Extensión: 741 palabras.

Notas: Igual de random que el anterior, la inspiración sigue lejos cuando respecta a esto. He decidido agregar a Jackal y Sorano a los personajes porque la petición incluía Brotps, y ellos dos son la Brotp principal de Rufus y Minerva respectivamente, al menos en el rol (o eran, cuando había Sorano y cuando había Rufus).

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Facultad.

Los petardos son lindos (cuando le caen encima a alguien más).


—El asunto aquí es simple —replicó, una vez más—, no puedo esperarlo todo el día.

Jackal bufó; que sí, que lo tenía claro, que lo había dicho ya varias —cientos— veces, que tenía que acabar un trabajo de literatura y algo más que no recordaba porque, por suerte, él estudiaba deportes.

(Con la ninfómana esa que había visto junto a Lyon la otra vez, pero ese detalle no interesaba en esos momentos).

—Te lo digo, pasará en cualquier momento —reclamó Jackal—, en cuanto salga del cuarto de la hermanita de Sorano estará por este pasillo.

—Y eso pueden ser horas —replicó Rufus de nuevo—, estoy seguro que Sting es impotente.

Su acompañante se llevó la mano a la barbilla, como meditando en verdad la posible veracidad de esa acotación, es que Eucliffe se prestaba para esas interpretaciones. Esa necesidad de comprarse una moto —que luego le robaron—, esos celos nada sanos a cada tipo que se acercaba a la chica —incluso su mejor amigo—. Mierda, que si no era impotente o era precoz o la tenía chica, pero Jackal estaba seguro de que por allí abajo tenían que haber problemas.

—Bueno, con más razón saldrá rápido, ¿no? —inquirió tras pensarlo unos momentos—. Digo, ¿a qué se quedaría?, ¿a dar pena?

—A tratar de no dar pena, por supuesto.

—Quedarse mientras no se le levanta sería dar el triple de pena —alegó Jackal, y es que en su cabeza la imagen de Sting con una sonrisa nerviosa mientras aplicaba presión para que allá abajo hubiese vida era ciertamente patética.

—¿Y? —inquirió Rufus—. De seguro estará ahí con la esperanza de que pase, se quedará varias horas hasta convencerse finalmente de que no pasará.

—No creo que la chica espere tanto, digo, tiene a Cheney.

Silencio.

—Tienes razón en eso.

Jackal hubiera podido comentar que hasta él se la había tirado —se suponía que Eucliffe también, pero le era dudoso dados los varios argumentos antes expuestos que le hacían dudar de la capacidad de Sting para tirarse a una chica— pero no lo hizo porque Sorano aún no se enteraba y quería que siguiera así, sin que ella se enterara y por tanto sin que él sufriera consecuencia alguna. Para eso le convenía que nadie más que él y Yukino lo supieran, después de todo dudaba que tras lo sucedido con Sorano, Rogue y Sting la última vez la chica se animara a contárselo a su hermana.

—Eh —llamó Rufus, sacándolo de sus pensamientos—, creo que finalmente viene.

Ante eso Jackal reaccionó enseguida, aproximó lo más posible su espalda a la pared y miró, oculto por la muralla contra la que estaba, el pasillo por el que se suponía Sting Eucliffe tendría que aparecer y por donde el susodicho efectivamente venía. Sonrió y le hizo un gesto a Rufus para que imitara sus movimientos.

—Ya era hora —susurró, notando como su acompañante seguía su indicación de ocultarse contra la pared sin demasiado interés—. Ahora prestame los fósforos.

—Encendedor.

—Lo que sea —reclamó Jackal, le daba lo mismo qué le diera con tal de que pudiera encender fuego con eso antes de que Sting los descubriera.

—Ten.

Tomó el objeto sin mirarlo y sacó un petardo de su bolsillo, ansioso, en lo que Rufus miraba alrededor para asegurarse de que no había nadie cerca, menos que menos un profesor.

—Ahí viene —murmuró Jackal, sosteniendo el petardo en una mano y el encendedor en la otra, atento.

Cuando Sting estuvo lo suficientemente cerca generó la chispa del encendedor ocasionando fuego ante la mirada de Rufus, para luego encender el petardo y en un rápido movimiento, con Sting dando la vuelta por el pasillo, retroceder para luego arrojar el petardo en cuanto la figura del chico rubio se asomó ante ellos.

El petardo, no demasiado potente, formuló un estruendo que alertó a Sting, quien dio un brinco ante el estallido producido a sus pies. Que la idea solo era asustarlo y que soltará el grito que soltó y su rostro formará la expresión de sorpresa que formó, nada más.

—¡Feliz Navidad! —exclamó Jackal dado eso con alegría, pues su plan dio resultado a la perfección.

Soltó una risa ácida ante la ahora molesta mirada de Sting, ya pasada la sorpresa —y susto— inicial. Rufus soltó un leve carraspeó con la situación antes de girarse hacia su compañero.

—¿Pensé que íbamos a gritar "Feliz Año nuevo"?

Jackal le miró.

—¡Bah!, son lo mismo, días más, días menos.


Es todo por ahora, dudo actualizar esto pronto con lo cargada de cosas que estoy.

(Y sigue en completed).

Nos leemos. Bye's.