|Disclamer: Hetalia no es mio.
|Parejas: GilbertXLovinoXAntonio.
|Autora: *Inclinacion* Soy Tanuki Sempai es un gusto conocerles lectores, si no es molestia pueden llamarme por mi nombre no importa, asi que soy Xalli.
|Genero: Drama/Romance/Traición mundo Alterno A/U.
|Advertencias: Es yaoi (relacion chicoXchico) Trasvestismo y lenguaje fuerte (todo en cerrado en comillas son pensamientos)
~Peces Fuera del Agua~
*Dos Pasos*
Problemático, pensó Lovino. No quería admitir que estaba aterrorizado, pero lo estaba pero tampoco quería pensar en el lugar al que se dirigía con el raro albino, porque de hecho ya lo había imaginado. Jamás pensó que su mente recrearía los peores escenarios basándose en películas de mafia italiana "Así, o más patético" se dijo. Ignoro al piloto que era su "Esposo" y se dedicó a apreciar la ciudad, amaba a su abuelo, en serio que si pero no por eso apoyaba tan descabellada idea. Se sobresaltó levemente al observar una vieja tienda de música que parecía querer ceder a los años sostenidos en sus columnas, Lovino apretó sus rodillas haciéndolas chocar, ahí, justo frente a aquella vieja tienda estaba Antonio; alguien que podía recibir el nombre de su amigo. Antonio Fernández Carriedo, ¡Lo odiaba! Aunque de cierto modo odiaba mucho más, al estúpido del maldito albino, pero esa sería otra historia. Lovino bajo la cabeza escondiéndola en sus propias piernas ganándose así una inquisidora y turbia observación por parte de Gilbert.
"-Seamos amigos…no más que eso ¿Serias mi mejor amigo Lovino?- los ojos esmeraldas de aquel guitarrista de barba y de olor nauseabundo brillaron ante la triste mirada de Lovino.
-Bastardo- en cambio Lovino escondía su mirada bajo su flequillo haciendo sobresalir su divertido mechón de cabello, pero a la vez escondiendo sus sentimientos después de todo era solo un mocoso de doce años –Maldición, solo si prometes que los tomates que nazcan de tu huerto serán para mí-
Pero Antonio no dijo nada mas solo atino a abrazar al chiquillo que por un milisegundo dejo aquel acercamiento, pero luego le propino un cabezazo digno de cualquier futbolista o un toro."
Lovino sintió un brusco jalón en su brazo y se topó con aquella arrogante mirada rubí, soltó el agarre y resoplo sus mechones que caían de manera graciosa en su frente. No dijo nada mas solo se acomodó en el asiento del copiloto negándose rotundamente a bajar. Gilbert sintió su cuerpo temblequear del enojo, porque, para primeras él no tenía que estar aguantando a ese maldito mocoso, sintió las ganas de moler a golpes al jovencito que en esos momentos le dedicaba una mirada tan soberbia que hasta se podía cortar con una tijera.
-¡Baja del jodido auto!-Gilbert mordisqueo su dedo, auto dañándose para no matar a punta de puñetazos a Lovino-Mira niño, alguien como yo, que soy demasiado esplendoroso no merezco soportarme estos enojos-el albino se apoyó en el capo del su automóvil para inclinarse hacia delante, Lovino tembló levemente al oír el metal de auto crujir de manera lenta y tenebrosa-No hagas que lo que te hare se prolongue-
Trago saliva y admitió mentalmente aquel tipo le caí muy mal, movió su pierna dudando si bajaba o no lo hacía. Se apoyó totalmente en el asiento porque él no aceptaba órdenes de nadie y menos de un extraño porque eso era Gilbert Bilchesmisth, un maldito extraño que quería adueñarse de su libertad y no se la dejaría fácil. Sus pensamientos se vieron interrumpidos al sentir como su delgaducho cuerpo era jalado fuera del automóvil.
-¡Mi pierna! ¡Maldito bastardo!- Lovino trato de sobar su espinilla puesto que por el jaloneo ejercido se había lastimado al caer con su pierna- ¡Esta sangrando! ¡Maldito bastardo! ¡Suéltame idiota! ¡Chigui!-
-¡Cierra la puta boca!- Gilbert jalo con más fuerza a Lovino haciendo que esta se tambaleara-
Lovino inicio a lanzar distintos golpes, algunas le daban al albino, otros lo rozaban y otros solo tocaban al oxígeno, el italiano observo aquel lugar al que se dirigirán ¡Era enorme! Bueno la palabra ciertamente se quedaba corta el lugar era inmenso, habían jardines con aquellos bellísimos capullos de rosas rojas. Gilbert camino de manera altanera y ostentosa hacia la puerta, la cual fue abierta por una joven en traje de servidumbre, los cabellos de los brazos y la nuca se le erizaron al oír una risa que para su opinión era la de un maldito pervertido que venía desde el fondo de un cuarto.
-¡Francis he venido a cobrarte un favor, amigo mío!- Gilbert sonrió mostrando su blanca dentadura mientras jalaba a Lovino hacia delante de él.
-Imbécil- Lovino alzo el puño listo para golpear a Gilbert y escapar mas no pudo porque una fragancia que se debatía en lo varonil y sutil inundo sus fosas nasales.
Lovino sintió de cierto modo extrañeza al ver al sujeto que caminaba por el pasillo tanteando las caderas de madera "Glamorosa", sintió repulsión al observar aquellas orbes de color azul inyectadas en las pura lujuria, se preocupó terriblemente cuando aquel hombre de cabellera rubia y ondulada le miró fijamente.
-¡¿Qué me ves mari…-más el insulto se quedó atorada en su garganta cuando una de aquellas grandes y delicadas manos tomaron su barbilla mientras la otra se apoderaba de su espalda baja. Su enojo se vio bastante visible, chasqueo la lengua y trono sus dedos, listo para darle un buen puñetazo al bastardo barbilla de cabra más se vio detenido al oír las palabras de aquel hombre
-Cheri, ¡No puedo creer la barbaridad que me pides!- el rubio mordió un pañuelo de manera melodramática y continuo antes las vista de los "recién casados"-Gilbo, amor, como me pides que vista a esta bellísima criatura de una dama-
-¡¿De qué demonios hablas?- Lovino asesto el primer golpe justo en el puente de la nariz de Francis-¡Malditos gais! ¡Los matare!-
-¡Te advertí de que este mocoso era como una piraña!- Gilbert se cruzó de brazos mientras volvía a sonreír socarronamente- Aunque se vea como un simple pez, en cuando te distraes es capaz de morderte de la peor manera-
Lovino observo a Gilbert y paso por su lado quitándose la camisa que llevaba dejando a la vista su cremosa piel, observo de soslayo al albino y se dirigió a la puerta. No quería salir de ahí en su ropa interior, pero tampoco se quedaría a averiguar la idiotez que tramaba Gilbert, no esperaba que alguien le detuviera solo quería irse, caminar, correr el quería con todas sus fuerzas escapar. Antes de atravesar aquella puerta a su mente llego el rostro de su abuelo decepcionado, sintió un ligero deja vú como cuando era dolo un adolescente de doce años y no había logrado entrar al festival de música en cambio a su hermano menor le habían dado el papel estelar, se sintió así cuando al regresar a casa su abuelo le vio de manera decepcionada mientras alzaba a Feliciano en hombros.
-¡Mocoso! ¡¿Planeas escapar?- su cuerpo se ve deteniendo al oír aquella ronca y burlesca-¡¿Adónde crees que vas?-
-¡Aléjate de mí bastardo!- Lovino echó a correr con más fuerza ignorando a las miles de pequeñas piedras clavándosele en los pies-¡Aléjate de mí! ¡Si te me acercas te matare! ¿Oíste? ¡Te mato!-
Mas nadie supuso que Gilbert tendría tremenda energía albergada en sus piernas, que para cuando estuvo a solo centímetros de Lovino logro jalarle del brazo haciéndolo tambalear. Su rostro se puso blanco al sentir sus piernas enflaquecer y de paso su torpeza le hizo enredarse en los pies de Gilbert haciéndolo caer hacia el pasto, pero Lovino que quería soltarse de aquellas toscas manos rodo como loco hasta estrellarse en algo parecido a unos arbustos. El italiano presiono su cabeza con sus manos tratando de calmar el mareo que le había causado las volteretas, sintió una leve dificultad al respirar por tanto abrió los ojos que se enfocaron en el albino que estaba sobre él.
-¡Aléjate de mí! ¡¿Acaso quieres morir?- Lovino reacciono de manera rápida y brusca propinándole una patada al miembro del albino-¡Que te alejes!-
-¡Maldita piraña!- el rostro de Gilbert se desencajo del dolor en su entrepierna-¡Deberías besarme los pies por venir por ti! ¡El grandioso yo no lo haría por cualquiera!-
-¡¿Quién te crees que eres?-
-No sé a qué te refieres- El albino se levantó lentamente apretando con sus manos su muy adolorido miembro-¡Pero me las pagaras!-
-Cállate-Lovino le señalo con enojo-¡Te lo pregunto! ¡¿Quién demonios crees que eres?-
-Y ¿Qué hay de ti?-
-No me jodas- Lovino arrugo el ceño- ¡¿No sabes nada de mí? ¡No me sigas! ¡No quiero tenerte cerca bastardo!-
- No tengo el mas mínimo interés en conocerte mocoso-Gilbert sonrió socarronamente mientras se acercaba de manera lenta hacia el joven-Aunque, tu abuelo ya me dijo que es lo que piensa de ti ¿Quieres saberlo?-
-¡Cállate!-
-Mi nieto es inútil, un cobarde dudo que sepa hacer algo bien, por eso él es perfecto para el trato, aunque sé que como pareja Feliciano sería la mejor opción no deseo hacerle sufrir, pero prefiero que te lleves a Romano-
El italiano trago en seco, sabía de antemano que para algunos parientes él era la oveja negra de la familia, pero aquellas palabras le dolían y le resquebrajaban su mente, de cierto modo le creyó al albino puesto que su abuelo era el único que le llamaba con el nombre de Romano. Mordió su labio mientras caminaba para alejarse de aquel tipo.
-¡Un mes!- pero Gilbert le desafío tocando algo que a ningún hombre debía tocársele el orgullo-Acaso eres un cobarde ¿Estas huyendo?-
-No huyo- mas Lovino no se quiso amedrentar-¿Qué tengo que hacer para que salgas de mi puta vida?-
Gilbert no dijo nada solo ensancho su sonrisa de manera macabra.
…
El albino modelo su traje de etiqueta frente a un espejo, sonrió orgullosamente al verse de manera tan esplendorosamente bien.
-¡West, tu sí que tienes ojos para los trajes!- Gilbert sonrió recordando que esa misma noche vería a su hermano pequeño- ¡Me veo tan genial! Aunque de todos modo ¡Todo se me ve muy bien!-
-Gilbert- el extraño francés entro por la puerta sosteniéndose un pañuelo en su nariz- Mon ami ya acabe de arreglar a esa pequeña fiera-
-¡Oe Francis!- el joven le llamo sonriendo altaneramente- ¡Apuesto que estas extasiado de mi actuación!-
-Oh, Gilbo, debo admitir te queda de malvado- el francés movió sus manos en alabanza
-Lo se ¡Soy demasiado!-
-Gilbert- el rubio tomo asiento mientras echaba la cabeza hacia atrás-Esto lo haces por Elizabeta-
-Por supuesto que no ¡Jamás ayudaría a esa mujer!-
-No te exaltes mi amigo- El francés sudo levemente mientras reía no era buena idea mencionar a aquella mujer frente a Gilbert-¿Quién es Antonio?-
-¿A... Antonio?- el albino pareció confundió- ¿De quién hablas?-
-Tu pequeña piraña, creo que no sabía que estaba detrás del pero murmuro: "Ven ayudarme Antonio bastardo"-
-Francis, quieres divertirte un rato con una de mis geniales ideas-Gilbert sonrió de manera molesta mientras señalaba su celular.
-No hagas nada que moleste a tu piraña- Francis sonrió siniestramente mientras se apoyaba en el hombro del albino-¿Buscaras información del tal Antonio?-
-¡Ding!- menciono Gilbert mientras alzaba su dedo índice con diversión- Teniendo mis métodos puedo hacer muchas cosas-
El francés boto el papel empapado en sangre para luego arreglar su camiseta por que ante todo estaba la etiqueta. Observo a su amigo, no pudo evitar ponerse preocupado, realmente Gilbert nunca pensaba en las consecuencias de sus actos observo hacia la puerta y no pudo evitar lamentarse por aquel pequeño italiano porque debía admitirlo le había gustado la explosiva personalidad del pequeño.
-Oe, ¿François quién te partió la nariz?- Gilbert sonrió mientras colgaba la llamada riendo maliciosamente
-¿Quién crees?- el francés abanico su rostro- Accidentalmente apreté ese extraño mechón de su cabello-
-¿Accidentalmente? –
-¡Gilbert!-
….
Cuando era más joven la gente ignoraba su presencia, puesto que no tenía amigos cercanos. No era un cerebrito, no era popular ni el tipo más guapo del lugar solo era un chico con mal humor y con un lenguaje que envidiaría cualquier marinero, por esa razón jamás imagino que se encontraría en aquella ridícula e insólita situación, recapitulo su vida que no era muy larga de hecho era solo deprimente y aburrida.
"-Seamos amigos…no más que eso ¿Serias mi mejor amigo Lovino?-"
Ladeo la cabeza al tiempo que unos largos cabellos se le atoraban en los labios que estaban ligeramente humectados, se levantó de la silla mientras e observaba con asco en aquel enorme espejo pegado en la pared. Se cruzó de brazos para sentirse realmente decepcionado de quien se estaba convirtiendo, meneo su cuerpo y se dirigió a una ventana observo por ella y calculo mentalmente que la caída de un tercer piso no podría provocarle la muerta, unas fracturas quizás pero la muerte se veía imposible pero igual lo intentaría, pero cuando medio cuerpo se tanteaba en el marco de la ventana, alguien le jalo hacia adentro impidiendo su extraño suicidio.
-¡No me toques bastardo! ¡Estoy harto de que me zarandeen!- Lovino chillo molesto mientras lanzaba pataletas
-Y arruinar tan costoso vestido que te compre Lo-vi-na-más Gilbert sonrió de lo más divertido para luego jalar completamente a Lovino y notar el cambio-¡Wao! Luces bien…-
Era realmente cierto las manos de Francis podían ser las de un cirujano estético eso sí, sin el escarpelo y anestesia. Gilbert tomo una pose profesional y se cuestionó así mismo que realmente a Lovino aunque fuera un chico, aquel toque femenino le quedaba bastante natural. Lovino Vargas que era un joven de contextura un tanto delgaducha, de ojos alargados, piel cremosa y tersa, de manos pequeñas pero finas y de rostro con sus facciones definidas, solo necesito de unas cuantas capas de maquillaje para quitar aquellas pequeñas imperfecciones, necesito de un vestido que se ajustara a su cuerpo que no tenía nada de gracia femenina, necesito de una peluca ni larga ni corta para que enmarcara su rostro. En pocas palabras Lovino Vargas aquel jovencito de mirada áspera y que por naturaleza era un saludable muchacho estaba en esos momentos en vuelto en lo que era el travestismo y no era por su propio gusto si no por los caprichos de Gilbert aquel albino que se decía ser su esposo.
-Raramente te queda, el vestido te hace lucir muy curvilíneo- el albino siseo roncamente mientras su ojos viajaba por la silueta de Lovino- ¡Soy demasiado!-
-¡Quiero quitarme el vestido!-
-No- Gilbert negó como niño pequeño y señalo a Lovino- Veras, tú te vestirás así cuando yo diga, no lo pensaras, no lo discutirás, lo harás y punto-
-No me obligaras-
Lovino zapateo haciendo tronar sus zapatos que ahora era unos de taco alto, el albino lo arrastro a tientas hasta el salón, de dónde provenía un horda de bullicio y música. Chasqueo la lengua y se preguntó ¿Dónde podría conseguir una buena cantidad de veneno para asesinar a Gilbert? Pero su mente quedo en blanco al oír aquel acento español que tanto conocía.
-Lovi, ¿Eres tú?-
N/A: gracias por los comentarios =3=
