Los Personajes de este fic no me pertenecen. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
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El Valle de los Lobos es propiedad de Laura Gallego.
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Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
"Pensamientos"
Recuerdos
[***] Cambio de escena.
»Continuación de un dialogo
... (entre párrafos) pequeños cambios de escenas
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Capítulo 2: Magia Superior
...
Las hojas del papel crujieron con un sonido extraño, mientras la fosforescencia verde bailaba alrededor de aquel polvillo, poco a poco aquello que había sido deshecho fue tomando nuevamente su forma, las hojas del libro se unían de manera armónica, mientras retomaba sus antiguos colores y mientras las frases se escribían de nuevo recobrando su vida como en los antiguos tiempos de antaño.
El círculo mágico brilló con colores cálidos, mientras los ojos azules del antiguo héroe se perdían en esa impresionante exhibición de magia.
Justo al borde la mesa descansaba un singular pergamino, Link nuevamente se mostró curioso, y la armoniosa caligrafía de Zelda asomó de manera alegre cuando con insistencia Link desenroscó aquella pieza centenaria, justo en el borde había sido marcado el número del anexo "0025" junto con la leyenda "Contrato de Restauración"
—Contrato— susurró nuevamente impaciente, con la duda en su cabeza, el círculo en el que permanecía la joven maga desapareció en ese momento.
—Hey, — gruñó Zelda— y se veía fácil, Link ¿puedes darle una hojeada?
—Eh.. si
Zelda, colocó el Libro en sus manos y en su cara apareció una sonrisa, "Crónicas de Narisha" leyó en su memoria, el libro que Aragón había deshecho por accidente ahora parecía nuevo, como si los milenios no le hubieran pasado por encima y como si hubiera sido hace pocos cuando recién Link había terminado de escribirlo. El joven héroe lo abrió con cierta nostalgia y soltó una pequeña carcajada al ver sus raídos intentos de dibujo, aun así la letra era bonita y armoniosa, tan cuidada que casi parecía la de un príncipe*.
Zelda también sonrió al ver aquello.
—Ohh, Link, que linda caligrafía, es… muy detallada— musitó con entusiasmo mientras le quitaba el volumen de su manos, — tal vez sea la mejor muestra de Hyliano antiguo que conservemos.
—Si— susurró mientras la abrazaba discretamente— hay uno más antiguo que éste, aunque no sé exactamente como escribirlo.
— ¿Y podías leerlo?
—Más o menos, en aquellas épocas me encontré con muchos intérpretes, arqueólogos y algunos ancianos que me enseñaron algunas cosas. Hummm, si tan solo Impa conservara su memoria te sorprenderías de las cosas increíbles que puede contarte.
—Impa… será mejor que no lo sepa— clamó de manera traviesa— es mejor si no le acomplejamos su ya compleja existencia.
—Si— susurró con alegría. —Oye Zel quería preguntarte…
Cierto sonido interrumpió sus palabras.
—Zelda
—Oh Impa. Ahí estabas— Zelda estaba de muy buen humor ese día, aunque el susodicho diablillo se les hubiera escabullido, la princesa sabía que no podía correr a muchos lados, tarde o temprano regresaría al castillo y entonces tendrían que poner su plan en marcha.
—Es hora de la comida— anunció la Sheikah.
—Entonces recogeré mi sitio y …
—Yo lo recogeré— dijo Link así como si nada
— ¿En serio?, cielo, si quieres…
—No hay problema amor, ve con Impa que de seguro ya es tarde.
—Muy bien, de acuerdo— era extraño que Link se prestara para eso, pero siempre había una primera vez y además había estado extraño en los últimos días, parecía derramar felicidad por todos los lugares que pasaba, así que la princesa hizo caso omiso a su sonrisita picara.
— ¿Qué pasa con el joven héroe?— clamó Impa con una sonrisa burlona.
—Quien sabe Impa, quien sabe…. Oh pero, bueno ya no importa.
Sus pasos se perdieron entre las catacumbas y entonces cuando todo quedo en silencio, la curiosa mirada de Link se enfocó solamente en algo, fue directo al escritorio preferido de su princesa e introdujo una mano en uno de los cajones. Normalmente estarían candados con magia, dado que Zelda era muy cuidadosa, pero ahora la limpieza estaba a cargo de Link, sería extraño que Zelda los hubiera cerrado cuando aún los estaba utilizando con las cosas que ahí guardaba.
—Condenado diablillo— gruñó— por culpa de ese Makivelo a Zelda se le pegó la manía de candar todo con magia— una sonrisa apareció en su rostro y con mucho cuidado sacó de ahí un pergamino, también tomó el que Zelda estaba utilizando. Recogió la estancia y se escabulló de forma discreta.
…
Bajo el cumulo de nubes Aragón suspiró tratando de enfocar su vista, esa sensación de no poder vislumbrar el cielo abierto siempre lo había perturbado de sobremanera, cierta presencia mágica lo alertó en ese momento y se viró alegremente para poder recibir a su invitado.
—Buenas tardes Señor Héroe
Link saltó desde los arbustos y se sacudió el pelaje haciendo que muchas hojas se desprendieran.
— ¿Hoy no viene con la princesa?
—No, quiero que me expliques algo, pero debe ser un secreto.
— ¿Un secreto?— preguntó sorprendido mientras una de sus manos iba a parar a su cabeza de manera confundida
—Escucha necesito contarte algo…
Y de esa forma el lobo pardo le narró una historia sumamente extraña…
[***]
Al día siguiente una singular carta apareció en el despacho de Daphnes, el rey leyó las líneas con el entrecejo fruncido.
— ¿Cielo?— ni siquiera la voz de la reina lo sacó de sus perturbadas cavilaciones
La susodicha carta estaba escrita a mano personalmente por Makivelo y decía algo así como "Tardare en volver, hay ciertos asuntos que me retiene fuera del reino", podría haber enviado a algún emisario y Daphnes seguía sin entender porque ésta vez se había aferrado tanto a ir en persona, el desequilibrio económico de las provincias sureñas no parecía algo de extrema importancia como para que el primer ministro decidiera abandonar así el castillo.
—Daphnes…— nuevamente esa voz cantarina hizo eco en su cabeza, pero pasó desapercibida y la reina tuvo que escurrirse entre sus brazos y sentarse en su regazo para que por fin reaccionara. — ¡Hey!— clamó de forma graciosa.
El rey simplemente rodó los ojos y la abrazó con cariño. Junto al umbral de la estancia Link cruzó andando en cuatro patas y se detuvo al ver la curiosa escena, ladeó la cabeza de modo tierno y movió un poco la cola, por extraño que pareciera esa mujer le recordaba a su Zelda cuando era más joven, traviesa de sobremanera y berrinchuda si no le hacían caso.
Por unos instantes mientras los reyes jugueteaban, una de las cartas de la correspondencia se deslizó fuera del escritorio y fue a parar a la mitad de la estancia, ninguno de los dos se dio cuenta, pero Link puso ojos curiosos cuando a su nariz llegó un olor conocido, olor a bosque, a cabra y a…
— ¿Calabaza?— musitó de forma bajita para sí mismo, sin llamar mucho la atención se deslizó dentro del despacho y posó la mirada en el sobre que ahora yacía en el suelo.
El remitente era un hombre llamado Moy, y aunque los caracteres en el sello habían cambiado un poco, Link logró reconocer que la procedencia era de Ordon, tentado a llevársela mientras los soberanos jugueteaban cierta sensación se acentuó en la boca de su estómago, no sabía reconocer si era ansiedad o miedo, pero mientras más lo pensaba, algo en lo más profundo de su instinto lo obligó a alejarse.
— ¡Oh cielos!— la reina se levantó de un salto y se posó justo entre Link y la carta— ¡fuera de aquí!—azuzó casi como un susurro y después de viró hacia su marido. — Cielo perderás tu correspondencia si la dejas aquí en el piso— clamó con una vocecita alegre.
—La perdería si hubiera una corriente de viento, ¿Qué cosa era lo que estabas azuzando?
—A…, ¡hey, a donde se fue?
— ¿Quién?
—Oh… ya no importa.
…
—Moy...— El susurro se perdió entre los pasillos del castillo.— debe tratarse de otra persona— sus orejas se aplanaron contra su cráneo mientras recordaba esa sensación tan desagradable— ¿Por qué será que ya no puedo ir a Ordon?, tan solo con pensarlo…— suspiró, y entonces creyó que tal vez Farore seguía jugando con su mentecita.
"Link"
"Dime Cielo" contestó de forma automática, desde las profundidades de su memoria recibió una curiosa imagen, los jardines del castillo, "ven aquí". Y sin importar que hubiera pasado, irguió una sonrisa, se tiró por una ventana y se deslizó por las cornisas de la estructura.
Zelda Irguió una tierna sonrisa cuando lo vio descender como gato desde las partes altas. En cuanto tocó piso recuperó su forma de hylian y fue a abrazar a su princesa.
"Princesita"
"Oye, puedes caerte"
"¡No me pasaría nada soy un espíritu!" pensó de manera graciosa "¿Qué tal! verdad que viene bien ésta clase de cosas"
"Es… curiosa, aunque meramente utilitaria"
"Un pequeño descubrimiento accidental"
Ambos se rieron graciosamente.
—No entiendo— Clamó Impa mientras los veía reírse, a su lado Aragón seguía mirando el cielo, sencillamente no podía dejar de sentirse inquieto, Link posó su frente contra la de Zelda y ella nuevamente se rio como si él le hubiera estado contando algo gracioso, pero no había sonidos ni palabras, lo cual desde hace días seguía teniendo muy confundida a Impa— Hey Aragón, ¿Puedes tú explicar eso?
—¿Eh?, ¿Qué?
— ¿Me estas escuchando?, te preguntaba si puedes descifrar eso.
—Oh… eso— contestó de manera atolondrada mientras veía al héroe y a la princesa— creo que están hablando de forma mental.
—¡EHHHHH!, ¡eso se puede!— había puesto los ojos como platos
—Si… creo, se necesitan circunstancias especiales, un alto nivel de magia y la facilidad de traspasar ciertas barreras naturales, por naturaleza creo que el Lobo puede hacer eso, trasmitir sentimientos simplemente con su mirada, cruzar fronteras parece ser su verdadera especialidad. ¿Y la princesa?, ¿Ammmm?
Zelda se rio con su risita nerviosa al escuchar la semi pregunta de Aragón
—Creo que es un efecto secundario del Kai, cuando estoy con Link funciona en ambos sentidos, pero si ahora mismo llamo a Impa ella no parece notarlo, ¿Y tú Aragón?
—No escucho nada— clamó graciosamenete— aunque a veces también puedo oír la voz del señor héroe, bueno solo a veces.
—Hace muchos años, un lobito travieso me sacó del castillo usando esa habilidad— dijo Zelda dándole un codazo travieso a Link, él simplemente se rio de sin disimulo, desde hacía mucho que ya no podía hacerlo debido a que la energía se le drenaba poco a poco, pero desde que era su kai ya no existía ese impedimento, había sido un accidente cuando hace días llamó a Zelda sin siquiera pensarlo, simplemente se había sentido solo esperándola en la cama mientras ella tomaba su baño nocturno, pronunció mentalmente su nombre y sin querer ella le contestó de forma sonora desde el otro lado de la puerta, fue solo hasta entonces que recordó que él siempre había podido hacer eso .
—Eso no se hace joven Link, creo que ya es tarde para decirlo, pero considero que su anterior conducta fue algo imprudente.
—Impa, no lo regañes— masculló Zelda al ver que Link había puesto su cara de cachorro.
—Es inevitable, eso pasa porque Impa es una mandona.
— ¿Qué dijiste? ¡Adivino metiche!
—Ya, ya, es que es cierto, eres una mandona.
—Y tú un descarriado, que te guardes la personalidad bajo la capucha es otra cosa.
—Soy un alma fiel pero también muy libre.
—Claro… Princesa, ¿Puedo golearlo?
—Ammm, no lo sé Impa, es una falta de respeto que un hombre le diga eso a una chica, pero, a veces si eres mandona.
— ¿Qué?
Link asintió de manera graciosa.
— ¡Usted también joven héroe!
—Es que tú siempre me regañabas y además cuando me escapaba con Zelda siempre me ponías esa cara terrorífica.
— ¡Hey, cual cara terrorífica!— Gruñó poniendo su cara terrorífica.
—Esa, masculló Link con muchos nervios.
—Es verdaderamente terrorífica— acentuó Aragón, mientras Link volvía a asentir de forma graciosa.
—Ah…. ¡Mocosos! Van a ver lo que de verdad es terrorífico— gruñó mientras les lanzaba una mirada fiera, últimamente Aragón solo se la pasaba molestándola, era el colmo que ahora hasta el espíritu del héroe antiguo le siguiera el juego.
El pobre adivino puso los ojos como platos cuando Impa lo persiguió para darle una paliza.
— ¡Cielos!— clamó antes de echarse a correr por su vida.
Link se ocultó detrás de Zelda y de esa forma se escabulló de la ira de la Sheikah
[***]
Había terminado con un enorme chichón sobre su cabeza, seguro que le dolía muchísimo, aunque su actitud tranquila y serena denotaba completamente lo contrario. Link y Zelda seguían practicando el hechizo de las flechas de Luz y dado que a la princesa se le seguía resbalando un poco la energía Link pasaba demasiado tiempo con ella para evitar que se lastimara.
—Ha estado raro ¿No?
—Hmmm— la meditación de Link también la dejó un poco perpleja— Tal vez sólo sea que…
— ¿Si?
—Se ha cansado de esperar.
— ¿Tú crees?
—Es lo más probable, no deberías preocuparte por él cielo, Aragón sabe cómo cuidarse solo, si necesita ayuda seguro que no demora en pedirla.
Una flecha de Luz salió volando, mientras la leve estela de su resplandor dejaba un camino brillante a su paso, se incrustó en una ramita muy delgada de un árbol y Zelda irguió una pequeña sonrisa.
—Bueno al menos mi puntería no ésta tan desviada.
—Es verdaderamente precisa Zelda, ahora sólo hay que practicar la carga del hechizo, creo saber cuál es tu problema, apuntas demasiado rápido y tiendes a desesperarte, encontraste un hechizo de fuego que parece estar a tu medida, carga rápido y se alimenta del propio ambiente… y ahora.
— ¿Y ahora?
—Deberías olvidar todo lo que has aprendido de ello.
— ¿Qué?, auch.
—Si tratas que funcione de la misma manera sólo lograras que se deshaga.
—Entiendo, ¿por qué es tan difícil reunir Luz?, ¿No debería ser el Fuego más caprichoso?
—Tal vez porque es caprichoso, si tu presencia es más imponente de nada le vale. Pero recuerda lo que te he enseñado, la Luz es más amable, hay que… acariciarla. — contestó con su vocecita amorosa.
—Entonces, pensare en ti cuando cargue mis flechas— clamó de forma graciosa.
Link se echó a reír de manera tierna.
—Muy bien— le contestó con una sonrisa, ahora que lo pensaba ese hechizo que tanto lo llenaba de esperanza estaba escrito con un solo pensamiento en su cabeza— "Si… porque siempre que lanzo esas flechas estoy pensando en Zelda"
...
Y mientras esperaban señales de que el pequeño malvado ministro apareciera, Link seguía pensado en esa misteriosa carta.
— ¿Qué diría?— musitó de manera distraída, con los ojos perdidos en el grisáceo cielo y la mente ajetreada mientras el viento bambaleaba en los cabellos de su acompañante.
— ¿Piensa en esa cosa?
—Y en otras cosas Aragón, ¿eran ciertas mis sospechas?
—Si, como era de esperarse, es usted observador Señor Héroe. — nuevamente su vista se posó hacia el frente en donde caminaban la princesa e Impa de modo relajado, de vez en cuando la Sheikah le lanzaba miraditas inquisitivas, que posiblemente servían para mantenerlo a raya.
—Eres un masoquista— murmuró Link antes de ensanchar una pequeña sonrisa — ¿Qué pasa contigo?
—Nada.
— ¿Nada?— Y Aragón simplemente desvió la mirada hacia el suelo. – No puedes decir eso, no cuando últimamente sólo estas metido en problemas.
La mirada de él volvió a posarse al frente, la capucha de la princesa siseaba de manera armoniosa, como una sombra camuflándose entre las multitudes de la antigua Ciudadela, a su lado completamente descubierta, Impa avanzaba de forma apacible con esa sonrisa brillante que sólo podía dedicarle a una sola persona.
—También quiero que me vea. — Soltó sin el menor atisbo de duda— También quiero que me sonría… incluso ahora.
— ¿Ahora?
—Ella está ahí y yo estoy aquí, la princesa se la pasa escapándose y escondiéndose, y a usted nadie puede verlo en los alrededores y si quisiera tampoco dejaría que yo lo viera, solamente ella, sólo su princesa. Pero yo simplemente estoy aquí siguiéndola como siempre lo he hecho, esperando a que se dé la vuelta para darse cuenta de que existo.
—Entonces… ¿Te has cansado de caminar siempre a sus espaldas?
—Sí.
—Tsk— soltó una leve carcajada después de posar una mano sobre su cabeza, le revolvió un poco los cabellos zafiros mientras le dedicaba una mirada de compinche— Cierto, cierto, ahora que lo pienso debe ser por eso que siempre estoy con Zelda, tiende a meterse en demasiados problemas y siempre hace que me quede preocupado. Pero… únicamente porque la amo con toda mi alma, ¿sabes una cosa?, está bien si haces un poco de berrinche, si ella se preocupa eso sólo demuestra que te quiere, si se enoja con eso sólo está diciendo que le interesa lo que le dices, solamente no te excedas, podrías terminar muerto.
—Sí, es cierto— clamó con una sonrisa socarrona— pero de alguna forma tengo que hacer que se vire.
»Por cierto… se nos ha ido el tema , ¿Cómo piensa devolver lo que sacó del escritorio de la Princesa?, si ella se da cuanta le pedirá demasiadas explicaciones.
—Ya veré la oportunidad, lo importante ahora es que me has confirmado mis sospechas.
—Si— murmuró recordando aquella tarde…
— ¿Hoy no viene con la princesa?
—No, quiero que me expliques algo, pero debe ser un secreto.
— ¿Un secreto?— preguntó sorprendido mientras una de sus manos iba a parar a su cabeza de manera confundida
—Escucha, necesito contarte algo, pero antes… he venido a que me ayudes con esto— había tomado su forma de Hylian y de inmediato le había extendido los pergaminos, cuando estos llegaron a sus manos los extendió para leer su contenido.
—Contrato de Restauración— pronunció de en voz curiosa mientras sus ojos vagabundeaban en el contenido.
— ¿Por qué es un círculo mágico?
— ¿Eh?, ¿Cómo que por qué?— preguntó de manera atolondrada.
— ¿No puedes simplemente recitarlo?
—Bueno, es una clase de magia diferente— explicó mientras desenroscaba el segundo pergamino que Link le había ofrecido, entonces puso los ojos como platos y casi se cae de espaldas— ¡Eh!, ¡Por qué trajo esto!, ¡No se supone que la princesa Zelda lo tiene bajo cerradura mágica!
—Lo he sacado sin que se diera cuenta— Clamó con voz cantarina y traviesa.
— ¡Cielos!, — masculló poniéndose nervioso— Debería de habérselo preguntado directamente a ella, sabe que nos matara si éste pergamino se daña.
—No puedo pedirle que me lo explique, tendría que contarle algo delicado…
…
—Menudo lio— susurró el joven Adivino.
—Al menos ahora puedo respirar calmadamente.
— Si se entera de que le ha hurtado el contrato del Kai seguro que ya no podrá respirar nuevamente, es decir, hablando en el sentido figurado.
—No puedo decirle que Farore me está pisando los talones, sería ponerle otra preocupación encima.
—Afortunadamente, es tal y como usted dice, aquellas que crearon las leyes deben someterse por defecto a sus leyes mismas, El Kai, la Restauración y el hechizo del Cambio de Origen, forman parte de lo que se conoce como Magia Superior, el símbolo mágico se convierte en un contrato por sí mismo, es… una atadura y además cada uno de ellos funciona bajo la ley del intercambio equivalente. En el caso de la Restauración, el círculo mágico habla por sí mismo; "Regresaras a tu estado anterior, pero solo por determinados años", después de eso el costo se vuelve alto, usted mismo vio como el libro se volvió polvo en cuestión de segundos, El cambio de Origen funciona solo si la energía es de misma magnitud y también como lo descubrí recientemente de la misma naturaleza, en tanto que el Kai, funciona de manera similar.
—Es porque el portador de la atadura está obligado a mantener a su espíritu, la energía de Zelda es el pago de mantenerme en éste mundo.
—Sí, es una clase de flujo que trabaja de forma continua… mientras exista.
—Mientras exista— repitió— puedo exigir mi derecho de permanecer en éste lado.
—Se supone que es un sirviente, ese es su propio pago— clamó con una pequeña carcajada.
—Pero mi único trabajo es estar al lado de Zelda. — contestó con una sonrisa de oreja a oreja.
—Porque ella así lo quiere. Ahora entiendo porque el libro con las instrucciones de la construcción del circulo estaban ahí abajo bien escondidas, piénselo, si alguien más con la habilidad de la princesa las encuentra podría ser peligroso, si fuera un corazón ambicioso podría aprovecharse del contrato para obligar a algún espíritu a hacer toda clase de maldades o si alguien trae de vuelta a algún espíritu malvado por accidente, estaríamos en serios problemas.
—Entiendo, pero en ésta época ya no existe ese riesgo, Zelda no se ha dado cuenta pero es su propia alma la que le facilita poder leer con facilidad el Hyliano antiguo, ¿Cuántos años te tomó entenderlo, Aragón?
—Casi toda mi vida— respondió mientras miraba a Zelda por el rabillo del ojo— ella es increíble— dijo con una sonrisa— he de decir que estoy bastante orgulloso, no basta poder leer sino también saber cómo leer, es cierto, incluso hay ocasiones en las que yo tiendo a malinterpretar esos textos.
Justo por delante de ellos Impa viró un poco la mirada, desde hacía tiempo que escuchaba demasiados murmullos y cotilleos, y se preguntaba ¿Qué dominios estaría haciendo ahora Aragón?, estaría planeado otra de sus bromitas tontas o quizás estaba diciéndole algo al joven héroe que era indebido.
—Si le pusieras más atención seguro que no estaría haciéndote travesuras.
— ¿Qué?
—Tal vez el único chico al que conozca de forma abierta sea a Link, pero he leído cientos de novelas y sabes una cosa, ellos son muy predecibles, les encanta fastidiar a las chicas que les gustan.
— ¡Princesa!— clamó completamente sonrojada— como se nota que entre los libros y el joven héroe se le han colado ideas locas a la cabeza.
Zelda soltó una leve carcajada, pero incluso entonces detrás de ellas alcanzaban a escucharse los cuchicheos.
—Aragón tonto— masculló todavía con la vergüenza en la cara— ¡Oye que tanto estas murmurando!— le gritó un tanto histérica.
—Oh, se ha enfadado— dijo Link con voz aligerada.
—Lo ve joven héroe y todavía no he hecho nada.
—Me pregunto ¿Por qué se ha enojado ahora?
—Ella no necesita motivos, parece que es su forma de divertirse.
— ¿Tú crees?— dijo Link cruzándose de brazos.
—No lo creo, lo sé perfectamente, Señor Héroe no le da miedo estar a su lado todo el tiempo allá en el castillo.
— ¿Eh?, ¿debería tenerle más miedo?
—Por supuesto….
—Condenado Aragón, otra vez metiéndole ideas equivocadas de mí a la gente, ahora si vas a ver lo que es bueno.— Gruño Impa desde los lejos.
— ¡Cielos!— Link echó un brinco en reversa al ver que Impa cogía la gravilla del suelo para usarla a modo de munición.
— ¡Pecho a tierra!— Gritó Aragón evadiendo a las primeras piedrillas, Link rodó los ojos con gracia, habían salido de la ciudadela hace poco y ahora se encontraban en las pequeñas llanuras que separaban al castillo del resto del reino, la mullida hierba dio cobijo al despistado Adivino y el espíritu del héroe que en un momento había actuado más por instinto que por otra cosa, ahora simplemente se había vuelto intangible.
— ¡Impa!— Murmuró Zelda con una risita nerviosa. –Rayos, ni que decir.
—Aunch duele…— gruñó Aragón mientras las piedrecillas le caían en la cabeza
—Tal vez llegamos demasiado lejos, bueno ya entrara en calma tarde o…. Temprano— Link se quedó casi sin aliento y entrecerró los ojos sintiéndose perdido, el escenario a su alrededor había desaparecido por completo—, ¡Que rayos!,… ¿Zelda?— un inmenso bosque lo rodeaba por todas partes, se viró hacia otras direcciones pero solamente pudo ver maleza espesa, ¿en dónde rayos estaba?, por unos instantes un viento gélido chocó contra su rostro y lo sintió como si de verdad hubiera estado vivo, un escalofrió comenzó a recorrerle el cuerpo, ¿Qué rayos estaba pasando? ¿Y adonde se habían ido sus compañeros?, a la distancia escuchó chillidos que reconoció como no humanos, de hecho más bien parecían aullidos de bokoblins, eran débiles pero bastó con eso para que sintiera como el corazón se le debocaba, nunca antes había reaccionado así ante aquellas voces bestiales.
De pronto nuevamente se desvaneció el escenario, parpadeó de forma confusa cuando el sonido fue reemplazado por los berrinches de la Sheikah y la risita divertida de Aragón, el joven adivino se había levantado de su escondite y de manera traviesa fue y se escondió detrás del espíritu del héroe.
Aun con el escalofrió y con la conciencia medio ida, Link levantó la mirada para buscar a Zelda, ella le dedicó una sonrisita y él le sonrió de vuelta.
— ¡Toma ésto!— gruñó Impa lanzando la piedrecilla con todas sus fuerzas, Aragón se quitó de en medio sin preocuparse demasiado, no era como si de verdad se escondiera detrás de Link, después de todo era intangible no podía defenderlo estando en esa forma e Impa no podía lastimarlo. Él también había mirado al proyectil con desgana y con la confianza de siempre avanzó de manera distraída para poder posarse al lado de Zelda.
— ¿Que abra sido eso, se parecía un poco a…— se quedó con los ojos en blanco cuando sintió que de verdad que algo le atinaba en la cabeza.
Impa también se quedó helada al ver que lo había golpeado, es decir, no era como si le hubiera apuntado pero definitivamente le había atinado directo a la cabeza, el pobre hylian cayó como res al piso, tal vez no supo ni en qué momento lo habían tirado pero definitivamente ahora se encontraba con la espalda contra el césped.
—¡Ci…ci.. cielos!, esto, joven héroe, lo siento…
—Basta Link, deja de estar jugando— clamó Zelda con cierto reproche, si de verdad le seguía siguiendo el juego a Aragón terminarían por ponerla también de malas a ella, no estaba nada bien que hicieran enojar de esa forma a Impa y mucho menos que la espantaran de esa manera.
Link no respondió a ninguno de los comentarios, permaneció tirado e inerte y lo primero que soltó al intentar levantarse fue…
—A..A..Auch,
— ¿Señor Héroe?
—Duele— gruñó, mientras se cubría parte del rostro con una mano.
— ¿¡Duele!?— masculló Aragón mientras se arrodillaba ahí a su lado, tuvo que sostenerse para no caerse también de espaldas, cierto color escarlata asomaba bajo la palma de la mano que se había llevado Link a su rostro— Impa… ¿Qué le pusiste a la piedra?
—¿Piedra?... ¿cuál piedra….?, hubiera jurado que fue una maza.
—Sólo fue un guijarro… algo grande, pero definitivamente un guijarro. Déjeme ver eso— apremió mientras incitaba a Link que se quitara la mano del rostro.
Zelda dio un respingo al acercarse y se acuclilló a su lado un tanto espantada, la parte derecha del rostro estaba completamente ensangrentada, Zelda llevo ahí una de sus manos, pero cuando tocó aquel color escarlata ciertas lucecitas se desprendieron.
— ¿Qué extraño?— nuevamente Aragón se sentía confundido, ¿Cómo era posible? Lo revisó con su magia espiritual que recién había adquirido hace dos años, pero sólo detectó una leve perturbación en su espíritu, tal vez debido a la conmoción o a la misma sorpresa de haber sido herido de forma inesperada.
Cuando Link se dio cuenta de lo que pasaba a su alrededor, intentó hacer cambiar su semblante, pero por más que se esforzó no pudo hacer que el color carmín se desvaneciera, era extraño de sobremanera que su esencia lo desobedeciera de aquella forma, nuevamente se sintió un poco mareado de modo que no logró percatarse del momento en el que Zelda lo aferró contra su pecho, de manera misteriosa el color carmín que decoraba su rostro se desvaneció de golpe como si un torrente de agua se lo hubiera llevado, algunas lucecitas se desprendieron del sitio y cuando menos lo pensó ya se encontraba de nuevo en forma.
O casi en forma…
Zelda lo miró con ese semblante preocupado, todavía tenía la herida abierta justo en el arco que describía su ceja izquierda.
—Link ¿estás bien?
—Eso creo.
—Qué extraño… tiene razón, parece una herida hecha con alguna clase de maza— espetó Aragón mientras rebuscaba cerca de hierba, el guijarro apareció muy cerca del sitio, lo tomó con su mano, pero no tenía ninguna clase de residuo, nada que indicara que aquella piedrecilla había sido la causante del dolor del joven héroe, nada… ni siquiera la esencia de Impa, así que definitivamente aquello no había sido el producto accidental de alguna clase de magia Sheikah.
—Lo siento…— masculló ella mientras se hincaba a su lado.
—Tranquila Impa, yo… debió haber sido el resultado de mi tonta broma— mintió de la manera más convincente que pudo, no quería que las chicas se preocuparan, aunque sabía que no podría engañar a Zelda, no de esa manera.
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Continura...
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N.A.: *Dato curioso desde mi pequeño imaginario xD, la Época en la que supuestamente había sido escrito el libro "Crónicas de Narisha" (La era del Cielo), es la única época en la que Link fue de forma oficial a una escuela, de modo, que sería extraño que su caligrafía no fuera linda y armoniosa.
Comentarios del Capitulo:
Bien, Finalmente Link esta feliz y campante, por el momento parece que se ha quitado a la Diosa Farore de encima. bueno al menos por el momento, porque mientras el contrato mágico exista debe de ser respetado en todas sus formas.
jeje y bueno como ya se dieron cuenta Aragón se esta volviendo un poquito rebelde xD,
¡A ver que pasa con nuestro hermoso héroe en el siguiente capitulo?, los extraños sucesos que se vienen estan por dejarlo un poco perplejo, pero sobre todo tendrá que aprender a lidiar con los pros y los contras de su nuevo estilo de vida, ¿Será capaz Link de cumplir El contrato al pie de la letra?, o se dara cuanta de que Zelda, (ahora su medium,) ha tomado ventaja.
jajaj bueno abra que averiguarlo en el siguiente capítulo ;D
*¿Alguien recordaba que Link con su forma de Lobito podía hacer cosas tan asombrosas? jajaja LoL (Pero si esta en el primer capitulo xD)
