Ciaooo u.u jaja

Si sigo viva, perdonen la demora, a pesar de tener ya el capitulo final me atrase, cuestiones del trabajo y también personales, Estuve bajo mucha presión y a causa de eso me tome unas vacaciones que realmente lo valieron.
Además caí en el vicio de Yuri on ice ;D pero para bien. Cofcof

Y bueno aquí el capitulo final de esta historia u lamento haberles hecho esperar tanto, muchas gracias a todos y todas las que leyeron esta historia y mas aun sus reviews.

MinukiChan, Maryory, Maryretard121, CarolJJ, Axiel, Galatha, Aryana, Izumi, Nix Vongola, Lynn1917, leOI.

Agradesco su apoyo y sus sugerencias, espero seguir escribiendo por aquí x3 y traer mas historias, pero por ahora esta llegara a su fin.

Sin mas que decir, disfruten.

A darle!


-Flash back-

Nubes grises ocultaban la luz del sol, suaves gotas de lluvia caían una tras otra, una tarde lluviosa mas en parís.

Dentro de la sala de un departamento, tres chicos esperaban pacientemente. El de cabello rubio miraba por la ventana, delineando las gotas de lluvia que se resbalaban por el cristal, el de cabello castaño, yacía entretenido leyendo el libro que sostenía con sus manos, finalmente, el de cabello rojo miraba la televisión.

Nadie decía nada, todos yacían tranquilos aparentemente, entonces de repente el sondo del teléfono les sorprendió, causando sobresalto en los tres.

-Ahh, ¡debe ser el!- exclamo Nath, mientras se apresuraba a tomar el teléfono.

-¡Aléjate, yo respondo!- se adelanto Castiel, con toda la intención de tomar primero el aparato, pero la mano de Dimitry llego primero, arrebatándolo del alcance de ambos.

-¿Diga?- respondió al llamado con expresión tranquila.

-¡Ahhh!...- bufaron Castiel y Nath al verse derrotados, mirando al castaño al teléfono.

-Ah, ¿Jade? – hablo Dimitry tras reconocer la voz del otro lado – que sorpresa que… eh? – su expresión cambio súbitamente, algo que intrigo a Nath y Castiel.

-¿Qué pasa Dimitry?

-Sí, ¿por qué llama el enano verde? - cuestiono, mostrándose curioso.

-Claro… - continuo Dimitry al teléfono, ignorando a ambos- En un momento vamos, no te preocupes – finalizo, para luego pasar a colgar el teléfono.

-¿Vamos? – pregunto Nath- di algo Dimitry!

-… Era jade- musito incorporándose de su sofá.

-Si lo sabemos, ¿Que quería? – interrogo Castiel, con algo de frustración.

-Avisarnos que… Lysandro tuvo un accidente…- respondió, ante la impresión de Nath y Castiel. – lo atropellaron…

-¿A-accidente?...

-¿Cómo? ¿¡Hace cuanto que paso!? – se exalto el pelirrojo rápidamente.

-No me dijo bien, pero ya está en el hospital, tenemos que ir – agrego mientras tomaba sus cosas.

-¨ ¡En seguida!...- hablo Nath también optando por hacer lo mismo.

Los tres rápidamente tomaron lo indispensable y dejando atrás lo que hacían, abandonaron el departamento.
Al abandonar el edificio empezaron a correr, corrieron rápidamente rumbo al hospital, no pensaban en nada más que llegar al hospital, era tal su preocupación que no demoraron en llegar.

Entraron al edificio aun corriendo, y guiados por Dimitry irrumpieron en la sala de espera donde rápidamente divisaron a Jade, cuyo rostro lleno de tristeza y miedo los altero aun más.

-¡Jade!- llamo Nath, mientras llegaba junto a Castiel y Dimitry, quienes respiraban agitadamente – ¿Cómo está Lysandro?

-E-él está en el quirófano…- respondió, poniéndose de pie, con la angustia dibujada en el rostro.

-¿¡Y qué demonios fue lo que paso, porque lo atropellaron!? – interrogo ferozmente el pelirrojo, deseando respuestas inmediatas.

-Bueno… es que…- balbuceo Jade, tratando de mantener su voz, no quería romper en llanto de nuevo.

-Cálmate, Castiel – susurro Dimitry, aunque sabía que lo que pedía era imposible en el pelirrojo.

-¡No me pidas eso!- bufo, mirando agresivamente al castaño, para después volver su atención a Jade.- ¡Habla de una vez!

-Iba… a encontrarme con él – susurro, tragando saliva, tratando de deshacerse del nudo que torturaba su garganta- y cuando llegue… el estaba abrazando a otra chica…

-¿Lysandro?... no lo creo – se aventuro a decir Nath, con seguridad.

-¿No sería más bien que lo abrazara a él? – agrego Dimitry, creyendo aquello más adecuado, pues ya había presenciado ese tipo de escenas antes en las presentaciones, Lysandro era incapaz de ser grosero con una dama.

-Si… debió ser así, ¿Verdad? – susurro perdidamente Jade, sintiendo que sus ojos se llenaban de lagrimas, al darse cuenta de que había cometido un gran error-Ahh… bueno yo pensé lo peor y aunque él quiso explicarme yo me fui y… - se cubrió el rostro un momento – no se… cuando voltee a verlo él estaba en el suelo, el auto lo había empujado y… - empezó a sollozar sin poder contenerse más, ahora la culpa era más grande, si tan solo hubiera sido más maduro y se hubiera quedado a escuchar. Ahora por su estúpida desconfianza aquello había pasado.

-¡Eres un idiota! – Agredió altivamente el pelirrojo tras escuchar aquello, completamente fuera de control- ¡Es todo tu culpa!

-¡Castiel!- levanto la voz Nath mirándolo seriamente – no estás ayudando en nada.

-¡Tú no te metas!- bufo, acercándose violentamente hacia el rubio.

-Basta… - exclamo Dimitry, interponiéndose entre ellos – Castiel, sal de aquí, avísale a la familia de Lysandro la situación, deben venir de inmediato.

-¡Tsk…!- bufo mirando recelosamente al castaño – ¡lo hare, pero no porque tú me lo digas!- sentencio, mirando con desprecio al peliverde y a Nath, para luego salir de ahí, de lo contrario las cosas podían ponerse peor.

-Castiel tiene razón, todo esto es mi culpa… si Lysandro… si ya no…

-No digas eso Jade… No puedes culparte por eso, fue un accidente – hablo Nath, tratando de calmarle.

-Si, Lysandro debía prestar atención al cruzar la calle y tu debiste escucharlo, es culpa de los dos en realidad- soltó Dimitry, calmadamente, ante la mirada incrédula de Nath.

-Emm… Sabes Jade, será mejor que vayas a tu casa a descansar – sugirió Nath – necesitas cambiarte y dormir un poco.

-Pero… ¿y si algo pasa? – excuso, mirando a este mientras se limpiaba el rostro con las manos.

-Yo te llamare de inmediato – respondió Nath, dedicándole una sonrisa- Vamos, angustiándote aquí y descuidándote no mejorara las cosas, además es mejor que no estés cerca de Castiel o te sentirás peor, créeme, es un bastardo cuando está enojado- agrego, encaminándolo hacia la salida.

-Bueno…- murmuro Jade, sin poder objetar, Nath tenía razón, necesitaba descansar, necesitaba fuerzas para volver al hospital.

Siendo aquella la única opción, Nath le acompaño hasta la salida, subiéndole a un taxi para que volviera a casa.

Y cuando este se fue ellos se quedaron ahí, esperando noticias, todos en silencio, pensando en lo irónica que era la vida, hacia algunos minutos esperaban a Lysandro para celebrar y ahora estaban ahí sentados, esperando buenas noticias sobre la salud de Lysandro.

El día paso, solo con la noticia de que la operación había sido exitosa, pero Lysandro no despertaba y había que esperar más, los días siguieron pasando entonces, uno tras otro. Y en todo ese tiempo Jade iba y venía del hospital, Castiel seguía mirándolo con recelo, cada vez menos, pero seguía el reproche, aun así aquello no era suficiente para evitarle ir, la palabra "estable" no era suficiente para él, ya de por si verlo tendido en esa cama, con raspones y golpes le partía el corazón.

A pocos días de cumplirse dos semanas del incidente, Dimitry y compañía ya estaban en el hospital, finalmente había noticias, justo entonces Jade cruzo la puerta, Dimitry y Nath le miraron, el peliverde realmente se veía demacrado, producto de la mala alimentación y las pocas horas de sueño sumado a la angustia y el estrés del lugar que lo debilitaban, pero seguía ahí y eso era lo único que parecía importarle, por más que ellos trataran de ayudarle.

-Ah, Jade qué bueno que llegas – hablo Nath, al ver al peliverde, acercándose a este- justo iba a llamarte.

-S-si… Hola – saludo quedadamente, reaccionando un poco – ¿Paso algo?

-Si, Lysandro ya despertó- respondió Dimitry, desde su lugar.

-¿¡D-de verdad!? – se sorprendió Jade, sintiendo como su corazón volvía a latir aceleradamente, después de varios días de intenso dolor – ¿Podemos verle ya?

-El doctor esta con el ahora, el nos dirá – agrego Nath mientras desviaba su mirada hacia el hombre que estaba con Castiel – Ven conmigo – agrego, tomando a este de la mano, llevándolo hasta donde estaba aquella pareja– No quisiera interrumpirlos, pero aquí esta, él es Jade – Hablo, al momento que los susodichos se giraron, posando su atención sobre ambos.

-¡No interrumpas así, rubia!...- escupió Castiel desde su lugar, ganándose la mirada severa de Nath.

-Castiel…

Dejando a aquel par en su discusión, Jade instintivamente miro al susodicho, este tenía una expresión seria en su rostro, sus ojos eran negros e intensos, a la par que su cabello, de estatura alta, pero lo que más llamo la atención de Jade era la ropa que este usaba, pues ese estilo victoriano ya lo había visto antes.

-¿Quién es él? – cuestiono sin titubear, mirando fijamente al peliverde.

-él es el novio de Lysandro– Respondió Nath, ya que Jade seguía en su trance.

-A-ah… H-hola – saludo torpemente – Me llamo, Jade… Mucho gusto.- respondió a duras penas.

-Jade…- musito el pelinegro como si analizara su nombre- Yo soy Leigh, soy el hermano mayor de Lysandro- se presento extendiendo su mano, para saludarlo cortésmente.

-Su hermano…- Susurro Jade, aun tratando de procesar que estaba ante la familia de Lysandro. Luego miro su mano y con suavidad correspondió al saludo.

Y de inmediato, Nath se dio cuenta de que algo había provocado aquel gesto, pues por un momento la expresión en el rostro de Jade fue de sorpresa, como si algo lo incomodara, luego rápidamente soltó aquella mano, ante la mirada confundida de Leigh.

-¿Familiares del señor Lysandro?- hablo el doctor, arribando a la sala de espera, llamando la atención de los presentes.

-Nosotros doctor, ¿Cómo esta? – se apresuro a preguntar Leigh, acercándose al doctor junto a los demás.

-El está bien ahora – respondió el doctor, dedicándoles una sonrisa – Esta despierto, algo confundido y desubicado pero es normal tras el accidente y ese golpe tan fuerte – explico, tratando de calmar las dudas que estos seguramente tendrían.

-¿Podemos verlo? – pregunto Jade, sintiendo que sus piernas temblaban, había ansiado por días ese momento, necesitaba ver a su novio, confirmar que este estaba bien.

-Sí, adelante – les sonrió cortésmente – está en el tercer piso, la segunda puerta desde el elevador.

-Muchas gracias – agradeció el pelinegro.

Entonces el doctor se alejo y del mismo modo los presentes se dirigieron al ascensor, primero dejando subir al hermano de Lysandro y después el resto, todos se mantenían en silencio, mirando atentamente los números del ascensor hasta que se detuvo en el tercer piso.

Entonces todos bajaron, pero tanto Jade como los amigos de Lysandro se hicieron a un lado, dejando que Leigh pasaran primero, luego jade y compañía siguieron, primero Castiel y luego Dimitry, al final Jade espero un momento y junto a él Nath le miro antes de entrar.

-No hagas caso de lo que ha dicho Castiel… - le susurro sabiendo claramente que el peliverde seguía culpándose de la situación- esto no ha sido tu culpa, Jade.

-En parte lo fue…- susurro mientras miraba como Leigh rodeaba la cama a la par que Castiel y Dimitry.

-Tranquilo, estoy seguro de que cuando te vea se pondrá feliz… Te lo aseguro – le sonrió, palmeando su hombro para darle confianza.

-Gracias, Nath – susurro sonriendo quedadamente, pero sonriendo al final.

Y con su apoyo, entraron juntos a la habitación, entonces Jade suspiro hondo, como si se llenara de valor para acercarse a la cama. Lentamente llegaron hasta la cama y entonces ahí lo vieron, rodeado de toda esa gente que quería, Lysandro estaba despierto.

Esas joyas, verde y color miel que tanto gustaban de nuevo estaban abiertas, esa sonrisa que era difícil de presenciar de nuevo se mostraba.
Jade entonces sonrió, feliz de verlo despierto, la culpa seguía en el pero se sentía profundamente feliz.

Ya menos temeroso, Nath observo como este se acerco a la cama, junto a la familia y amigos del peliblanco.

- Castiel, mira que mala cara tienes… deberías descansar un poco – hablo Lysandro, con una cálida sonrisa para tranquilizar cualquier duda, acerca de su estado de salud.

-¡Deberías mirarte en el espejo campeón!- respondió animado el pelirrojo.

-Su cara siempre ha lucido así – comento Nath llegando a lado de estos.

-Bastardo…- gruño el pelirrojo, mirándolo asesinamente.

-Nath, que bueno verte también aquí, gracias chicos – sonrió al ver que sus amigos estaban ahí para acompañarlo.

-Y no somos los únicos a los que tenias preocupados – hablo ahora Dimitry, mientras miraba hacia donde estaba Jade, instintivamente guiando al resto a posar sus miradas sobre este.

Entonces Lysandro miro al peliverde y del mismo modo Jade lo miro a los ojos, viéndose uno al otro.
Jade apretó los labios, como si luchara por encontrar las palabras adecuadas para hablar con el peliblanco, tras aquellos largos días y ante lo ocurrido.

-M-me… - balbuceo, sintiéndose un tonto ante la expresión en el rostro de Castiel, la cual denotaba irritación-E-estábamos muy preocupados – balbuceo finalmente, acercándose más hasta quedar al costado de la cama- Estaba tan preocupado cuando los doctores me dijeron que no despertabas después de la operación…Pero todos estos días, al final valió la espera.- finalizo con una sonrisa a la par que tomaba una de sus manos.

Entonces todos los presentes sonrieron conmovidos, por ver a aquella pareja de nuevo junta, a excepción de Castiel quien se negaba a perdonar a Jade por su culpabilidad en el accidente.

-Mmm… - Mascullo Lysandro al sentir la mano de este tomar la suya, miro aquello y luego al peliverde con seriedad, mientras su expresión pasaba a una distante-Perdona, pero… ¿Quién eres?

La sonrisa en el rostro de Jade desapareció, mientras las palabras de Lysandro hacían eco en su mente, a la par que todos contenían el aliento, completamente sorprendidos, incluso Castiel no creía lo que acababa de escuchar.

-¡Lysandro es Jade!- exclamo Nath, reaccionando un poco de la impresión.

-Jade…- balbuceo, con completa confusión, como si en efecto ese nombre no le sonara conocido – No lo recuerdo.

-Ustedes tienen tiempo conociéndose, muy íntimamente… - murmuro ahora Dimitry, mientras entrecerraba la mirada.

-De hecho lo vimos algunas veces en el instituto- hablo ahora Castiel – ¡el raro de las flores! ¿Cómo no lo vas a recordar?

-…. Lo siento, pero…- murmuro Lysandro, mirando a Jade con completa indiferencia- No…- sentencio mientras apartaba su mano del agarre del peliverde.- no me acuerdo de ti- finalizo, dejando más que claro que hablaba en serio.

Jade se quedo en shock, nada los había preparado para imaginar que aquello pudiera pasar, pronto la habitación se convirtió en un lugar oscuro y frio, Lysandro ahora ya ni siquiera recordaba el nombre de quien se suponía era su novio, ni le miraba con el intenso amor de antes.

Rápidamente, Jade abandono la habitación, tras de el Castiel y compañía, dejando solo al peliblanco con su hermano.
Juntos fueron en búsqueda del doctor, pues necesitaban respuestas, y luego de que este revisara al peliblanco volvió a hablar con él, dándole una explicación.

La razón por la que Lysandro no le recordaba era a causa de la amnesia, o al menos esa era la única explicación que el doctor pudo darle. Jade lo dudo al principio pues claramente este se acordaba de su familia y amigos. Al único que parecía no recordar era a él, como si mágicamente alguien se hubiera metido a la mente de Lysandro y hubiera borrado específicamente todos los recuerdos que tenia de él y los que habían compartido juntos.

Pero luego notaron que este no recordaba claramente cuanto había avanzado la banda en cierto tiempo, principalmente de las presentaciones y de algunas situaciones que había compartido con sus compañeros, era como si se hubiera quedado muy atrás en el tiempo, una fecha difícil de calcular.

Y todo era culpa del accidente, ese golpe en la cabeza al final había tenido consecuencias, pero había una esperanza y esa era que Lysandro podría volver a recordar, con mucha paciencia y con algo de tiempo, todo dependía de encontrar aquella palabra o momento que ayudara a evocar el recuerdo de Jade, perdido en la mente del peliblanco.

Animado por aquella vaga esperanza y apoyado por Nath y compañía, Jade continúo yendo todos los días al hospital para ver a Lysandro, buscando que con los días este le recordara.
Ellos realmente querían que todo se arreglara, principalmente por que habían compartido tantos momentos con ellos, y además no querían ver que Jade estuviera triste.

Sin embargo, aunque confiaron en que los recuerdos llegarían, notaron un gran inconveniente con el pasar de los días, y es que Lysandro era distinto, la armonía y amabilidad que le caracterizaban parecía haberse ido junto a sus recuerdos, siempre que Jade entraba a la habitación lo único que recibía era frialdad e indiferencia, y aun cuando trato de ser positivo y pensar en volver a darse a conocer a Lysandro, este nunca le dio la oportunidad, no le hablaba a menos que él le hablara, de milagro obtenía un saludo de este pues el resto del tiempo que él estaba ahí, Lysandro prefería mirar perdidamente por la ventana, como si estuviera esperando a alguien más importante.

Con el pasar de los días ese silencio e indiferencia llevaron a Jade más y más hacia la desesperanza, y los chicos podían verlo y la impotencia los invadía pues no podían hacer mucho por ayudarle.

Todo se fue yendo lentamente de sus manos, hasta que finalmente lo perdieron. Otro día, los tres iban en el ascensor, rumbo a la habitación de Lysandro, ninguno decía nada, todos parecían preocupados por sus propios asuntos, aunque en realidad pensaban en lo mismo, en que les aguardaría ese día.

Entonces el timbre del ascensor sonó, anunciándoles que habían llegado a su piso todos miraron como lentamente la puerta se abría y al estar de par en par contemplaron a Jade, cuyo rostro lleno de tristeza les hizo alarmarse, al pensar lo peor.

-¿Jade? – Exclamo Dimitry al verle, seguro de que algo andaba mal - ¿Qué pasa?

-Hola chicos…- saludo apenas audible, siendo incapaz de verlos a la cara – No es nada… Solo, me voy.

-¿A tu casa? – pregunto Nath, también preocupado, pues este parecía una especie de zombi.

-Si – respondió mientras sonreía amargamente.

-¿Entonces volverás hasta mañana? – pregunto ahora Castiel, quien desde hacía algunos días se portaba ya un poco más tolerable con el peliverde.

-No… - negó cerrando los ojos – ya no voy a volver.

-Pero Jade, ¿qué estás diciendo? – exclamo, sin poder creer lo que estaba escuchando.

-Se acabo Nath… Lysandro no me recuerda y no desea recordarme – afirmo con seguridad- El me ve como si fuera uno de sus fans… y no quiero forzarlo, el seguramente va a terminar odiándome si sigo así.

-No hables de esa forma Jade, tú no eres así – murmuro Dimitry, mirándolo con seriedad.

-Dimitry tiene razón, Hum… Nosotros hablaremos de nuevo con Lysandro- propuso Nath, seguro de que ellos podrían lograr algo, ya que habían dejado todo en manos de Jade.

-No, ya no Nath, gracias pero ya fue suficiente… - sentencio y sin más los paso de largo, subiendo al ascensor.

-Pero Jade… - susurro Nath, completamente desconcertado.

Las puertas del ascensor se cerraron y el peliverde desapareció dentro de este. Nath, Castiel y Dimitry observaron aquello y luego se miraron entre sí.

-A mi no me gusta que me digan que hacer…- bufo caminando hacia la habitación de Lysandro- Vengan, veamos qué podemos hacer – agrego, sorprendiendo a Nath, pues el pelirrojo le guardaba cierto rencor a Jade desde que este les conto sobre como había sucedido el accidente.

Pero también recordó que en el fondo, Castiel tenía buenos sentimientos, aunque estaban muy en el fondo de su ser…

Así juntos, se dirigieron a la habitación de Lysandro decididos a hablar con este y decirle todo, contarle como se habían conocido, cuánto tiempo llevaban juntos y los planes que tenia con el peliverde, razón por la cual en aquella tarde lluviosa lo esperaban para celebrar.

Se habían contenido de hablar en todo ese tiempo, porque el doctor les había pedido que fueran pacientes y prudentes, pero principalmente lo hicieron por jade que se los había pedido, pues estaba seguro de recuperar los recuerdos de Lysandro.

Ahora iban con toda la intención de hacer algo, pero entonces, justo cuando iban a abrir la puerta, esta se abrió y de la habitación, emergió Leigh, el hermano de Lysandro.

-Hola, Leigh, buenos días – saludo Nath, cortésmente- venimos a ver a Lysandro.

-Hola – saludo quedadamente el pelinegro y luego les miro fijamente – ah… claro, pero por el momento el está durmiendo, al parecer se altero un poco.

-Sí, lo sabemos, por eso necesitamos hablar con él – exclamo ahora Castiel, desde su lugar.

-Ya les dije que está durmiendo…

-Entonces lo esperaremos- hablo Dimitry con tranquilidad- vamos a la cafetería.

-Esperen…- mascullo Leigh, para luego suspirar – quiero pedirles algo… De una vez.

-¿De qué se trata?- pregunto Nath, volviendo su atención sobre este.

-No quiero que vuelvan a mencionar nada sobre Jade frente a Lysandro, ni de su relación…- pidió a todos, mirándoles seriamente.

-¡Que!?- se exalto rápidamente Castiel- ¿¡Porque!?

-Por que el doctor no quiere que se altere… y la presencia de Jade lo incomoda – justifico Leigh.

-Pero él y jade son novios, el debe recordarlo…- murmuro Dimitry, para luego entrecerrar su mirada, sobre Leigh.

-No lo recuerda… ese es el problema y si insisten Lysandro se sentirá forzado y eso solo lo pondrá peor…

-Pero… estoy seguro que si le contamos varios detalles él lo recordara- hablo ahora Nath, tratando de ser razonable con Leigh.

-Déjenme explicarles…- suspiro Leigh mientras se sobaba el puente de su nariz- La presencia de jade pone tenso a Lysandro y toda esa tensión va directamente a su flujo sanguíneo, por consecuente con su cerebro y si lo recuerdan la operación que le hicieron en la cabeza es reciente…

-¡Esas son patrañas!...- bufo Castiel, dispuesto a refutar contra el alegato de Leigh, sin embargo la mano de Nath sobre su hombro le hizo entender que aquello era posible.

-Entonces… ¿simplemente dejaremos que el olvide a jade?...- susurro Nath.

-Me temo que si, el doctor dijo que a veces la amnesia se vuelve permanente… - respondió Leigh – y en el caso de Lysandro… todo parece apuntar a que será así.

En ese momento todos guardaron silencio, pensando en alguna forma de ir en contra de aquello, mas no había nada, no cuando la salud de Lysandro estaba de por medio, por más que estimaran a Jade, no podían poner en riesgo al que era su amigo.

-Así que… Lysandro, nunca más escuchara nada sobre jade, ¿de acuerdo?- miro a los tres.

Nath y Dimitry asintieron, Castiel se quedo en su misma posición, pero el silencio otorgaba, no había nadie más preocupado por la salud de Lysandro, que él.

Desde ese día no se toco más el tema, del mismo modo que Jade no volvió a poner un pie en el hospital.

Fue difícil para los tres amigos el contenerse de hablar sobre el peliverde ante Lysandro, el cual solo hablaba de la banda y nada más que eso.
Lentamente se dieron cuenta de que Lysandro miraba hacia el futuro y nada más. Era increíble para ellos que incluso ni siquiera tuviera interés en saber por qué estaba en el hospital, como si no mirara a la gente que había a su alrededor, a excepción de ellos y de Leigh.
Fue entonces que con el pasar de los días apoyaron más las palabras de Leigh, lo mejor para el peliblanco era abandonar el hospital y seguir adelante, aun cuando dejara detrás a Jade.

-End Flash Back-

- Jade cumplió su palabra y dejo de ir al hospital…– musito Nath, mirando al peliblanco- Y en los siguientes días no te diste cuenta… Cuando tus padres llegaron del campo a verte te veías más interesado en rodearte de quienes conocías y en los planes que tenías para la banda.

-Así que decidimos no decirte nada…- hablo Dimitry, para luego suspirar.

- Luego fue cuando la disquera te contacto y cuando se dio lo de la gira y lo del disco. – Completo Castiel, posando una de sus manos sobre el hombro de su amigo- y cuando nos fuimos de París terminamos por convencernos de que estabas bien sin saber nada de Jade.

-Aunque sentimos mucho pesar por él… Y también vergüenza por no haber podido ayudar… pero tu salud estaba de por medio…

-Pero… hubo otros momentos- balbuceo Lysandro, mientras procesaba lo que estaba escuchando- y mis padres… ¿ellos no sabían que salía con alguien?

-Tú siempre te caracterizaste por guidarte tus misterios, en el caso de tus padres ellos solo sabían que salías con alguien… pero con lo del accidente ellos estaban más preocupados por ti y no por saber de tu vida personal.

-Si, además de eso la gira nos consumía a todos y con el tiempo nosotros mismos lo olvidamos.-justifico, Dimitry.

-¿Además como íbamos a saber que tu hermano saldría con Jade luego de que te fueras?- bufo Castiel - El fue el que aprovecho mejor la oportunidad… ¡Hasta empiezo a pensar que esas patrañas que nos dijo eran mentira, para evitar que habláramos contigo sobre Jade!

-No creo a Leigh capaz de hacer eso… ¡Lysandro es su hermano!- exclamo Nath, haciéndosele difícil creer aquello.

-¡Ja! Lo dice el que tiene una hermana que no dudaría en lanzarlo a los perros si su vida dependiera de ello- bufo con cierta ironía, Castiel.

-Basta… no es el momento – intervino Dimitry- aunque… puede que apoye el punto de Castiel.

-¿Qué? – pregunto Nath, apenas pudiendo creer lo que escuchaba.

-De hecho… - mascullo Lysandro, levantando la mirada, para observar a los tres- Algo de la actitud de Leigh respecto a su boda, me hace apoyar esa idea… pero solo un poco.

-¿Lo dices por esa patraña de adelantar la boda? – Pregunto Castiel – pensé lo mismo… Parece desesperado, como si le temiera a algo. Aunque lo mas ruin fue el que te pidiera que le escribieras una canción.

-¿Qué? – exclamaron Dimitry y Nath al unísono.

-Como lo escuchan par de tontos, ese bastardo quería que Lysandro le escribiera una canción para la boda, y que la cantara…

-Humm… creo que en efecto hay algo en todo esto- musito Dimitry – como si tratara de demostrar algo con ese tipo de peticiones y acciones…

-Lo de la canción suena a… como si hubiera estado seguro de que Lysandro ya no se acordaba de Jade… igual como si quisiera demostrárselo a Jade – analizo Nath.

-¿Entonces si adelanto la boda es porque tiene dudas acerca de eso?...- interrogo Dimitry, aunque más para sí mismo – pero más importante – exclamo abriendo sus ojos con sorpresa al darse cuenta recién- ¿Lysandro, tu ya lo recordaste?

-Es verdad… por que nos preguntas ahora… ¿¡Tú has recordado algo!?- pregunto Castiel rápidamente.

-Bueno… - mascullo Lysandro mientras miraba perdidamente por la ventana - algo así… es extraño, pero todo comenzó desde la noche que llegue a casa de mis padres, luego de enterarme de la boda y todo eso, tuve problemas para dormir y cuando finalmente lo conseguí tuve un sueño, uno muy extraño y en el aparecía Jade- empezó a hablar ante la sorpresa de sus amigos- y después de eso no volvió a pasar hasta días después que volví a verlo en casa de Leigh, y paulatinamente continúe teniendo sueños con Jade… y se sentían de una forma tan real…- musito memorizando cada uno de estos- pero anoche… estoy seguro de que no fue ningún sueño lo que llego a mi mente… era más como, un recuerdo.

-¿Lysandro, estas recordándolo todo?…- susurro Dimitry, tras escuchar aquello, mientras que Nath y Castiel contenían el aliento.

-Eso creo… - suspiro pesadamente – pero esas imágenes son extrañas para mí, las veo y son reales en mi memoria pero, mis sentimientos son un caos…

-Así que por eso no podías dormir anoche- aseguro Castiel, pues él lo había encontrado en la estancia.- y en días pasados te veías agotado y distanciado.

-Sí, no sé cómo sentirme respecto a esto, incluso ahora que lo se… No sé qué hacer – musito Lysandro, mientras se sobaba la frente, realmente frustrado.

-Lysandro…- llamo Nath, sentándose a su lado – sabes que siempre vamos a apoyarte en lo que sea… y estamos consientes de que es difícil la situación, tu hermano va a casarse con el chico con quien tu… - murmuro haciendo una pausa- salías… - completo, aunque forzadamente.

-¿Hay más que eso no? – Pregunto, mirándole – no era solo la relación… ustedes me esperaban ese día para celebrar, ¿Celebrar qué?

Ante la pregunta los tres se miraron entre sí, la expresión en su rostro mostraba la duda que compartían, luego volvieron a mirar a Lysandro.

-No podemos decirte…- respondió Dimitry, ante la sorprendida y algo molesta, mirada de Lysandro.

-¿Por qué?...-pregunto directamente.

-Sería mejor si tu lo recuerdas, Lysandro – hablo ahora Nath.

-Pero el tiempo se acaba… la boda es en pocos días…- justifico Lysandro.

-Amigo… - suspiro Castiel – sabes que yo te lo diría pero, si te lo digo seria como si estuviera influenciando tus recuerdos… es algo tan asquerosamente serio, que concierne a ti y a tu memoria… Sé que es difícil pero, tendrás que tratar de recordarlo, recordar a Jade y lo que iba a pasar ese día… pero que finalmente no paso.- palmeando su espalda – decidas lo que decidas, sea en el momento que sea, nosotros te ayudaremos.

-Sí, ojala pudiéramos hacer más pero… no sabemos qué paso con las fotos y otros detalles que ustedes se hicieron – comento mientras reirá nervioso- luego de que nos fuimos, tu hermano se llevo las cosas que dejaste… Así que es difícil saber si aún queda algo.

-Entiendo…- susurro Lysandro, mientras se incorporaba de su lugar- De verdad que lo entiendo… ah perdonen pero, necesito recostarme un momento – finalizo al momento que abandonaba la habitación en silencio.

Castiel y compañía le observaron hasta que este se perdió dentro de la habitación, luego volvieron la vista, cada uno mirándose entre sí, pensando por un momento si habían hecho lo correcto.
Era tan fácil decirle a Lysandro absolutamente todo, pero eran asuntos tan serios que, el mismo Lysandro debía recordarlos pues de lo contrario seguro los dudaría, lo conocían bien. Aunque eso no evitaba que se sintieran preocupados, mas aun cuando el tiempo seguía pasando.

Cada hora que se iba era menos tiempo y en ese limite el silencio reino en el departamento, Lysandro no hablaba con sus amigos, al menos no tanto como antes, este se encontraba todo el tiempo mirando perdidamente hacia algún lugar, otras veces solo dormía. Sus padres incluso trataban de localizarlo, para darle sus ropas y demás para el día de la ceremonia, pero los mismos estaban tan ocupados, que simplemente enviaban todo al departamento, sin preguntarse si el peliblanco necesitaba algo, solo recalcaban la llegada inminente del gran día.

La tensión aumento y todos sentían la necesidad de sacar a Lysandro de ese extraño vacio en el que había caído al darse cuenta de que había olvidado cada momento al lado de Jade.
Pero no podían, no debían, se sentían mal porque parecía que le daban la espalda pero era algo muy personal además de complicado, lo que sucediera, lo que Lysandro decidiera podría afectarlo a él o afectar a su familia.

El peliblanco debía poner una prioridad, entre su familia y lo que al parecer había entre él y Jade, pero como no había nada seguro, su familia estaba primero, en todo caso la felicidad de Leigh.

El sol caía en el horizonte, el cielo se oscurecía y para Lysandro solo quedaban algunas horas antes del gran día, solo unas pocas horas y él seguía sin poder entender esos recuerdos que flotaban en su mente sin orden alguno, haciéndole preguntarse por que lo había olvidado todo en primer lugar.

-Ahh…- suspiro derrotado, entrando a la habitación luego de haber comido algo, se sentía ansioso e impotente, como si perdiera algo pero no sabía porque- ya no queda nada…- sentencio sentándose sobre su cama, dirigiendo su mirada al traje que su hermano le había hecho para la boda, tal como a él le gustaba, con sus colores favoritos y aun así, sentía que lo detestaba.

Suspiro de nuevo, tratando de apartar esos sentimientos negativos de él, pero no paraba de pensar en las acciones de su hermano y en sus intenciones.

Con pesadez se recostó sobre la cama e inmediatamente el recuerdo de Jade llego a él, aquella mañana en la tienda cuando le confronto.

Ese rostro sorprendido, esos ojos llenándose de lágrimas, analizo detenidamente esa imagen con sus sueños, eran como dos personas diferentes. ¿Y si realmente su sueño solo era una forma idealizada? ¿Y si en realidad él había descubierto algo el día del accidente y por eso ya no quería recordarlo? ¿Por eso Jade evitaba mirarlo o dirigirle la palabra?

Cerró los ojos derrotado, el sueño estaba derrumbándolo pero estaba seguro de que no podría dormir, de solo pensar que estaría contando las horas que faltaban para la boda, el momento en que Jade le daría el sí a su hermano.

-Lysandro…

Escucho el llamado en un murmullo suave, la voz era bien conocida para él, rápidamente abrió los ojos y se dio cuenta de que ya no estaba en su cuarto, solo estaba él y al frente Jade, el cual sostenía un enorme ramo de rosas con notable timidez.

- ¿N-no debería ser yo quien te regale algo? … Es tu gran noche.- completo, mientras las ideas de Lysandro parecían encontrar las respuestas.

-Aun no lo es…- Respondió Lysandro, mirándolo fijamente a los ojos.

Luego de eso hubo silencio y bien Jade pudo sentirse incomodo pero al ver la expresión en el rostro del peliblanco, y es que este sentía la necesidad de decir algo, pero su mente no parecía procesar ese momento. Aun cuando realmente quería y buscaba aquello que quería decir.

El tiempo siguió pasando y el silencio total permanecía, sin retirar la mirada sobre el otro, entonces con la frustración en su mirada se acerco lo suficientemente posible a Jade, al grado de que sus respiraciones eran audibles entre ellos.

-Jade… - murmuro Lysandro, luchando con las palabras- yo… quería…- balbuceo – quiero…

Balbuceo e inmediatamente se sintió un tonto, y la frustración creció, mas sorpresivamente Jade sonrió ampliamente ante él, como si este ya hubiera encontrado aquello que él no podía, simplemente al verle a los ojos.

El peliverde aprovecho la cercanía y usando solo una de sus manos para sostener el ramo, se paró de puntitas y apoyando su mano libre en el hombro del peliblanco, llevo su rostro cerca del otro y mientras el peliblanco se paralizaba Jade junto sus labios con los de él.

De nuevo silencio, pero era un silencio agradable, un beso, uno suave y fugas, pero muy profundo.

-Si quiero… ser tu novio- susurro Jade sobe sus labios, ante la mirada sorprendida de Lysandro.

Y antes de que este dijera mas, Lysandro sintió un vuelco en el corazón, como si algo se hubiera liberado dentro de él, ansiosamente su cuerpo se movió y volvió a besarlo, de manera más larga y lenta, apenas si podía pues su pulso se agitaba y su cuerpo entero vibraba, aquella sensación lo estaba estremeciendo.
Aun procesándolo, lentamente llevo sus manos al cuerpo del otro y educadamente deslizo una de sus manos por su cadera y la otra por su suave cabello, juntando más sus labios, mientras correspondía apasionadamente a su beso.

Tras varias noches de sueños, de extraños recuerdos, que no tenían algún sentido, finalmente había uno de un beso, ese era su primer beso con jade en un recuerdo, el beso de los dos. El momento realmente era mágico, era especial, solo ellos dos en aquella oscuridad, con el calor de sus caricias y del beso, el rubor en las mejillas de Jade, el aroma embriagante de las rosas, la sensación de que podían besarse por siempre.

Entre el beso volvió a abrir sus ojos y entonces la calidez desapareció al ver el oscuro techo de la habitación. Sin embargo a diferencia de las otras veces, ahora no se sentía fuera de sí, ahora ese sueño tenía una razón en su mente y en su corazón, pues podía sentirlo, aun su pulso estaba agitado y aun le faltaba el aliento.

La habitación empezó a desvanecerse de nuevo, bajo los rayos del sol, varias imágenes pasaron frente a él, en todas Jade se encontraba, escuchaba su voz, su risa, también había gritos y enojo.

Sus ojos, sus oídos, todo su ser vibraron y de repente su mente se quedo en blanco.

-Lysandro…- la voz de Castiel le llamo, era lo que le había sacado de aquel trance.

-Si…- respondió, muy apenas, pues aun se sentía extraño, todo lo que veía, lucia anormal, nada parecía quedarse en su lugar, le costaba trabajo enfocar y la cabeza empezaba a dolerle.

-¿Ya estás listo? – Pregunto con un tono serio en su voz- ya casi es hora…

Aquellas palabras le hicieron volver su vista a la ventana, ya había amanecido, el momento había llegado.

-En seguida salgo…- musito, muy apenas, pero siendo suficiente para Castiel.

Desvió su mirada hacia el traje que yacía colgado detrás de la puerta y suspirando se incorporo de la cama, y lo tomo. Mecánicamente se coloco el traje, haciéndolo lentamente, preguntándose a sí mismo que estaba haciendo.

Cuando finalmente estuvo listo, se miro en el espejo y la melancolía invadió su pecho, esa era la prueba, se le había acabado el tiempo, ya no podía hacer nada.

Castiel, Dimitry y Nath ya esperaban afuera, todos listos para la ocasión y muy a su manera, lo más importante para ellos era apoyar a Lysandro.
Cuando la puerta de la habitación se abrió finalmente, basto que le observaran para darse cuenta de que se encontraba mal.

-Vámonos…- mascullo, apenas audible, caminando directamente hacia la puerta.

-¿Estás seguro? – pregunto sin dilación, Castiel, antes de que este abriera la puerta.

-Si…- respondió para luego abrir la puerta, y sin más dudas salió del departamento.

-¡E-espera! – se incorporo rápidamente Castiel, apresurándose a alcanzarlo.

-Esto no me gusta- suspiro Nath, saliendo tras Castiel.

-Pasara lo que tenga que pasar – se limito a decir Dimitry, ya más que consiente de que algo pasaría.

Cuando alcanzaron al peliblanco este ya había llegado a la planta baja, al salir del edificio un auto color negro los esperaba, aquel vehículo iba a llevarlos a donde se efectuaría la ceremonia.

Uno a uno subieron al auto, cada uno con la duda dibujada en el rostro, una vez dentro el auto arranco y el viaje comenzó. Cada uno yacía en silencio, aunque todos con la atención fija en Lysandro.

Mas este no podía notarlo, francamente ni siquiera le importaba, su mirada yacía sobre la ventana, admirando perdidamente la ciudad mientras iban al lugar de la ceremonia.
La melancolía seguía en él, el dolor en su cabeza, su mirada aun no enfocaba bien, se sentía enfermo. Suspiro por milésima vez en lo que iba de la mañana, el deseo de bajar del auto lo invadió, pero no podía simplemente saltar, había algo que lo detenía, algo le decía que debía ir.

Entonces de nuevo estaba sumido en el caos, tanto que la imagen de la ciudad se distorsionaba, cada establecimiento nuevo desaparecía para él y aquellos con más tiempo en el mapa resaltaban en su visión. Cafeterías, parques, calles, en cada lugar se veía él a lado de Jade, como viejos fantasmas olvidados. Ya fuera en una amena comida, cada detalle cada vez que se encontraban en algún lugar, con Jade corriendo feliz a sus brazos y algunas mas donde discutían, escenas de celos absurdas que no podían faltar.

Cada fantasma, aparecía y desaparecía de su mente, solo eran momentos, hasta que en determinado lugar el auto se detuvo cerca de un semáforo, a un costado en la esquina había un restaurante y pese a ser de día, por un momento este se vio envuelto en la noche, con las luces encendidas. Entonces sus ojos bicolores se desorbitaron, no por aquello si no porque por la gran ventana del restaurante diviso a una pareja, una que le era muy familiar.

La luz verde le indico al auto seguir su camino, y así se alejaron de dicho restaurante, pero la mirada de Lysandro seguía ahí y pronto las voces llegaron a su mente.

-Ya un año – escucho la voz de jade y luego sintió su mirada – un año y sin contar los meses desde que tropezamos aquel día bajo la lluvia.

-Bajo la lluvia… – respondió Lysandro, abriendo sus ojos posando su mirada fija sobre el peliverde, con un aire cálido, desconectándose del presente, reviviendo el pasado- Si… lo recuerdo, lo mucho que me sorprendió lo que dijiste.

-Dije muchas cosas – respondió con una sonrisa.

-Sí, pero hubo algo que no olvide – hablo, tomando con suavidad la mano de este – Cuando dijiste que mis ojos eran lo más bonito que habías visto y que no los habías olvidado.

-Ahh, es cierto – exclamo con una sonrisa, mientras se ruborizaba – ahora que lo dices fui muy atrevido…

-Fue lindo en realidad – Corrigió mientras se acercaba a él, depositando un suave beso en sus labios – porque solo tengo ojos para ti.

-Oh, si sigues diciendo eso vas a hacer que me ponga del color de la salsa de tomate – susurro Jade suavemente, pero correspondiendo a su beso con todo gusto- Aunque para mí el momento más especial fue la primera vez que me dijiste que me amabas – susurro para darle otro beso, mientras Lysandro, contenía el aliento por un momento.

-Claro… lo mismo cuando tú me lo dijiste al oído cuando estábamos en el cine.- respondió, aunque más como si lo memorizara para sí mismo.

-Jajá si, casi te ahogabas con las palomitas – rio un poco jade, llamando la atención en las mesas contiguas -Ah, olvidaba que aquí hay cierto código.

-No te contengas, es lo que me inspira de ti, eres libre de ser como quieres – respondió Lysandro, con una amplia sonrisa – y esa inspiración es lo que me ha ayudado a llegar a donde estoy – agrego.

-¿Te refieres a la banda? – pregunto Jade, con cierto recelo, y entonces Lysandro recordó que todo lo relacionado a la banda les causaba de vez en cuando algunas molestias.

-En parte, también la banda ha ido bien, nos han surgido muchas oportunidades y propuestas – comento y luego negó suavemente con la cabeza, se estaba desviando del camino – pero me refiero mas a este momento, tu y yo… y esto – agrego al momento que metía su mano en el saco de su gabardina negra, sacando una caja cuadrada de color rojo- por nuestro año juntos – entrego la caja, poniéndola en la palma de la mano de Jade.

-Humm… Lysandro – exclamo Jade, haciendo un suave puchero tras ver la caja en su mano – yo no traje nada, ahora me veré como un mal novio.

-Eso no pasaría – afirmo con seguridad, con una sonrisa algo traviesa, que de inmediato le robo un suspiro al de ojos verdes.- Pero si hay algo que debo pedirte.

-¿Qué cosa?– preguntó Jade, y paso a poner su atención sobre la caja.

-No le abras- susurro Lysandro, llamando su atención- Al menos no ahora, ni aquí– soltó, sin dejar de mirarle, mientras Jade se mostraba intrigado.

Jade miro a Lysandro y luego miro la cajita, él peliblanco se tomaba en serio eso de ser misterioso, pero aquella cajita le daba muchas ideas sobre lo que esta contendría. Volvió a mirar a Lysandro y se perdió en sus ojos bicolores, sumiéndose en el misterio tras su expresión tranquila.

-Entonces…- hablo después de una breve pausa- ¿Dónde podre abrirla? – pregunto mostrando plenamente su curiosidad.

-Mañana mismo iremos al lugar….

El "mañana" hizo eco en su mente al momento que el auto se detuvo, viviéndole a la realidad, dejándole ver su destino, el lugar cuya fachada estaba decorada hermosamente para la boda.

-Llegamos…- hablo Dimitry desde su lugar, Lysandro simplemente asintió, luego abrió la puerta del auto y bajo. Dimitry y los chicos se miraron entre sí, luego bajaron del auto, yendo detrás de Lysandro.

Caminando entre la gente que se había reunido, Lysandro se dio cuenta de que no conocía a la mayoría, seguramente eran amigos de Leigh, luego estaban sus padres, y aquella chica llamada Rosalya, cuyo rostro reflejaba una expresión contrario a lo que recordaba, su mirada llena de vida ahora lucia vacía, incluso triste.

-¡Hijo, al fin llegas!- exclamo Josiane, acercándose a él – jeje te vez muy guapo.- halago rápidamente, a lo cual Lysandro solo atino a verle, su cabeza lo estaba matando.

-Ah, Lysandro, que bueno que llegaste – la voz de Leigh llamándolo le hizo girarse, y desde la entrada del lugar admiro a su hermano, vestido y mas que listo para ese momento, aumentando el malestar que sentía- ¿lograste terminar la canción? – pregunto en un susurro, aunque lo suficientemente alto para que Castiel escuchara y se molestara.

-Todo está en orden…- respondió Lysandro, sorprendiendo a sus amigos, alegrando a su hermano.

-Perfecto.- hablo el pelinegro, notablemente complacido.

-Tu pedazo de….- exclamo con notable molestia, pensando que al final de cuentas Lysandro había terminado escribiendo algo para la boda de este.

-¡Castiel!- retuvo Nath, antes de que aquello llegara a mayores.

-¿Qué le pasa a tu amigo?…- mascullo Leigh, tras haber notado aquel berrinche.

-Ah… ¡Todos adentro!- se escucho una voz de improviso, interrumpiendo aquel momento – ¡El novio ya viene, Jade esta cerca!- les informo rápidamente, con notable emoción.

-Ah… llego el momento – susurro Leigh, para luego sonreír.

-¡Vamos, todos adentro! ¡Tomen sus posiciones!- apresuro Josiane, empujando a ambos hermanos dentro del lugar.

Lysandro se dejo llevar, aunque más por inercia, sus amigos le siguieron de cerca y detrás de ellos la multitud les siguió, tomando sus lugares.

Una vez que cruzo la puerta, Lysandro vio el largo corredor, una alfombra color azul marino resaltaba con el blanco de las bancas y los muros, tonos plateados decoraban cada rincón, el techo era de cristal así que la luz natural llenaba de vida el lugar, flores pequeñas habían sido colocadas en el techo, cayendo como el agua de una cascada, un toque mágico para la vista de todos.

El camino termino, al frente el altar y el juez listo para oficiar la ceremonia.

-Aquí van ustedes hijo- hablo Josiane, señalándole el lugar a Lysandro- Vamos Leigh tu al frente- apresuro dejando atrás a Lysandro para subir con Leigh al altar, donde se apresuro a arreglar los últimos detalles de su traje, y dedicarle algunas palabras.

Lysandro les miro, quedándose de pie un momento, pese a estar lejos al ver el rostro de su madre contemplo cuan conmovida estaba pero también feliz, luego su hermano, era el más feliz pero claramente nervioso, temeroso.

Su cabeza empezó a punzar dolorosamente, su corazón a un agitado, tanto que las voces de los invitados fueron opacadas por el palpitar que retumbaba en sus oídos. Todo empezó a darle vueltas.

-¿Lysandro?...- Nath llamo a este desde su lugar, ya todos estaban sentados, todos menos Lysandro, el cual parecía petrificado- Lysandro siéntate… Ah…

Nath se cayó de golpe, pues la melodía de los violines interrumpió sus palabras, la marcha nupcial dio una orden silenciosa, todos se levantaron de sus lugares y desviaron sus miradas hacia la entrada, era el momento, Jade estaba ahí.

Ante la expectación de todas las puertas se abrieron y bajo la luz del sol, jade hizo su entrada, la marcha nupcial fue lo único que se escucho, mientras el peliverde caminaba sonriente por el corredor, acompañado por George, el padre de Lysandro y Leigh.

-Aun podemos irnos, amigo…- susurro Castiel, muy cerca de su oído.

Mas Lysandro no respondió, su atención estaba completamente sobre Jade, quien caminaba sonriente por el corredor, rumbo al altar.

Todos se veían conmovidos y alegres por él, todos incluso Rosalya, quien le dedico una amplia sonrisa cuando paso a su lado, una sonrisa sincera, deseándole lo mejor. Lysandro no perdía detalle al mismo tiempo que cada paso adelante del peliverde le quitaba mas el aliento, era como la cuenta regresiva, la marcha nupcial empezó a acelerarse en su mente, pasando de placentera a infernal.

Si Jade llegaba al altar, si tomaba la mano de Leigh…

Aquel pensamiento lleno de impotencia su ser, bajo la mirada, sintiendo que el piso sobre el que estaba parado empezaba a desmoronarse. Levanto rápidamente la mirada, sentía que estaba volviéndose loco.
Entonces al enfocar su visión, se encontró frente a frente con un par de orbes verdes, Jade ya estaba ahí, Lysandro contuvo el aliento, sin poder decir nada.

Se miraron mutuamente por ese instante, y solo entonces la sonrisa con la que Jade había llegado se desvaneció, como si la máscara se le hubiera caído, y Lysandro solo pudo preguntarse si el peliverde realmente no estaba feliz.

Pudo cuestionárselo largamente, pero al ver mejor sus ojos, diviso un anhelo oculto en lo profundo de este, como un grito silencioso, como un tesoro secreto.

Los ojos bicolores de Lysandro se abrieron ampliamente, siendo tan profunda que Jade se sintió extraño y opto por dejar de verle.
Volvió a mirar al frente y al ver a Leigh esperándole ante el altar volvió a sonreír, dejando al peliblanco atrás.

Leigh se vio complacido y cuando el menor estuvo a un par de metros de llegar a él, le extendió su mano, esa mano que lo llevaría a su lado, esa mano que le sostendría de ahora en adelante todos los días de su vida.

Jade sostuvo con una mano su ramo de lirios blancos, elevando su mano libre hacia Leigh, dispuesto a tomar su mano, poniendo la mejor de sus sonrisas en su rostro.

Lentamente sus manos se vieron cerca, hasta que prácticamente sus dedos se rosaron bajo los rayos del sol, pero entonces sorpresivamente algo le jalo hacia atrás, impidiéndole completar aquello.

Las marcha nupcial seso, las exclamaciones de asombro hicieron eco en el lugar, y Jade sentía que algo sostenía firmemente su muñeca.
No quería mirar atrás, sabía que no debía, pero al final se rindió y suavemente se giro, mirando entonces lo que le impedía llegar al altar, llegar a Leigh.

-¿Lysandro?...- susurro apenas audible, con la sorpresa dibujada en el rostro.

El peliblanco sostenía su muñeca con firmeza, mientras miraba fijamente al peliverde, con desesperación, pero era como si el mismo no se encontrara en ese momento.

-Hijo, que estas…- mascullo George, notablemente confundido por la actitud de su hijo.

-No puedo permitirlo…- hablo finalmente el peliblanco, para luego empezar a caminar lejos del altar, jalando consigo al peliverde ante la mirada atónita de todos, de Leigh.

-¡L-Lysandro, suéltame!...- forcejeo el peliverde, tratando de liberarse, mas no le fue posible y con el forcejeo dejo atrás el ramo de lirios y su hermoso velo, abandonando el lugar junto a Lysandro.

Todo pasó tan rápidamente, que ninguno de los presentes podía creer que aquello estaba pasando, ni siquiera Leigh.
Fue hasta que su cerebro lo proceso que reacciono y apresuradamente bajo del altar con intensión de alcanzar a Lysandro para llevar de regreso a Jade. Estuvo a nada de correr, pero alguien le retuvo del brazo antes de lograrlo.

-Lo siento Leigh…- la voz inconfundible de Castiel le hizo mirar atrás con sorpresa, encontrándose cara a cara con este – pero a veces se pierde…

Aquellas palabras hicieron eco en los muros de aquel lugar, todos se veían confundidos, algunos murmuraban en secreto, Josiane y George trataban de entender que sucedía.

-Hijo… ¿A qué se refiere Castiel? – pregunto George, llegando a lado de Leigh, junto a Josiane.

Leigh se mantuvo en silencio, luego suspiro, desviando el rostro a la ventana, mientras apretaba los puños, como si contuviera el enojo que sentía, las ganas de gritar y maldecir, pero se contuvo, porque en efecto, Castiel decía la verdad.

-Temía que pasara… - susurro finalmente, mirando a Castiel, Dimitry y Nath.- pero pensé que…

-¿Cuando te diste cuenta de que estaba recordando? – pregunto Dimitry.

-Cuando el menciono las rosas…- susurro con cierta melancolía, pero al final sonriendo.

-¿Las rosas? – Cuestiono Josiane, sin entender - ¿De qué hablan? ¡Expliquen!

Leigh miro a sus padres, era el momento de contarles, después de todo estos no estaban al tanto del pasado que hubo entre Lysandro y Jade, era algo que él se había guardado recelosamente, nunca con mala intención, solo queriendo tener su propia historia sin ser juzgado de haberse aprovechado de la situación.

Había mucho que contar y mientras la confusión seguía dentro de aquel pulcro edificio, en la calle Lysandro caminaba llevando a Jade prácticamente a rastras.

-¡L-Lysandro déjame!- gritaba el peliverde mientras le seguía, contra su voluntad, la fuerza que el peliblanco empleaba era mucha, demasiada para que pudiera contra él- ¿¡A donde me llevas!?

No había respuesta, por más que forcejeaba y gritaba, Lysandro parecía no escucharle incluso parecía fuera de sí mismo. No parecía importarle que llamaba la atención, ni siquiera parecía importarle empujar a la gente que se atravesaba en su camino.
Entre maldiciones y malas caras, este continúo su camino, y paso a paso fue acelerando, con la mirada fija mientras su día soleado se convertía paulatinamente en uno lluvioso, al menos solo en su mente.

Después de varios minutos, tras varias calles, empezó a correr rápidamente, con su mirada fija en un lugar, con la desesperación de llegar dibujada en su mirada. Jade apenas si podía seguirle el paso, solo hacia lo que podía para no tropezarse y caer, pues por alguna razón sabía que Lysandro no se detendría.

Con la respiración acelerada y con la imagen de un día lluvioso, Lysandro corría, escuchando incluso el chapoteo de su zancada, entonces voces empezaron a llegar a su mente, junto a las imágenes fugaces, otro recuerdo, principalmente el recuerdo de una chica de cabello rubio.

Recordaba sus palabras, su sonrisa, recordaba haber sido amable con ella, recordaba que esta le había abrazado, tomándole por sorpresa.

Contuvo el aliento y luego sintió fríos puñales clavándose en su espalda, luego giro su rostro y sintió un golpe directo, un escalofrió que lo hizo reaccionar, para apartarse de aquel abrazo bruscamente, ante la incredulidad de la señorita de cabello rubio, que ahora le miraba con reproche.

Estaba reviviendo aquello mientras continuaba corriendo, recordando la fría mirada de Jade, aquellos ojos llenos de vida le apuñalaban con indiferencia.

-Jade… ¡No es lo que…!- grito al aire, sin oportunidad de continuar pues el Jade frente a él le dio la espalda para alejarse rápidamente - ¡Jade, espera puedo explicarte!- levanto la voz, apresurándose para ir tras este, corriendo aun mas rápido.

El corazón de Jade se acelero y al escuchar al peliblanco gritar aquello entendió que sucedía, estaba teniendo una regresión, de aquel terrible día, el día del accidente.

-¡L-Lysandro espera!... – grito desesperadamente tratando de detenerlo, pues este se dirigía a la calle.

Pero su grito no logro sacar al mayor de su trance, pues mientras Jade se aferraba a su brazo para detenerlo, Lysandro no veía ni escuchaba al peliverde, lo que él veía y escuchaba era a la chica rubia de aquel día lluvioso, que se había aferrando a su brazo con recelo, tratando de detenerlo.

El forcejeo se hizo presente, Lysandro quería detener al Jade de su recuerdo, el cual ya cruzaba la calle.

Aquello aumento la desesperación para el peliblanco, porque solo podía mirar como Jade se alejaba, entonces solo por un momento dejo de verlo para ver la calle, invadida por los autos que pasaban a gran velocidad. Aquello no iba a detenerlo y se preparo para atravesar en cuando los autos le dieran la oportunidad, para correr con todas sus fuerzas y alcanzar a su novio.

La lluvia se volvía más densa ante sus ojos y entonces un relámpago cayó del mismo modo que sintió un fuerte empujón en su espalda.
La imagen del día lluvioso entonces se volvió oscuridad pura, contuvo el aliento mientras sentía que perdía el equilibrio, luego como sus pies torpemente se alejaban de la banqueta para llevarlo a la calle, directamente en el camino de los autos.

El rechinar de las llantas en el pavimento resonó en los oídos de Lysandro, y solo atino a cerrar los ojos fuertemente mientras de golpe todo tomaba su lugar en su mente, cada recuerdo, cada día de su vida olvidado.

-¡Fíjate por dónde vas imbécil!- escucho a un hombre gritar furiosamente, mientras varias bocinas de autos eran tocadas al pasar velozmente cerca de él.

Sin embargo todo eso paso a segundo plano al escuchar un suave sollozo, fue entonces que reacciono, pues además de ese sollozo se dio cuenta de que estaba siendo abrazado.

Lentamente abrió sus ojos y al lograr enfocar vio a su lado a Jade, ambos estaban sentados sobre la banqueta, casi rosando la calle donde los autos pasaban rápidamente. Jade le abrazaba fuertemente, temblando con temor mientras sollozaba suavemente, al parecer en el último de sus intentos había logrado detener al mayor, justo antes de que fuera a dar a la calle, directamente a los autos.

-¡T-tonto!..- exclamo agitadamente Jade, levantando la mirada para encarar al peliblanco – ¡C-como es que te pones a correr sin mirar!- regaño mientras sollozaba suavemente.

Sus orbes verdes se veían cristalinos, muestra clara de las lágrimas que se agolpaban en sus ojos. Lysandro tembló ante aquella imagen, sintiendo un dolor en el pecho pero al mismo tiempo una profunda alegría.

Entonces sonrió con genuina alegría, una sonrisa que hacía mucho no aparecía en sus labios, una sonrisa que sentía completamente.

-¿¡De que te ríes!? – bufo Jade al ver que sonreía, mientras las lagrimas se hacían más notorias en sus ojos -¡Que es lo que pretendes!...

Grito a todo pulmón mientras alejaba sus brazos, dejándolo libre, listo para alejarse de él.

Mas ni siquiera pudo ponerse de pie pues sorpresivamente Lysandro le tomo entre sus brazos siendo ahora él quien lo abrazaba. Jade entreabrió sus labios, listo para reclamar, momento perfecto para que Lysandro se acercara a su rostro y pusiera sus labios sobre los suyos.

Jade abrió los ojos con sorpresa al sentir aquellos labios, la dulce y amarga melancolía lo invadió, ese beso ansioso, torpe y apasionado. El peliverde solo pudo atinar a forcejear, no quería eso, no podía creerlo, pues se había resignado a jamás volver a ser besado por esos labios.

Pero Lysandro no se detuvo, pronto ese beso se volvió más lento y cálido, ahí estaba lo que buscaba, lo que faltaba en su vida, lo que ninguna de sus canciones había podido expresar en todos esos años.
Ahora lo recordaba todo, como él y Jade habían chocado en aquella lluviosa tarde, su forma tan tonta en la que le había pedido que saliera con él la primera vez, cada salida, cada día a su lado, el maravilloso momento en que Jade acepto ser su novio, cada problema por los celos a causa de la banda y sus fans y finalmente aquel día lluvioso en el que él había tenido ese "accidente" ese día lluvioso en el que él iba a decirle algo muy importante.

Conforme más recordaba, mas fuerte abrazaba al de cabello verde, no quería soltarlo, no quería que se fuera de su lado nunca más.
Pero como el oxigeno es efímero, el beso tuvo que terminar, lentamente aparto su rostro del de Jade y le miro a los ojos. Un par de lágrimas bajaron por sus mejillas, y la expresión de sorpresa cambio por una sonrisa de completa alegría, luego pareció darse cuenta de algo, pues rápidamente negó con la cabeza.

-E-esto no está bien…- susurro el peliverde, desviando su rostro, mientras trataba de secar sus lagrimas.- N-no puedo hacerle esto a Leigh…

-Pero Jade…- mascullo Lysandro, tomando con su mano la mano de Jade, con la que secaba sus lágrimas- Yo te amo.

-N-no… por favor… no lo digas – sollozo más fuerte, mientras lagrimas más gruesas salían de sus ojos, mojando sus mejillas. Simplemente no podía creer que aquello estaba pasando, que sus fantasías sobre Lysandro recuperando la memoria, se hicieran realidad después de tantos años.

-Jade… ya recuerdo todo- susurro Lysandro, para luego besar el dorso de su mano – yo… lamento que tardara tanto...

-N-no, no es cierto, el doctor dijo que…

-Te lo demostrare…- susurro, mirándolo seriamente.

-E-es que no… ya no se puede, ya es tarde… Leigh- excuso sin poder considerarlo posible.

-Jade…- llamo para calmarlo – ¿Aun tienes la caja que te di, aquella noche en la cena? – pregunto, mirándolo fijamente a los ojos.

Ante la pregunta Jade pareció sorprenderse, luego desvió la mirada, dudando, mas al final asintió suavemente con su cabeza.

-Si… está en mi casa- completo finalmente.

-Es hora de abrirla… - se limito a decir Lysandro.

Aquello fue claro y ante la mirada de la multitud alrededor de ellos, se incorporaron y juntos retomaron el camino. Todo el trayecto fue silencioso, era extraño volver a estar juntos, después de tantos años, después de haber sido olvidado ahora Lysandro le recordaba, pero en ese día también el debía estar casándose, o más bien a esas horas ya debía estar casado.

Y sin embargo en lugar de una gran celebración, de salir del altar felizmente casado, estaba frente a la puerta de su casa. Abrió esta lentamente y sin más entro, dejando la puerta abierta para que Lysandro entrara.

El peliblanco entro y rápidamente mas recuerdos le llegaron, el ya había estado ahí, pocas veces pero las suficientes para recordar ciertos detalles, la casa no había cambiado mucho en esos años.
Sin embargo esos detalles pasaron a segundo plano cuando Jade volvió, su expresión era un tanto de duda, mientras sostenía entre sus manos la cajita roja.

-Durante estos años… nunca la abrí – susurro mirándola con cierta nostalgia- la guarde esperando a que salieras del hospital- suspiro hondamente – luego cuando no me recordaste, la deje olvidada…

Lysandro entonces se acerco a este, quedando frente a él, luego poso sus manos sobre las de este, comprobando que efectivamente la caja seguía intacta, con algo de polvo, pero seguía tal cual se la había dado.

-Ese día, donde te cite…- susurro tomando la cajita con cuidado, mirándola un momento- Era para mostrarte lo que había dentro y para hacerte una pregunta…- agrego levantando la mirada, a la par que con cuidado abría el seguro de aquella cajita.

Emitió un suave sonido al abrirse, luego Lysandro uso su mano para abrirla por completo, revelando lo que había dentro de esta.

Los ojos verdes de Jade se abrieron enormemente al contemplar la hermosa esmeralda en forma ovalada de aquel anillo, hileras de diamantes pequeños le daban la forma de pétalos de flor, sostenidos por una sortija, de color dorado.

Jade apenas si podía creerlo y sin poder explicárselo lagrimas volvieron a salir de sus ojos, hasta que nuevamente se encontró llorando, un profundo sentimiento estaba presionando su pecho.

-Sé que es algo tarde…- susurro Lysandro sin dejar de sonreír – y no es como lo había planeado, pero como en aquel día y en este, quería y quiero que te cases conmigo…

Aquella pregunta cayó sobre Jade con cálida alegría, pero del mismo modo que una cubeta de agua fría, las lágrimas se hicieron más gruesas, al ver aquello tan brillante para sus ojos y esas palabras, todo pasaba tan rápido y de golpe.

-L-Lysandro, primero dime… ¿Por qué me olvidaste si querías que nos casáramos? – pregunto entre sollozos, aun sin olvidar aquel gran dolor que le había causado aquello- Si era tan importante esto…

-Yo…- balbuceo Lysandro, sin saber que responder a su pregunta, sintiendo un profundo dolor al ver al peliverde llorar de aquella forma.- No lo sé… no me lo explico, estaba tan ansioso por hacerte la propuesta… luego cuando paso eso, simplemente, cuando desperté no podía recordar…

-Pero… ¿Por qué ahora Lysandro? – Le miro dolido – porque ahora cuando yo ya estaba olvidándote…

-No te creo…- sentencio el peliblanco mirándole con seriedad- Menos si usas el que estabas por casarte con Leigh… Ni siquiera lo amas, y eso no me lo puedes negar.

-¿¡T-tu que sabes!? – Bufo, mirándole notablemente ofendido – E-el ha sido tan bueno conmigo… ¡El estuvo a mi lado apoyándome cuando tú te fuiste! ¡El me dio su cariño y su tiempo!...

-¡Entonces dímelo!- levanto la voz, Lysandro, tomando al peliverde de los hombros, encarándolo – dime que lo amas, pero mirándome a los ojos, solo así te creeré y entonces te llevare de regreso a su lado y te dejare ser feliz con él, pero solo si logras convencerme, porque no pienso tolerar que estés a su lado solo por gratitud y cariño, no es justo para él, ni para ti, Jade.

Jade dejo de sollozar, porque realmente estaba sorprendido, nunca había visto a Lysandro reaccionar así, mucho menos hablarle así de fuerte o de sentir esa mirada, aquello no era propio de él, pero en aquellos momentos se sentía lo decisivo de su pregunta pues lo que respondiera daría fin a lo que alguna vez tuvieron.

Hubo un frio silencio, Jade no sabía qué hacer, miraba a Lysandro, tratando de mantenerle la mirada, pero no lo lograba y simplemente con eso ya estaba demostrando que no era capaz de mentir, no si el peliblanco le miraba de aquella forma.

Y estaban juntos en ese dilema, con la misma victima de por medio, Leigh.

-Lysandro…- susurro el peliverde, mirándolo suavemente- no puedo… Leigh ha sido tan bueno conmigo… y es tu hermano… y tengo miedo.

-¿Miedo de que? – Pregunto en un susurro – ¿Miedo de lastimarlo?

-Si…- asintió desviando la mirada un momento – y también… miedo de que vuelvas a olvidarme fácilmente…

Ante aquello Lysandro se quedo en silencio, pero solo por un momento, la palabra olvido hacía eco en su mente, después de todo no era lo primero que había olvidado, de hecho olvidar cosas era lo suyo, desde que estaba en el instituto.

-Sabes…- murmuro, mirándolo, deslizando sus manos por sus brazos, hasta volver a tomar sus manos- No sé porque me olvide de ti, pero el amor no es como en los libros, ni en las canciones, tenemos un cuerpo que es frágil a la muerte y las enfermedades, mi mente fue la afectada, pero desde siempre he olvidado cosas, tú mismo lo dijiste cuando nos vimos aquella tarde lluviosa… Pero sabes, esa fue la razón por la que te conocí en primer lugar, ¿lo recuerdas?... En el instituto, cuando cuidabas del club de jardinería.

-…Siempre olvidabas tu libreta….- murmuro el peliverde, para luego suspirar- siempre has tenido mala memoria.

-En realidad solo la olvide una vez… - confeso, con una sonrisa divertida.

-¿Q-que? – balbuceo, sorprendido al escuchar aquello.

-Lo que escuchaste, solo la olvide una vez, la primer vez que me la regresaste, la que fue realmente la primera vez que nos conocimos…- recordó con una sonrisa – recuerdo que quede maravillado cuando te vi, amabas tanto lo que hacías, tan apasionadamente…- suspiro cerrando los ojos – pero casi no ibas, así que empecé a dejar mi libreta a propósito, los días que ibas, para que te vieras obligado a volver al siguiente para devolverme la libreta…

Un incomodo silencio, mientras la expresión de Jade era digna de un poema, recordaba aquellos días del instituto, las incontables veces que le había devuelto la libreta a ese tonto empedernido y olvidadizo, todas esas veces habían sido una excusa para verlo. Su corazón se acelero, y una extraña felicidad combinada con deseos de golpearlo lo invadieron, ¿Cómo era posible que fuera tan romántico y al mismo tiempo un pícaro encubierto?

-De verdad quise pedirte que salieras conmigo… pero después dejaste de ir al instituto… y hasta donde supe dejaste de estudiar – susurro el peliblanco, ante el silencio- y por mucho tiempo, siempre estuviste en mi memoria, siempre fuiste mi musa, mi inspiración, solo el recuerdo que tenía de ti, tu amable sonrisa cuando me devolvías la libreta, aun cuando pensabas que era un tonto olvidadizo, todo lo valió mas aun ese día que te encontré de nuevo, bajo la lluvia…

-E-eres…un… maldito – sollozo bajando la mirada, mientras su cuerpo temblaba- Eres un… ¡sin vergüenza! – grito mientras golpeaba suavemente su pecho con sus manos, ante un sorprendido Lysandro que trataba de defenderse.

-J-jade… ¡C-calma!

-¡Es que no es justo!- levanto la mirada y entonces Lysandro se relajo, pues jade sonreía, sus ojos estaban llenos de lagrimas, pero sonreía de alegría, así que esas lagrimas debían ser por la misma razón- ¡Porque nunca me lo dijiste!

-Por qué… sabía que te ibas a enojar – respondió con una suave sonrisa – y por que ya estabas a mi lado, pero me doy cuenta de que, cada momento… es importante, por más pequeño que sea. Como el que te gusten las rosas rojas solo porque fueron las primeras flores que yo te regale, es eso por lo que te gustan, no por lo que significan, y si aun son tus favoritas es porque aun me amas…Ya no hay razón por estar separados, Jade.

Esas palabras fueron suficientes, Jade no podía mentirse más, aunque se sintiera mal, el no amaba a Leigh, aun cuando lo había intentado, aun cuando creía haber superado a Lysandro, este se había quedado muy profundamente en su corazón.

Lentamente sus manos apretaron las de Lysandro, y mirándolo aun con sus ojos llenos de lágrimas le sonrió, había una punzada en su pecho, pero fue aliviada cuando sus rostros estuvieron cerca, respirando suavemente, para luego unir sus labios con calidez.

Se besaron, mientras todos los sentimientos, los que se habían olvidado, los que habían sido ocultados, se liberaban, se apretaban fuertes de las manos, deseando comprobar que aquello no era un sueño, ni una alucinación de un recuerdo. Ya lo habían decidido, sabiendo que iba a ser difícil enfrentar las consecuencias, pero esperando lo mejor y lo peor, juntos.

Se separaron del beso, los ojos de Jade se veían llenos de paz, y de ese brillo sin igual, Lysandro se sintió complacido y luego de ver sus ojos desvió su mirada al suelo, donde el anillo había caído ante la intensidad del momento.
Soltó a jade, y lentamente se hinco para tomar el hermoso anillo de la gran esmeralda, lo admiro en su mano y luego levanto la mirada para ver a Jade.

-Entonces…- susurro tomando suavemente la mano izquierda de este – Jade… ¿Quieres casarte conmigo? – pregunto, con seguridad.

-Si- respondió sin titubear, sin dilación – quiero casarme contigo…

Lysandro sonrió, finalmente lo había hecho, aun con el peso del dolor ajeno en sus hombros, pero como ya había dicho, no todas las historias de amor terminan como en los libros, y cuando se trata de romance, siempre habrá un perdedor.

Con gentileza coloco el anillo en el dedo anular de Jade y luego de depositar un beso en su mano le miro.

Ya estaba hecho y cuando Lysandro se levanto del suelo, se abrazaron, dando por hecho aquello, celebrando en silencio.

Se besaron más y se acariciaron, tratando de recuperar el tiempo que habían estado separados esos años, por el olvido.

Solo eran ellos dos disfrutando ese momento, de ese día antes de que llegara el momento de enfrentar las consecuencias de su decisión.

Claramente hubo resentimiento, por parte de los padres de Lysandro y por el propio Leigh, la perdida no era fácil de aceptar, mucho menos la derrota.
Josiane y George no se ponían del lado de nadie, ya que todos los implicados habían hecho mal, sus malas decisiones habían causado ese caos, ese dolor en la familia.

El accidente de Lysandro, el que Leigh en cierta forma aprovechara el olvido para cortejar a Jade, de quien se había enamorado aquel día que le había conocido.
Fue aquello lo que le cegó, lo que le hizo tomar todas esas decisiones, aceptando que el pedirle una canción a Lysandro para la boda, había sido un tanto insensible.

La relación de Lysandro y Leigh quedo algo afectada, ya que ambos habían sido afectados por sus propias decisiones. Jade solo podía sentirse mal, pues la culpa había sido de él por ilusionar a Leigh, por pensar que a su lado podría ser feliz, y realmente lo había sido, el pelinegro le había ayudado a sonreír de nuevo, a anhelar, sin embargo nunca pudo olvidar al único que siempre amo, a Lysandro.

Días pasaron y poco a poco todo fue volviendo a su lugar, cada día recordando y celebrando el estar juntos, gozar de la alegría y del amor y de la amargura, simplemente enfrentando lo que viniera.

Pues aun cuando todo parecía perdido, sin importar el tiempo, las cosas volvían a ser como debieron ser al principio.

Y con el mismo pasar de los días, Leigh entendió que el intentar aprovecharse del olvido de Lysandro para tener a Jade a su lado había estado mal y además consciente de que en el fondo sabía que algún día los recuerdos de Lysandro regresarían y el recibiría su castigo.

Al final de cuentas él y Lysandro eran hermanos, eso nunca iba a cambiar, su hermano era la única persona que estaría a su lado siempre y aunque le doliera no le quedaba más que aceptar la derrota y desearles lo mejor.

El rencor y todos los sentimientos negativos fueron disminuyendo y finalmente los dos hermanos hicieron las paces y pese a lo que dijeran terceras personas, la familia era lo más importante.

Y tras intensos meses, de emociones, en un verde campo, bajo la sombra de un gran árbol una multitud se reunía.

Una boda se llevaba a cabo a la intemperie, rodeados de la brisa fresca, con los pies sobre el pasto verde y el árbol que remplazaba cualquier elegante altar.

Lysandro y Jade yacían al frente, mirándose mutuamente, sosteniendo sus manos mientras su unión era presenciada por todos aquellos que habían compartido parte de su historia, los recuerdos ya habían regresado y ahora eran parte del pasado, en ese lugar y en ese momento nuevas cosas comenzaban.

Josiane y George finalmente veían a sus hijos ser felices, no solo a Lysandro si no también a Leigh el cual al final había encontrado el amor, el cual siempre había estado a su lado, apoyándolo en todo incondicionalmente, ese amor que Rosalya había usado para curar su corazón herido, ese amor que lo había hecho aceptar las cosas tal cual eran.

-Así bien, sin nadie que se oponga a esta unión… – exclamo el ministro mientras miraba a los novios, Lysandro y Jade, el cual se veía radiante, luciendo un largo velo, sobre su cabello, delicadas rosas rojas sobre su cabeza, su ropa era sencilla y fresca, adecuada para ese bello y natural paisaje, el peliblanco no se quedaba atrás, claro que todo con el clásico toque victoriano que le caracterizaba-Los declaro esposos, joven Lysandro, puede besar a su esposo.

- Gracias…- susurro mientras se volvía hacia jade – ya llevaba rato resistiéndome… - agrego con una sonrisa, ante lo cual Jade se sonrojo.

-Pero no será más un beso de novios – susurro Jade mientras le miraba a los ojos – ahora somos, esposos… - finalizo con profundo amor.

Una risa suave invadió a Lysandro, y como lo había dicho no se contuvo mas, se inclino suavemente para llegar a los labios de Jade, del mismo modo que este le rodeo con sus brazos, para profundizar ese apasionado momento.

Exclamaciones de ternura y admiración surgieron, a la par que lagrimas y sonrisas, Leigh y Rosalya aplaudían con alegría, Dimitry, Castiel y Nath celebraban desde sus lugares.

El beso sello aquel momento y dio fin a la ceremonia, Lysandro cargo a jade entre sus brazos y mientras se llevaba a este por el verde pasillo, el menor lanzo su ramo de hermosas rosas rojas, el cual Rosalya atrapo aun cuando tuvo que arañar y arrancar el cuero cabelludo de las otras damas solteras.

Risas y celebración, pétalos y arroz, todos revoloteando por el aire, cual gotas de lluvia.

La noche llego pero no dejo de ser un momento brillante, la celebración se llevaba a cabo y una vez todos reunidos en sus mesas, comiendo y bebiendo se hizo una pausa.

Ante la mirada de todos Dimitry, Castiel y Nath aparecieron con sus respectivos instrumentos y al centro de la pista Lysandro y Jade llegaron juntos, frente a frente.

Una suave balada empezó a tocar y cortésmente Lysandro hizo una reverencia.

-¿me permites esta pieza? – pidió elegantemente, caballerosamente.

-Jeje, claro – sonrió el peliverde, tomando la mano de este.

Entonces tomando sus posiciones, iniciaron su baile, muy juntos sosteniéndose el uno al otro, yendo en sincronía al mismo ritmo, mientras sobre su oído, la melodiosa voz de Lysandro cantaba solo para jade…

-Amor eterno… sueño eterno…

El corazón de Jade se acelero y mientras sus ojos se llenaban de lágrimas se abrazo fuertemente a Lysandro, escuchando aquella melodía para él, olvidándose de todos por un momento, siendo solo ellos dos en ese lugar y en ese momento.

Bailando en la oscuridad, bailando bajo la lluvia, bailando solos en el silencio. Ese era otro recuerdo de los dos, uno que aunque olvidaran algún día, siempre existiría en sus corazones, en alguna parte indescifrable del cuerpo humano, aquel lugar donde todo se conservaba por siempre.

Eternamente.

-FIN-


Y eso fue todo, que les pareció?

Hice también un dibujo para este segundo capitulo el cual podrán encontrar en mi DA.

No puedo poner links aqui, pero busquenme en Deviantart como Enildark, y llegaran a mi galeria x3

Y si, que largo final, pero espero no les haya aburrido. pero con eso termina esta historia y realmente me siento satisfecha.

Y que puedo decirles yo? Ustedes mismas díganme que les pareció.

Aunque con la extencion de estos caps ubira alcanzado para cuatro jaja pero bueno, por ahora me desaparesco de nuevo de fanfiction pero siempre estoy por amor yaoi, igualmente tengo planes de subir nuevas historias por aquí, asi que hasta entonces nos estaremos viendo.

Y sobre la canción que Lysandro empieza a cantar al final, es una del grupo X Japan, llamada Forever love. Es hermosa les recomiendo escucharla~

Y ya es todo jaja, quienes leyeron mi fic anterior esto es una compensación por la depresión que les cause en aquellos días :v e igualmente no se si en el futuro escribiré mas de esta pareja, por ahora no tengo ideas, aunque si tengo para otras, Como kenxy y cofcof otra bien crack! Pero hasta entonces~

Gracias por leer, nos vemos en las próximas!

Arrivederci~