Título: Terminamos
Pareja: Kagura x Okita S.
Genero: Humor, Romance, Recuentos de la vida
Rating: K+
Sinopsis: Cuando terminas una relación en malos términos hay dos cosas que mas deseas en ese momento; la primera es no volver a ver a esa persona nunca más y la segunda… arruinarle la vida. Para Kagura, la segunda es la cosa que mas desea sobre la primera.
NOTA: EL SIGUIENTE FANFIC ESTA INSPIRADO EN EL WEBTOON "WE BROKE UP" DE Ryu Chaelyn, DEL CUAL FUE INSPIRADA LA IDEA PRINCIPAL MAS NO TODA LA HISTORIA (YA QUE NI SIQUIERA HE TERMINADO DE LEER EL COMIC)
Terminamos Acto II
Si prestaba atención a los detalles podía notarlo, mentira, incluso un ciego podía notar lo que la chica frente a el había hecho con su departamento.
Para empezar, la sala estaba dividida a la mitad desde la entrada hasta el techo, el sofá principal estaba de la misma manera, el pasillo del baño, la televisión, la estufa, la nevera… hasta la pecera del maldito pez estaba dividida a la mitad con cinta adhesiva.
-Bienvenido Grandísimo hijo de puta- Pronuncio ella con una sonrisa burlona, aquella que mostraba cuando sentía que la victoria era suya.
-¿Qué demonios estas haciendo?- Cuestionó Sougo tratando de mantener la compostura frente al desastre que ella había causado.
-¿De que hablas?- Ella fingió demencia.
-¿Qué? ¿se te murió la única neurona que te quedaba?- Respondió-¿Qué le hiciste a mi departamento?
-¡Momento!- Grito ella levantándose de su cómodo asiento, saco de su bolsillo una hoja de papel mal doblada y afino su garganta lista para dar el discurso su vida-Este contrato de arrendamiento incluye mi nombre, eso significa que yo también puedo vivir en este departamento, además de que ya pague la mitad que me corresponde.
-Me importa una mierda, ¿no fuiste tu la que se largo ayer con su papi y dijo que ya no quería verme?- Contraataco, ella chasqueo la lengua.
-Pues si… si lo dije-Balbuceó -Pero no perderé el dinero que invertí.
-Lárgate- Respondió.
-Oblígame.
-De acuerdo… ¿Cuánto pagaste de la maldita renta? Te lo devolveré- Dijo el sacando de su bolsillo trasero su billetera.
-¡¿Tu pagando algo?! ¿Quién demonios eres tu?- Gritó Kagura fingiendo sorpresa.
-Vamos, tu y el jefe no se resisten a un soborno- Le dio un golpe a Kagura en la cabeza con un par de billetes -Así que vete de una vez.
-¿Y como vez que no? Seré una infección en el culo para ti, me quedare aquí a arruinar tu vida día a día y haz como quieras pero no me iré – Respondió Kagura.
-¿Con que es eso? No necesitas esforzarte tanto china, tu ya eras un infección en el culo desde hace mucho- Dijo Sougo.
-Pues ser una peor- Kagura lo tomó del cuello de la camisa.
La determinación en la mirada de Kagura era algo que Sougo no había visto en ella desde el concurso de comer salchichas de hace dos años. El sonrió con picardía acercando su rostro al de Kagura hasta sentir el aliento de ella.
-¿No será que te duele que te haya mandado al demonio? -Susurro.
-Hasta donde yo recuerdo, fui yo quien te mando a la mierda- Kagura trato de alejar su rostro pero Sougo se acercaba cada que lo intentaba.
-Mi memoria esta bastante confusa al respecto- Dijo el, acercándose a un mas Kagura.
-¡Eres un idiota!- Grito Kagura empujándolo.
-¿Ya viste que no puedes ganarme? Tu idea de "intentar" arruinar mi vida es una pérdida de tiempo- Sougo sonrió disfrutando del momento y del sonrojo de Kagura.
-Ya veras que cuando termine contigo llorarás en el piso pidiendo piedad- Respondió Kagura.
-Inténtalo- Retó, no se mentiría a si mismo, estaba divirtiéndose con la que alguna vez fue su pareja.
-Lo hare- Afirmó Kagura.
Ella no dijo nada mas, le dedicó el dedo corazón a Sougo antes de dar la vuelta y dirigirse a una de las habitaciones.
-Sera estúpida- Murmuro Sougo.
No estaba en sus planes seguir tratando de echarla, pensaba que ella debía saber lo que estaba haciendo además de que nunca se había divertido tanto provocando a alguien en toda su vida. Sonrió pensando en su próxima diversión mientras se disponía a sentarse tranquilamente en su sofá.
-¡Esa es mi mitad!- Grito Kagura dándole una patada por la espalda provocando que Sorgo cayera al suelo.
-¡¿De que mierda hablas?! – Grito el reponiéndose del golpe.
-Mi mitad, mía, me encargue de dividir todo lo de esta casa a la mitad así que mas vale que ocupes tu mitad- Respondió Kagura.
-¿Todo? ¿El retrete también?- Respondió Sougo pensativo.
-Dije todo ¿no?- Kagura se cruzo de brazos.
-Entonces cagare en tu mitad y no tiraré de la cadena- Cometo Sougo.
-¡Por supuesto que no!- Kagura tiro del brazo de el.
-Detenme- Le susurró, antes de liberarse del agarre de ella y dirigirse con pasos agraciados pero rápidos al baño.
-¡No hagas una estupidez maldito sádico!- Grito Kagura golpeando la puerta.
-¡China! ¿Recuerdas el daño estomacal que me produce el ramen barato?- Comentó con burla, Kagura golpeo con mas fuerza la puerta tratando de destruirla.
-¡Esto es una maldita guerra!- Gritó Kagura provocando la poco usual carcajada de Sougo.
Si alguien le preguntara a Sougo Okita como es que mantuvo una relación de cinco años con Kagura Yato posiblemente el no tendría la mas mínima idea de que responder. Es decir, nunca nadie podría sentir algo por la bestia salvaje que arrojó toda su ropa por la ventana a la mitad de noche. Definitivamente, necesitaba consultarle al Sougo de 16 años que mierda estaba pasando por su cabeza cuando inició una relación con la que fue su compañera de clase en la preparatoria.
Si escarbaba en sus recuerdos, a su mente venia la chica plana que usaba un pantalón deportivo bajo la falda y era la única que en aquellos años, fue capaz de darle una golpista a todo el equipo de baloncesto. Si la miraba con atención ahora… veía que Kagura seguía sin peinarse adecuadamente, si es que alguna vez se peinaba, seguía comiendo como un cerdo, seguía sin tener modales y seguía vistiendo esa misma ropa deportiva de mal gusto, incluso podía decir que seguía teniendo la misma saliva seca en el rostro que tenia cuando la conoció. Definitivamente o el Sougo de 16 años estaba loco o ciego, pero algo mal debía estar en su cabeza.
-Buenos días grandísimo hijo de puta- Dijo Kagura con una sonrisa triunfal cuando Sougo volvió al departamento con la poca ropa que pudo salvar esa trágica mañana.
-¡Oh mierda el simio hablo!- Dijo falsamente sorprendido provocando que Kagura le lanzara uno de los cojines del sofá -Es gratificante saber que aprendiste un poco de modales china.
-Yo siempre he sido una dama educada- Kagura sonrió acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja.
Sougo solo soltó un Ja bastante alto dirigiéndose a la nevera. Como esperaba, todo lo comestible estaba del lado marcado para Kagura, por lo que el tomó la ultima rebanada de pastel que Kagura guardaba tan celosamente desde antes del fin de su relación.
-¿Qué demonios estas haciendo?- Cuestiono Kagura dedicándole una mirada amenazante a Sougo.
-Estaba en ml lado- Respondió con las mejillas llenas pastel.
-Mentira, eso es mío- Dijo ella acercándose peligrosamente a Sougo. El sonrió con sorna antes de escupir sobre el pastel.
-Ya no- Respondió para después dejarlo a la mitad del comedor.
La victoria fue para Sougo.
-Muy bien clase, ella es la nueva estudiante extranjera- Hablo su profesor de risada cabellera plateada, pero Sougo parecía importarle mas la caída de las hojas que podía verse a través de la ventana.
-Mi nombre es Yato Kagura- ¿Curiosidad tal vez? No lo sabia pero dio la vuelta al escuchar la voz de la chica. Posiblemente era porque su acento sonaba extraño.
Eso no podía ser una chica, es decir estaba usando falda, pero también un pantalón deportivo debajo de la misma. Su cabello estaba adornado con un par de objetos extraños, posiblemente chinos, estaba usando unas ridículamente grandes gafas que cubrían casi todo su rosto y por si fuera poco, era mas plana que la maldita pizarra.
-¿Ya la viste Okita?- Cuestionó uno de los chicos sentado a su lado.
-Si, es horrible- Respondió dejando ver una sonrisa burlona- Lo suficiente para no tener novio en toda su maldita existencia.
-¿Dónde estan? -Cuestionó Sougo tirando del cabello de Kagura hacia atrás provocando que ella elevara la cabeza hasta encontrarse con la mirada de Sougo.
-No se de que hablas- Respondió Kagura tranquilamente.
-No te hagas, ¿Dónde esta mi televisión, mi consola, mis videojuegos y mi maldito colchón?- Kagura trató de contener la risa.
-En el edificio- Respondió.
Kagura no mintió. La televisión nueva de Sougo estaba escondida entre las ramas de un árbol del jardín, su consola estaba a la mitad del mismo sobre el césped a la espera de que la regadera automática hiciera su trabajo, sus videojuegos estaban perfectamente distribuidos en los buzones de los vecinos y su colchón estaba en el techo del edificio, ¿Cómo lo había llevado hasta ese lugar? Ah cierto pensó Sorgo recordando que la chica china tenia una fuerza bestial.
-Me las pagaras- Fue lo único que Sougo le dijo a Kagura una vez que término de recuperar sus cosas.
Kagura se echó la carcajea, al parecer el chico aún no descubria que también le había cortado la corriente eléctrica a su habitación.
-¿Qué mierda es esto?- Cuestionó Kagura sacando su pie de su zapato derecho que aparentemente tenia un liquido viscoso en su interior.
-Si fuera tu, me quedaría mejor con la duda- Respondió Sougo con una sonrisa ladina dándole un sorbo a su taza de café.
Kagura le dedico varias maldiciones mientras Sougo tranquilamente terminaba de prepararse para su trabajo. Por primera vez estaba deseoso de irse luego del horrible fin de semana que tuvo gracias a su ex pareja, pero eso jamás lo diría, significaría darle la victoria a ella.
Kagura fue quien se marcho primero, no le dijo una palabra de a donde iría pero Sougo supo que tal vez iría a su trabajo. Poco después Sougo se dirigió a su destino, apenas llego a su escritorio se dejo caer en este ante la mirada de todos los presentes que estaban poco sorprendidos por la acción del chico.
-Buenas días Sougo- El aludido elevó la mirada, frente a el estaba su comandante con su clásica sonrisa amable dibujada en su rostro.
Kondo Isao, mejor amigo de Sougo y comandante de la policía.
-Buenos días señor Kondo- Saludo.
-Oye Sougo- El hombre se acerco sigilosamente a el, con el brazo lo rodeo del cuello para acercarlo mas a el -Ya me entere.
-¿De que? ¿De que Hijikata es un idiota y al fin lo despedirás? – Respondió Sougo, Kondo se echó a reír por la "broma" del chico.
-No, me entere que tuviste una discusión con la chinita- Dijo Kondo.
-Ah eso- Debió imaginarlo -De hecho terminamos.
-¿¡Que?! ¿Pero eso cuando pasó?- Kondo estaba mas que sorprendido.
-Fue hace un par de días- Dijo el.
-¿Pero por que?- Kondo quería respuestas.
-En realidad no lo se- Fue lo ultimo que dijo Sougo antes de volver a su escritorio.
Se quedo un par de segundos observándolo antes de regresar a su lugar. Lo mejor era no seguir insistiendo, sabia que Sougo no era alguien que contara mucho sobre su vida y como se sentía así que solo le quedaba esperar el momento a que el chico decidiera hablar.
Sougo se acomodo en su silla giratoria, echo la cabeza hacia atrás listo para tomar una tranquila siesta laboral. Solo le faltaba una cosa, su mascara para dormir. La busco en el bolsillo izquierdo de su pantalón pero no había nada, obtuvo el mismo resultado en el bolsillo derecho hasta que sintió que estaba en el bolsillo de su saco.
Pero no.
Las pantys de la vecina gorda del departamento de arriba, la misma que le dedicaba intensas miradas a Sougo y trataba de tocarlo a la mas mínima oportunidad.
-Esa maldita perra- Pensó Sorgo con la imagen de Kagura robando aquella prenda de la secadora de la mujer.
Tenia que devolvérsela. Tal vez podría cortarle el cabello mientras dormía o algo peor. Sonaba algo infantil pero no podía perder ante el jueguito de su patética ex.
-¿Se encuentra bien detective Okita?- Pregunto un asustado oficial al ver la expresión furiosa en el rostro del chico.
-Piérdete- Respondió Sougo apuntando a la frente del oficial con su pistola.
El oficial empalideció y salió pitando completamente aterrado de Sorgo. El resto de los presentes sintieron pena por el pobre hombre, pero era culpa suya, todos en esa sala sabían que Sorgo estaba de pésimo humos desde hace varios días atrás.
Posiblemente en ese momento no había poder humano capaz de cambiar el humor de Okita Sougo.
-Oficial Okita- Ahí iba otra víctima, pensaron los presentes al escuchar una voz femenina dirigirse al aterrador joven.
Pero para la sorpresa de todos los presentes la expresión en el rostro de Sougo cambio, una sonrisa amable se dibujo en su rostro al mismo tiempo que rápidamente se ponía de pie para saludar a la joven que se encontraba delante de el.
-Hola, ha pasado un buen rato- Dijo el con un tono amable y alegre que nadie jamás había escuchado provenir de el.
