"JIGEN NO HANASHI"
Libro I
El ángel dragón
Había pasado ya un año y la mayor parte de la ciudad había sido reconstruida, solo faltaban algunos templos menores del Dios Escaflowne, las escuelas del este y oeste para entrenamiento militar, los talleres de guy melefs y el Castillo del Samurai, aunque era menos trabajo que el año anterior, el rey sabía que la reconstrucción de estos últimos tomaría el mismo tiempo que la reconstrucción de toda la ciudad, era por eso que aquel día en particular lo tenía tan nervioso, había dado vueltas toda la noche en su cama dentro de la tienda de campaña pensando en las obligaciones políticas que venían a caerle esa tarde.
Cap 2.- La Mesa del Rey
Merle saltaba de un lado al otro viendo en donde podía ayudar exactamente, luego de un año, la gente había comenzado a reintegrarse a aquellos trabajos que desempeñaban justo antes del Gran Incendio y la Gran Guerra, zapateros, artesanos, pescadores, granjeros, peluqueros, mercaderes, en su mayoría habían vuelto a sus trabajos, ahora solo una reducida parte del pueblo se dedicaba a continuar con las obras de reconstrucción, era por esto que Merle no sabía exactamente que hacer, y apenas el día dio comienzo, revoloteó alrededor de todas partes para ver donde podía encajar ahora, intentó ayudar a preparar el desayuno… y terminó tirando algunos pelos en los platos y salando de más el pescado, por lo que la jefa de cocineras del merendero tuvo que correrla con la poca paciencia que le quedaba… no tuvo más que entregarle su plato a Van y ayudar a transportar la comida para otras cinco personas que tomarían el desayuno con ellos… solo siete platos luego de un año de servirle de comer a más de cien personas en un solo día… Van estaba tan concentrado en el trabajo de la mañana que ni siquiera se percató de que su hermanita estuviera más callada de lo usual.
Un poco después intentó ayudar a transportar materiales, tiró algunos leños demasiado pesados para ella, se astilló manos y patas luego de magullárselas con algunas piedras que intentó subir en las carretas de madera y fue pisada cínicamente por un burro de carga; indignada, decidió ayudar, esta vez, a los que se encargaban de colocar las vigas del techo en uno de los templos… pero su gran agilidad y su destreza para subir a lugares muy altos no le evitó hacerse un corte en la mano con un serrucho, o martillarse la cola, ni mucho menos evitó que después, uno de los trabajadores fuera a dar al hospital tras recibir en la cabeza un martillazo por la herramienta que ella había dejado caer accidentalmente, estaba furiosa y nerviosa… así que decidió mejor dar un paseo por la ciudad, estuvo yendo de acá para allá, vagando sin descanso por las calles de la ciudad, intentando encajar en los diferentes talleres y oficios que se desarrollaban dentro de la comunidad, pronto descubrió que no encajaba en ningún lugar, así que fue a hacer lo único que sabía que le salía bien… molestar a su hermano… pero, ¿Dónde estaba?
Ayudada por su velocidad felina fue de una construcción a otra preguntando por el rey, no obtenía respuestas muy satisfactorias, más bien terminaba recibiendo encargos y mensajes "No está por aquí, pero dígale que necesitamos más tierra de ambar para recubrir el muro", "Hoy no pasó por aquí Merle San, pero si lo ve, dígale que necesitamos un par de herreros con urgencia", "Estuvo aquí en la mañana, dijo que iba a verificar el taller de armado de melefs, si sigue ahí, necesitamos que hable con Jenua, las puertas necesitan una reducción"… ¿es que tenía cara de recadera?...
Era casi la hora de la comida cuando al fin lo encontró, ella estaba muy cansada, así que casi le brincó encima del caballo al que había montado para disponerse a ir a… ¿A dónde iba ahora?
-Merle, ya te he dicho que no te me avientes así, vas a lastimarnos.
-Es que… yo… cansada…
-¿Y de que vas a estar cansada?, no importa, siéntate bien, tenemos que ir a la reconstrucción del castillo ahora mismo.
-Pero… amo Van…
-Respira, me dirás de camino, hay que atravesar toda la ciudad.
La chica gato lo pensó mejor, tenía hambre pero no podía disuadirlo, así que solo respiró, se calmó un poco y después, aprovechó el viaje para comentarle no solo lo frustrante que había sido su día, sino también todas las quejas, reclamos y mensajes de los trabajadores de las obras, Van no decía mucho, solo comentarios ocasionales como "Pasaremos a enviarlos, están de camino" o "Ya pensaré en que hacer"… ante esa actitud, ella misma comenzó a quejarse de algunas calles que se habían vuelto peligrosas por la furia de los elementos, de que no había suficientes doctores en el hospital y de otras veinte mil cosas que notó en su recorrido por la ciudad, Van solo la escuchó mientras pensaba en todo eso y las otras cincuenta cosas que tenía en la cabeza.
Finalmente llegaron a donde alguna vez se erigió un gran castillo y ahora apenas se levantaban algunos muros y se levantaban escombros, fueron primero a un área donde se almacenaban las riquezas del rey, sorpresivamente, las arcas subterráneas del palacio casi no habían sufrido daños y tenían exactamente la misma fortuna que el día en que Van era coronado rey, Merle comenzó a brincar de nuevo, gritando lo lindas que eran aquellas joyas y la de cosas que podrían comprar para mejorar el pueblo con una parte de aquel enorme tesoro, Van la observó mientras tomaba una decisión, fue entonces que la llamó a su lado para que lo acompañara a una junta importante que tendría en un rato más en el campamento, la felina se detuvo ante la invitación mientras observaba a Van, antes de saltar nuevamente, emocionada por poder asistir a una junta… aunque no estaba muy segura de cómo se desarrollaban o sobre que sería esta, pero le gustaba saber que Van la tomaba en cuenta.
Un rato más tarde, Van, Merle y algunos fanelianos que habían ayudado activamente en la reconstrucción del país se encontraban en la tienda donde el monarca se había acostumbrado a revisar mapas, planos y diversos materiales de construcción… a diferencia de lo usual, la mesa principal estaba vacía y alrededor había sillas donde todos los invitados finalmente se acomodaron ante una invitación del ryuujin.
Van.- Antes que nada, debo agradecerles a todos por asistir de manera tan puntual a esta reunión, debo admitir que la reconstrucción de Fanelia está avanzando a buen ritmo gracias al apoyo de todos ustedes… como habrán escuchado, algunos nobles han comenzado a regresar a Fanelia para reclamar tierras, beneficios y una posición en la corte, con ellos, efectivamente, han venido también desde hace algunos días, los ancianos del consejo, lo cual no ha hecho más que recordarme que necesito ayuda para guiar a este reino, lo he pensado, y he decidido darles a todos ustedes una posición dentro de la corte para formar una asociación encargada de velar por el bienestar de Fanelia, nuestra prioridad es nuestro pueblo, no enriquecer a otros o a los templos.
Todos guardaron silencio por un momento, asombrados de haber sido considerados para tales honores, después de todo, la mayoría eran simples personas del pueblo que habían colaborado con el rey.
Van.- Veo que están un poco asombrados, así que aprovecharé antes de que comiencen las preguntas, a diferencia de los nobles de otros países, ustedes estarán a cargo de funciones específicas dentro del país, así como en la antigüedad teníamos un jefe militar, que se encargaba de verificar las necesidades, entrenamientos y movimientos del ejercito para ayudar al rey, así ustedes tendrán a su cargo diversos sectores del país, necesitamos que este funcione sobre ruedas, lo he considerado mucho ya que es parte de lo que mi hermano nos legó, sin embargo, a menos de que cada uno esté de acuerdo con desempeñar el puesto que les ofrezca, son libres de volver a casa y llevar vidas comunes.
Los ahí presentes asintieron con la cabeza, dando al rey la indicación de que comprendían lo que se les estaba ofreciendo y que estaban de acuerdo, el joven de ojos carmesí continuó luego de verificar su idea por un momento.
-La primera en ser nombrada, será Merle.
-¿Qué yo que?
-Te has esforzado mucho en este último año, nos has ayudado a todos y hoy me di cuenta de algo, estás lista para recibir algunas responsabilidades, eres muy perceptiva, y de algún modo te las arreglas para estar en todas partes, así que he decidido nombrarte mi secretaria.
-¿Secretaria?
-Así es, tu trabajo será mantenerme informado de todo lo que suceda en el reino y recordarme de aquello que este grupo decida es más urgente de atender… además, te adoptaré de manera oficial como mi hermana, no eres una criada o una mascota, para mi, eres una Fanel.
La chica gato se limpió las lágrimas que estaban a punto de salir de sus ojos, y tras recordar que había más personas ahí con ellos y su nuevo puesto, se forzó a no brincar encima del dragón blanco, solo susurró un "gracias" mientras escuchaba varios pares de manos aplaudir. Finalmente se hizo el silencio una vez más, el rey continuó.
Van.- Ahora bien, Ezra, tus conocimientos sobre arquitectura y obra fueron de una ayuda inigualable durante la reconstrucción, creo que te atiborré de trabajo en los últimos meses pidiendo tu opinión para revisar y modificar los diversos planos con que contábamos… así que he decidido nombrarte Jefe de Obras del Reino, tendrás que usar esos conocimientos para mejorar la ciudad estructuralmente, nada será construido si tú no apruebas antes los proyectos, a cambio recibirás una casa un poco más grande que la que ya tienes, recibirás un sueldo y deberás ir de vez en cuando a los otros reinos para aprender un poco más e instaurar cualquier mejora que sea necesaria, ¿aceptas entonces?
Ezra.- Para mi será todo un honor servirlo, su majestad, solo me gustaría pedirle, si no es mucha intromisión, una casa con al menos siete cuartos, me gustaría que cada uno de mis hijos pudiera tener el privilegio de una habitación propia.
Van.- Será como pides Ezra… seguiré ahora con Terán.
Terán.- ¿Si su majestad?
Van.- A pesar de ser un noble de nacimiento, ayudaste de forma activa a la reconstrucción de la ciudad, hoy todavía pude encontrarte reconstruyendo uno de los templos de Escaflowne, además me enteré hace poco que fuiste tú quien envió emisarios a los lugares indicados para avisar de la reconstrucción de Fanelia, no solo lograste que la mayor parte de los ciudadanos pudieran volver a casa, sino que además, conseguiste que los nobles y reyes de los países vecinos vieran por la seguridad de la gente que venía de regreso, me gustaría que fueras el… ¿Cómo se decía?... a si, Ministro de Relaciones Externas.
Terán.- ¿Y que tendría que hacer en ese puesto, majestad?
Van.- Fomentar buenas relaciones entre Fanelia y los otros reinos, arreglar ayuda para los lugares de Fanelia o de otros reinos donde requiramos ayuda o podamos brindarla, encontrar la manera de formar alianzas con otros países, posiblemente tendrías que viajar bastante, aunque te daré cierto control por si prefieres tener gente ayudándote a cumplir con tu papel, lamentablemente no se que más puedo ofrecerte además de el mismo sueldo que a tus compañeros, la devolución de las tierras de tu familia y el título que por herencia te pertenece.
Terán.- Bueno, majestad, estaré encantado de aceptar el trabajo que me encomienda, solo le pediré a cambio su permiso para casarme con cualquier persona que yo elija.
Van.- ¿Cómo dices?
Terán.- Supongo que su majestad no está enterado al parecer, pero los miembros de la corte, los nobles, no podemos casarnos con quien nos plazca y tampoco podemos casarnos sin el permiso del rey.
Van.- Esa regla me parece en verdad absurda.
Terán.- Fue instaurada hace mucho tiempo, majestad, para que los nobles se casaran con otros nobles, y pudiéramos traer algún tipo de alianzas con otros países… aunque estas no siempre se respetaban.
Van.- Más razón para pensar que es absurda, en tal caso, aboliré con esa ley, todos deberían tener el derecho a elegir con quien desean pasar el resto de sus vidas.
Los ahí presentes asintieron, nunca se habían puesto a pensar en ese lado de la nobleza, Van por su lado se quedó pensativo un momento más… sumido en el recuerdo de una joven de su edad, con cabellos castaños muy cortos y ojos verdes llenos de misterios…
Merle.- Amo Van, creo que podemos continuar.
Van.- Si, es cierto, gracias Merle…
La sesión se prolongó un poco, dentro de aquel grupo de personas, solo el hombre que Van había elegido como líder de los campesinos, para que se encargara de administrar el grano, brindar ayuda en épocas de mala cosecha e incluso averiguar los problemas latentes en la tierra cuando llegaban a presentarse, rechazó el puesto, era un hombre alto, curtido por el sol, con algunas canas en el cabello, su rostro y cuerpo duros denotaban la dedicación que prestaba al campo, debía tener cerca de 53 años de edad, esa era la razón por la cual declinaba el ofrecimiento del rey, su nombre era Ragus, y había acordado con el rey buscar entre los campesinos al hombre más adecuado para ocupar el puesto y desempeñar aquellas funciones tan importantes y necesarias para el campo.
La noche cayó finalmente, Van estaba exhausto, pero ahora tenía a los hombres en los que confiaba ayudándolo a moldear el futuro del país, Ren se encargaría de la milicia, Jénuva atendería a los diversos gremios del pueblo, Elán vería que los hombres de las minas recibieran tratos justos y que los materiales que se sacaran de estas fueran a dar directamente a todos los que necesitaban este tipo de materiales, Ronald se encargaría de organizar eventos que ayudaran a que el país prosperara en el área turística y en las festividades que el pueblo solía tener como tradicionales, Cris sería jefe de las zonas ganaderas, su hermano gemelo Curio sería el Ministro de Relaciones Internas, a fin de que todos los pueblos asilados en el reino recibieran la ayuda que fuera necesaria, y finalmente, Elain sería la jefa de salud, ella estaría a cargo de verificar que todos en Fanelia recibieran ayuda médica y que los doctores estuvieran capacitados, esta última, apenas concluyó la junta, preguntó si podía abrir una escuela de medicina e instaurar un programa de médicos viajeros para que las aledas y poblados Fanelianos recibieran también atención médica oportuna, ambas ideas fueron aprobadas por Van inmediatamente, al parecer, había hecho buenas elecciones para que lo apoyaran, estaba conciente de que su educación no había abarcado todo el conocimiento del mundo y que, por tanto, él solo no se daría cuenta de las deficiencias que habría que subsanar en el pueblo, tenía que admitirlo, su hermano había sido un genio.
El día concluyó, Van, Merle y Terán regresaron al campamento donde solían dormir, el rey se sentía ahora más a gusto, solo le faltaba dar a conocer los cambios que había realizado en el poder, reasignar a los nobles, puesto que en el futuro necesitaría de ayuda económica para levantar a su pueblo, y mañana debía entrevistarse con el Consejo de Ancianos para arreglar que el Escaflowne pudiera permanecer justo donde estaba en ese momento… y posponer su primer visita al oráculo, justo ahora lo recordaba, los reyes de Fanelia debían hacer su primer visita al oráculo luego de su coronación, su visita se había pospuesto a causa de la destrucción de Fanelia, ahora debía informar que la realizaría justo después de terminar con la reconstrucción de Fanelia, solo esperaba que los viejos sacerdotes no se pusieran demasiado necios con el protocolo.
Notas de la autora:
Y luego de batallar, al fin terminé este segundo capítulo, espero les haya gustado aunque sea un poquito la nueva organización del reino, por cierto, el nombre de Ren y su puesto los tomé prestados del fanfic "My Place" de Camila Fanel, espero no te moleste que lo utilice, pero el nombre me gustó. Y bueno, por si algún alma noble y caritativa logró armarse de valor y darle a esta historia una pequeña oportunidad (lo se, no es buena idea poner cosas en X-Over), please, PLEASE, DEJA UN REVIEW... te juro que el botón no muerde, y esta loca escritora tampoco a decir verdad n.n
SARABA
