MINNA! AQUI MAKO CON EL SEGUNDO CAPI!

Esto es un fic Collab entre Marce'Otaku y Mako DS

DISCLAIMER: No poseemos Vocaloid y hacemos esto sin fines de lucro

Notas de Autora: Mátenme por mi asqueroso POV, verán, es la primera vez que relato en primera persona

ADV: Lemmonichis OwO

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P.O.V Miku

Me sentía observada. Era lo único que tenía en mente. Kaito se me acerco y me abrazó cariñosamente. Por supuesto que estaba molesta, MUY MOLESTA. Yo tenía sentimientos por Len, y lo sabía. Desde que el me enseño a tocar el violín, supe que estaba enamorada. El ya tenía 17 años, yo siempre había sido mayor que el por dos años, pero eso no me importaba. Aun así, mis padres me habían comprometido con Kaito, y yo debía aceptarlo.

–Miku, amor, ¿Sucede algo? – me pregunto Kaito

–Nada, me siento extraña–murmure abrazando a Kaito. Debía actuar como si lo quisiera.

–Oye... Len ha desaparecido-

–¿¡Que! – me asuste. ¿Mi amado estaba perdido?

–Bien, hoy a la mañana no estaba en su habitación, y no ha regresado...-

Suspiré y fingí no estar preocupada

–Pues... debe andar por ahí...-

Len P.O.V

La observaba. Dormida, despierta, cantando, tocando el violín. Siempre la observaba, esperando el momento preciso para atacarla. Suspiré. Miku estaba en brazos de Kaito, negué con la cabeza y salí del palacio. Caminé largo rato hasta llegar al mercado negro de afueras del reino. Un hombre sospechoso me miró y sonrió al verme.

–Vaya, pero si eres el heredero del Reino Kagamine, ¿Verdad? Es evidente por el cabello rubio, y los ojos azules. Solo presentes en la familia Real Kagamine. –saludó el hombre, anciano, de cabellos grises y miles de arrugas en el rostro.

Me enseñó un frasquito con un líquido rojo en el interior.

–Esta es una droga, llamada Cantarella... se usa una planta alucinógena muy potente para hacerla, y se dice que puede hacer confesar a la persona que lo beba. También puedes controlar solo con tus palabras a la persona que esté bajo los efectos de esta droga. Solo con una gota, ¿Interesante, no? Te lo digo porque veo en tu mirada los ojos de un hombre enamorado, cuya amada esta con otro-

Miré al hombre sorprendido. Ese frasquito pequeño, podría hacer a Miku mía y solamente mía

–¿Cuanto quiere por él?–pregunté.

–Te lo dejo en quinientos. La planta es muy rara y potente, por lo que un frasquito como este ronda en los dos mil. Pero te haré esta oferta. ¿Qué dices, lo tomas?-

Asentí sin dudarlo ni un momento. Le pagué al hombre y me encaminé al palacio. Ay Miku, ahora sí que vas a caer. Voy a hacerte rogar por mí. Voy a hacer que no puedas olvidarte de mí. Hasta que finalmente estés a mis pies. Hasta que seamos solo tú y yo.

Autor P.O.V

El banquete de esa noche era para darles la bienvenida a los Kagamine. Y Len sabía que se le acababa el tiempo. Miku estaba vestida con un vestido negro, con detalles en aguamarina. Estaba hermosa, y Len sentía las ganas de lanzársele encima. Finalmente, Miku bebió un sorbo del vino. El vino con la droga que Len había puesto previamente en la copa.

–Len, ¿Dónde estabas esta tarde? –preguntó Miku, su voz temblando un poco

–Bueno, había decidido ir a dar un paseo, y por eso tarde–mintió. Miku se empezó a sentir extraña.

–Madre, Padre, no me siento muy bien, ¿Podría retirarme?–preguntó Miku, sintiéndose mareada. El Rey asintió.

–La acompañaré–dijo Len–Así evitaríamos algún otro problema-

–Que amable-

Luego de dejar a Miku durmiendo en la cama, Len regresó a la mesa para no levantar sospechas. El banquete se celebró sin incidentes. El rubio volvió a su habitación y esperó a que dieran las doce. Cuando las doce campanadas dieron, el rubio caminó a la habitación de Miku. La joven yacía en la cama, algo cansada.

–Miku Hatsune–la llamó Len. La aguamarina volteó hacia Len.

–¿Len?-

–Mi amada, soy yo–dijo Len sonriendo, acercándose a Miku. La aguamarina sonrió.

–¿Qué ocurre?-

–¿Que sientes por mí, amor?-

–Te amo, Len-kun- dijo la aguamarina. Len se puso suavemente sobre ella y empezó a besarla. Sabía que Miku no iba a recordar absolutamente nada a la mañana siguiente. La aguamarina correspondió el beso. No estaba consciente, por lo que correspondía todas las acciones de Len a la perfección. Beso tras beso, caricia tras caricia, Miku se dejo llevar.

–Desvísteme–ordenó Len con una voz suave. Miku obedeció, quitándole la camisa y los pantalones. El rubio le quito el vestido y le soltó el cabello, mientras Miku también se encargaba de liberar los mechones dorados. Len empezó a besar el cuello de Miku con pasión y deseo. Miku enredó sus dedos con el rubio cabello, liberando un par de gemidos a causa de las acciones de Len.

–Dime que me amas... dilo–rogó Len.

–Te amo... te amo...–murmuró Miku mientras Len acababa de desnudarla y se dirigía a sus pechos. Los lamió lentamente, causándole un pequeño gemido a Miku. El sabía que ella no iba a complacerlo a él, pues estaba bajo los efectos de la droga. ¿Podría acaso el obligarla a darle placer? No, Len realmente amaba a Miku como para hacerle eso. Ya lo que le estaba haciendo era malo. Pero... no se podía resistir. Gimió cuando empezó a penetrar a la aguamarina.

–Ah, Miku...-

La chica lo abrazó con fuerza. Y así, lentamente, había caído ante aquel acto. Len empezó a envestirla.

–Len-kun, ¡Ah! Por favor... ve más rápido-

¿Acaso ella lo estaba disfrutando? No podía negarlo. Ambos estaban cubiertos en sudor. Finalmente, Len se corrió y Miku junto con él. Salió lentamente de la joven y la besó en la frente.

– Aishiteru–murmuró en el oído de Miku y como pudo se vistió. Miku dormía plácidamente. Len quería quedarse con ella. Abrazarla. Oír su respiración cerca de él. Pero sabía que no podría. Se enterarían, y el castigo sería terrible.

Fue decidido por el pasillo a su habitación y se acostó en la cama a dormir.

Miku P.O.V

Me desperté, sintiéndome exhausta. No era nada extraño, ayer me sentía mal. Lo extraño fue que desperté desnuda en la cama. Desnuda.

–¿¡Que paso aquí!–chillé asustada.

–¡Miku! ¿Qué sucede?–Len y Kaito entraron en mi habitación.

–Algo paso anoche... alguien... se llevó mi primera vez-

Len suspiró y miró a Kaito con odio. ¿Por qué me pasa esto a mí?

Continuará…