DISCLAIMER: Ninguno de los personajes me pertenece. Normalmente digo que Harry le pertenece a Hermione y viceversa pero en este caso único, ambos le pertenecen a Draco XD. No hago dinero, disfruten si les gusta o sigan su camino si no.

ADVERTENCIA: Como si no les hubiera quedado claro en el capítulo pasado. Si le dieron click al siguiente capítulo es que definitivamente les gusta ¿No? Pero por si acaso, este capítulo tiene un alto contenido Drarry. Leen bajo su propia responsabilidad.

Por cierto, sigo culpando a Gaby por el fic. Y a quienes les guste, pues le agradecen también. Ella me controla con un imperius, un látigo y la varita del Sauco XD. Pero también es mi beta, así que gracias.

CAPÍTULO DOS

"Entrenamiento"

POR: TlalGalaxia

El golpeteo en los barrotes los despertó al día siguiente, pero en lugar de las correas lo que llegó fueron dos grandes tazones humeantes con comida y otros dos tazones con agua. Harry esperó pacientemente por los cubiertos, pero cuando esa nueva chica que no conocía se retiró, supo que no llegarían. Hermione ya estaba acostumbrada, pero una cosa era comer cuando nadie la veía y otra muy distinta era humillarse más frente a Harry. Así que tomó el tazón con la comida con ambas manos y empezó a soplar antes de darle un sorbo.

-Se supone que comamos como perros ¿Verdad?

Hermione terminó de dar un largo sorbo antes de contestar.

-Solo cuando el amo ve. Así que si no quieres terminar en la sala de castigo, te recomiendo que comas ahora y rápidamente antes de que alguien te vea o tendrás que hacerlo sin usar las manos cuando él llegue.

-¿El amo?- repitió Harry todavía pasmado por las palabras de Hermione. No sonaba a sí misma, era evidente que algo había cambiado en ella en esos tres días que había desaparecido.- Nadie te escucha, Malfoy…

-El amo es ahora tu amo también,- le atajó ella acercando el tazón a sus labios de nuevo y bebiendo copiosamente,- ¿O ya olvidaste lo que pasó ayer?

La mirada de Hermione había recuperado su tono inquisitivo pero Harry no pudo protestar demasiado pues los recuerdos del día anterior se dispararon en su mente sin que él pudiera hacer nada al respecto. La mano de Draco acariciándolo, su beso demandante y sentirlo terminar en su mano. Todo junto le trajo un escalofrío que le erizó la piel.

-Obviamente nunca podré olvidarme de eso mientras viva,- respondió Harry sin poder ocultar la tensión de su voz,- lo que no entiendo es por qué estás tan molesta. Lo hice por ti.

-¿O sea que lo que el amo te hizo es mi culpa? ¿Se supone que te debo agradecer por darme ese gran peso sobre mis hombros?

Harry no pudo ocultar la alarma en su rostro al escuchar las palabras de Hermione.

-¡No! Caro que no… Hermione, lo que Malfoy te hizo a TI es mi culpa ¿No lo ves? Nada de lo que pasó ayer… nada de lo que te ha pasado en estos días, debió pasarte.

Hermione lo miró duramente y le dio un largo sorbo a su tazón antes de colocarlo en el suelo y sin decir más se recostó dándole la espalda.

Harry quiso decir algo pero una vez más se quedó sin palabras. En lugar de eso, tomó el tazón todavía caliente y sopló un poco antes de empezar a beber. Era estofado, y para su suerte no sabía mal. Incluso podía ver que el tazón estaba limpio. A pesar de las jaulas y las correas, Malfoy tampoco descuidaba demasiado a sus rehenes. Durante la noche, distintas chicas habían entrado y salido, avivando el fuego de la chimenea que mejoró considerablemente la temperatura.

Estaba terminando de beber el contenido de su tazón cuando la puerta se abrió. Harry intentó ser rápido en poner el recipiente de vuelta al suelo pero no fue lo suficiente.

-No se supone que lo bebas así,- dijo una de las chicas, era una de las que habían ido a lo largo de la noche. Caderas amplias, pecho pequeño, cabello rubio y rizado, ojos cafés.

Hermione pareció reaccionar ante la voz de la joven y se giró para ver mientras ella tomaba la correa dorada colgada cerca de la puerta y se la colocaba a Harry en la argolla de su collar.

-¿A dónde me llevas?- quiso saber Harry cuando comenzó a tirar.

-El amo cree que necesitas empezar con el entrenamiento. Y por lo visto tiene razón.

Harry miró de reojo a Hermione quien lo veía partir con una mirada de pena, con ambas manos sujetando los barrotes de su jaula, sin poder levantarse.

-Harry…- sollozó cuando iba cruzando el umbral.

Lo que sea que ella pensaba decirle, Harry no lo sabría. Por lo menos no en ese momento.

Mientras caminaba por los pasillos fríos usando sus cuatro extremidades, Harry se dio cuenta, además del dolor que le ocasionaba en palmas y rodillas, que el camino era distinto al que había seguido el día anterior. Y entonces, cuando la chica abrió la puerta, comprobó que era una puerta diferente.

No era una recámara como la de ayer. La cama de cuatro postes con velos blancos al fondo no estaba a la vista, ni tampoco la silla que más bien parecía trono o los armarios ni pinturas finas. A diferencia del otro cuarto, este esta obviamente más austero. El suelo era de pura piedra pulida, como "la perrera" y a diferencia de la otra recámara cuyo suelo había sido de madera. Tampoco las paredes eran iguales. Aquellas habían estado recubiertas de tapiz con figurines plateados, éste… no estaba seguro lo que era, pues era muy oscuro, pero parecía ser más piedra.

Al centro de la habitación había una enorme mesa cuadrada. La iluminación era tenue como en toda la casa, evidentemente, como todo mago, Malfoy prefería la iluminación de las velas y las antorchas. Y a pesar de que Harry sabía que era de día, no le extrañó que hubiera velas flotando por todos lados como en Hogwarts ya que, ahora bien se daba cuenta, era un cuarto sin ventanas.

El ambiente era tan a media luz de la vela, que Harry no podía ver si había algo más que la mesa rectangular y se sintió intimidado cuando Malfoy le señaló el mueble como su destino final.

Se puso de rodillas frente a la tabla y usando ambas manos se impulsó para subir una rodilla y girarse sobe la superficie lustrosa. Se quedó recostado por un segundo hasta que reaccionó que quizá esa no era una postura apropiada. Y se giró sobre sí hasta quedar sobre su propio pecho y finalmente recoger sus manos y piernas hasta adoptar la postura que el día anterior había aprendido.

El eco de una sonrisa le comprobó a Harry que Malfoy estaba satisfecho y se encontró de pronto sintiéndose orgulloso de sí mismo a pesar de que un segundo después se reprendió a sí mismo.

-Aprendes rápido,- declaró Malfoy acariciándole el cabello enmarañado.

-Señor, estaba comiendo con las manos.

Harry sintió que alguien le estrujaba el pecho al escuchar la voz de la chica que lo había llevado ahí. También pensó en una serie de groserías que le hubiera gustado decirle pero permaneció en su postura sin decir nada. La mano de Malfoy se cerró de pronto en su cabello y tiró de él obligándolo a mirar hacia arriba, directo en esos fríos ojos grises. Hasta entonces, Harry reparó en su indumentaria, era blanca como la del día anterior pero la camisa tenía listones al frente que la cerraban de la cintura hasta la mitad del pecho. El pantalón era parecido al del día anterior pero era café oscuro y no tenía que mirar hacia abajo para darse cuenta que vestía las botas de cuero, podía percibirlas con el olfato.

-No sabes cómo me complace escuchar eso, Amelia- sonrió Malfoy, Harry gimió al sentí un tirón todavía más fuerte en el cabello de su nuca.- recuéstate boca abajo.

Luego de que le soltó el cabello, Harry obedeció.

-Entiende los brazos por arriba de tu nuca,- le ordenó y casi instantáneamente sintió el beso conocido del fuete golpeando su espalda. Harry gimió más por la sorpresa que por el dolor.

No bien terminó de estirarse, un par de manos apretó unos grilletes en su muñeca derecha que lo fijaron en la mesa y un segundo par de manos hizo lo mismo con su mano izquierda. Hasta entonces se dio cuenta que no eran solamente él, Malfoy y Amelia sino que había una persona más. Cuando esas personas rodearon la mesa para asegurar sus tobillos también, pudo ver que esa otra persona era un chico de unos dieciocho años a lo mucho. Su cabello era castaño, casi del tono de Hermione pero su piel era un poco oscura, no tanto como Yas pero sí del tipo caribeño, como bronceado.

-¿Sabes, Potter?- dijo Malfoy con un tono complacido,- de todas las mascotas que he entrenado en esta mesa, ciertamente tú y Granger son quienes más satisfacción me ocasionan. ¿Tienes idea de cuánto tiempo de mi vida había deseado poder hacerlo?

Mientras hacía esa pregunta, la mano de Malfoy comenzó a acariciarlo desde la pantorrilla, lentamente subiendo por su pierna hasta descansar en su espalda.

-Incluso podría decir que me había conformado con pensar que esa era una fantasía que no sería más que eso, una fantasía-volvió a acariciarle en cabello y entonces se inclinó para mirarlo a los ojos mientras le decía lo siguiente,- obligarlos a venir aquí era una tarea imposible ¿Por qué iban San Potter y la grandiosa Granger venir a mi casa?

-Tú lo planeaste,- susurró Harry no quitándole la vista de encima,- tú sembraste el caso de enriquecimiento ilícito y pagaste porque alguien lo pusiera a mi alcance.

Malfoy hizo una mueca entre sonrisa y desdén que dejó a Harry helado. No mucho después sintió el pinchazo en sus glúteos de un nuevo golpe del fuete.

-Buena lógica pero no puedes hablar sin mi permiso,- lo volvió a golpear con el fuete,- y de hacerlo, debes dirigirte a mí con sumo respeto ¿Entendiste?

El tercer golpe fue mucho más fuerte que los dos primeros y Harry no pudo evitar gruñir de dolor.

-¿Entendiste?- volvió a decir Malfoy propinándole un golpe tan fuerte como el anterior.

-¡Sí!-exclamó Harry reaccionando al dolor.

-¿Sí qué?- inquirió el rubio atestando un golpe más que se sintió como una descarga eléctrica.

-Sí, amo,- repuso Harry de inmediato conteniendo las ganas de retorcerse y sabiendo que a pesar de querer hacerlo, no podría. Los grilletes en sus manos y pies se lo impedirían de cualquier forma así que no le quedaba remedio salvo aguantar.

-Eso está mejor,- dijo Draco caminando a la mitad de la mesa, Harry no podía verlo con claridad pues sus brazos atados, le bloqueaban la visión.

Pero no necesitó verlo cuando la caricia en sus glúteos lo hizo emitir un chillido involuntario.

-Tienes razón en que fue mi plan,- le dijo acariciando a lo largo de una de las marcas que el fuete le había hecho, Harry estaba más preparado esta vez y toleró el tacto a pesar de sí mismo,- pero no es verdad que el enriquecimiento ilícito lo preparé. Te lo dije ayer, lo de las carreras de caballos es verdad. Pero eso ha pasado desde hace mucho tiempo, lo único que hice fue sacarlo un poco a la luz para que mordieras el anzuelo.

Harry apretó los dientes cuando la caricia se concentró en otra de las marcas evidentemente más profunda que las anteriores.

-¿Puedo preguntar algo, amo?-Harry disimuló sus emociones al hablar intentando imitar de la mejor manera el tono que Yas y Amelia utilizaban cuando le decían algo y sin olvidar decir "amo".

-Siempre y cuando te dirijas a mí con respeto, por supuesto que puedes.

-¿Por qué tomarse la molestia con Hermione y conmigo… amo? Los demás…son muy atractivos y jóvenes.

Malfoy no contestó de inmediato. En lugar de eso chasqueó los dedos y el joven que seguía no muy lejos de la mesa pareció inclinarse debajo accionando un sonido como mecánico que no mucho después empezó a mover la superficie sobre la cual Harry yacía. En cuestión de segundos, Harry estaba suspendido de los brazaletes que sujetaban sus muñecas contra la tabla y apenas soportando el dolor en sus tobillos.

Malfoy se acercó a él rozando sus ropas contrala espalda desnuda de Harry. Colocó los labios en el oído de su prisionero y susurró solo para él.

-Porque ustedes son a quienes más he querido doblegar, porque ustedes son a quienes más he querido poseer por mucho más tiempo del que estoy dispuesto a aceptar.

Malfoy había dicho el día anterior que había deseado a Hermione quizá desde siempre ¿Eso quería decir que también había deseado a Hermione desde entonces?

-¿Por qué nosotros…amo?

Draco deslizó las manos por los costados de Harry aspirando su aroma sonoramente mientras lo hacía. Uno de sus brazos rodeó su cintura despegándolo de la tabla de la mesa y atrayéndolo más hacia sí.

- ¿Por qué motivo quiere alguien algo que sabe que está prohibido?-le susurró de nuevo para que solo Harry pudiera escuchar, la mano alrededor de su cintura se deslizó al sur ocasionando intensos escalofríos en Harry,- ¿Por qué motivo deseamos estar cerca de aquellas personas que menos nos quieren? Dominio, Potter,-dicho eso, Harry sintió su miembro siendo atrapado por el puño de Malfoy,- tener a alguien totalmente devoto a ti por voluntad propia es mejor que lograr que alguien te ame. Y tener a alguien que siempre te ha odiado, totalmente devoto a ti… ¿Cómo te lo explico?

Harry sintió la lengua de Draco explorándole el oído y la mano acariciándole levemente el miembro.

-Pero si me doblegas así… no sería voluntad propia.

Malfoy rió levemente.

-No pienso doblegarte así,- le dijo secamente retirando la mano de la entrepierna de Harry y propinándole una nalgada,- y no dijiste, "amo". No olvides tu aprendizaje porque no soy muy paciente volviendo a enseñar las cosas que se supone que ya debes saber.

Malfoy se alejó de pronto y Harry se dio cuenta entonces que su entrepierna golpeaba dolorosamente contra la tabla de la mesa. Eso no podía estar pasando, Malfoy era un hombre atractivo. Objetivamente era algo que no podía negarse. Una melena rubia platinada, ojos grises que expiden desdén y frialdad, un cuerpo atlético y alto aunque no musculoso. A sus treinta y cinco años había logrado ese atractivo fácil que los hombres de su edad podían desarrollar. Pero a pesar de que esas eran cosas evidentes, Harry nunca había pensado en él de esa manera, nunca había pensado en ningún hombre de esa manera.

-Además,- volvió a decir Malfoy alejándose un poco más de Harry,- no puedes decir que ayer te resististe mucho.

-Ayer…-respondió Harry chasqueando los dientes,- tuve que hacerlo por Hermione y el collar… amo.

Malfoy rió sonoramente.

-¿Eso es lo que piensas o lo que quieres creer? En mi mano quedó la prueba de otra cosa. Yo no diría que te resististe mucho a los besos. Además, el dolor,- y con eso Harry sintió un golpe seco en sus sentaderas, como si fuera una tabla,- el dolor del collar, el dolor que te doy,- y con eso, Harry sintió un segundo golpe que lo hizo emitir un quejido,- es parte del entrenamiento. Podías haberte resistido hasta sus últimas consecuencias, no hubieran sido buenas, pero podrías haberlo hecho ¿Creías que le hacías un favor a Granger? Piénsalo dos veces, la sangre sucia ya es mía en cuerpo y voluntad,-un golpe más,- ella ya lo ha entendido, el dolor es la puerta del placer, no es una excusa para obligarte a hacer cosas, es el primer paso para persuadirte…

Malfoy dejó caerlo que sea con lo que había estado golpeando a Harry y después procedió a acariciar los puntos en donde lo había golpeado. Harry sintió un hormigueo recorrerle el cuerpo mientras su captor seguía acariciándolo. Es alivio era infinitamente placentero.

-Landon,- dijo chasqueando los dedos. Y el joven de la piel bronceada y cabello castaño se acercó a Harry mientras Malfoy se alejaba.

Harry sintió al joven perderse detrás de sí pero pronto lo encontró al sentir la humedad recorrerle los glúteos. Estaba lamiendo las macas que los golpes de Draco le habían dejado, Hasta entonces, Harry no se había dado cuenta que sus manos estaban entumidas.

-Se siente bien ¿No es así?

Harry quería negarlo con todo su ser, pero la verdad era que sí. Que la lengua de Landon era el bálsamo perfecto para sus heridas. La presión de su entrepierna contra la tabla se intensificó, lo que arrancó un gemido de Harry. Draco volvió a reír.

-El placer es placer, Potter,- agregó el rubio mientras el joven seguía asiduo a su tarea,- tienes un gran prejuicio conforme a quién te da placer y a quién se supone que debes dárselo pero esas cosas no son importantes aquí. Te lo dije ayer, esto no se trata del dolor. Y es por eso que siempre descubrirás, que luego del dolor vas a obtener una recompensa placentera. Y quizá con el tiempo aprenderás que el mismo dolor ya es placentero de por sí.

Landon pasó de solo lamer sus marcas a adentrarse un poco más en su exploración. Harry intentó apartarse pero no tuvo opción. Placer o no placer después, el dolor seguía siendo dolor para él. Y a pesar de que la lengua de Landon comenzaba a humedecerle otras partes, partes que nunca había explorado ni en sus noches más locas con Ginny, el dolor que comenzaba a despertarlo de su estupor era el de su erección alzándose prominente contra la tabla contra la que seguía recargado.

Malfoy chasqueó los dedos y Landon se alejó.

Harry sintió su cuerpo temblar, era demasiado incómodo estar ahí. Las muñecas, los tobillos, la erección…

Malfoy se acercó una vez más y ahora los golpes fueron en su espalda pero no con la tabla de antes. Era algo más delgado y eficaz. El chiflar del viento antes de los golpes era señal inconfundible de un látigo. Harry resistió los primeros tres creyendo que eso era suficiente pero al llegar a cinco comenzó quejarse. Luego de diez, Harry dejó de contar. Estaba seguro que estaba sangrando pero Draco no se detuvo hasta luego de un rato, cuando el dolor de cada golpe se volvía todavía más insoportable que el anterior.

Lo escuchó respirar agitadamente y también escuchó el látigo caer. Malfoy volvió a chasquear los dedos y la mesa volvió a emitir ese ruido mecánico que regresó a Harry a esa posición vertical que hizo sus muñecas y tobillos descansar por fin. No pudo evitar gemir de alivio a pesar de estar seguro de que todo eso apenas había empezado.

Malfoy se paró a un lado de la mesa, justo en la dirección en la que Harry mirada. Acarició su cabello y sus brazos y con sumo cuidado las orillas de su espalda. No tocó ninguna de sus heridas, pero Harry no sabía si eso era mejor.

-Landon,- dijo Malfoy como dando una orden y el chico no demoró en ponerse de rodillas frente a su amo, desatarle los cordones del pantalón, extraer su miembro y colocarlo hambrientamente dentro de su boca.

Draco acarició el cabello del joven con una mano y usó la otra para chasquear en dirección de la Amelia quien procedió a desatar los grilletes de los pies de Harry y luego sus manos.

A pesar de estar liberado por fin de los grilletes, Harry no pudo moverse ni un solo centímetro. No era solamente que su mirada estaba clavada en la expresión de Landon al llevar a cabo su tarea, era que la mano de Malfoy estaba cerrada en la suya y le ofrecía un confort extraño. Eso sin contar que no creía poder moverse con las marcas que había en su espalda.

-Estás lleno de sangre, Potter,-le dijo extrayéndose la camisa por arriba.

Landon comenzó a desabrochar las botas de cuero que no eran las mismas que las de la noche anterior. Estas eran negras y con una hebilla plateada al lado. Luego de quitarle las botas, Landon se deshizo también del pantalón y de la ropa interior, dejando al amo tan desnudo como sus esclavos. O incluso más ya que no traía ningún collar. Finalmente Malfoy empujó de su sirviente y éste se alejó un poco dejándolo ir no sin antes murmurar "gracias, amo".

La erección de Draco estaba frente a los ojos de Harry y recuerdos de la noche anterior le ocasionaron sentimientos encontrados. Harry sabía que debía sentir asco y repulsión, debía sentirse enojado también porque ese hombre acababa de darle tantos latigazos como para hacerlo sangrar. Y sí lo sentía, y sí lo pensaba, pero también estaba recordando (con mucho remordimiento) ese beso interminable, la mano del amo dándole placer y sí… la manera en que ese miembro erecto se había sentido dentro de la palma de su mano.

-Potter,-dijo chasqueando los dedos y Harry supo lo que tenía que hacer.

Le costó trabajo volver a esa postura de sumisión con tantas partes de su cuerpo doliéndole como le dolían, pero lo hizo de cualquier forma a pesar de no estar seguro de si podría soportar cualquier cosa que le siguiere a lo que acababa de pasar.

Entonces Malfoy se trepó a la mesa también. Justo en lo que sería la cabeza si eso fuera un comedor, justo frente a la cabeza de Harry, en ese espacio vació se sentó abriendo las piernas y mostrándole su virilidad. Harry pasó saliva con mucho trabajo. De por sí tocarlo le había parecido difícil, y ahora siquiera pensar…

-Voy a ponerla dentro de ti,- le dijo seriamente, casi sin malicia,- lo haré cuando Amelia y Landon terminen de colocarte el bálsamo curativo. Las heridas se irán y el ardor también, pero quizá el dolor no. Esto también te dolerá,- le dijo acariciando su miembro sin miramientos,- pero es la mejor forma que tengo para demostrarte que un gran dolor también puede llevarte a un gran placer.

Cuando dijo eso, Landon y Amelia comenzaron a acariciar su espalda. Harry apretó los labios sabiendo que sería imposible no gritar pero, como Draco había dicho, le estaban poniendo un bálsamo curativo que le ocasionaba un gran alivio. Era casi como…

-Es casi como excitarse ¿No es así?

Harry volvió a pasar saliva intimidado por la postura de Draco. Malfoy sonrió desganadamente, parecía incluso encariñado con el gesto o quizá maravillado.

-Oh, vamos…- le dijo poniéndose de rodillas frente a él y tomándolo dela quijada para ponerlo "en cuatro patas". Lando y Amelia prosiguieron con la curación,- si no te acostumbras a ella, será peor.

Malfoy tiró de la quijada de Harry y al sentirse cerca no pudo negarse. Lo puso dentro de su boca de la misma forma que había visto a Landon hacerlo. Malfoy gimió quizá sorprendido con la rapidez con la que Harry había aceptado la tarea o quizá con lo bien que parecía hacerlo.

-Potter,- gimió el rubio una vez más, como si fuera una exclamación que había guardado en su pecho por mucho tiempo.

Si Malfoy era un hombre atractivo, Harry era lo que le seguía. Su cabello negro azabache siempre enmarañado, sus ojos verdes como dos esmeraldas y su cuerpo. El cuerpo de Harry era un ejemplo de disciplina física. Tantos años de entrenamiento como Auror lo obligaban a estar siempre en forma. Los músculos en su cuello eran la descripción gráfica de la masculinidad al igual que las marcas en su abdomen.

Draco tiró de su cabello un poco indicándole que se lo tomara con calma. Harry obedeció pero pronto se encontró tomando una iniciativa que no sabía que tenía. Empezó a reincorporarse, Landon y Amelia descartados de su labor. Abrazó a su amo por la cintura y continuó su tarea con más ahínco. Malfoy emitió un grito ahogado al sentirse arrastrado por el placer.

-No pares,- le dijo moviendo las caderas casi involuntariamente.

Una de las manos de Harry subió por los glúteos de Draco hasta llegar a su espalda y en un arranque de deseo lo atrajo hacia sí alcanzando sus labios e iniciando ese beso salvaje que pronto los dejó a ambos sin aliento. Fue la mano de Harry la que comenzó a acariciar antes de que Malfoy lo hiciera. Fue Harry quien comenzó a acariciar el miembro erecto de su amo con la misma pasión con la que lo besaba. Malfoy apenas atinó a colgarse de su cuello, a moverse envuelto en ese remolino de placer que era Harry Potter.

No mucho tiempo después, era Draco quien yacía sobre la mesa y era Harry quien lo hacía gemir. Y fue la mano de Harry también la que buscó su pezón para castigarlo como bien sabía era costumbre del rubio.

Pero eso fue lo que rompió el encanto.

Malfoy reaccionó del embrujo y el estupor al que había llegado con las caricias de Harry. Reaccionó de la única manera que supo, le propinó un golpe en el estómago y una patada que lo alejó lo suficiente para poder zafarse de él.

-¿QUÉ CREESQUE HACES, ESTÚPIDO?- Le gritó fuera de sí.

Extendió la mano y no pasó mucho rato para que Landon le diera la tabla con mango con la que había golpeado a Harry en primer lugar. Draco tiró el golpe sin pensarlo y se impactó de lleno en la mitad del rostro de Harry.

-¡YO SOY QUIEN MANDA AQUÍ!- Volvió a gritar dominándolo y poniéndolo contra la tabla de la mesa. Landon y Amelia observaron sin inmutarse.

Draco usó la tabla para volver a golpear a Harry en los glúteos un par de veces antes de acercarse a él por detrás. Su miembro seguía erecto a pesar de todo y movió las caderas hasta sentirse en buena posición.

-Ni se te ocurra moverte,- le dijo con la voz más fría que Harry nunca había escuchado,- si no quieres que esto sea mucho peor de lo que puede ser, no te muevas.

Harry estaba en posición sumisa con la cara contra la tabla. No sabía qué era lo que había pasado ni tampoco estaba seguro de por qué Malfoy estaba tan molesto. Pero todo eso no importó mucho cuando el dolor volvió.

No era nada parecido a ninguno de los otros dolores. Ni siquiera era el que le había quedado después de los latigazos se le comparaba. Emitió un grito y uno más mientras Draco se adentraba un poco más en él. Malfoy se quedó quieto un momento con la respiración todavía acelerada, Harry podía sentir los latidos del rubio golpeándole la espalda.

-Relájate,-susurró Malfoy con media voz pues la presión era tanta que lo estaba volviendo loco.

Harry no podía relajarse, lo único que quería era que todo terminara.

-Es tu culpa,-le dijo Draco acariciándole el abdomen,- no era así como se suponía que pasaría.

La mano de Draco se cerró en el miembro de Harry y comenzó a acariciarlo lentamente. Harry emitió un gemido y eso hizo que Draco se adentrara un poco más ocasionando un segundo gemido.

-Ya casi…- le dijo acariciándolo con mayor decisión.

Estaba funcionando, la ola de placer le recorrió el cuerpo casi tan inmediatamente como lo había hecho el beso de momentos atrás. Era un placer diferente, por supuesto, y el dolor entre sus glúteos todavía no desaparecía, pero ahí estaba. La promesa de placer luego de un gran dolor volvía a manifestarse ¿Podría ser que Draco no mintiera?

El gemido de Draco le indicó a Harry que su captor había logrado por fin estocarlo en su totalidad.

Pero si Harry creía que lo peor había pasado, no tardó en comprobar que era todo lo contrario. Solo bastó con que Malfoy entrara y saliera de él una vez para saber que el dolor podría prolongarse en dimensiones que él jamás se había imaginado. Pero de la misma manera, la mano cerrada en su miembro le demostraba que el placer podía incrementarse casi en la misma proporción.

Era un sentimiento extraño, Malfoy dentro de él, ocasionándole dolor y placer al mismo tiempo. Había momentos en los que quería suplicar que parara, pero también había momentos en que quería hacer precisamente lo contrario.

-Potter,- suspiraba Malfoy cada vez que entraba y salía de él.

Pero Harry solo gritaba, solo gemía. Le confundían sus sentimientos, su dolor, su placer.

-No tienes idea…- le dijo Malfoy sin dejar de estimularlo, sin dejar de disfrutar sus quejidos, sin dejar de saciarse de la presión que Harry ejercía en él,-eres mío,- le dijo una y otra vez ignorando sus protestas, disfrutando sus gemidos,- eres mío, soy tu amo. Dilo, Potter.

Harry estaba totalmente contra la tabla de la mesa, Malfoy encima de él empujando su pelvis y clavándose en él sin piedad.

-Dilo,-le repitió girándole el rostro e inclinándose para besarlo.

Al no escuchar respuesta, Malfoy lo tomó de la cintura y lo levantó al vuelo, girándose sobre sí mismo y trayendo a Harry consigo.

La penetración fue todavía más profunda. Harry emitió un nuevo quejido aunque no estaba seguro de que hubiera sido dolor csino placer. La mano de Malfoy volvió a cerrarse en él y Harry supo que el dolor ya se había ido. Todo lo que le quedaba era esa sensación de éxtasis que urgía por salir de su cuerpo al mismo tiempo que sintió un calor abrazador llenando susadentros.

Y así lo hizo. Se dejó llevar al placer permitiéndose terminar con una explosión tan in tensa que terminó por convulsionarse y quizá se habría caído de la mesa si Draco no lo hubiera sujetado de la cintura.

Harry gimió nuevamente cuando Draco se apartó de él pero se sintió demasiado exhausto para decir o hacer algo. Además, estaba confundido, adolorido y sí un enorme peso en su pecho le indicaba remordimiento.

-Límpienlo antes de llevarlo a su jaula,- ordenó Draco con un tono de desdén.

Lo que pasó después estaba muy lejos de Harry aunque sabía que era partícipe. Sintió las manos que lo cargaron y el agua tibia mojando su cuerpo. Sabía que esas cosas no las hacía Draco y es por eso que no sintió la necesidad de reaccionar a ellas. Una vez limpio y seco se dio cuenta que le volvían a colocar la correa dorada y era conducido a la misma habitación donde estaba su jaula. Hermione seguía ahí, parecía que alguien le había dado un baño al igual que él y sintió sus entrañas contraerse al recordar lo que había pasado antes de SU baño.

Se recostó en el suelo de su jaula y procuró darle la espalda a su amiga. No tenía deseos de hablar.

-¿Harry?

Hermione llamó su nombre sin poder ocultar su preocupación.

-¿Estás bien?- insistió ella.

-Ahora no,- contestó él con amargura percatándose que con cada respiro se reactivaban dolores vividos anteriormente.

En su espalda , sus muñecas, sus tobillos, sus glúteos y ese desgarre por dentro que no solo era físico. Le dolía todo y de pronto se encontró preguntándose si tras ese dolor recibirá placer nuevamente.