Capitulo 2: la cita

Pov Bella

Daba vueltas por la sala una y otra vez ¿no era que no me pondría nerviosa? Porque estaba así era solo Edward, al que vivía insultando sin piedad, al que burlaba, el que me molestaba. El pequeño bolso yacía en piso al lado de la puerta. Me había maquillado levemente y tenia puesta la pollera azul que Alice me había dado a la que luego debería agradecer porque realmente me quedaba bien aunque no lo quisiera admitir. De pronto el timbre sonó. Oh no! el timbre sonó!

-¿Bella vas a abrir o tengo que empujarte hasta la puerta?- pregunté Renee asomando su cabeza por la cocina. Yo camine lentamente hasta la puerta para abrirla. Allí estaba el, como siempre tan natural y genial a la vez. Su sonrisa destello al verme, realmente sentí un cosquilleo cuando lo hiso. Sin embargo no fui capaz de hacer nada, simplemente me quede allí parada mirándolo… vamos Bella si algo!

-Huh… hola- dije sonriendo tímidamente.

-estas muy hermosa- soltó en un solo momento. Yo me sonroje, como era de esperar.

-Muchas gracias ¿vamos?- pregunté. El asintió. Agarré el pequeño bolso y aunque no pesaba Edward insistió en llevármelo. Llevaba puesto unos jean oscuros con una remera y una camisa abierta sobre ella, amaba su estilo tan natural, el cual antes no había podido notar por el simple hecho de que andaba evitándolo… no me debo acostumbrar, después de todo le dije que será solo una cita.

Pensé que iríamos en su volvo el de siempre pero este era otro. Era una camioneta.

-wow- se me escapo al verla mas de claro. El sonrió.

-Le gané una apuesta a Emmett, es un XC60- dijo ganadoramente. Yo también hubiera utilizado ese tono si tendría un auto como ese.

-Muy bonito- le comenté. Edward abrió educadamente la puerta del co-piloto dejándome el paso, yo le agradecí y subí. Una vez adentro cuando arrancó el auto realmente me agarro curiosidad… ya sabia que iríamos a port Ángeles pero no creo que me lleve a cenar a esta hora es decir… eran las tres de la tarde. Lo mire expectante.

-bueno y… ¿A dónde se supone que vamos?- pregunté. El me miro unos segundos y volvió su mirada a la carretera.

-Pues… ¿as oído hablar de la feria de los fines de semana?- pregunté. Me llevaría a una feria! Siempre había querido ir a una.

- Iremos a una?- pregunte entusiasmada para comprobar. El asintió. Salté de mi asunto alegremente.

-Oh genial!- exclamé. Edward rio alegremente junto a mi.

Llegamos rápido considerando que Edward, pues era un animal manejando… al igual que Alice y Rosalie, se ve que era cosa de familia.

Cuando salimos del auto no podía estar mas entusiasmada, no se como sabia sobre lo de las ferias. Había mucha gente y muchos puestos, Con Edward jugamos a casi todos, era increíble lo genial y divertido que podía ser cuando no estaba alardeando sobre algo o diciéndome que era una preciosura. Luego de andar jugando en los puestos y de que Edward me regalara un oso (había insistido en el grande pero yo quería el pequeño) caminamos hasta la rueda de la fortuna. Realmente tenia intenciones de subirme, seria maravilloso mirar todo desde allí arriba, había solo un problema. Le temía a las alturas, jamás habían sido lo mío.

-Vamos Bella será divertido, te lo prometo- dijo Edward tratando de convencerme. No quería decirle que no pero no podía decir que si, el pánico abundaría.

- ¿y si nos caemos y nos morimos? Soy joven para morir!- dije con miedo en las palabras. Edward rio y se acercó a mi, levantó su mano evite respirar para no acelerarme. Coloco un mechón detrás de mi oreja.

-te prometo que no te pasara nada, yo te voy a cuidar- aseguró. Agh… Edward si tenia el poder de convicción.

-Me llego a caer y te hare responsable de mi muerte ¿okey?- dije antes de comenzar a caminar. Edward rio.

-no seas tan dramática, no es gran altura Bella- comentó. Hicimos la fila mientras el se reía de mis expresiones de pánico… no era gracioso!

Sin embargo amaba que se riera, era como melodía para mis oídosno Bella! Tienes que resistir no eres un vaso descartable!

Cuando nos dejaron pasar literalmente me quede atascada allí, caminaba y todo pero mi expresión no cambio al ver de cerca la gran rueda. Dios que era grande!

Nos sentamos en donde debíamos y Edward bajo la barandilla. Al principio manteníamos una distancia normal pero ni bien se comenzó a mover y a medida que subíamos me pegue literalmente a el escondiendo mi rostro entre su cuello y su hombro. Edward me sujetaba plácidamente.

-Bella por favor mira es hermosa la vista desde aquí- pidió. Yo, mientras aspiraba su tan rico y hermoso aroma masculino me preguntaba que rayos hacia yo aferrándome de Edward Cullen. Levanté la vista tímidamente, era muy bonita

Se notaba como el sol de apoco comenzaba a esconderse entonces ahí fue cuando me di cuenta de que había estado mas de una hora junto a el sin pelear, sin cansarme ni insultarlo. Vaya… mi record!

-Wow…- solté. El se rio por lo bajo mientras me miraba. Me sonroje levemente al sentir sus ojos posados en mi. Y que ojos los de Edward Cullen! Era lo que mas me llamaba la atención de el. Eran de un color tan cálido y extraño a la vez, una mezcla de miel y topacio se encontraba en ellos haciéndolos brillantes y hermosos, realmente hermosos.

-¿Qué?- pregunté con una sonrisa plantada en mi rostro. El miedo se había ido junto a el… aunque trate de hacerme la dura esa actitud ya había desaparecido hace mucho. A quien engañaba, Edward era tan bueno y caballero creo que realmente me gustaba.

-Nada, es solo que me gusta estar así contigo… - indico nuestra posición. Yo me volví a sonrojar… nuevamente.

-Pues… no te acostumbres, aun la cita no a terminado- le recordé. El asintió con una sonrisa. Luego lentamente acerco sus labios a mi rostro. No creí que me fuera a besar pues sus labios iban destinados a mi mejilla. Al sentir el contacto de sus labios en mi piel por primera vez las mariposas comenzaron a volar como nunca en mi estomago. Sin despegarlos de mi, suspiro.

-Hay Bella… me gustas tanto- susurró. No le dije nada, ya estaba sonrojada así que no hiso falta que la sangre se acumule en mis mejillas. Sin embargo e inesperadamente, sin pensar en lo que hacia me aferré mas a el.

Luego cuando nos tuvimos que bajar realmente lamenté estar así de alejada, extrañaba su calor y su aroma, dios que aroma!

-que dices si esperas aquí y voy por unas palomitas de maíz- dijo al ver que mis ojos iban hacia el puesto de palomitas que largaban un olor exquisito y dulce. Yo el asentí tímidamente. Me quede allí esperando mientras observaba todo, la gente divirtiéndose, los niños jugando. Sus risas se escuchaban en todas partes. ¿Qué me pasaba? ¿Por qué rayos miraba todo de color de rosa? O mas bien ¿Por qué diablos sonreía?

-Pero vaya, vaya, vaya ¿Qué tenemos aquí?- se escucho una voz detrás de mi. Volteé algo desconcentrada.

-¿Tyler?- pregunté confundida. Tyler Crowley era un muchacho de el instituto, a nadie le caía muy bien, siempre andaba con su pandilla de inadaptados sociales (según mi padre) haciendo líos por las calles de Forks.

-Hola hermosura ¿Qué haces por aquí?- dijo acercándose. Los cuatro muchachos detrás de el se quedaron allí.

-Huh… ¿y a ti que te importa?- pregunté con seriedad. El se rió de mis palabras y se acercó mas.

-Pero parece que Isabella Swan es una muñequita brava- comentó quiso tocarme pero me aleje.

-Ya Tyler vete a jugar por allí, no me molestes- le pedí. Sus amigos detrás de el se rieron.

-Parece que no nos conoces muy bien… cuando tenemos las miradas posadas en alguien, vamos por el preciosura- su mano rozo mi brazo derecho.

-Tyler no me obligues a pegarte- le advertí. Pero parecía no entender.

-oh mira que miedo que tengo- no le pegue porque no me dejo tiempo, literalmente se me tiro encima tratando de besarme pero me desvié haciendo que tropezara y casi caiga. Gran error para mi cuando se recompuso me miro asesinamente.

-No intentes escaparte de mi Isabella Swan, nadie lo hace- no se como hiso pero llego hasta mi para agarrarme de mis manos. Realmente era fuerte el agarre, no me podía soltar ¿Dónde demonios estaba Edward cuando se lo necesitaba? Oh no mejor no, eran cinco contra uno eso terminaría mal.

-TYLER GRAN IMBESIL ME ESTAS LASTIMANDO!- grite enfadada. El solo se rio. Maldito!

No hiso falta que le pegara. Edward, al fin, apareció. Me tomo de la cintura y tiro con fuerza hacia el haciendo que Tyler se sorprendiera y me suelte.

-¿Tyler donde aprendiste modales, en la calle?- preguntó Edward. No por favor que no los provocara. Crowley lo fulmino con la mirada.

-¿Edward cullen? Oh por dios, esto no se puede poner mejor- dijo sonriendo con un tono maligno típico de película. No se como, realmente no se como pero lo ultimo que vi fue que Tyler me dijo algo… no muy educado y Edward saltó con una piña dirigida a la cara de el. Entonces uno de los amigos de Tyler le dio un gran puñetazo tirándolo al piso.

-Hay no Edward- Exclamé. Acercándome a el. Me agache y lo ayude a pararme.

-Edward por favor vamos- le pedí. Pero claro ¿Qué no les hacían caso a las mujeres cuando era necesario? Edward tiro al muchacho al piso luego de que este lo provoco mas… no se si decirme mujerzuela a mi era provocarlo pero Edward le empezó a pegar… diría que fuerte, al principio lo disfrute el otro tipo se lo merecía pero luego ya comenzaba a excederse.

-Edward ya, déjalo por favor!-exclamé. Los amigos de Tyler se quedaron allí parados sin hacer nada… estúpidos.

En fin… todo esto ¿llevo a? Edward lastimado esperando en una banquilla de uno e los parques de allí a que yo volviera con y hielo que había ido a pedir a un restaurante, junto a unas gazas ya que sangraba al costado de su ojo por a verse raspado con el suelo al caer. Sin pensarlo dos veces y totalmente preocupada me senté en su regazo… no es que lo hice sin permiso, el me impulso a hacerlo luego de posar sus manos en mi cadera y tirarme contra el.

-no debiste a verle pegado a ese muchacho- dije secando la sangre de su herida. Edward no sonrió precisamente pero tampoco se quedo inexpresivo.

-¿Oíste lo que te dijo?- preguntó. Yo le asentí. Aun estaba sorprendida. No debía reprocharle el me había salvado, era dulce de su parte meterse con los chicos mas brabucones del instituto para defenderme.

-Podríamos a vernos ido y no estarías lastimado- le contradije. Edward miro para otra parte.

-Bella no dejaría que se salgan con la suya, además era por ti- aclaró. Yo me sonroje. Quite el hielo del costado de su cabeza que le había puesto luego de quitarle la gaza. Me acerque a el y deposite un dulce beso en su mejilla.

-muchas gracias por salvarme y defenderme- le agradecí. El sonrió.

-no me tienes que agradecer, no dejaría que te tocaran- dijo. Este era un nuevo Edward, uno dulce, tierno, hermoso y caballero. Era increíble lo distinto que podía ser cuando no estábamos en el colegio, era un chico perfecto- Aun tenemos que cenar- me recordó. Yo me paré lentamente dejándolo a el. Tire las gazas y el hielo en el cesto de basura y volví a su lado. Caminamos silenciosamente hasta el auto. No era un silencio incomodo pero realmente estaba nerviosa ¿podría estar tan enamorada de el? Es decir que fácil que era enamorarse de Edward Cullen.

Llegamos al auto y se paro en frente de el.

-Lamentablemente no traje un baño portátil así que nos tendremos que cambiar en el auto, de suerte, los vidrios son polarizados- sonrió. Yo mire el auto y sus ventanillas con un tono oscuro.

-esta bien pero tu primero- dije. Edward sonrió.

-No me tardo- fue lo ultimo que dijo antes de depositar un casto beso en mi mejilla. Me senté en la acerca de la calle esperándolo. Por mi suerte el atuendo que Alice me había dado era perfecto para la ocasión ya que me había dicho que iríamos a "la bella Italia" Al principio me negué profundamente ¿no sabia lo costoso que era ese restaurante? Teníamos suerte de tener un restaurante tan hermoso por aquí pero el problema es que al ser muy popular era muy caro, jamás había ido allí pero mis padres iban cada aniversario, era un restaurante bastante elegante para esas cosas. Edward reapareció con una camisa color celeste cielo, bastante elegante y dejando mucho por desear, le quedaba muuy bien!

-Bien te espero aquí- dijo. Yo le asentí sonriendo y entre al auto no sin antes preguntarle.

-¿no se ve nada no?- pregunté dudando. Edward se rio mirando para abajo.

-descuida Bella, no se ve nada- Yo le sonreí y me metí en el auto. Gracias a dios que la parte de atrás del volvo de Edward era bastante amplia porque si no seria imposible ponerme el vestido… por el simple hecho de que soy medio (muy) torpe. Luego de cambiarme saque el pequeño espejito y pinte mis labios con un suave rojo que combinaba con algunas de las pequeñas flores rojas del vestido. Salí del auto, acomode la tela del vestido y reaparecí. Edward que tenia la mirada clavada en el piso, me sonrió tiernamente mientras se paraba.

-te ves preciosa Bella… pero es no es sorpresa ya- dijo mientras se colocaba de mi lado haciendo que me sonrojara. Mi mano y la suya se buscaron y mis dedos y los suyos se entrelazaron mientras caminábamos. Nadie comentó nada sobre eso pero se sentía tan bien tener su mano en la mía.

Entramos en "la bella Italia" Edward ya había hecho reservación así que no hiso falta esperar. La mujer nos llevo hacia una mesa de a dos. Edward me corrió la silla para que me sentara como todo un caballero y luego se sentó. La comida fue estupenda, no podía creer lo mucho en común que Edward y yo podíamos tener, además de que leía libros de los que estaban en mi lista de favoritos me comentó que le gustaba la música clásica cosa que me sorprendió, también me dijo sobre tocar el piano y la guitarra pero yo ya sabia de eso ya que había visto los instrumentos cuando fui a su casa con Alice. Luego me hiso sonrojar cuando llego el turno de contarle mis experiencias amorosas… todas fallidas.

-Entonces ¿no as tenido novio?

-Nop- le negué colorada

-ah pues me extraña que una muchacha tan hermosa como tu no lo haya tenido, pero me alegra a la vez- comentó tomando mi mano en la mesa haciendo que me sonrojara. Era tan dulce ¿Por qué rayos era así ahora y no antes?

Terminamos de cenar entre risas y sonrojos mayormente de mi parte.

-quieres ir a pasear a la playa?- preguntó mirando hacia adelante.

-Edward… aquí no hay playa- le recordé.

-pero en la push, si- comentó. ¿me quería llevar a la playa en la push… de noches?

-Huh…okey- dije encogiéndome de hombros. El sonrió alegremente y nos dirigimos hacia la push… a la playa… y si, de noche.

Pov Edward

QUIERO CASARME CON ISABELLA SWAN!

Si, juro que le propondré matrimonio o algo así, es tan hermosa, sencilla, delicada, tierna, dulce… podría seguir pero se aburrirían todos. La quería siempre al lado mío, era mi diosa personal. Sentí que volaba cuando se sentó en mi regazo y me curó la herida o cuando me beso en la mejilla, simplemente era mi propio sueño hecho realidad, aunque no debería porque ella tenia miedo también disfrute cuando se aferro a mi, no la quería soltar mas, hubiera deseado que la rueda de la fortuna se quedara trabada allí con nosotros arriba para poder quedarme con ella así. La cita estaba llendo perfecta… bueno a ecepcion del estúpido de Tyler y sus amiguitos que no se que demonios hacían allí. Llegamos bastante rápido a la push ya que no habían autos en la carretera. Hubiera dicho que por la noche estábamos a oscuras pero la luz de la luna llena alumbraba bastante y parecía un gran globo sobre nosotros de lo cercana que parecía.

Una vez que llegamos bajamos del auto, Bella no me dejo abrirle la puerta ya que bajo antes pero decidí guardarme eso y dejarlo pasar.

-Wow, esta hermoso aquí- comentó mientras bajaba las pequeñas escaleras que llevaban a la arena.

-Si… ya veo porque Rose y Emmett vienen seguido de noche- dije al aire. Rosalie y Emmett se vivían fugando de la casa, ya sea al bosque, a Seattle, a la playa o no se donde.

-locos enamorados- rio Bella, haciendo que sonriera por su comentario. Le alenté a caminar un poco mas cerca del mar pero en el camino, de pronto sentí que ya no la tenia al lado mío… se tropecé cayendo sentada.

La observe conteniendo la risa, se que se enojaría y se sonrojaría, cosa que ya estaba haciendo, si lo hacia.

-Huh, creo que yo me quedare aquí sentada… es cómodo- dijo acomodándose en la arena. Yo me reí en voz baja y fui a su lado, me recosté mirando el cielo, parece que congeniaba con nuestro dia pues estaba muy bello. Nos quedamos unos minutos Bella se acostó a mi lado apoyando su cabeza en sus delicadas manos.

- te juego a preguntas y respuestas- dijo de pronto, yo la observe con una sonrisa curioso. Solo esperaba que no quiera saber todo sobre mi… no le agradaría.

-Okey… pero empiezo yo- le advertí, ella puso los ojos en blanco como de costumbre y asintió

-bien de acuerdo, pregunta

-¿te a gustado esta cita?-le pregunté, era lo primero en la lista, tenia que saberlo si o si. Bella se sonrojo un poco y gracias a la luna pude ver ese maravilloso color.

-¿te lo debo decir?- preguntó dolorosamente. Yo sabia lo orgullosa que era Bella, esto seria difícil para ella, le asentí con una sonrisa- bueno eh… te confieso que a sido la mejor que tuve- dijo antes de desviar la mirada avergonzada. Yo sonreí… eso era mas de lo que esperaba, yo había sido su mejor cita!

-¿de verdad?- pregunté. Ella rodo los ojos.

-estas haciendo otra pregunta y es mi turno- me recordó.

-bien, pregunta- le anime

-¿con cuantas chicas as estado de novio este año?- preguntó. No… eso era algo que no quería decirle, la mire mal pero ella hiso un gesto para que se lo dijera.

-…Con 7- le admití. Llevaba la cuenta a la perfección ya que cada una de ellas era peor que la otra. Bella abrió los ojos sorprendida.

-¿CON 7? PERO ESO ES…- yo la mire mal a Bella y enseguida se callo con una sonrisa dulce en sus labios.

- bien ahora yo… ¿ cual es tu color favorito?- pregunté. Había otra pregunta que quería hacerle pero no quería hacérsela ahora.

-El azul marino- (N/A: si que la tengo con este color ehh xD) dijo satisfecha de su respuesta, yo le sonreí. ¿podía ser posible que ese también sea mi color favorito?

-el mío también es ese- le sonreí, Bella destello la misma sonrisa- pregunta

-¿te gusta Samantha?- preguntó algo dudosa y con un poco de vergüenza… no estaría saliendo con ella si me gustara Samantha ¿Qué Bella no comprendía que me gustaba ella?

-Bella… ¿cuantas veces debo decir que me gustas tu?- le pregunté. Ella se sonrojo y escondió la mirada- No me gusta para nada- le confesé.

-¿entonces porque sales con ella?

-Esas son dos preguntas y es mi turno- Bella suspiro densamente y me alentó a que continúe.

-¿realmente prefieres salir con Spencer Wilson que conmigo?- pregunté.

-¿Qué tienes con Spencer? Es un chico lindo- dijo. Eso lastimo un poco. Quería que me prefiriera a mi.

-No as respondido- le recordé. Ella puso los ojos en blanco

-Si sabia que tus citas eran así de buenas te hubiera preferido desde antes- respondió. Yo sonreí.

-Si me hubieras aceptado salir desde antes…- acoté. Ella sonrió pegando un amistoso empujón.

-Bueno, mi turno ¿Cómo te llevas con Rose y Jasper?- preguntó de pronto. Bueno eh…eso era algo repentino

-bien ¿Por qué abría de llevarme mal?- pregunté confuso. Bella paso por alto mi pregunta que estaba prohibida en el juego y respondió

-no, no tienes porque llevarte mal pero… ya sabes, al no ser de sangre, tal vez sean un poco distantes- explicó.

-Bueno… la verdad es que al principio si me parecieron algo raritos, dos mellizos que parecían sacados de la tele. Con el tiempo Jazz se fue convirtiendo en mi hermano tanto como Emmett y Rosalie paso de ser una desconocida a mi hermana… y mi mejor amiga junto a Alice… pero creo que con Rose siempre podre contar con algunas cosas que con Alice aún no porque es menor que yo, Rosalie al ser mayor me puede aconsejar mas, como Emmett- le confesé. Bella asintió lentamente.

-es lindo que pienses así de ellos, eres muy afortunado a tener hermanos así- comentó. Oh si quería se los daba con moño y todo, los amaba pero me volvían totalmente LOCO.

-Si quieres te los regalo- le ofrecí, Bella se rio.

-Ahora mi turno… no vayas a creer que soy un pervertido pero es mucha la curiosidad… ¿eres… tu ya sabes… V…?- pregunté. Todo valía en preguntas y respuestas. Bella se sorprendió y luego se sonrojo. No quería hacerla sentir incomoda solo quería saber.

-Huh… si- dijo con algo de vergüenza y sonrojo. Yo sonreí, eso estaba bien, no me podía imaginar a Bella con otra persona que no sea yo.

-interesante- sonreí satisfecho.

-Bien basta de preguntas vergonzosas hacia mi… ¿con cuantas muchachas te as acostado?- preguntó. Huh… no sabia si responderle realmente, es decir… ¿le diría la verdad a ella?

-Bueno yo… este… mira…

-Edward dime- pidió.

-con ninguna- le confesé.

-No se puede mentir!- reprochó… no era una mentira realmente.

-No es mentira

-Edward la ultima semana Alice me dijo que tu…- no la deje finalizar la frase… ¿Qué tanto tenia que andar diciendo Alice de mi por ahí?

- Eso no significa que haya hecho el amor con ellas Bella- le comenté- Nunca lo hice con ellas solo… jugamos, supongo- dije tratando de pensar la palabra correcta. Bella abrió los ojos.

-VALGAME DIOS ¿EDWARD CULLEN VIRGEN?- exclamo Bella. Yo la mire mal.

- Shh! Se llega a enterar alguien y juro que la rueda de la fortuna no te matara… seré yo- le amenace. Bella sonrió.

-¿Por qué un chico como tu aun es virgen?- preguntó con un tono sumamente curioso.

-Ah no… ahora es mi turno ¿te gusto?- Esto era knock-out para Bella, me miro sumamente colorada. Me lo debía por hacerle confesar mi mayor secreto. Por otra parte estaba muerto por saber que sentía ella por mi.

-Edward…- reprocho en suplica. Yo le negué.

-dímelo- le ordené.

-pues es complicado… Augh, te odio por hacer decir esto… si creo que realmente me gustas…- me confesó. Sentí un hormigueo en toda mi piel ¿le gustaba a Bella? Oh por dios LE GUSTABA A BELLA SWAN!

-¿entonces porque me rechazas?- pregunté. Bella negó con la cabeza.

-es mi turno… ahora si ¿porque un chico como tu aun es virgen?- preguntó. Era mala…

-no lo se, primero no lo hacia con las muchachas porque quería hacerlas desearme… pero creo que luego fue cuestión de encontrar a la adecuada, es como si sintiera que con ninguna encajaría si no es con la que realmente quiero- le respondí mirándola atentamente a los ojos. Bella sonrió inconscientemente y dejo que su cabeza se apoyara en la arena mientras se ponía de costado para mirarme.

-Eso es muy dulce…- dijo mientras agarraba mi mano entre las suyas. Las corrientes eléctricas que Bella transmitía comenzaron a surgir nuevamente haciendo que mi corazón se acelere.

-mi turno ¿Por qué me rechazas si te gusto?- pregunté cambiando de tema.

Bella tardo unos segundo en responder.

-Pues porque… tengo miedo, tu andas con todas las muchachas del instituto y ellas andan detrás de ti como perros persiguiendo un pedazo de carne, solo temo que tu quieras salir conmigo para luego agregarme a tu colección de muchachas- dijo mirando hacia abajo.

-Isabella… todo lo que te dije antes es verdad- comencé a explicarle mientras me sentaba, Bella me acompaño colocándose al lado mío- Bella tu si me gustas de verdad, siempre que te llamo hermosa, preciosa o linda es porque realmente lo eres, cada cumplido que te hice jamás fue de mentira porque tu no eres otra mas

Y jamás lo vas a hacer, te admito que los dos primeros días era porque me parecía que realmente estabas buena… pero luego eso se fue, ya no era tu exterior si no todo tu-confesé. Bella sonrió y acarició una mejilla con mi mano haciendo que el hormiguee si incrementara.

-tengo una pregunta para ti- dijo.

-la escucho

-Alice dijo que desde que llegue aquí no haces mas que hablar de mi ¿es verdad?- preguntó.

-Si… creo que mis hermanos ya están hartos- reí. Ella rió junto a mi pero pude notar su nerviosismo. Me acerque mas a ella y inconscientemente coloque mis manos en su cintura, así la levanté y dios que Bella era mas liviana que mi mochila de la escuela. La senté en mi regazo y ella acepto nerviosa pero gustosa.

-Ahora preguntó yo- susurré cerca suyo. Bella asintió lentamente

-¿estas de acuerdo con los besos en la primera cita?- dije antes de posar mis labios en su mejilla. Ella se sorprendió, su piel era tan suave y delicada… y olía tan rico.

-depende de con quien sea- dijo en un hilo de voz. Arrastre mis labios rozando su piel hasta la comisura de sus labios y la besé.

-¿conmigo?- pregunté omitiendo que debía ir ella.

-averígualo- respondió simplemente. Corrí mis labios hasta encontrarme con los suyos. Los roce con simpleza y delicadeza y luego presione los míos contra los de ella. De apoco comenzaron a moverse delicadamente pero con una pizca de necesidad. Esto era lo que había soñado siempre, besar a Bella Swan, sus labios sabían realmente dulce, como a… caramelo y eran tan carnosos y deseables que no pude evitar comenzar a moverlos con un poco mas de presión. Bella no se opuso y desplazo sus manos hasta rodearme el cuello con sus finos brazos entonces la aferré mas a mi.

Pedí permiso para entras en su deliciosa boca y tuve el permiso concedido. Bella hiso lo mismo. Besaba como la mejor, realmente me sentía el hombre mas feliz del mundo, la amaba, la amaba tanto. Me recosté de vuelta en la arena llevándola a ella conmigo. Bella se pego completamente a mi mientras yo le acariciaba la espalda. Aun no estaba lista para largar esos dulces y deseosos labios sin embargo aunque no se cuanto tiempo estuvimos ya me hacia falta el aire y algo me hacia pensar que a ella también. Sin embargo yo no fui el que separé mis labios de los de ella, fue Bella.

-te quiero- le dije sin mas ni menos. Bella sonrió y apoyo su cabeza en mi pecho sin decir nada mas.

-será mejor que volvamos… se supone que para mis padres eres responsable- dijo ella sonriendo, sentí vacio dentro de mi cuando se alejo. Se paró y me extendió la mano para ayudarme. Volvimos al auto agarrados de la mano con la mayor alegría. La vuelta fue buena pero estaba al tanto de que poray tanto ella como yo no queríamos irnos del lado del otro, aun agarraba una mano mía mientras con la otra, yo manejaba.

Cuando llegamos a su casa realmente no me gusto tener que despedirme de ella, Salí del auto y literalmente trote hasta su puerta para poder abrirla yo mismo. Salió con su bolsito en la mano mientras me sonreía inocentemente.

La acompañe hasta el porsche de la casa.

-Debo admitir que me dejaste totalmente descolocada, no eres el Edward que yo creí- me admitió ¿Qué Edward? ¿Acaso no le gustaba como era?

-¿en el buen o mal sentido?- pregunté confuso.

-en el buen sentido tonto- dijo empujándome amistosamente. Yo sonreí aliviado. Bella dejo el bolso en el suelo y estiro sus brazos hasta llegar a mi cuello.

-Muchas gracias por insistir en que saliera contigo… realmente valió la pena- dijo antes de depositar un casto, lento y dulce beso en mis labios.

-Bella- susurré sin querer soltarla.

-mhm?

-mañana mi familia se va de día de campo ¿no te quieres pasar por casa?- le pregunté. Ella sonrió.

-si, me gustaría- susurro en mis labios.

-entonces te veo- dicho esto, volvió a besarme y entró a su casa. Solo tenia una palabra para mi gesto E-NA-MO-RA-DO.