DISCLAIMER: No me pertenecen los personajes, simplemente me dio por hacer una historia de Sally Jupiter y Edward Blake.

"Así pasa cuando sucede".- Kath Gothick

La interceptación de Eddy me había sacado de balance, quizás de quicio; si eso fue de quicio, esa era la expresión correcta, lo más fácil para mí fue darme la vuelta y sin ninguna explicación salir de aquel callejón. Mi mano aun me dolía; que pesadilla, en que vil lio estaba metida y lo peor, que me pasaba como para mentirme a mí misma, claro que lo amaba, esto no era ningún juego.

Quizás para el sí, sus acciones en días pasados conmigo me ponían en duda, y si era fácil para aquellas imágenes que salieran de mi mente, con la misma facilidad entraban.

Quizás se había dado cuenta de mis acciones, aunque eso parecía un poco lejano; estaba teniendo un ataque de paranoia, debía calmarme. No había posibilidad que lo notara; aunque no había otra explicación para aquel momento, mismo que trataba de olvidar y entre mas lo quería encerrar más aparecia.

Hacía ya un par de meses desde aquel incidente, pero aun lo sentía como si hubiera sido ayer; aquel día de la foto en la alcaldía; rápida y borrosamente todo ocurría en mi mente. Me llene de dolor, aquella traición me dolía en el alma… y la única manera de liberarlo era… gritando, con todas mis fuerzas, quizás llorando. Para cuando abrí los ojos me di cuenta que estaba sentada en mi cama, frente a mi tocador aun traía el traje puesto; sin embargo cada prenda que resbalaba por mi cuerpo me hacía pensar en aquel día, primero me quite uno de los guantes, el de la mano izquierda; aun me dolía la mano, pero no lo suficiente como para gritar, este simple golpe no lo ameritaba. Tenía muy inflamada la muñeca de mi mano, de uno de los cajones saque una venda.

Esto no puede estar pasando…-murmure, mientras me vendaba la mano. Unos segundos más mirando mi reflejo en el espejo, superficial nada podría apreciarse; pero si mirábamos un poco más allá, atraves de mi mirada quizás podrían notar lo que atormentaba mi mente. No sé cuánto tiempo estuve frente al espejo, pero salí de mis pensamientos hasta que una lagrima resbalo por mi rostro, la ignore; tome aire y sonreí completamente.

Era tiempo de terminar de quitarme este traje, por hoy había tenido suficiente. Suspire pesadamente, me agache y me quite la primera bota, la segunda; para cuando me puse de pie y mis manos se posaron sobre aquella seda amarilla, mi mente de nuevo me había abandonado, comenzó a divagar.

-Flash Back-

A pesar de mi antigua profesión, no sabía a que se debía este repentino ataque de recato, suspire otra noche más en aquel lugar al que le llamaba trabajo. Me pondría a meserear esta noche, sería menos dinero; pero no podía protestar o me iría peor. Mientras caminaba hacia mi peor pesadilla, meditaba estos asuntos; y al mismo tiempo parecía que fui iluminada, pasando frente a un bar burlesque, nuevo o al menos eso parecía.

Entre, la curiosidad me invadió que era aquello que me arrastraba hacia el lugar, una fuerza extraña que me hacia continuar caminando hacia allá, cuando en realidad quería detenerme; podría meterme en problemas, sin embargo no parecía importarme, lo que quería era salir de aquel basurero. Al entrar me percate que no era un simple bar, también las chicas bailaban, una sonrisa apareció en mi rostro, tome asiento quería terminar de ver el acto. En medio de mi embobamiento alguien más tomo asiento en mi mesa, era el gerente del lugar; me había visto desde que había llegado, y quería que trabajara para él. No lo pensé dos veces, al salir de ahí me dirigí a lo donde sería mi trabajo anterior, la sonrisa de mis labios aun no se quitaba. Entre gritos y amenazas tire el mandil y la charola al piso, saliendo de ese lugar.

Esta sería una nueva etapa de eso no había duda así mismo esto podría ayudarme a salir de este agujero, lo que más deseaba desde que tenía memoria… Poco a poco me fui perdiendo en aquellos vagos recuerdos.