¡Oh, muuuuuchas gracias por el recibimiento, queridas! Espero que les guste este último capitulo final. Y es que las cosas para Malfoy no acaban, ya que ahora tendrá que anunciar su matrimonio con Hermione al Dr. Granger. ¿Cómo lo trataran? Si son suspicaces se darán cuenta de que el primer capítulo deja ver los sentimientos de Hermione y en el segundo capítulo los sentimientos de Draco. Esa es la incógnita que veremos:
Capitulo 2:
—Draco, ¿podemos irnos ya?—pidió Hermione con exasperación en la voz.
—En un momento, Hermione—gritó el aludido desde su habitación. Seguía mirándose desde el espejo con un sentimiento que jamás pensó que volvería a experimentar. No ahora, por ejemplo.
Estaba implecablemente vestido con traje y camisa blanca. Sus zapatos negros relucían ante las luces de las lámparas muggles que Hermione tenía en su habitación.
Había pasado mas de un mes desde que apareció en el apartamento de Hermione, empapado de pies a cabeza, diciéndole que la quería y anhelaba casarse con ella. Hermione acepto después de una noche de caricias y gemidos. Incluso en ese momento, Draco no podía pedir nada más en su vida. Lo tenía todo, a pesar de que su padre estuviera indignado con su decisión.
Y jamás pensó que tendría que ir a casa de los Sres. Granger para pedir la mano de su hija. Se le hacía algo retrógrada y antiguo, que ni siquiera él, un Malfoy ceñido a las normas y costumbres de su familia, había imaginado que tenía que hacer algo por el estilo. Es decir, con que Hermione aceptara, ¿bastaba, no?, se repetía continuamente en su cabeza.
Tomo una cajita forrada de terciopelo verde oscuro con un elegante moño de seda, y se lo metió en el forro de su traje. Pensó con cierta aprensión que le depararía el destino aquella noche. Porque no solamente era un simple reunión con los padres de Hermione, sino era un reunión con los viejos miembros de la Orden del Fénix, osea el clan Comadreja y Potter.
—¿Quieres apurarte? Vamos a llegar tarde, Draco—gritó Hermione desde abajo a pleno pulmón.
Malfoy echó otra mirada a la habitación y bajó las escaleras con parsimonia. Y vió con una sonrisa como Hermione le echaba una mirada reprobatoria.
—Siempre pensé que tenía algo mal al enamorarme de tí—dijo a modo de saludo Hermione al estar entrando en su pequeño coche muggle.
Ese era también otro cambio en la vida de Draco Malfoy. Hermione había insistido en comprar desde hace varias semanas un coche muggle para trasladarse de un lado a otro. Draco al principio se limitó a escucharla pero después se contagió con su entusiasmo. Y con cierta satisfacción para él, compró un elegante Mercedes no se qué de un color negro oscuro. Estaba profundamente orgulloso de él, como si fuera su hijo. La compra del coche fue un regalo para Hermione, aunque en su interior era para sí mismo.
—¡Oh, vamos!—exclamo Draco, abriéndole una puerta a Hermione y dejarla pasar. Después se metió al coche y añadió dándole un beso—: Jamás imaginaste tener un hombre tan perfecto en tu vida.
—¡Eres un completo egocéntrico! —replico Hermione con diversión—, pero tienes suerte de que te quiera así.
—Entonces... ¿vamos a casa de tus padres?—dijo Malfoy después de estar largo rato en silencio.
—Ajá—afirmó Hermione mirando por la ventana—. Espero que te comportes, Draco.
—¿Comportarme?—bufó por lo bajo— Como si la Comadreja o Potty se comportaran.
—Y deja de decirles así, por favor—le espetó Hermione, enojándose— Son mis amigos y debes tenerles al menos respeto.
—Vale.—Y siguió manejando con los nervios a flor de piel.
—¿Draco?—lo llamo Hermione con voz suave— Me alegro de que estés aquí.
El aludido sonrió y le tomó la mano suavemente.
— Intentaré ser amable, Hermione—dijo fijando su vista en una casa al fondo—: Llegamos.
—Vamos, no puede ser tan malo como cuando fuí a la Mansión Malfoy.—Intento consolarlo Hermione—. Y trataré de que Harry y Ron sean amables, cariño.
—¿Cariño?—repitió Malfoy con sorna—: ¿Cómo debo llamarte a tí entonces? ¿Corazoncito? ¿Amor mío? ¿Mione?
—No seas ridículo—replico Hermione, sonriendo—: Sólo llámame Mione cuando estemos solos.
—Lo tendré en cuenta, Hermione—sonrió Draco y la besó apasionadamente—: Es hora de bajar.
Malfoy le abrió la puerta con la varita y se apresuró a seguirla con nerviosismo.
—¡Vaya!—se asombró Malfoy por lo grande que era la casa. Se esperaba un casa pequeña— ¿Casa grande?—añadió tomando a la chica por la cintura con cierto aire posesivo.
—Los mortífagos quemaron la anterior en la Guerra—contesto lúgubremente Hermione. —Pero en fin... supongo que salió algo bueno de eso.
A Malfoy le dan ganas de darse un puñetazo por haber dicho eso, pero a Hermione no parece afectarle ese comentario. El chico sigue tomándola de la cintura regodeándose de tener a su lado a una chica tan bella como Hermione.
Entraron a la casa sin tocar pero enseguida los vieron y fueron a saludarlos. Malfoy miró a todos con semblante frío y serio; los Sres. Granger abrazaron a su hija efusivamente. Draco se sintió incómodo por primera vez en su vida al ver como Potter y la Comadreja lo miraban con evidente apatía.
—Oh, y este es Draco; mi prometido, mamá— se dirigió Hermione a él con una sonrisa cómplice. — Draco, él es mi papá Robert Granger y ella mi mamá Jean Granger.
Malfoy se quitó la máscara y se esforzó por sonreír cortésmente.
—Un placer conocerla, Sra. Granger. —exclamó cortésmente y le hizo una reverencia de las cuáles sus padres le habían enseñado desde pequeño. —Sr. Granger, un placer—añadió estrechándole la mano y vió por el rabillo de ojo, cómo Hermione sonreía complacida.
—¡Oh, Hermione!—le comentó la Sra. Granger a su hija con emoción.— ¡Nos has traído al príncipe de Inglaterra! ¡Un placer, Draco! Hermione me ha comentado mucho sobre tí, querido.
«Querido», se repitió Malfoy; no se esperaba eso de parte de los padres de Hermione. Y atino a sonreír con franqueza, sólo como sabía hacerlo cuando estaba solo con Hermione.
—Un placer conocerte Draco—dijo el Sr. Granger, mirándole serio. —Hermione, cariño; ve a saludar a los Weasley, están ansiosos de conocer a tu novio y de verte, querida.
El Clan Comadreja a la acción, se dijo Draco a sí mismo. Seguramente querrán ver que Hermione no este poseída por la maldición Imperius.
Hermione saludó a Harry y a Ron con un abrazo caluroso.
—¡Oh, cuanto los he extrañado chicos! —dijo deshaciéndose del abrazo grupal y miró a Draco unos metros atrás—: Y aquí esta Draco, chicos.
—Malfoy—musitaron al mismo tiempo Harry y Ron con antipatía en el rostro.
—Potter, Co...Weasley—se corrigió a tiempo y volvió a tomar a Hermione de la cintura con aire triunfal y posesivo.
—Por el bien de todos, tratan de fingir que se lleven bien, ¿quieren?—Intervino Hermione, mirándolos fijamente a los tres.
—Créeme que será difícil, Hermione — replico Harry, mirando a Malfoy como si fuera un bicho asqueroso.
—Lo será para ambos, Potter— contraatacó Malfoy, con Hermione firmemente agarrada de la cintura.
—¡Quién diría que estés trabajando con muggles!—se burló Ron mirando a Draco fijamente, como si se regocijara de su actual empleo.
—Algunos muggles tienen mas neuronas que tú, Weasley—respondió Malfoy con una sonrisa. Hermione a su lado dejó escapar una carcajada provocando que Ron la fulminara con la mirada.
—¡Ronald!—una voz de mujer los sobresaltó. Hermione volteó a ver a la hermosa chica que se encontraba mirándolo con una sonrisa.
—¡Oh, Millicent!—Ron dió un respingo tan grande que Malfoy pensó que se iba a ahogar— Pensé que ya no vendrías.— Ron se separo de ellos y fue a reunirse con la joven, quién miraba al chico como si fuera un ser perfecto.
Hermione miró a Malfoy y a Harry con complicidad.
—La Comadreja se consiguió novia—le susurró Draco a Hermione, quien arrugó el ceño ante el apodo que usaba Malfoy.
—¿Quién es ella, Harry?—se dirigió Hermione a su amigo, quién miraba la escena con diversión.
—Es algo así como... la novia de Ron—replico Harry—. Aunque él asegura que no son nada.
—Menudo suertudo—susurró por lo bajo Malfoy.
—Espera...—susurró Hermione atando los cabos—. ¿Ella es Millicent Bulstrode?
—¿La que tenía la cara llena de acné?—añadió Malfoy, mirando a la pareja con recelo.
—Pero... ¿cómo?—balbució Hermione, desconcertada.
—No tengo la menor idea.—Respondió Harry con sinceridad.— Tengo que ir con Ginny, ¿vienes Hermione?—añadió Harry, dirigiéndose a su amiga.
—Vamos—afirmó Malfoy, sorprendiendo a Harry y Hermione—. Tengo hambre.
Se dirigieron a la abarrotada cocina, en donde la Sra. Weasley y su madre comandaban la comida. En la mesa se encontraba sentado Harry (con Teddy en brazos), Ginny, Neville, Ron, George, Millicent, Luna con un joven sumamente elegante y otros miembros de la Orden del Fénix y el Ejército de Dumbledore.
—Hey, Hermione—dijo George desde su asiento. Estaba platicando animadamente con Angelina y Lee Jordan. —Te vez algo más... aristócrata.
—Muy gracioso, George—respondió Hermione, sentándose al lado de Ginny, con Draco a su lado.
—En serio Hermione; terminarás convirtiéndote en toda una Malfoy—Afirmó George, como si la idea lo atemorizara.
—¿Y qué demonios tiene eso de malo? Es un honor, mas bien—Intervino un cabreado Draco Malfoy, mirando a George como si quisiera matarlo—. Mas bien diría, ¿qué se siente haber estado a un paso de convertirse en un Weasley? Eso sí que sería deplorable.
—No me intimidas, Malfoy; tú y tu familia están en la ruina. Es una suerte que la traición de tu madre les haya ahorrado Azkabán a la escoria de tu padre y a tí. —Respondió George, serenamente.
Ese pequeño comentario provocó que el pequeño autocontrol que Malfoy había intentado mantener por Hermione se desbordara y sacará toda su furia y enojo. Toda la frustración que había sentido al ver como Hermione sonreía al ver al idiota de la Comadreja menor. Él no era digno de ella.
—¡Cállate pobretón!—grito Malfoy colérico, levantándose de su asiento. Hermione gimió en su oreja e intento hacer que se sentara de nuevo.
—¡Draco Malfoy!—soltó Hermione levantándose de su asiento.
—¡Serás...!—George se levanto de su asiento, con una cara muy desagradable e intentaba zafarse de Lee Jordan (quien intentaba sentarlo).
—¡Por Merlín! ¿Qué esta sucediendo aquí?—La voz de la Sra. Weasley hizo que Malfoy y George se giraran y recordaran donde estaban. Malfoy salió del comedor y Hermione oyó como azotaba la puerta con fuerza.
—Gracias, George—musitó Hermione sarcástica, volviéndose hacia el aludido. Miró a sus papás que observaban la escena un tanto pálidos y confundidos. —Vengo en un momento.—Añadió viéndolos fijamente..
—No espera, iré yo—la intercepto su padre, mirándola fijamente— Hace rato que quería hablar con él a solas.
—Está bien—Hermione dió un hondo suspiro y añadió—: iré a respirar aire fresco.
La joven salió hacia el pequeño jardín trasero. A su salida, la Sra. Weasley empezó a regañar a George con una mirada fulminante.
—Creo que yo también necesito aire—dijo Harry después de un momento.—¿Vienes Ron?
—Eh... claro.
Ambos amigos salieron hacia el patio trasero intentando pensar en que decirle a Hermione. Después de unos momentos, la Sra. Granger intento animar el ambiente poniendo música muggle y trayendo la comida que había preparado junto a la Sra. Weasley.
¿Qué carajos se creía la Comadreja con decirle semejante idiotez? Como si él fuera la perfección en persona. Bufó por lo bajó y siguió sentado en la acera de aquella calle muggle. Se volteó al oír unos ruidos de paso acercarse al él, pero se asombró al Sr. Granger en vez de Hermione. Volvió su cabeza hacia el frente intentando parecer indiferente ante la atenta mirada del papá de Hermione.
—Hola—lo saludo Robert Granger sentándose a su lado—. Menudo embrollo, ¿no?
—¿Qué quiere, señor?—dijo él a modo de saludo.
—Sólo charlar contigo. Y no me llames señor, dime Robert; vamos a ser familia al fin y al cabo, ¿no?
—Eso creo—titubeó Malfoy y volteó su cabeza hacia donde se encontraba el hombre—. No soy bueno, al menos no como usted querría para su hija.
—Puede ser, ¿sabes qué es lo impresionante de Hermione?—Malfoy negó con la cabeza—. Que a ella le importa un bledo tu pasado, chaval. Y a nosotros también si ella esta feliz.
—Es usted un estúpido—musito Malfoy mirándolo fijamente, de una manera que al Sr. Granger piensa que parece mayor de lo que es.— O al menos finge serlo.
—¿Por qué?
—¿Por qué?—repite Malfoy, en un siseo furioso— Porque yo maltrate a su hija durante años...
—Lo sé.
—No, no lo sabe—Malfoy se levanta desesperado de que no entienda como es realmente—. Intente que a su hija la expulsarán de Hogwarts a cada oportunidad, la llamé sangre sucia —lo más vil que pude haber hecho— la molestaba a cada oportunidad, quise hacerle daño en varias ocasiones. Mi tía la torturo frente a mis ojos y yo no hice nada para impedirlo; inclusive me alegre de que sufriera un poco después de que todo. Que sintiera lo que era realmente la guerra, como yo lo sabía perfectamente.
—Por Dios...
—E hice más cosas espantosas que no quiero mencionar... Soy un ser despreciable y aún así ustedes me tratan mejor que lo han hecho mis padres en tantos años.
—Pero la amas, ¿no? A pesar de todo, la amas, ¿verdad?
—Al principio la odiaba por ser condenamente perfecta en todo a pesar de ser hija de muggles, a pesar de que no tenía toda la formación que yo había tenido toda mi vida. Y después, cuando la vi allí torturada e inventándose una historia a pesar de la horrible tortura... la admiré y la envidié. Envidié como era capaz de arriesgarse por alguien que amaba e inconscientemente supe que yo quería ser amado así alguna vez... —Draco sonrió recordando cuando besó a Hermione por primera vez—. Y la amo... a pesar que hay día en que me arrepienta de estar con ella, pero ella lo vale y por mucho.
Malfoy se quedó mirando a Robert con una determinación en sus ojos.
—Y si no quiere que este con su hija, lo entenderé; pero le advierto que jamás podre separarme de ella. A menos de que ella ya no me quiera... —Su voz se fue apagando a medida que hablaba, pero se aclaró la garganta—. Pero espero que lleguemos a buenos términos, Robert.
—No pude haber encontrado a alguien más digno de mi Hermione—replico Robert Granger, con pequeñas lágrimas en los ojos—Ven, vamos a comer algo... Supongo que no desagradará las coles de Brusela, ¿no?
—No, en absoluto—replico Draco, sonriendo torcidamente—. Creo que Hermione se preguntará en donde estamos.— Y por primera vez en la noche, se sintió digno de estar allí. O al menos quiso creerlo.
—Adiós mamá, papá. Vendré a verlos pronto—Hermione se despidió con un abrazo caluroso.
—Adiós chaval, nos veremos pronto—dijo Robert Granger estrechándole la mano a Draco. —Cuida de Hermione.
—Claro, adiós; fue una cena maravillosa, Sra. Granger—replico Malfoy intentando sonreír. —Y nos veremos...
Hermione miró a su novio con atención; algo había cambiado en él después de que regresará con su padre a cenar.
—¿Todo bien?—le preguntó al estar en el automóvil— Estas bastante serio; mas de lo normal.
—Todo esta bien—respondió él, tomándole de la mano.
Y era cierto, porque a pesar de que se enfrentarían a un infierno para que la gente aceptará su relación; siempre tendría a una paciente y amorosa compañera a su lado. A su Hermione, a pesar de que sonará igual de cursi como la Comadreja.
—Llegamos—Anunció Draco al llegar al apartamento—Hay algo que tengo que decirte.
—¿Qué cosa?
Malfoy se acercó a Hermione y sacó la caja de terciopelo. Se la coloco en la mano, intentando contenerse para no romper el momento. Guardo silencio, intentando descubrir lo que pensaba Hermione. A pesar de saber Legeremencia, no tenía ganas de ver ese lado de Hermione. Deja de ser tan estúpidamente cursi, se recriminó mentalmente.
—Oh—Hermione lo abrió lentamente y miró el pequeño anillo con asombro. —¿Me lo pones?
—Claro— Malfoy le puso el anillo lentamente, grabando ese momento en su memoria.
—¿No deberías decir algo?—intervino Hermione después de que le colocara el anillo. —¿Unas palabras, tal vez?
—No soy bueno con eso... lo único que sé es que si te amara menos podría ser capaz de hablar más. Y quiero que sepas que siempre te amaré y odiaré al mismo tiempo... —Soltó una nerviosa carcajada— Quiero asegurarme de que pases toda tu vida a mí, Hermione.
—Claro que lo haré—Hermione sonrió ampliamente—. ¡Por Merlín, que lo haré! A pesar de que quiera ahorcarte cada vez que oigo tus apodos a Ron o a Harry, pero no sabría que haría sin tí. ¿Me prometes algo?
—Lo que sea.
—No llamemos a nuestro hijo con un nombre raro, por el amor de Dios.
—No lo prometo—replico Malfoy uniendo sus labios a los de Hermione.
Y Hermione dió gracias a Aquél Suceso Innombrable después de haberlo aborrecido tanto tiempo. Porque... ¿qué sería de ella sin Draco Malfoy? Al fin y al cabo, los polos opuestos se atraen, ¿no? Era la ley de la vida.
¡Y es el final! :'( Siento que no me quedo tan bien como quise, pero bueeeeeeno, se hizo lo que podía, ya que era ahora o nunca. Espero que pasen al foro de las Weird Sister a votarme en la sección de Reto: Una charla pendiente. Si son suspicaces se darán cuenta de que el primer capítulo deja ver los sentimientos de Hermione y en el segundo capítulo los sentimientos de Draco. Me gusto la plática de Draco con Robert Granger, en fin...
Un beso y dejen su review :)
Mariana Masen
