Capítulo 2: promesa de princesa y una sorpresa.

La luz comenzaba a hacerse un tanto molesta cuando comenzó a despertar, había estado tan acostumbrada a la oscuridad que la arrullaba como un bebé y le proporcionaba ese descanso que tanto necesitaba; con cierta molestia abrió los ojos de par par, siendo pequeños momentos en que miraba todo nuboso, por lo que agito su cabeza tratando de despejarse.

La sorpresa fue cuando se encontro en el interior de una habitación la cual reconoció como la suya, después de todo, ¿Quién tendría una cama con una especie de paredon con un cuarto de la luna?, confundida y anodada trato de recordar cuando había acabado ahí, pero al hacerlo un terrible dolor punzante le dio en la cabeza y tuvo que volver a recostar su cabeza para aliviar un poco el dolor.

-¿Qué sucedió? -Se dijo a sí misma en voz baja mirando el techo de su habitación, no recordaba que en ningún momento hubiese llegado a su habitación a dormir, lo último que recordaba antes de caer incosciente era que había estado levantando a la luna, pero...

Toc, toc, toc, la puerta de la habitación recibió unos toques, Luna salió de su ensimismamiento y rapidamente salió del interior de las sábanas de su cama y tomando su porte de majestuosidad que le caracterizaba de princesa.

-Adelante -dijo con su habitual tono de voz algo mandón, la puerta se abrió de par en par haciendo un crujido y la figura de la princesa Celestia fue lo siguiente que visualizo, al ver que no era algún soldado o guardia relajo un poco su postura- hermana -dijo con voz taciturna y observando a su hermana con confusión, no era algo tan común que Celestia llegase a su habitación sí tenían que tratar de algo que tenía que ver con el reino o asuntos de princesas.

-Me tenías preocupada, Luna -dijo la princesa Celestia con preocupación clavando su mirada en su hermana menor-

-¿Qué sucedió anoche? -Pregunto al mismo tiempo que unos pequeños rayos de sol se asomaban por las ventanas de la habitación- ¿Cómo es qué llegue acá? No recuerdo...

-Te traje acá -la acató Celestia y Luna abrió los ojos con sorpresa- quise verificar sí habías cumplido tu labor de levantar la luna, y te encontre en el suelo incosciente -Luna que seguían sin creerselo abrió la boca y después la cerró, no sabía que decir ante ello- me tenías preocupada, ¿Qué fue lo que paso?

-Yo... -musito la alicornio azul moviendo sus cascos de forma un tanto nerviosa mientras hacía memoria, pero al tratar de recordar que fue lo que había provocado que después de levantar la luna fuese a dormirse la cabeza le daba un punzante dolor que le orillaba a dejar de forzarse- me sentí un tanto indispuesta, me disponía a irme a descansar pero tal vez me pase un poco.

-No debiste hacer eso, sí te sentías indispuesta, habrías podido permitirme ayudar -le reprendió Celestia y Luna bajo la mirada un tanto avergonzada- como princesa de la noche sabes perfectamente que tu deber es ascender la luna, pero no por ello tienes que arriesgarte a dañarte, como co-gobernante de Equestria que soy -y se señalo a sí misma- mi deber es ayudar y mantener el orden, y eso incluye incluso a la realeza.

-Ya lo sé -murmuro Luna entre dientes dandole un rodeo a su cama hasta llegar a una de las ventanas cercanas de su habitación, retirando con la magia de su cuerno una de las grandes cortinas dejo libre acceso a la luz del sol que le dio de lleno y le dolieron un poco los ojos, pero no tardo en acostumbrarse para así poder visualizar parte del reino de Canterlote-

-Luna -la princesa azul no se volvió para ver a su hermana por lo que la alicornió más grande se acercó a su hermana hasta quedar a su lado, ella al igual que la alicornio más pequeña se quedo viendo el paisaje de Canterlote, donde podía observar a algunos guardias ya en filas- no me preocupes de ese modo, pensé que algo te había pasado -miro de reojo a su hermana que no había apartado su vista de un par de guardias que estaba conversando amenamente sin saber que sus princesas les observaban, pero esta no tenía una mirada molesta, sino una mirada un tanto cansada- como princesa mi deber es asegurar el orden, y el tuyo igual, pero también es verificar el bienestar de los ponys de tierra, unicornios y pegasos que habitan Equestria, incluyendo a la realeza.

Luna que no había apartado su mirada de la ventana sin ver a un punto fijo seguía atenta a las palabas de su hermana, los sonidos de unos pajaritos cantando y pasando cerca de su ventana tampoco ayudo a que Luna volviera en sí, su mente analizaba cada palabra de su hermana, sintiendo algo de enojo (porque se sintió tratada como una niña) verguenza (el haberse quedado incosciente después de levantar la luna) reproche (el que le recordara sus deberes reales) pero más que todo, culpa (por haber preocupado a su hermana de ese modo), sí, había sido imprudente en no pedirle ayuda a Celestia, pero eso no había sido su culpa, porque todo había pasado poco antes de levantar la luna, aunque no era todo cierto, pues hacía unos cuantos días que su magia comenzaba a tener algo extraño pero no sabía que era.

-Lo siento, Celestia -dijo Luna al fin rompiendo el silencio que existía entre las dos hermanas, Luna se digno a ver a su hermana que le miraba con una mediana sonrisa, la cual le contagio a Luna- no quería preocuparte, solo fue un pequeño descuido, no volverá a suceder -y volviendo a usar su tono energético de princesa hablo- como princesa de Equestria, juro que no volverá a haber ningún fallo en mis labores, haré todo lo posible para cumplir mis tareas, incluso sí llegase a necesitar ayuda -dijo esto último con una risita al ver la mirada de Celestia de escepticismo- la pediré.

La princesa Celestia asintió bastante satisfecha y Luna igual la imitó, ambos rieron y prontamente abandonaron la habitación de Luna para comenzar otro día como princesas.

Ponyville

Mientras tanto, a varios kilómetros de Canterlote, en una pequeña cabaña, Fluttershy salía de su pequeño hogar dispuesta a realizar sus labores, era un día soleado y hermoso y a pesar de que podía disfrutarlo, le era mejor emplear ese tiempo para trabajar.

-Que hermoso día, ¿No lo crees Ange? -Le dijo al conejito que se encontraba al lado suyo el cual no le prestó mucha atención dado que este comía algo de zanahoria, Fluttershy en lugar de enojarse, solo acarició cuidadosamente la cabeza del conejo- estaré ocupada, pero sí me necesitas estaré para ti.

El conejo tan solo asintió sin dejar de comer su zanahoria, Fluttershy río y salió de su casa dejando que una fresca brisa de aire le diera de lleno en la cara, la pegaso amarilla suspiro placenteramente mientras dejaba que aquella rafaga le acariciaba el rostro y despeinando un poco su crin.

-Hoy tengo mucho que hacer -se dijo a sí misma comenzando a andar- creo que el señor oso tenía algunos problemas con sus garras, oh dios, creo que tendré que ayudarle -murmuraba a sí misma cruzando el pequeño puente que cruzaba el riachuelo- pero los pajaros estaban muy extraños anoche, ¿Sería por algo que los alcones han hecho? No... no es posible, los alcones no le hacen nada a ellos, a menos... -en eso un par de pajaritos se le acercan a la pegaso amarilla, uno de ellos siendo un colibrí- oh, hola pequeño colibrí, es un hermoso día, ¿no crees? ¿Qué? -La sonrisa de Fluttershy se volvió una mueca de asombro cuando estos pajaritos murmuraban algo que solo ella entendía- ¿Qué ocurré algo cerca del bosque Everfree? -Fluttershy trago en seco, le tenía mucho miedo a ese lugar- b-bueno, ¿Pero qué sucede? -Los pajaritos siguieron piando y gorgojeando mientras mantenian el vuelo- ¿Cómo qué no saben? Pero acaban de decirme... -la pegaso no entendía en nada a los pajaritos que estaban frenéticos y parecían muy asustados- ¿T-tengo que verlo? ¿En serio? -Y el pequeño colibrí asintió satisfecho, la pegaso asustada comenzó a temblar- jejeje, saben, acabo de acordarme que tengo algo muy importante, creo que eso lo dejare para después -en eso cuando comenzaba a retroceder una bardada de más pajaritos llegaron junto a ella, y antes que pudiera escapar los pajaritos se amontonaron junto a ella tomandola de la crin y la cola y llevandola mientras ella gritaba y se movía para oponerse- ¡Oigan! ¡Ya veré aquel asunto, pero tengo mucho que hacer! ¡Bajenme!

Fluttershy hacía unos grandes esfuerzos para poder librarse del agarre de los pajaritos, pero no quería dañarlos por lo que le era casi imposible liberarse, poco a poco comenzaron a acercarse a las cercanías de aquel bosque oscuro y tenebroso, cosa que hizo que Fluttershy gritara y moviera sus alas desesperadamente, pero para su sorpresa, no tomaron la dirección para adentrarse al bosque, sino terminaron bajandola cerca de un área con algunos árboles y arbustos, ella, temerosa, comenzó a acercarse a pasos lentos y pequeños hacia el área donde sobrevolaban algunas aves, recibiendo algunos picotazos para que se apresurara, cuando llego entre un par de arbustos se acercó temerosamente hacia ellos, no había nada fuera de lo normal en dichos arbustos, eran verdes y llenos de hojas como siempre, pero habían hojas sueltas a su alrededor y algunas ramas rotas, cómo sí algo lo hubiera dañado.

-Pero qué... -aun temerosa pero con decisión se acerco a separar con sus patas aquel par de arbustos lo suficiente para poder ver que había detrás de ellos- oh por Celestia, ¿Qué fue lo que paso?