Capítulo 2

El invierno había llegado, y en el castillo se preparaban para las festividades de navidad, el gran baile de Noche Buena era la atracción principal en Arendelle, donde aristócratas de diferentes lugares venían a disfrutar de dicha ocasión.

El pueblo también festejaba a su manera, realmente era un día de fiesta total. Aunque un niño de cabello rubio y su reno no pensaba lo mismo mientras se encontraba sentado bajo las ramas del árbol de su lugar especial.

- Sven, a pesar que pasaremos la navidad con nuestra nueva familia, aún extraño a papá y mamá… ya van a ser 3 años que han partido…

- "No te sientas mal amigo, recuerda que me tienes a mí también"

- Lo sé, además este lugar es donde siempre frecuentábamos con papá y mamá.

El niño se levanto para mirar parte del pueblo desde el mirador de rocas que había, realmente sentía nostalgia de aquellos días.

- ¡Kristoff! – repentinamente una voz chillona y muy familiar interrumpió sus pensamientos mientras volteaba a ver a la recién llegada que llevaba un abrigo bien cubierto hasta parte de sus pies.

- ¿Anna? Pensé que hoy te quedarías con tu familia.

- Sí, pero me dieron permiso – comento la niña mientras le mostraba una gran sonrisa aunque sus manos que estaban detrás de ella hacían una seña de "que no era cierto", cosa que no se percato el niño en ese momento.

- ¿Y Elsa? Pensé que siempre venías junto a ella.

- Bueno, ahorita está muy ocupada por el baile que habrá.

- ¿Te refieres al Baile del castillo, no sé supone que son para gente rica y princesas?

- ¡Oh oh! – la pequeña niña inmediatamente se llevo ambas manos a su rostro en son de preocupación, acababa de "meter la pata".

- ¿Anna?

- Kristoff… si te digo esto, me prometes que seguirás siendo nuestro amigo.

- Ustedes siempre han jugado conmigo y me han tratado bien, claro, yo siempre seré su amigo.

- ¡Quiero que me prometas Kristoforo! – comento la niña poniendo su pequeño dedo meñique al frente del niño rubio.

- Esta bien, te doy mi palabra de honor que siempre seré tu amigo – el pequeño rubio coloco su meñique mientras Anna comenzó a hablar levemente tímida.

- ¿Sin importar que ocurra?

- Sin importar que ocurra.

- Aún seamos princesas.

- Aún sean princesas… - comento el pequeño niño, el cual se quedo un rato en silencio al darse cuenta lo que dijo su amiga, no pudo evitar sorprenderse y mirar a los ojos a Anna, la cual parecía sentirse aliviada de finalmente decirle su secreto - ¿Princesas?

- Sí, perdón por ocultártelo muchos meses Kristoff… pero es que temíamos Elsa y yo que nos trataríamos diferente, eres uno de los pocos niños que nos han tratado como amigas de verdad – comento la pequeña Anna mientras soltaba la mano de su amigo, el cual junto a Sven miraban aún sorprendidos.

- Realmente no espere esto… - comento el niño mientras colocaba su mano sobre su cuello, se sentía algo avergonzado.

- Kristoff, por favor no nos trates diferente.

- Bueno… - en ese instante el pequeño recolector miro a los ojos turquesas de su amiga, la cual mostraba suplica con una tierna mirada, lo cual produjo que le pequeño se avergonzara de mirarla – Tienes razón, fue la promesa que les hice.

- ¡Yupi! ¡Gracias Kristoff, realmente eres nuestro primer amigo, y el mejor! – Comento la niña mientras saltaba de alegría – ¡Ahora vamos a jugar con Sven!

- Pero hoy el pueblo está de fiesta…

- Entonces vallamos a explorarlo, pero cuidémonos de los guardias.

- No sé si sea buena idea.

La pequeña niña se fue junto al reno, sin oír al pequeño niño.

El pueblo estaba en correteos de un lado a otro, mientras la plaza estaba decorada con varios listones rojos y verdes, Anna no dejaba de ver asombrada el lugar mientras jalaba de la mano de un lado a otro al pequeño Kristoff, permitiéndose entre ellos compartir diversos dulces que algunas amables mujeres les entregaban antes que lo colocaran en un gran mesa que habían colocado en el pueblo. Todo eran cantos y bailes. Cosa que emociono más a la pequeña.

- ¡Kristoff! ¡Vamos, vamos, tenemos que bailar!

- Pero Anna quien cuida a Sven... – el niño dijo una escusa mientras observaba a su amigo el cual se veía igual de contento que Anna.

- ¡Entonces bailemos los tres! – comento la pequeña niña mientras saltaba jalando al niño rubio y al reno.

- Espera pero yo...

- Sven también baila, vamos, vamos Kristoff tienes que moverte.

- Es que yo no sé bailar.

- ¡Pues te enseñaremos! ¿Verdad Sven?

El renito solo afirmo junto con una sonrisa.

- ¡Solo déjate llevar!

El pequeño niño empezó a hacerle caso a su amiga, y junto con la amena música del momento, dejo guiarse, aunque al comienzo con timidez, por el baile. Los tres niños saltaban y hacían pasos graciosos al contagiarse con la alegría de dicha fiesta.

Ya era casi el atardecer, los niños la habían pasado muy bien ese día, aunque Anna ya sabía que seguro había un gran correteo en el palacio por su desaparición.

- Kristoff me tengo que ir, mami y papi deben estar preocupados.

- Entiendo… espera ¿No dijiste que te dieron permiso?

- Upss.

- Anna, te escapaste.

- Lo siento – comento la niña mientras sacaba la lengua avergonzada.

- Apresúrate entonces.

- Ok, nos vemos Kristoff – en ese momento la niña corrió al lado de su amigo para darle un beso en la mejilla e irse corriendo a su hogar, a lo que dejo sorprendido al pequeño y a su reno.

Realmente fue un día muy agotador para el rubio.

Ya en palacio la situación era igual de similar por el alboroto de la fiesta y sobretodo que Anna aún no apareciera, por su parte Elsa solo suspiraba mirando la ventana de uno de los pasillos, intuyendo que su hermana había ido a ver a Kristoff, ella también deseaba salir a divertirse pero al ser la hermana mayor y la heredera al trono tenía que estar presente en dicha fiesta.

- Cariño ¿Por qué no pasas a la fiesta? – en ese momento el rey Agdar apareció con un traje negro muy elegante mientras observaba a su hija con un vestido azul con vuelo y una par de guantes que le habían confeccionado para dicha ocasión.

- Es que no sé bailar padre.

- ¿Es por ello, o por Anna? Descuida, la encontraremos.

- Estoy segura que Anna está bien papá, pero te digo la verdad sobre que no sé bailar.

- Que raro mi pequeña… en todo caso creo que no rechazarías esta pieza de baile de tu más fiel servidor – comento el rey mientras hacia una reverencia – dicho sea de paso, soy un buen instructor de baile – comento el rey mientras trataba de que su pequeña Elsa dejara de pensar en las cosas que la ponían triste.

Elsa sonrió tímidamente a su padre, no podía rechazar su oferta.

Después de un rato, ella y el rey estuvieron bailando en el gran salón, el cual al terminar aquel cálido baile de padre e hija, todos los presentes los aplaudieron. Elsa paso a retirarse a un lado de la fiesta mientras saludaba cortésmente a los invitados, cuando de repente ve entrar a su hermana, a la cual acaban de terminar de alistar con un vestido verde olivo y un par de lazos en su corto cabello.

- Anna, si que tardaste mucho, papá se preocupo.

- Lo siento Elsa, pero es que hoy tenía que ver la fiesta del pueblo que todos hablaban.

- ¿Fuiste sola?

- Oh no, encontré a Kristoff y Sven, jugamos mucho, comimos mucho, jugamos… Mmm creo que ya dije eso… ¡AH! ¡Y bailamos! ¡Fue genial Elsa, tienes que venir la próxima vez!

- Sería estupendo...

- ¡Anna! Mi pequeña ¿Dónde te habías metido? – en ese momento el rey vio a su pequeña hija, sintiéndose ya más aliviado de verla bien.

- Lo siento papi, pero estuve jugando a las escondidas.

- Debo decir que eres una experta entonces – comento el rey contento mientras cargaba a su pequeña princesa peli-naranja – Por cierto mis pequeñas, les tengo un regalo adelantado.

- ¿Qué cosa? ¿Qué cosa? – comento emocionada la pequeña Anna.

- Mande decirle a Gerda que les prepare su postre preferido.

En ese instante las dos hermanas se miraron y mostraron una gran sonrisa, la cual al mismo tiempo terminaron gritando.

- ¡CHOCOLATE!

El rey Adgar bajo a su pequeña mientras las dos cogidas de la mano corrían hacía su nana que las esperaba en la puerta del gran salón, mientras el rey sonreía, su amada se aproximaba a aquel momento feliz.

- Es bueno ver que nuestras hijas no hayan perdido su sonrisa.

- Tienes razón Idum.

- ¿Y Anna te dijo a donde fue?

- "Jugaba a las escondidas".

- Jejeje, realmente está en la edad de jugar.

- Tengo el presentimiento que Anna nos traira mucho más sustos que Elsa.

- Pero ese es su encanto – comento la reina con una sonrisa mientras era llevada por el rey a la pista de baile, realmente para ambos era un buen momento que podían disfrutar los dos junto al resto de aristócratas.

...

PD: Sobre quienes leen "Close to you", descuiden no lo dejare de lado, más bien ya pronto les traire el siguiente capítulo x3, además que cada vez se acerca a su final :,3, y sobre este fic, cada cap es breve x3 pero tal vez algunos si serán algo extensos x3, aunque ya veremos que ocurre x3

No se olviden de leer y comentar esta pequeña historia :3