos cómo estar presentes. Blaine no es el mismo y por eso tampoco quiere verte, lo lamento-dijo con frialdad y sintiendo como los Anderson lo apoyaban en sus palabras.
-Aún así estaré para él-dijo Kurt suavemente.
-Tal vez ahora sea muy tarde-dijo Lilian al castaño-mi hijo te necesitó antes, hoy nos tiene a todos ¿por qué tendrías que estar tú con él?-dijo notando que Kurt no tenía una respuesta y que en parte le había dicho lo que todos se preguntaban.
-Será mejor irnos-dijo David poniendo una mano sobre el hombro del ojiazul.
-No me iré, si él no me quiere ver, lo respeto. Pero estaré para cuando salga y…
-No estarás, yo me encargaré de que así sea-decía Cooper caminando hasta él.
-Tú no te encargarás de nada-decía James-Kurt es libre de hacer lo que le plazca, pero siempre y cuando Blaine quiera, sino tendrás que desaparecer.
-Lo sé, señor-dijo el ojiazul seriamente.
-Bien, ahora que está todo claro, creo que lo mejor es que nos vayamos-dijo Cooper agotado de ver a Kurt y sin ganas de enfrentar a su padre.
-Sí, vamos-dijo Lilian acercándose a Sebastian-por favor cuídalo-dijo abrazando y besando el rostro del castaño-cualquier cosa avísanos y estaremos aquí inmediatamente.
-Lo haré, no se preocupen, me quedaré con él hasta que le den el alta-dijo con una sonrisa.
-¿Y tu trabajo?-dijo Cooper extrañado.
-Hablé hoy por la mañana y adelante mis vacaciones-dijo suavemente-me deben más de un año de puras vacaciones, así que estaré todo el tiempo con Blaine-dijo con una sonrisa.
-Gracias-dijo James acercándose y estrechando su mano fuertemente, estaba seguro de que él lo cuidaría y que su hijo estaba en buenas manos.
-No se preocupen, les avisaré cualquier novedad.
-Vendremos mañana a verlo-dijo Cooper estrechando la mano del castaño y saliendo del lugar junto a sus padres.
-Bueno chicos, yo volveré a la habitación con Blaine, si quieren pueden venir mañana a verlo.
-Mañana trabajo, así que no vendré contigo, Kurt-dijo David suavemente.
-No te preocupes, puedo venir solo-suspiró pesadamente y sintiendo cómo las cosas seguirían saliendo mal y que por mucho que intentara no podría ver a Blaine.
-Como gusten, lo que es yo me voy-dijo girando y caminando hasta la puerta polarizada y volviendo a caminar hasta la puerta de su amigo, quien aún dormía. Sí, serían días difíciles, pero los enfrentarían juntos o al menos él trataría de ser fuerte, ya que Blaine parecía no estar dispuesto a ayudarse y eso era lo peor del caso.
-Si alguien creyó lo de la crisis de pánico, soy buen actor-dijo el moreno aún con los ojos cerrados y sabiendo que Sebastian se había acomodado en el sillón que estaba en un costado de la habitación.
-Lo mismo pensé, pero creo que Cooper tuvo que haber dicho algo muy imprudente como para que hicieras eso ¿me contarás?-dijo mirándolo desde su lugar.
-Se alteró cuando comenzó a hablarme de Kurt. Realmente no era un tema que quería hablar y colapsé desenchufando todo y desmayándome.
-Supongo que lloraste y gritaste.
-Lógico-dijo con una agotada sonrisa.
-Blaine, ese tema tienes que hablarlo con Cooper, en cualquier momento le parte la cara a Kurt ¿estás consciente de que eso puede suceder?
-Créeme, Bas, no me interesa.
-¿Nuevamente jugando con mi nombre, Anderson?-dijo alzando una ceja molesto.
-Tranquilo, Bastián-dijo con una sonrisa y abriendo los ojos, ahí vio que su amigo se había acercado y estaba junto a él.
-Quisiera que todo estuviera bien.
-Yo también, pero ambos sabemos que eso no es posible. Aunque ¿sigues enamorado de mí?-dijo con gracia Blaine y notando un pequeño brillo en los ojos de su amigo.
-¿Quién no amaría a Blaine Anderson?-dijo besando la mejilla del moreno y sintiendo que a pesar de todo lo malo, al fin el ambiente se relajaba.
-Ambos sabemos quién-dijo en un suspiro.
-Creo que…
-No me interesa, no quiero saber ahora si le intereso o no. No es momento para él, es mi momento.
-Blaine-dijo Sebastian tomando una de sus manos-nunca ha dejado de ser tu momento, ya te lo dije.
-Lo sé-suspiró cansado-¿qué harás ahora?-dijo presionando la mano del castaño.
-No lo sé, yo creo que saldré a tomar unos tragos a un bar cercano ¿vienes conmigo?-dijo con gracia y notando la sonrisa burlona del moreno.
-No me lo perdería por nada-dijo soltando la mano de su amigo y sonriendo con sinceridad. Realmente tenía mucho que agradecer a Sebastian Smythe, ya que solo gracias a él estaba vivo y no se había suicidado hace cinco años, cuando se enteró realmente de por qué Kurt lo había dejado plantado en el altar. Le faltaría vida para pagar todo lo hecho por su amigo y solo por él seguía adelante y no pensaba en tomar su moto y lanzarse por una quebrada. Aunque por como estaba ahora, eso estaba lejos de ocurrir.
Sebastian se había ido al baño y volvía con su rostro algo adormilado, seguramente estaba muy cansado y serían días largos, porque podía pasar un mes antes de que le dieran el alta, ya que las heridas aún tenían que sanar y venían muchos exámenes para su columna. Se preguntaba si resistiría, pero al ver la sonrisa cansada que le ofrecía su amigo estuvo seguro que sí, que todo saldría bien.
-Buenas noches, Bas-susurró suavemente y cerrando los ojos al tiempo que el castaño se recostaba y cubría con una manta que le habían dado.
-Buenas noches, B-dijo divertido.
-Entiendo-dijo Blaine sonriente-ya que le quite letras a tu nombre tu solo me dejarás con una.
-Así es-dijo ya durmiéndose y ahí el moreno comprendió que era minuto de dejarlo en paz por un rato.
Comenzó a mirar el techo y suspiró pesadamente. Realmente no se había detenido a pensar en todo lo que había sucedido en las últimas 48 horas y le parecían espeluznantes todas las sensaciones que estaba teniendo, ya que después que ocurrió el accidente había perdido el conocimiento y cuando volvió a despertar estaban junto a él una enfermera y un doctor. Quienes lo chequearon y le hablaron de los resultados de la operación. No entendía nada.
Sin embargo, a medida que fueron pasando las horas y la anestesia fue pasando, el dolor vino a su espalda y fue consciente de lo que realmente ocurrió con su cuerpo. Por ello en ese momento de absoluta soledad levantó la sábana que lo cubría y vio un yeso que iba desde sus talones hasta su columna.
-No-susurró asustado, ya que se encontraba completamente inmovilizado, su cuerpo dolía y no sabía qué podía pasar de ahora en adelante, porque los médicos solo insistían en que no volvería a caminar, en que él estaría sujeto de por vida a una silla de ruedas y eso lo estaba aterrando. Por ello, cerró los ojos y se permitió llorar silenciosamente todo lo asimilado en los últimos minutos, ya que el sentirse inmovilizado lo estaba torturando, era algo que no asimiliaría nunca. Se sentía miserable y miró a su amigo, quién dormía algo incómodo por el espacio, ya que su brazo con el cabestrillo no le permitía más comodidad. Ahora más que nunca estaba seguro de que cualquier esfuerzo que hiciera Sebastian Smythe sería en vano y terminaría en un rotundo fracaso.
