Notas de autor: Aquí traigo el segundo capítulo, no sé cada cuánto tiempo actualizaré pero trataré de que sea continuamente. Agradezco sus comentarios y para qué vean que no solo escribo de FT, me pondré las pilas con mis otros fics de digimon abandonados XD.
Digimon no me pertenece.
Then you love me
Capítulo II: Culpa
—¿Está bien señorita? —se acercó preocupado.
Primero la quería maldecir por aparecer a media calle, pero al verla tan pálida y destruida —y no por casi atropellarla—, se acercó.
—¡Mimi! —Michael la tomó por los hombros y la volteó hasta él. Venía jadeante por la corrida que se aventó tras la castaña —¿Estás bien?
Estaba preocupado y no podía evitar verla con culpa.
—¡Suéltame! —le gritó —¡Suéltame, suéltame!
—Mimi, tranquilízate —la abrazó para tratar de apaciguarla.
Pero la castaña rechazó el contacto. —¡Aléjate de mí! —le dio dos empujones que lo hicieron retroceder —yo me quedaré aquí, tú sube a ese maldito avión para que no pierdas tu maldito vuelo.
—Mírate cómo estás, no puedes ir sola.
No estaba dispuesto a dejarla sola. Si con cinco minutos lejos de él casi la atropellan… jamás se lo perdonaría.
—Yo puedo llevarla señorita —habló el hombre. Para suerte de Mimi era un taxista.
Ella asintió y caminó para subirse al auto, pero nuevamente Michael impedía que avanzara. La tomó por el hombro y la hizo girar. Quizá fue por la histeria y la angustia, o tal vez fue el coraje que le provocaba ver el rostro de ese rubio la que la motivó a alzar su mano para estamparla contra la mejilla de éste. Le daba náuseas verlo. No lo soportaba. Había perdido tanto tiempo por su culpa, odió que tratara de minimizar lo que le estaba pasando a Yamato.
No era digno de una señorita como ella. Pero le sirvió para librar la frustración, la rabia y el dolor.
Fue un golpe duro. Lo hizo dar tres pasos para atrás. —¡No me toques!
El taxista cerró la puerta y le dedicó una mirada burlona al rubio que estaba perdido, tenía una mano sobre el golpe que esa pequeña y delgada castaña le había dado.
Y arrancó el auto. Dejando atrás a un muy desconcertado Michael.
Tragó saliva al estar a nada de abrir la enorme puerta de cristal del hospital. Apenas dio un paso y ya sentía el fuerte olor a enfermedad, sangre, medicina y muerte. Odiaba ver las paredes blancas y los largos pasillos que parecían no tener fin.
Comenzó a sentir calor, por lo que se quitó su abrigo y caminó. Ignorar a todos las personas ahí era fácil, ella solo iba concentrada en encontrar a sus amigos y saber de Yamato. El viaje al hospital había sido eterno, cada minuto que pasaba y no sabía nada del rubio era más agonizante que el anterior.
Su alma pendía de un hilo. Los pasos que daban eran cada vez más cortos, no estaba segura si aguantaría más tiempo… el hueco en su estómago cada vez se hacía más profundo y qué decir del ambiente, no fluía el aire. Se sentía sofocada.
Y ahí los divisó. Al final del pasillo estaban sus amigos y los papás de Yamato. Las lágrimas aparecieron de nuevo, al ver el rostro serio y preocupado de todos. Tai estaba recargado al hombro de Sora. Tk siendo consolado por Kari. Incluso los padres de Matt se daban consuelo.
Koushiro estaba recargado en la pared, viendo absolutamente nada. Su mirada estaba completamente perdida.
Algo se remolió en su interior. Se acercó. Los ojos chocolate de Tai la miraron cuando se puso enfrente de él. Inmediatamente el moreno se paró y la fundió en un abrazo que la hizo colapsar, sus piernas temblaron y el abrigo que llevaba en sus manos cayó al suelo.
No. No.
Eso no le gustaba. Cerró sus ojos. —¿Cómo está? —vio al moreno. Sora se levantó y la miró con compasión.
—Lo asaltaron —susurró.
El mundo giraba lento, a sus pulmones les costaba respirar. Comenzó a temblar.
—¿Cómo está? —repitió cerrando sus ojos con fuerza. Luego los abrió y los vio con reproche. ¿Por qué todos la observaban con pena y lástima?
—Grave.
No. No.
No Yamato. Él no.
—Una pareja lo encontró solo en un callejón —habló Tai al ritmo que retenía las lágrimas —él solo sabe cuánto tiempo estuvo ahí tirado sin recibir ayuda.
Mimi abrió los ojos y quiso decir algo, mas no pudo. Imaginarse a Yamato en un oscuro callejón, golpeado y herido de muerte le partía el corazón. Si cerraba sus ojos podía imaginárselo tirado en el sucio suelo, semi- inconsciente, con sus ojos casi en blanco, con sus manos ensangrentadas, su respiración entrecortada.
Dios… Todo era doloroso —mucho—.
Solo Yamato sabía lo agonizante que fue no recibir ayuda y estarse desangrando.
No. No.
Sora la tomó del brazo e hizo una seña para que mirara hacia atrás. Jou se acercaba con su bata blanca.
El superior suspiró. Él solo era un interno, que le había rogado a su residente poder hablar con la familia de su amigo y poder explicarles con un poco más de tacto el estado del rubio.
Todos lo rodeaban, esperando atentos a que dijera algo.
—Tiene un par de costillas rotas y golpes en el rostro —hizo una pausa mientras alternaba su vista entre Natsuko e Hiroaki —por fortuna su cerebro no tiene daño. Pero… —otra pausa ¿cómo explicar en términos adecuados para que todos le entendieran?
—¿Pero qué? —preguntó Natsuko con frialdad; le recordó tanto a Yamato.
—La puñalada fue tan profunda que alcanzó a perforar su bazo —soltó en tono serio.
No supo más. Su mundo por segunda vez dejó de girar. Oh sí, la vida da vueltas y vuelta hasta presentarte el escenario al que juraste no volver a caer. Las palabras castigan y todo se regresa. Era un castigo para ella; mientras la culpa la carcome y la vida pasa burlándose de ella, Matt se está muriendo.
Ella solo quiere regresar el tiempo y no decir todo lo malo que hizo.
Vio que Takeru se alejó con el superior y mejor optó por alejarse del resto. No podía sacarse la imagen de Matt en el callejón «¿Qué hacía pasando por un callejón?». Su alma estaba partida en mil pedazos. Imaginaba a Matt siendo golpeado, apuñalado, gritando por ayuda que nunca llegó, sintiendo el líquido rojo y caliente que sale de su herida y soportando el olor a hierro solo. Completamente solo.
«¿Habrá pensado en ella?»
Pensó y quiso reír. Ridícula y egoísta; por eso la vida se burla cruelmente de ella.
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Agradezco sus bellos comentarios.
Taishou: jeje aquí tienes más (?) Gracias por comentar. Lulu: No, el pitido no la mató (no soy tan mala) pero significó que tuviera cuidado. Lu: ya te conté todo pero espero que esta actualización te anime y me atreveré a escribir el fic que me pediste de Natsuko vs Mimi XD. Len, my dear sora: sí, la lenta eres tú. Para que luego no me digas cosas de que solo ando con FT (por cierto, debo escribir lo que te prometí hace dos semanas XDDD besos), eleer: le seguí XD gracias por comentar. Mafeback: son muchas preguntas que se irán aclarando con el pase de los capítulos muajaja. Gracias por leer.
Y a ti que agregaste a tus favoritos, también gracias.
