Mil gracias, de verdad mil gracias a todos los que les ha gustado mi Fic, me leen, dejan comentarios, la siguen, la han puesto como favorita y las chicas de mi grupo de Face especial de Fics IchiRukis… Me llena de alegria que les guste y que lo acepten
Gracias:
kia-san Kurosaki
Kawai-Maria
Hikari2192
mitsuki kuromo
apple kuchiki
KanadeKuchiki
Martha
Les dejo el segundo capitulo.
Aclaraciones
**La historia no me pertenece, es una adaptación.
**Los personajes tampoco me pertenecen son de Tite Kubo.
**He arreglado algunas cosas de la película a como me gustaría que hubiesen sido así que no es enteramente igual.
Bueno, aquí les dejo el primer capitulo, espero y les agrade.
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Una esposa de mentiras
Capitulo 2
"Matsumoto Kurosaki"
By: Mazzy Kuchiki
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Deje mi consultorio sin decirle nada a Rukia, aun quedaba una hora y estoy seguro que las clases de la primaria están apenas iniciando. Orihime dijo que era maestra de Matemáticas en la primaria que estaba junto al juzgado de Tokio, el cual solo hay uno y pues, será fácil encontrarla.
Rukia grito que me esperara que no fuera. Pero realmente quiero estar con Orihime.
No fue difícil encontrar la escuela. De paso compre un ramo de rosas rojas y blancas, espero y le gusten.
Entre sin ningún problema y empecé buscando entre los pasillos hasta que la vi frente de mi, llevaba un lindo vestido amarillo y un suéter azul marino. Platicaba con lo que supongo, es uno de sus estudiantes. En cuanto me vio puso cara de sorpresa y enojo. Le susurro algo a su estudiante, dio media vuelta y en grandes zancadas se alejo de mí. Mierda. Corrí tras ella y la de tuve tomándola del hombro. Rápidamente ella se detuvo, me puse frente a frente y dijo en voz baja solo para que yo escuchara:
—Te dije que ya no quería verte.
—Solo quiero explicarte algo importante.
—Yo te puedo explicar algo importante —tomo el ramo de rosas y los tiro a un bote de basura que estaba a nuestro lado. Todos los mocosos que estaban alrededor nuestro hicieron un "ohhh" en burla. Malditos—. Nunca salgo con hombres comprometidos, papá engaño a mi madre y jure que yo nunca haría algo así.
—¡Adultero! ¡Fornicador! —grito un niño pequeño rubio y con pecas. Odioso.
—Ya relájate Demian —brame poniéndole el nombre del niño Apocalipsis.
—Se llama Kugo —dijo Orihime empujándome a un salón que estaba a nuestro lado.
—Te asesinare —murmuro el pequeño diablo mirándome inquisitoriamente.
—¿Qué? ¡Cuando quieras! —apenas me dio tiempo de gritar eso. Orihime cerró el salón con llave y nos quedamos juntos—. Orihime, si estoy casado y es un horrible matrimonio. Ni si quiera la veo. —de nuevo las mentiras.
—¡Eso es lo que dicen todos los hombres casados! Si es tan malo ¿Por que no te divorcias? —pregunto cruzando los brazos.
—Lo hare.
—¿Lo harás?
—Si, se acabo todo.
—¡Dios mío! Voy a vomitar, arruine un matrimonio —se tapo la boca con las manos y se puso palita como la piel de Rukia.
—¡No! No fue por ti, ya lo habíamos decidido hace tanto tiempo, estoy a unos días de la firma final.
—¿Cómo se llama? —pregunto aun sin creerme.
—Señora Kurosaki. —minuciosa me miro a los ojos, mierda, creo que necesito un nombre de pila, este, le pondré el nombre de la Némesis de Rukia—. Su nombre de pila es Matsumoto. Kurosaki Matsumoto.
—¿Y por que te divorcias? —pregunto, mierda, ¿Que no puede cerrar el pico?
—La encontré engañándome, con otro sujeto —mierda, "piensa otra cosa Ichigo", me dije a mi mismo—. Bueno, en realidad no fui yo, fue el programa de televisión "Infieles" y les dije que no lo transmitieran por que… diablos, era vergonzoso. —Ojala se trague esto y ya deje las cosa tranquilas.
—¿Qué otro hombre?
—Kubo, Tite Kubo.
—¿El mangaka? —pregunto sin creérselo.
—¡No! Es otro Tite, al parecer si le mencionas al mangaka se pone loco. Le molesta.
—¡Ichigo todos dicen que dejaran a la esposa! ¡Nunca lo hacen! —que niña tan mas fastidiosa, volvió a cruzar los brazos y su mirada era como la del niño Apocalipsis.
—¡Créeme! Ella es feliz con Tite y yo lo quiero estar contigo. Entiéndeme. Solo quisiera —me acerque a ella mirando sus lindos labios—, estar contigo sin que me llamen fornicador o adultero lo que ese niño anti-cristo me dijo, es lo único que quiero.
—Okay.
—¿Okay?
—Si, pero quiero que ella me lo diga.
¡Dios mío! Cuanto tengo que soportar para estar de nuevo con ella. Mierda, mierda, mierda, mil veces mierda.
—¿Y si te envía un texto?
—No, quiero verla en persona.
Genial. Salí de la escuela y ya eran las nueve y media, hoy no abriré mi consultorio. Antes de subir al auto le mande un mensaje a Rukia. Se supone que veremos a Orihime a la 1:30 pm en el restaurante Soul Society y quiero que Rukia se arregle para el momento. Hacer de cuenta que tuve una hermosa esposa, aunque, Rukia ya es hermosa póngase lo que se ponga pero yo soy muy rico mientras que ella no esta a mi altura. Un vestido caro y un par de zapatos igualmente caros le vendrán bien. Aparte quedara perfecto como la esposa tirana adicta a las drogas y compras. Eso nunca falla.
De: Ichigo Para: La enana.
*Rukia, cierra el consultorio, cancela todas las citas y espero que no tengas que cuidar hoy a tus hijos. Saldremos*
Enviado a las 8:34 am 14/5/14
Subí a mi auto y en menos de cinco segundos Rukia contesto
De: La enana Para: Ichigo.
*¡QUE! ¡Estas loco! Hoy tenemos consultas muy importantes.*
Recibido a las 8:34 am 14/5/14
De: Ichigo Para: La enana.
*No te preocupes, si ya abriste cierra inmediatamente. Si no, espera afuera, paso por ti, llego como en media hora y necesito que me ayudes.*
Enviado a las 8:36 am 14/5/14
Espere mientras llegaba otro mensaje, ella escribe muy rápido y conociendo lo loca que es mandara otro mensaje.
De: La enana Para: Ichigo.
*Bueno, pero me pagaras mi día, no puedo estar sin trabajar. Espero que todo esto que haces por esa "chica indiscreta" valga la pena Ichigo. Espero que no sea por un acostón que me involucras en tus mentiras. Te quiero.*
Recibido a las 8:37 am 14/5/14
No pensé mucho en su mensaje, trate de ignorarlo.
De: Ichigo Para: La enana.
*Yo también te quiero. Gracias por todo*
Enviado a las 8:37 am 14/5/14
Llegue rápido hasta ella y estaba platicando por celular, estaba ocultando su rostro en los mechones sueltos de su chongo improvisado, movía los pies nerviosa de un lado a otro. Si. No tenia que decirme nada, era el maldito de su ex esposo.
Baje del auto y en eso ella colgó, la veía tan desamparada, tan sola que en cuanto me vio tapo su roja nariz en un pañuelo gastado por las lagrimas que desbordo. Sostenía un bolso negro y como dudosa lo dejo en el piso y corrió a mis brazos que sin dudar los abrí para ella. Me abrazo.
—Tranquila. —le dije acariciando su cabello azabache.
—Di-dijo que se va a volver a cazar. Se ira a estados unidos. —dijo entre sollozos aforrándose a mi cuerpo y yo acariciando su espalda
—Es lo mejor Rukia, creí que ya no tenías esperanzas de volver con él.
—Eso no me duele, lo que me duele es: ¿Qué le diré a mis hijos? ¿Qué le diré a Kaien?
—Que ahora ya nada los lastimara. —fue lo único que pude decir, mi mejor amiga, la única persona que me conoce de inicio a fin estaba sufriendo de nuevo y otra vez yo no tenia las armas suficientes para protegerla.
Me espere hasta que se tranquilizara y suspiro limpio su cara húmeda y me soltó.
—Vámonos. —dijo con voz neutral, como si nada hubiese pasado. Así es Rukia, fuerte, sin nada que de verdad la derrumba y si le pasa nunca lo da a notar.
Tome su bolso que estaba en el suelo mientras ella subía a mi auto, se sentó en la parte del copiloto. Me subí también y le conté lo que paso con el niño anti-cristo. En un segundo esa hermosa sonrisa de nuevo relucía. Le conté un par de chistes y fue como si lo ocurrido con el bastardo de su ex nunca hubiese pasado, como si su aparición hubiese sido apenas un rasguño y ella ni se percato de eso.
La lleve al centro de Tokio y le conté mi plan.
Ella se haría pasar por mi esposa adicta a las drogas y las compras. Bueno, ella me golpeo en cuanto dije adicta a las drogas pero ya veré a que la hare adicta.
—¿Quieres que finja ser tu esposa? ¿Y no se te ocurrió otro nombre que no fuera Matsumoto? ¿Sabes que llamo así al excremento y que es mi Némesis?
—¡Casi me hago del "Matsumoto" en los pantalones!
—¿Enserio? —empezó a reírse y bajamos del auto.
—Te lo juro Rukia. Me puse en pánico, estaba nervioso.
—Tu que inventas una esposa falsa cada noche y te pusiste como un idiota?
—Si. ¿Qué no te da una idea de mis sentimientos por ella?
—¿No pensaste que algún día entrara a tu consultorio y vera que soy tu asistente y tu recepcioncita?
Imbecil. No pensé en ello.
—Sencillo, soy un cirujano plástico, tu cara no volverá a ser la misma. —Imite unas tijeras con los dedos y la revolotee en su cara como si le cortara— "Snipp Snapp"
—¿Q-Que, Que haces? ¿De que estas hablando?
—Es mentira te daré un bigote falso.
—No puede ser, enserio no consideraste nada de eso. —Y ahí de nuevo va, con sus comentarios acertados en mis pensamientos.
—Cállate y goza de los aparadores.
Giro a ver los elegantes vestidos y se puso colorada.
—Mira eso, es hermoso —dijo señalando un vestido rojo con negro— ¿Qué voy a…? Tengo ropa por cierto Ichigo, no necesito eso.
—¡No! Tienes que seguirme la corriente, disimular que eres la ardiente esposa de un cirujano plástico adicta a las compras. Quiero crear la ilusión de que tuve una esposa hermosa.
—Eres un —entrecerró los ojos y estuvo a punto de golpearme pero se detuvo—, eres un cretino. Sabes que, lo hare, quiero despejar mi mente por hoy.
La primera parada fueron los zapatos, Rukia parecía estar en un mundo lleno de conejos por que cada zapato que veía se detenía, los acariciaba e iba por otro mas, hacia tantos años que no la veía tan feliz. Tomo unos que le parecieron convenientes y se los probo.
La pobre apenas y podía caminar.
—Lo siento hace muchos años que no usaba tacones. —la mujer que la ayudo a probárselos la sostuvo cuando iba a caer. Se acercaron al espejo y a Rukia le brillaron los ojos— ¡Son encantadores! ¿Qué precio tienen?
—Mil setecientos dólares. —contesto la rubia que estaba junto a Rukia.
—¿Mil setecientos dólares? ¿Te incluye en el precio? —me miraron perplejas—. La casa de mis padres costo mil setecientos dólares. No ¿Acaso el rey del pop los uso? ¿Es de piel de oso panda? No, es mucho.
—Si, tiene razón —dijo Rukia—. Es mas, estoy sintiéndome acalorada y me duele la cabeza, creo que no iré a la cita. —sonrío triunfante.
—Okay —saque la tarjeta de mi billetera—, serán tu bono navideño.
—¿Enserio? Entonces quiero otros iguales por si el tacón se rompe y otros azules, es que son tan hermosos. Quiero acariciarlos.
—Eres terrible Rukia. —le di mi tarjeta a la rubia.
—Por eso nos estamos divorciando.
—Nos estamos divorciando por que eres codiciosa, abusadora y egoísta.
La rubia me miro con la boca abierta y enfadada dijo:
—De hecho, creo que necesita un bolso que convine.
—Tienes razón. Gracias. —sonrío Rukia feliz.
—Un placer. —contesto la rubia.
—¡Ah! Con que uniéndote al lado oscuro.
—Tú te lo buscaste.
En venganza le di un pequeño empujón y se callo. Fue divertido, aunque después ella me dio de taconazos en la cabeza.
Fuimos tienda tras tienda, probando vestidos y accesorios. Le jugaba algunas bromas a Rukia que ella las respondía con más bromas o con golpes.
Era bueno verla sonreír.
Cuando ya teníamos todo listo fuimos a la estética donde un hombre gay y calvo llamado Ikaku nos atendió. Sentó a Rukia en una silla y la examino, observo su cabello hasta con un microscopio, Fue muy gracioso.
—No, no, no, no, no, ¡No! Solo hay una palabra para esto: Descuido. ¿Eres su esposo? —me pregunto.
—Su casi ex esposo.
—Nos divorciaremos —dijo Rukia.
—Pues no se divorcia de ti, se divorcia de tu cabello.
—Diste en el blanco —conteste sentándome en una silla junto a Rukia.
—No hay esperanza linda, te hare una lista de lo que tienes: Esta tedioso, esta seco, esta opaco…
—No olvides apestoso —interrumpí y el calvo lo dijo.
—No, es mentira, apestoso no. Eres muy malo dame la manita. —chocamos las palmas de nuestras manos.
Rukia, molesta se quito sus anteojos y se acaricio la frente.
—Ya me quiero ir a mi casa.
—No te preocupes linda yo te ayudare, darás un cambio fenomenal. ¡Señora Unohana! ¡Nanao! ¡Tenemos una emergencia.
En cuanto dijo eso me llego un mensaje de Orihime que me pedía la recogiera de la escuela. Le desee suerte a Ikaku y salí de la estética corriendo para ir por Orihime no sin antes decirle a Rukia en donde nos veríamos y que no llegara tarde.
Llegue por Orihime a tiempo y de ahí al restaurante. Nos sentamos en las últimas mesas del fondo y me sentía nervioso.
No sabía por que, me estaban sudando las manos y tenia frío al mismo tiempo.
—¿Ichigo, estas bien? —pregunto inocentemente Orihime.
—No, yo estoy bien. Es que hace mucho que no la veo.
—Lamento ponerte en esta situación.
—Esta bien, es que quiero estar contigo sin mentiras y de forma honesta —eso ni yo me lo creí.
—Y lo harás. Pasaremos esto juntos. Y tendrás un regalo esta noche.
—Y muchas más.
Estaba a punto de besar a Orihime pero en eso unos silbidos nos hicieron voltear, venia a nosotros la mujer mas hermosa del mundo, un vestido blanco que no enseñaba nada pero. ¡Dios! Que curvas tan más perfectas, no tenía mucho busto pero de que cabían en mi mano sin interrupción era acertado. Su cabello era azabache y corto, le llegaba a los hombros, un cinturón dorado en su perfecta y pequeña cintura me hizo recordar a Rukia y que lo acabábamos de comprar uno igual.
Se quito sensualmente sus lentes y no podía creer lo que veía. Era mi mejor amiga, Rukia, saludando a cuanto hombre se le aparecía, muchos le daban beso en la mejilla.
—¿Ella es tu ex? —pregunto Orihime.
—Si, creo que si.
—Es bellísima y sus zapatos me encantan.
—Tiene como cinco pares te daré unos cuando quieras.
—Hola Ichigo. —su voz era tan sensual que estaba a punto de pensar en Rukia de otra forma.
Me levante como si hubieran puesto cohetes en mi trasero y la abrace y le di un beso en la mejilla pero le susurre.
—¿Por qué besaste a esos tipos?
—Estoy en mi papel idiota. —respondió.
—¡Orihime! —Se acerco a ella y le dio dos besos en cada mejilla, y claramente era más alta pero Rukia parecía brillar tanto que ella era apenas una sombra. —Soy Matsumoto Kurosaki. Aunque pronto seré la soltera Moto.
Nos sentamos y Rukia se puso en medio de los dos, me quito mi lugar.
—Y bien Orihime ¿Que ya te acostaste con Ichigo?
Orihime le estaba dando un sorbo a su refresco cuando le pregunto y la pobre casi se ahoga. Puse los ojos en blanco, Rukia no se iría hasta ponerme mal con ella.
—Amm si. Lo lamento no sabia…—dijo.
—Ah, no esta bien, me alegra saber que su cosita todavía hace "Tic, tac" jajajaja —me miro sonriente, sus enormes ojos violetas estaban maquillados de negros, se veían mas profundos, jamás la había visto maquillada.
—Ja-ja-ja. Que graciosa.
—Es que tiene E.D.
—¿E.D?
—Ah, se me olvido que eres chica indiscreta.
—¿Perdón? —creo que Orihime es hueca.
—Disfunción eréctil. Solo imagina que tratas de lanzar dardos pero lo que tienes es un espagueti remojado en jitomate. —movió su dedo índice explicando lo del espagueti.
—Es que las albóndigas que le servían eran ásperas querida.
—¿Enserio? —se volvió a mirarme con ganas de acuchillarme—. Me han dicho que les he servido las mejores albóndigas del sur de Tokio.
—Es que eran vagabundos, ellos todo se lo tragan. Y me sorprende que aun recuerdes a todos los hombres con los que te has acostado a pesar de todas las pastillas que dañaron tu sistema —puso sus ojos como platos y vi a godzilla en persona—. Cuando íbamos a cenar me decía: Cariño, tenemos pastillas rojas, azules y amarillas que son una bomba.
—Bueno, tenía que hacer algo para olvidar que el señor se la pasaba en el trono por horas y dejaba en la casa un aroma a zorrillo sudado, más sudor de borracho, un gato callejero y fajitas podridas de pollo. Tiene un intestino irritable.
Otro síndrome. Maldita. Le quise pegar en el pie dándole una patada pero ocurrió un error.
—¡Ah! ¿Me pateaste Ichigo?
—N-no. ¿Y tu?
Rukia vio en mis ojos la situación. Algo bueno entre ella y yo que no necesitamos palabras pues con solo mirarnos ya sabemos que ocurre.
—Si, lo siento —se disculpo con Orihime— Es un efecto de mis pastillas. Pero hoy estoy sobria y mejor así que lo siento.
—Descuida.
Rukia acerco sus labios a mi Martini que había pedido y de un sorbo se lo acabo.
—Los tres pasos de adictos. "Adiós"
La tarde no fue más que eso. Comimos pedí la cuenta, pague y salimos.
Rukia camino hacia una limosina blanca que de seguro acaba de contratar. Ya me debe bonos navideños y pascua para dentro de veinte años.
—Fue un placer conocerte Moto.
—El placer fue mío. —dijo Rukia cuando el chofer le abrió la puerta del auto— ¡Que linda pareja hacen! —Tome la cintura de Orihime y la pegue a mí—. Son como Barbie y… —me miro y me dio un puñetazo en el hombro— el abuelo de Ken. —Se empezó a reír y en un segundo se relajo—. Ya. Hablando en serio, creo que es buena esta segunda oportunidad que se da Ichigo, lo nuestro jamás funciono siempre fue una pesadilla y quiero que Ichi sea feliz. —me acaricio mi mejilla para luego darme una pequeña y dolorosa cachetada.
Su celular comenzó a sonar en su nueva bolsa. Lo saco y nos observo.
—Disculpen —contesto y todo estaba en silencio— ¡Pásame a Shirayuki! —dijo furiosa—. ¿Qué te he dicho cielo de vender las cosas de tu hermano en Facebook? Cuando llegue tendremos una plática y cenaras el doble señorita.
—Oye —trate de quitarle el celular pero ella me empujo.
—Puedo sola. —me dijo—. Adiós. —enojada me miro y empezó a quejarse—. Vaya, uno cree que…
Se quedo callada cuando se dio cuenta de la situación.
—¿Tienen hijos? —pregunto Orihime.
—¿Hijos? —Pregunto Rukia guardando su celular—. Bueno que te lo explique Ichigo tengo que ir con los diablillos.
Y sin mirarme desapareció tras la puerta blanca del auto.
—¿Cuándo planeabas decirme lo de tus hijos Ichigo?
—¿Te molesta?
—No, al contrario, me encanta. Adoro a los niños.
—Si, yo también.
—¿Y como se llaman?
—Bueno, esta Yuki kukie que es la niña y el niño —¿como mierdas se llamaba?— Bart que es diminutivo de Barto.
—¿Y cuando los podré ver?
Hay no ¡Dios! Por que tiene que pasarme esto a mí. Teo odio Rukia, te odio.
