Puse la misma ropa de siempre encima de mi cama, la cual consistía en un top rosado , encima de eso una camiseta pegada de manga corta sin hombros, un cinturón de color fucsia oscuro con la hebilla color plata, una falda blanca y finalmente unas balerinas blancas.

Hoy hacia más calor de lo usual, pero tampoco tan exagerado como aquel día, así que descarte el top y empecé a ponerme la camiseta.

Termine de cambiarme, me dirigí al baño y empecé a deshacer las muchas trenzas con las que había dormido, me desvele con las chicas haciéndonos peinados locos, termine con tres trenzas mal hechas y un moño al costado de mi oreja derecha, me mire un segundo y no pude evitar dar una carcajada, me veía ridícula, o en términos de Candace, fatal, me quede un segundo con la mirada en el espejo pero totalmente absorta en mis pensamientos, que pasaría si Phineas me viera así?, me moriría de seguro.

Sacudí la cabeza para alejar esos pensamientos.

-Jamás permitiría que eso pase- Me dije para mí misma a lo que deshacía la última trenza, me volví a mirar en el espejo, mi pelo estaba… ondulado, tenía muchos rulos uniformemente esparcidos por todo mi pelo, no eran tan fuertes, se veían naturales. Por más que peine y peine una y otra vez no conseguí librarme de esos rulos, después de 20 minutos me rendí, me reusaba a usar plancha, porque la última vez que la use, mi mama me tuvo que hacer una crema anti frizz, el planchado me había durado poco tiempo y por la humedad que había, se me había esponjado hasta más no poder.

Decidí no darle más vueltas al asunto, me deje el pelo suelto, me lave los dientes , la cara y me dispuse a sacar una cartuchera de tamaño mediano, donde se encontraba la gran cantidad de maquillaje que mis amigas me regalaron por mi cumpleaños, casi todo estaba nuevo, por más que me encantaría usarlo, eso no va conmigo, nunca he sido superficial y no comenzare ahora.

-Pero eso no es ser superficial, que tiene de malo arreglarse un poco?- me dijo Mili. Mire por unos segundos el estuche de rubor que me regalo ella, estaba debatiéndome mentalmente en si abrirlo o no, perdí, me dispuse a abrir el empaque de plástico en el que estaba envuelto. Normalmente solía ponerme un poco de rímel , casi nada y un brillo labial color fresa. Ahora me volví a pintar mis facciones, me delinee los ojos y me hice ( ni idea como) unos labios rojos y grandes. Me volví a mirar, me horrorice.

- Que rayos me paso?- JAMÁS he usado maquillaje en exceso como ahora, me despinte toda la cara y me arregle como siempre y me puse un poco de rubor en las mejillas, igual que el rímel, casi nulo- Okey, estas nerviosa porque vas a ver a Phineas de nuevo, eso es todo- me dije a mi misma.

-Isa!, cariño, el desayuno está listo

- Ya voy mama! -me dispuse a mirarme una vez más a lo que me dirija a la puerta de mi baño.

-Me falta algo…- Me quede mirándome unos segundos-Ah, claro, dije regresando y tomando mis aretes y saliendo de mi cuarto azotando la puerta.

Llegue a la cocina y mi mama ya estaba terminando de tomar su café a la volada, no le preste mucha atención, normalmente cuando pasa es que la oficina le dijo a último momento que requieren de sus servicios más temprano o que no calculo bien el tiempo y se le hizo tarde. Me senté y empecé a tomar mi desayuno tranquilamente.

-Ahora que te paso, mama? Pregunte dándole un sorbo a mi jugo de naranja.

-Hija, escucha, tengo un pequeño problema en la oficina y no voy a poder volver hasta mañana – Dijo mientras se ponía el saco.

-Qué?

- Oh, por favor, no me digas que te da miedo quedarte sola, ya estás muy grande para esas cosas.

-No, no es eso, es que…-Me quede callada, que explicación le iba a dar, que quería decirle a alguien que no sean mis amigas algo con respecto a Phineas?, no esa no definitivamente.

-Que que?

-Nada

-Y… que me cuentas de los vecinos?

-De lo-los vecinos?- pregunte nerviosa, mama nunca preguntaba sin un propósito y esta no sería una excepción.

-Si...para ser más precisa…de Phineas-Sentí que mi corazón se detenía de golpe, tal vez no era tan discreta como pensaba.

-De Phineas?-Dije con toda la naturalidad posible.

-Si…Que es él para ti?

-El es so-solo un amigo...- Respondí tratando de desaparecer mis nervios.

-Tenias que incluir "solo"?- Pregunto mi mama mientras que en su cara se formaba una expresión picara y maliciosa. Estaba sudando, y su mirada solo hacía que me pusiera más nerviosa.

-Como lo sabes?- Dije derrotada, bajando la cabeza al mismo tiempo que mis mejillas se tenían de rojo.

-Hija , te conozco igual que la palma de mi mano- Contesto con una sonrisa cariñosa- y el día que la familia de Linda se fue ,llegaste como si estuvieses borracha a la casa, prácticamente habían corazones alrededor tuyo y por lo que sé, no había nadie más en la casa a parte de ti y Phineas. Además no se me escapan los muchos dibujos que hay en tu cuarto, sin contar que desde ese día que llegamos aquí , por más que el mundo este de cabeza, mientras estés con el siempre vas a sonreír. Phineas es un buen partido cariño y se nota que los dos tienen futuro juntos.-Al oír esto último alce la cabeza y sonreí esperanzada- Nunca te rindas- Agrego antes de darme un beso en la frente y salir cual rayo de la casa.