CAPITULO 1
WESKER DESAPARECE DE LA FAZ DE LA TIERRA
Pasaron más de 9 años después del incidente de Raccoon City, y yo, estando en el archivo de la Casa Blanca, encontré un reporte sobre un posible brote viral en Europa. Mientras que en este país logramos exterminar una manada de Trepadores que arrasaba en varias áreas de Maryland, estuve comandando el equipo antiterrorista especial que el Presidente organizo hace unos meses. Todo lo que sé hasta el momento es que Umbrella se desmoronó después de la desaparición de Raccoon City, y ahora estaría bajo el nombre de "Tricell", el cual tenia una base clandestina en una región de África, Rob Travers y Jill Valentine estuvieron en una misión especial que era una terrible pesadilla, similar a un incidente en Europa, en el que un tipo de "Plaga" infectaba a la gente, le despertaba un instinto asesino indescriptible, y una agente del Servicio de Inteligencia de África, Shaira Abdelkader Benyahia participo en un operativo junto con Travers y Valentine para capturar al bioterrorista Albert Wesker, y he oído rumores que CJ Ibarra, su hombre de confianza, esta encerrado en Guantánamo, varios agentes de Gobierno insisten en obtener información.
El presidente me ordenó que viajara a Guantánamo, para entablar una conversación con el hombre de Wesker, para ver si yo era el hombre indicado para convencer a Ibarra. Cuando llegué a Cuba, me dirigí a un hotel en La Habana, la tierra del Mambo, la rumba y el "Cha Cha Cha", me encontré con un viejo amigo mío, nada más y nada menos que Ian Travers, nos pusimos a hablar por un rato, me dijo que estaba todavía trabajando para el FBI, me sentía orgulloso que el hombre siguiera en el servicio de los Federales, a pesar que lo despidieran por un altercado con sus superiores. Sin embargo, me estuvo mencionando algo relacionado con el caso de Ibarra, no quise preguntarle nada al respecto, quise saber detalles por mi cuenta, pero me comento que estaba a punto de ser llevado de vuelta a Estados Unidos para hablar con el presidente en persona.
Ya estando en Guantánamo, un compañero de misión, Frederick Muller, me recibió con una cara de decepción, Ian le pregunto que sucedió, y Fred nos muestra una nota ensangrentada de Ibarra, en la que confirma su suicidio, no había nada clave en el papel, aunque serviría como evidencia, Jaime Corales, el director de la cárcel, mostro un desconcierto sobre la desaparición del avión que transportaba el cadáver, pero revelo una información en un archivo de audio en un PC, sobre la muerte de Albert Wesker en África en manos de unos civiles bajo investigación, se me ocurrió la idea que los responsables serían Travers, Valentine y Benyahia. De nada nos sirvió la venida a Cuba, el Presidente pondría una cara más decepcionante. Mi celular vibró en ese momento, era Jane Badgley, mi mano derecha en comunicaciones, me aviso que regresara de inmediato a Washington D.C., habría una misión asignada, pedí un taxi solo, Ian y Muller, se quedaron en la entrada de la prisión, solo quería pasar esta noche tranquilo en el hotel.
Quedarme un día en un lugar lejano es lo que más detesto, pero considero que es parte de mi trabajo y no debo quejarme. Badgley volvió a comunicarse conmigo diciéndome que era mejor partir a Washington antes de la madrugada, el Presidente quería verme inmediatamente, debería estar algo estresado por este incidente, pero yo pienso que hay gato encerrado. En realidad solo quiero cerrar mis ojos y tener la mente en blanco hasta cuando llegue a la casa. Cuando amaneció, Muller me estaba esperando en la camioneta blindada a la salida del hotel, me dio una carpeta con unos informes de otros colegas con relación a la supuesta muerte de Wesker.
¿Quieres decirme que Wesker sigue vivo? – Pregunté de manera sorprendida.
¿Qué te imaginas? Wesker también tiene un hijo, estamos procediendo en una investigación, el que nos podía decir esa información vital era ese malnacido de Ibarra. – Muller dijo.
Ya era hora de abordar, el llegar a Washington D.C. solo era en cuestión de horas, quiero relajarme para esperar las instrucciones de la misión que me espera. Mientras viajaba, sentía que mi mente entraba en un pequeño flashback, una película de mis recuerdos entre morir bajo el ataque de los zombies en Raccoon City y la lucha contra algunos de los mas poderosos de Umbrella, estuve a punto de saber quien era en realidad "El Rey Negro", el jefe de la corporación el mismo que hizo una jugada sucia convenciendo a Wesker para deshacerse de S.T.A.R.S. hasta que lo hizo, Jill Valentine, la imagen de esa mujer siempre llega a mi mente. ¿La he visto antes en alguna parte? Porque solo veo su nombre en varios reportes, me comentaban que ella junto con Rob Travers, el primo de Ian, descubrieron las intenciones de Wesker con adueñarse de Umbrella en la mansión, y lo creyeron muerto después de todo. Muller sentado frente a mí, me hace una seña de que estamos a punto de aterrizar.
Y bien, estoy en la casa blanca, no tengo puesto mi traje formal, solo mi atuendo hawaiano, no creo que el presidente ponga una cara cuando me vea con esta ropa, pero sus guardaespaldas, cuidando la puerta del despacho, me hicieron ir al baño para ponerme el traje formal que me reservaron y a mi medida, tenía la cita justo después de vestirme. Los guardaespaldas me hicieron entrar a la oficina y el presidente me estrechó su mano y me pidió sentarme en su sala grande, una taza de café en la mesa de diseñó griego que decoraba el lugar y otra taza junto a la mia, empieza la conversación.
Le mostré la carpeta que Muller me dio en Cuba, con unos tres informes de otros agentes que estaban en Guantanamo y otros lugares del país, estaban relacionados sobre la muerte de Wesker en Africa, al momento que unos mercenarios estaban tras el para capturarlo y llevarlo a Europa para juzgarlo por los diversos crímenes que planeaba para atentar contra la humanidad, y contratando a una agente de Tricell, Francesca Bartichioto, además de tener un romance con el objetivo. Sin embargo, la conversación cambió de ritmo cuando se menciono la desaparición del cuerpo de Ibarra, el presidente estuvo enterado al respecto, decía que él sigue vivo y hay que dar con su paradero, al igual que los demás asociados de Wesker, el celular del presidente sonó con una melodía baja, lo contesta y se dirige a la puerta, una mujer rubia, de mas o menos 28 0 29 años, también vestida de traje formal se sienta junto a mí, y la conversación reanuda.
Muy bien, Greenwood, ella será su mano derecha en la misión que les asignaré pronto, es la agente Helena Carpenter, pertenece a la CIA, y ha estado cooperando en algunos operativos en Maryland, relacionados a los brotes del "T-Virus" en el pueblo. – dijo.
A pesar de ser algo robusto, no tengo problemas para experimentar química con las mujeres, pues mi experiencia con Daniels en ese entonces, estoy seguro, que ella debe estar en algún lado. Volviendo con Carpenter, una mujer joven pero seria, con su expresión, noto que habla muy poco con la gente, pero cuando estemos en el trabajo, notaremos ciertos cambios. El presidente nos dio más datos sobre el pasado de Wesker, desde Raccoon City hasta Africa, y con más detalles de la información que escuchaba cada rato. Mas tarde salimos de la oficina, Carpenter tomó otro rumbo y yo me fui a buscar a Muller para hablar con el. Me estaba comentando que posiblemente yo iría de viaje a Europa y luego a Oriente en los próximos días, le escuchó a otro agente que Ibarra anda oculto en Paris, aunque el presidente no ha estado seguro al respecto. Solamente, lo que han dicho los superiores es que me tome estos dos días libres para relajarme, el entrenamiento para dicha misión no tardará en iniciar.
En la noche me fui con Muller a un bar en el centro de la ciudad, nos subimos en una H2 que él tenía en el parqueadero, y llegamos a ese ambiente placentero para embriagarnos. De repente, Carpenter apareció como si nada y se sentó entre nosotros, me susurró algo en el oído, pero como había tanto ruido, no alcancé a entenderle todo, aunque le escuché "mañana". ¿Pero… es posible que el entrenamiento inicie precisamente mañana? Muller frunció el entrecejo, además el no fue elegido para la misión, sabiendo que tiene mejor condición física que la mía. Yo solo quiero beberme unas botellas de whisky y unas cervezas para relajarme. Los tres después de la madrugada nos emborrachamos y pasamos la velada lo más agradable que podíamos, solo eran dos días que teníamos libres, desde se momento el caso de Wesker se evaporó de mi mente.
La cerveza ya estaba poniéndose tibia, mientras ejercía mi mente en ese terrible pasado en Raccoon City, Ian y compañía eran los que me salvaron la vida. Pero la pesadilla continuaba, el gobierno no quería revelar la información de la posible "Neo Umbrella" ¿No han hecho suficiente daño? Black King seguía oculto en su base espacial, solo bajaba a los Estados Unidos o a Europa para pedir reportes de sus seguidores. Solo quedaba poco tiempo para el viaje al otro lado del mundo, ya eran casi las tres de la mañana, mi iPhone vibra, era Veronica Shanahan, mi mano derecha en las comunicaciones, me estaba enviando unos reportes previos de las estrategias Wesker, cuando estaba en Tricell, trabajando en el Ouroboros, con mas detalles por supuesto.
Mientras la música sonaba, sentía mucho sueño, necesitaba relajaba la mente, la condenada "alma" de Wesker cruzaba el umbral de la muerte.
